!No deportations! !Legalización!..
JOSÉ CONTRERAS/ El autobús de color azul con la enorme leyenda “Austrobús” en un costado, fue estacionado lentamente sobre la calle de Donceles, a sólo unos metros de la entrada principal del Senado. Apenas se abría la puerta del vehículo cuando estallaron los gritos desde un potente megáfono: ¡Stop de raids! ¡No deportations!
Era Elvira Arellano, la madre soltera que fue deportada de Estados Unidos y separada de su hijo recientemente.
Acompañada de otras seis personas que portaban pancartas a favor de la legalización de los migrantes, Elvira Arellano le daba su propia bienvenida al líder de la mayoría demócrata del Senado de Estados Unidos, Harry Reid.
La otra bienvenida, la protocolaria, correría a cargo del presidente de la Comisión de Relaciones para América del Norte del Senado mexicano, Ricardo García Cervantes, quien esperó pacientemente al congresista norteamericano durante15 minutos en la puerta del recinto parlamentario.
Fugaz visita de Reid. El cerco de seguridad interno, solo comparable al de las visitas del presidente de la República o jefes de Estados extranjeros, impedía cualquier intento de acercamiento.
La comitiva de Reid se reunió en privado durante 15 minutos con la Mesa Directiva del Senado y de ahí pasó al pleno.
Los estadunidenses fueron recibidos por un salón de plenos lleno, aunque ellos nunca supieron que buena parte de los escaños estaba ocupada por asesores y secretarios técnicos y no por senadores.
Y es que el quórum oficial al inicio de la sesión fue de 67 senadores, apenas la mitad más tres del total de 128.
No se podía recibir a los legisladores del vecino país del norte con un salón semivacío. Algo se tenía que hacer.
A las 14:07, media hora después de que llegó, Harry Reid ya caminaba de nuevo hacia el “Austrobús”, que tuvo que ser movido un par de metros para que Elvira Arellano no intentara acercarse.
Le quería entregar en sus manos una carta, la misma que el miércoles le intentó hacer llegar a través de le embajada. Pero el cerco de seguridad exterior, aún discreto, la inhibió a ella y a sus seis acompañantes.
Elvira de todos modos lo despidió como lo recibió: con sonoros y rítmicos gritos: ¡Stop de raids! ¡No deportations! Y luego en español: ¡legalización,legalización!
Esta vez Harry Reid sí se alcanzó a percatar de las pancartas y, antes de abordar el “Austrobús” envió sonriente un saludo a los manifestantes.
En cuestión de minutos todo mundo se olvidó de que Elvira estaba ahí. Hasta los fotógrafos, que prefirieron apuntar sus “flashes” hacia los coordinadores de las tres principales fuerzas políticas.
El autobús y por lo menos 7 camionetas de lujo partieron hacia la comida en el Sheraton, mientras pocos, muy pocos senadores, intentaron continuar con la sesión.
Pero eran realmente pocos, tan pocos, que la sesión fue terminada a las 14:40 horas…por falta de quórum.
