CULTURA Y OTROS CHUCHOS
EL RATÓN B.
elratonb@yahoo.com.mx ó joel630121@yahoo.com.mx
En una de mis clases de Maestría en Arte Contemporáneo y Sociedad, impartida por la Universidad Autónoma de Querétaro, estuvimos revisando a un autor crítico de la cultura francesa y crítico de Arte, un Sociólogo por antonomasia, como dice la reseña de uno de sus libros, precisamente de ese libro hablaremos hoy.
El autor, de origen francés, se llamaba Jean Baudrillard, desgraciadamente murió en 2007, a la edad de 78 años, fue filosofo y pensador, autor de más de una docena de libros, de temas tan diversos como el capital, la cultura, el arte, donde puso de manifiesto su forma particular de ver las cosas, el libro del que les hablo, que ha sido motivo de múltiples análisis, se titula “La ilusión del Fin”.
En esta obra, Jean Baudrillard habla sobre el papel de la historia en la sociedad actual. Su hipótesis central es que la historia ya no existe y, como consecuencia de esto, se ha evaporado la posibilidad misma del fin de la misma historia, pero como la sociedad ya está cansada, desesperadamente sueña con el fin de la historia.
La historia con sus acontecimientos se fue acelerando, hasta el punto que rebaso su propia velocidad, y es donde paso a ser simulación, ya que su punto máximo fue en la década de los ochentas, y de ahí empezó su regresión, ahora la historia camina hacia atrás, y lo que actualmente conocemos como historia, es simplemente un simulacro.
Ya que los acontecimientos se suceden tan rápido, queremos que llegue a su fin la historia, pero este no llega porque se ha convertido en infinito, por lo tanto solamente nos queda soñar con que llegamos al fin de la historia, pero es únicamente una ilusión, de ahí el nombre de la ilusión del fin.
Hay algunas ideas que reaparecen de continuo en el texto de Baudrillard. Entre ellas, el argumento según el cual en un punto preciso en la década de los 80, la historia tomó la curva girando en dirección opuesta y dejó de ser real y, lo que es peor, no tiene ninguna posibilidad de llegar a su fin.
Hay varias hipótesis, según Baudrillard, que explican el desvanecimiento de la historia, entre las que se encuentran: la aceleración, la disminución de la velocidad de los procesos y la sofisticación de los acontecimientos, lo que provoca su desaparición.
Aquí nos habla de una nueva forma de gravitación, rompe la ley de Newton acerca de la caída de los cuerpos, ahora los acontecimientos sufren la ascensión del vacío hacía la periferia. Los nuevos acontecimientos se precipitan en el vacío superior gracias a la desinformación radical de los medios de comunicación.
La disuasión juega aquí un papel importante impidiendo el paso al acontecimiento, pone en duda su credibilidad, por lo tanto, la historia no puede tener fin porque se ha desprendido del tiempo cíclico para caer en el orden de lo reciclable, del arrepentimiento y del resentimiento, elementos todos ellos postmodernos.
Lo que sigue a continuación es que los acontecimientos ya no existen, y para ello, en este libro se analizan acontecimientos recientes como el desmantelamiento del comunismo en el este, los falsos fusilamientos o ejecuciones de Rumania y la guerra del golfo que no vienen más que a confirmar sus ideas de que los acontecimientos cada vez tienen menos sentido, menos realidad.
Los hechos que conocemos a través de los medios de comunicación y ante los que nos rendimos por la evidencia de la imagen, nos cautivan, y nos generan su credibilidad, que no tiene nada que ver con la verdad ni con la realidad pero sí con la simulación puesto que no sabemos si realmente ocurrieron o fueron un montaje cineasta.
Con el simulacro de la guerra, se ha producido el engendro: un Nuevo Orden Mundial y con él un Nuevo Orden Sentimental, una especie de “te amuelo para poder ayudarte y llevarme el crédito”, “te robo tus recursos materiales pero te doy algo de dinero”, de esta forma la miseria de los demás se convierte en nuestro territorio de aventuras.
Según Baudrillard, ahora estamos hambrientos del signo del pasado para llenar el espacio vacío de nuestra memoria, lo que vendría siendo una especie de Romanticismo contemporáneo, toda vez que la historia se está escribiendo al revés, porque nos damos cuenta de que la historia no es lineal, sino espiral y cíclica.
Dentro de este orden de cosas, nos asalta la idea de la inmortalidad en vida, como se está tratando de hacer con experimentos tipo Biosfera I y Biosfera II, que se trata de poner a convivir a parejas dentro de una burbuja transparente con el fin de salgan a relucir sus instintos más básicos, que nos lleven a la inmortalidad sin llegar al fin.
Como no hay ningún fin concebible, ni siquiera el de la historia, no nos queda más remedio que manipular el más allá del fin, la inmortalidad técnica, sin haber pasado por la muerte, las cosas que se están produciendo cada vez duran más, por ejemplo el disco laser, que se puede oír miles de veces sin que se acabe.
Pero esta operación simbólica del fin, siempre nos lleva a atravesar algunas condiciones de penumbra, en las cuales no tenemos dirección, es cuando inventamos al nuevo individuo, el interactivo, el metastásico, el que no está alineado, el que siendo idéntico a sí mismo, siente indiferencia hacia sí mismo.
Ahora estamos viviendo inmersos en la metástasis de la sociedad, que nos contagia de toda su forma de vida, que se considera un caos de inestabilidad exponencial, y de la precipitación de los acontecimientos que interrumpen la trayectoria lineal de la historia, ya que al poner las funciones en órbita periférica, transformamos al planeta en un espacio periférico, en un territorio marginal.
En cuanto a la huelga de los acontecimientos menciona que todos los acontecimientos importantes que hicieron nuestra historia como la revolución francesa, la independencia de los Estados Unidos, la Gioconda, etc., todos ya están hechos, y por lo tanto no volverán a repetirse, ya no existen.
La velocidad con la que se dan las cosas, hacen que los acontecimientos pasen desapercibidos, y entonces se convierten en sucesos, los sucesos pasan rápidamente, los acontecimientos no, éstos tienen consecuencias, los sucesos no, pasan tan rápido y vivimos tan rápido que no nos detenemos a verlos ni apreciarlos.
Como ejemplo de lo anterior, es la tecnología de los celulares, las computadoras, veamos, cuando salió el primer celular, fue todo un acontecimiento, y sólo las personas más ricas tenían celular, hoy todo el mundo lo tiene, es más quien no lo tiene, está fuera del mundo, está desconectado.
Otro ejemplo de lo anterior, es cuando salió el primer Windows, en 1991, no olvidemos que antes de eso las computadoras trabajaban con sistema operativo MSDOS, en 1993 salió la versión 3.11, y dos años después la versión 95, luego la 97, después se acortó a un año 1998, luego la XP, la Windows Vista, etc., y ya nadie se sorprende cuando sale una nueva versión que mejora la anterior.
Por ello creo que generó tanta expectativa el que Obama se erigiera presidente de la nación más poderosa del planeta, un país tradicionalmente racista con un presidente afroamericano, negro, es todo un acontecimiento, aquí habría que preguntarse si toda la cobertura que se le dio no fue sino un simulacro de lo real.
También retomando lo de la credibilidad fuera de la verdad, nos rendimos a las imágenes de su toma de protesta, que no por eso quiere decir que fuera verdad, sino que fue un asunto mediático, es decir los medios lo transmitieron a nivel mundial, habría que poner todo en duda, donde el simulacro juega un papel crucial.
Pero si nos ponemos a filosofar como cualquier Baudrillardniano, tendríamos que decir que la única salida a esta situación social tan caótica sea situarse en una órbita temporal y pasar más allá del fin, sin dejar que llegue, lo que nos acercaría de alguna forma a la teoría de la reversibilidad Braudrillarniana.
Podría seguir con esta disertación, pero se agota el tiempo y el espacio, además no quiero aburrirlos con más análisis, pero si alguno de los lectores quiere saber más, sólo tiene que pedirlo vía e-mail, la tecnología ante todo.
Por cierto quien me pidió comentar acerca de Dios andrógino, estoy investigando.