CULTURA Y OTROS CHUCHOS
EL RATÓN B.
Joel630121@yahoo.com.mx y elratonb@yahoo.com.mx
A propósito del día de San Valentín que está próximo, vamos a hacer un análisis del amor, ya que cuando oímos hablar de él nos imaginamos situaciones fortalecientes, tranquilas, de heroísmo, de paz, de unión, de comunicación, de estrechar lazos, pero a veces no sabemos que significa amar a alguien.
El diccionario de la lengua española define al amor como “un intenso afecto por otra persona, basado en lazos familiares o personales”, y habitualmente este intenso afecto tiene sus raíces en la atracción sexual por otra persona, pero la definición anterior tiene connotaciones de condicionamiento al decir “basado en”, cual es ese condicionamiento.
Esta frase podría implicar que amamos a otra persona de manera condicional porque cumple una condición que nosotros requerimos para que podamos amarle, si no cheque esto: “Te amo porque eres bueno”, “Te amo porque me cuidas”, “te amo porque es divertido estar contigo”, y así podríamos continuar de manera inacabable.
Pero veamos una especie de radiografía del amor, según Platón, “El amor es la fuerza dialéctica, en su base se halla una contradicción intrínseca que aspira constantemente a superar. Mediante su esfuerzo eleva las formas inferiores a las formas superiores de la existencia, todo lo que tiene menos ser y menos valor a lo que en plenitud del ser, halla la plena perfección”.
En esta frase, encierra grandes verdades escondidas, si nosotros tenemos amor, somos capaces de lograr maravillas aún cuando tengamos pocas cosas, somos capaces de potenciar al 1000 por cien lo que hacemos, podemos superar adversidades, podemos elevar nuestro ser hasta la sublimación, pero como es dialéctico, tiene que ser en ambas direcciones.
De esta fuerza dialéctica del amor, de esta capacidad de ascenso y conocimiento, es de lo que trata el discurso de Diótima en “el banquete”, ya que ella era una mujer muy entendida en esto del amor, además de otras cosas, en sus “Diálogos”, explica que Eros fue hijo de Poros (la abundancia) y de Penia (La pobreza), y hereda la capacidad de crear y la capacidad de deseo.
Y si analizamos esto nos damos cuenta que el amor es siempre y al mismo tiempo aspiración y hallazgo, distancia anhelante y realización, nos dice Ramón Xirau en su libro “Introducción a la historia de la filosofía”: “Quien ama, empieza por carecer de lo que ama, y la realización del amor es la realización de la unidad una vez trascendida la carencia”.
En este doble aspecto radica la “fuerza dialéctica” descrita por Platón, porque el amor es y no es al mismo tiempo, y su realidad surge de la carencia misma, ya que sólo si algo me falta, puedo querer tenerlo, por lo tanto, el amor para ser realizado, tiene que estar ausente, nadie desea lo que ya tiene, y así el amor coincide con la dialéctica.
Diótima lo expresa así cuando dice: “La sabiduría es una de las cosas más bellas del mundo, y como Eros ama lo que es bello, es preciso concluir que Eros es amante de la sabiduría, por lo tanto filósofo”, así el amor, deseo de conocimiento y conocimiento de lo que es bello, viene a completar el método dialéctico.
Aquí cabe aclarar que debemos separar este tipo de amor que describe Platón al de las formas sensibles del ser humano, porque según Platón, amar es desear el conocimiento para enriquecer nuestro ser intelectual, y esta es una forma de creación, este tipo de amor busca sobrepasar la pluralidad para llegar a la unidad.
Del mismo modo cuando dos seres se aman buscan dejar de ser dos para ser uno mismo, buscan vencer los obstáculos de los sentidos para adquirir el conocimiento de la verdad del ser, como la dialéctica, el amor nos puede conducir a las puertas del ser, y este ser se llama belleza, belleza por todo cuanto hacemos, decimos, comemos, vivimos.
Ahora bien, ¿qué nos dice la Psicología?, Umberto Galimberti nos dice en su diccionario de Psicología que el amor es “la relación dual que se basa en el intercambio emotivo de diversa intensidad y duración, originado por la necesidad fisiológica de la satisfacción sexual, y la necesidad psicológica de intercambio afectivo”.
En el ámbito psicológico se distinguen cuatro formas de amor, basados en los componentes que intervienen en el proceso amoroso y en los componentes hegemónicos, y quien hace la subdivisión es C. S. Lewis, que además de su nomenclatura de clara derivación griega, es ampliamente compartida por sus colegas.
1. - El ágape, es una forma de amor dirigida hacia otro para favorecer su sobrevivencia y bienestar, sin esperar a cambio nada, a este rubro corresponde el amor altruista y paternal, que es el amor contrapuesto al de quien ama a otro por necesidades de carencias personales que busca llenar con las cualidades del otro.
2. - El afecto, que tiene sus raíces en el primitivo apego del niño a la madre y que busca continuidad en la cercanía y en la familiaridad con el otro, o con los otros, en esta división se encuentran las relaciones familiares, las relaciones amistosas, donde se busca encontrar personas con gustos y sentimientos afines para hacer un círculo, casi siempre cerrado.
3. - La philia, que se basa en la expectativa de una gratificación real de parte del otro con el que se desea intercambiar, este tipo de amor es el que se nutre de admiración, de sostén y de atribuciones de cualidades positivas en el otro, este tipo de amor es muy común encontrarla en los círculos laborales, en las esferas políticas, y a veces también en algunas familias.
4. - El eros, que es el amor sexual por excelencia, este tiene una profunda raíz en el deseo sexual que genera deseo de posesión y de exclusividad, éste no está separado de la idealización del ser amado, y de una tendencia al dominio total sobre él, básicamente este tipo de amor es el que es más edificante, pero si no se controla también puede ser muy destructivo.
Además de la clasificación anterior, también existen factores constitutivos del amor, estos serían la intimidad, que implica los sentimientos de cercanía, unión o vínculo, típicos de las relaciones amorosas, estos sentimientos pueden ser físicos, es decir querer estar siempre junto a esa persona, hacer todo junto con ella (él), y también pueden ser espirituales.
Otro factor es la pasión, cuyo centro es la sexualidad, de la que irradian la idealización y la atracción del ser amado, y es esa fuerza que nos empuja a conquistar el corazón de nuestra amada, lo que nos induce a dar todo de nosotros mismos en aras de mantener vivo el sentimiento que nos embarga porque nos da fuerza para lograr lo que sea.
Y por último la decisión, que es la que nos induce a tomar la determinación de amarnos en el corto plazo, y a largo plazo el empeño de continuar con ese amor hacia el futuro, esta decisión es la que nos da la madurez de lograr las relaciones largas, la que nos llena de tolerancia hacia la otra persona, la que nos mantiene unidos a esa persona tan especial.
Hay que destacar que cada uno de estos componentes ejerce una decidida influencia sobre los otros, por lo que un cambio en el esquema tiene profundas consecuencias en el proceso del amor, sobre todo en la intimidad y en la pasión, así como un fuerte interés pasional que nos orillará a tomar decisiones a corto plazo dejando de lado las de largo plazo.
Podemos decir que también existen otros dos tipos de amores, uno de ellos es el amor por la persona inadecuada, que es cuando se busca pareja en los ideales que desea, pero que por razones de status, de intereses, económicas, etc., no las llega a realizar, que es cuando llegan las frustraciones o deseos reprimidos, y llega el resentimiento, que puede durar mucho.
Y el otro es el desarrollo natural del amor por la persona adecuada, donde el amor no es dictado por necesidad de adquirir, sino por una especie de sobreabundancia oblativa, es cuando se busca pareja en los ideales, y que el mismo llega a realizarse porque comparten algo, existe un punto de encuentro en sus intereses, ideales o necesidades.
En el primer caso, el amor se caracteriza por una dependencia, muchas veces nociva de una persona hacia la otra, y en este caso la función del amor es la de remediar una ansiedad, la ansiedad que se siente por la ausencia de algo, y muchas veces ese algo se cree que se puede encontrar en la persona elegida, y aún cuando éste se realice no produce satisfacción.
En el segundo caso, el amor es capaz de reconocer la libertad del otro, y puede vivir sin invadir los espacios de la autonomía individual, este tipo de amor es aquel que permite visualizar que la pareja siempre es dos, no dejan de ser cada uno para ser uno mismo, permite la permeabilidad de los sentimientos mutuos, y la comunicación abierta en la pareja.
También existe lo que se llama amor-pasión, que se caracteriza por una intensa excitación sexual que se encuentra con frecuencia en la parte inicial del amor, o de la relación entre dos personas, es el amor en estado naciente, cuando las feromonas generan una reacción bioquímica en el cuerpo que alerta a todos los sensores, se llama enamoramiento.
Y por último, existe lo que los psicólogos llaman el amor-estima, que es la felicidad y placer que se siente cuando estamos con otra persona que no es la persona amada, pero que sin embargo nos hace sentir bien, este amor se alimenta con la familiaridad y cercanía, así como del reconocimiento de valores expresados por la personalidad mutua.
Podríamos seguir hablando de los tipos de amor, y posiblemente no acabaríamos, puesto que este sentimiento es un sentimiento poderosísimo, que lo mismo nos puede engrandecer, como nos puede envilecer, cuantas veces somos testigos de cosas increíbles en nombre del amor, unas buenas, otras no tan buenas, y unas francamente malas y nocivas,
Pero aún cuando no entendamos su significado, si entendemos y sentimos sus efectos, y a veces nos llega con una fuerza tan invencible que no podemos luchar contra él, como dice bambi, nos encontramos “trasroscados”, para terminar, no debemos olvidar la siguiente cita que encontré en un cuaderno de mi hermana Amparo:
“EL AMOR ES LA UNICA RESPUESTA SATISFACTORIA AL PROBLEMA DE LA EXISTENCIA HUMANA”