La lucha inquietante de la comunicación política (Opinión)
ANÁLISIS MEDIÁTICO
ALMA VALDÉS SALAS
La comunicación política en nuestros días nos remonta a las guerras floridas, una lucha ritual propia de los pueblos mesoamericanos que consistía en organizar combates territoriales, pero no con el fin de conquistar territorios enemigos, sino sólo la lucha inquietante por conseguir esclavos que unos y otros sacrificasen a sus respectivos dioses, los sacerdotes decían que el sol necesitaba sangre y sacrificio para mantenerse, cediéndole como alimento al prisionero. No existía, pues, una enemistad real entre ambos grupos, sino un pacto cuyos resultados creían mutuamente benéficos. Sin embargo, esas luchas periódicas llegaban a producir rivalidad entre ellos, alimentados por las alianzas y complicidades, está ideología convenció a los aztecas de que eran un pueblo escogido, con una gran misión, justificando sus conquistas y el sometimiento de que hacían objeto a sus esclavos. Todo por mantener contento al dios sol.
La herencia de siglos anteriores nos ha acompañado en nuestra evolución, nos ha llevado a la perduración del canibalismo como deporte, ¡ poniendo a la vista todos los elementos para considerarnos mártires y esclavos!, pero no se trata sólo de eso, sino de el espejo de nuestras raíces, del cómo se trafica mediante las luchas inquietantes y encarnizadas con la conciencia alrededor de los problemas y las necesidades, del cómo se utiliza a la comunicación y sus imágenes para apresar a sus esclavos y después exprimirlos como parte de una dieta contra la obesidad, del cómo usan los recursos ciudadanos para divulgar sentimientos, aumentar el “”conocimiento político”, conseguir fondos económicos que les alcancen para mantener sus campañas y concienciar a todos de que ellos realmente son la mejor opción.
En este apoyo institucional dinámico, todos somos parte activa de las luchas por lograr los objetivos de una efectiva y rentable comunicación política…todos participamos como guerreros, sacerdotes y esclavos en una guerra florida, sólo que los esclavos y sacrificados somos los más y los sacerdotes los menos, comercializándose el poder del dios sol en turno entre alianzas y complicidades.
Todo lo anterior se traduce en la compleja proyección de la florida lucha electoral librada en los medios, en la contribución efectiva de los procesos de socialización y de participación ciudadana, en la forma de dar a conocer los planteamientos y las limitaciones políticas, en cómo encuadrar los hechos en busca de la respuesta a un solo cuestionamiento: ¿en que medida los medios y la información política que ofrecen, influyen en la decisión electoral del ciudadano?...
A partir de la resolución emitida está semana por la Suprema Corte de Justicia de la Nación a la controversia constitucional interpuesta contra la reforma electoral y el código federal de procedimientos electorales promovida por el Partido Convergencia, con vistas a que se revisaran las transgresiones jurídicas y derechos fundamentales que a opinión de representantes de los partidos pequeños vulneraban sus garantías, así como el banderazo de salida con vistas a las próximas elecciones intermedias a celebrarse en 2009, la pregunta cobra, una vez más, actualidad. Y para los concesionarios y los medios en general, la decisión de la SCJN se convierte en un tema central por lo que se refiere al consumo de medios que deberán utilizar los partidos políticos para hacer llegar a los ciudadanos su información política y, determinar con ello el comportamiento que se verá reflejado en los resultados electorales obtenidos.
Si bien, las guerras políticas de nuestro tiempo se libran en los medios audiovisuales de comunicación e incomunicación, dando como resultado que tanto los partidos políticos pequeños (parásitos de la democracia) y los concesionarios de la radio y la televisión, con la resolución de inconstitucionalidad de porciones normativas emitida por la SCJN como conclusión de su revisión a la reciente reforma electoral que entró en vigor el 15 de enero del 2008, quedan emboscados ante la opinión pública como personajes sin escrúpulos que cumplen con el papel de combatientes y esclavos en una guerra librada con armas blancas, ante tribunales omnipotentes, con coaliciones y complicidades con nombres propios.
Para todos aquellos que han sobrevivido a luchas políticas, el papel dominante de los medios masivos de comunicación ha sustituido las grandes plazas y los intensos discursos partidarios por la cultura del supermercado “llevé más votos por menos esfuerzo y por más dinero”…implicándonos a todos en su información, sin importar territorios, formas, patrones culturales y segmentos sociales con acceso a la radio y la televisión.
Seguramente los sacrificados han de haber sido muchos en las guerras floridas, porque el imperio del sol sigue dando sus frutos, sometiéndonos como pueblo a una constante lucha en busca de esclavos que sacrificar y dioses que reavivar. ¡Ahora sólo nos falta que como parte de la comunicación política en tiempos electorales! Que se impulsen proyectos para costear ataúdes y darnos una sepultura digna. ¡Entonces si estaríamos plenamente convencidos de cuál es el siguiente paso! El sacrificio para mantener vivo al dios sol en turno….
*Es analista mediática y Doctora en Derecho.
Com.politica.parlamentaria@gmail.com


