EXPEDIENTE POLÍTICO. Nuevos meones de agua bendita (Opinión)
EXPEDIENTE POLÍTICO
JOSÉ CONTRERAS
La mayoría de los diputados del PAN a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal no rebasa los 30 años de edad.
Es esta nueva generación de panistas la que ha emprendido una batalla confesional en contra de las reformas al Código Civil del Distrito Federal que permiten las bodas entre personas sin distingo de género.
En 1964, el fundador del PAN, Manuel Gómez Morín, calificó como “meones de agua bendita” a los que entonces formaban el ala ultraconservadora del partido, muy ligados a la iglesia católica.
En el 2007, el entonces secretario de la Función Pública, Germán Martínez Cázares, repitió el calificativo en contra de los panistas “yunquistas”, algunos de los cuales ocupaban cargos importantes tanto en el gobierno como en el partido.
Entre estos “meones” del 2007 fueron ubicados en el entonces dirigente nacional del PAN, Manuel Espino, quien mantenía una confrontación abierta con el presidente Felipe Calderón; el ex secretario de Gobernación, Carlos Abascal; el coordinador de los diputados, Héctor Larios, y otros.
Ahora, con las reformas promovidas por el diputado del PRD, David Razú Aznar, surge una nueva generación de “meones de agua bendita” que intenta combatir las modificaciones a la legislación con argumentos basados en la fe y en los dogmas y no en razonamientos jurídicos
La dirigente del PAN en el Distrito Federal, Mariana Gómez del Campo, sostiene que las reformas son inaceptables porque “la palabra matrimonio ha sido creada para regular una relación jurídica entre hombre y mujer”. (sic).
Alguien debe aclararle a Mariana que la palabra matrimonio no fue creada para eso que ella dice, sino que es un término ancestral, asociado a la unión religiosa de dos personas. Tan es así, que es uno de los sacramentos del credo católico.
El Código Civil del DF vigente retoma –como la mayoría de códigos de todo el mundo-- el término “matrimonio” para darle a una relación entre dos personas un carácter jurídico.
Los impugnadores de las reformas aseguran que el matrimonio “es la unión entre un hombre y una mujer”, que eso dice el Código Civil del DF vigente.
Sí, eso dice, pero el Código Civil es una ley hecha por los seres humanos y por lo tanto puede ser modificada las veces que sea necesario, a diferencia de las leyes “divinas”, como la Biblia, que son definitivas.
Y lo único que hizo la Asamblea Legislativa fue modificar el artículo 146 del Código Civil del DF para establecer que “el matrimonio es la unión libre de dos personas para realizar la comunidad de vida, en donde ambos se procuran respeto, igualdad y ayuda mutua”.
Dicen los impugnadores que las reformas permitirán “que los homosexuales puedan adoptar”, lo cual es impreciso, pues el Código Civil vigente ya lo permite.
El artículo 390 dice: “el mayor de veinticinco años, libre de matrimonio, en pleno ejercicio de sus derechos, puede adoptar uno o más menores o a un incapacitado...”
Y el artículo 391 dice: “los cónyuges o concubinos podrán adoptar cuando los dos estén conformes en considerar al adoptado como hijo y aunque sólo uno de ellos cumpla el requisito de la edad a que se refiere el artículo anterior…”
Dicen quienes combaten las reformas que dos personas del mismo sexo no pueden adoptar, porque el menor, durante su formación, necesita crecer en el seno de una familia formada por madre, padre e hijos.
Habrá que decirles a esos jóvenes legisladores que el concepto de “familia ideal” cayó por su peso hace muchos años.
¿Cuántos hijos crecen y se desarrollan exitosamente solo a cargo de su madre o de su padre? ¿Cuántos hijos son criados solo por sus abuelas o abuelos? ¿Cuántos por sus tías, tíos, hermanas o hermanos mayores?
Quienes defienden el concepto de “familia ideal” piensan que un matrimonio de hombre y mujer debe mantenerse unido a cualquier precio y bajo cualquier circunstancia, aunque ya no exista amor, “por el bien de los niños”, aunque ello implique muchas veces toda una vida de maltrato y violencia intrafamiliar.
Esos nuevos meones de agua bendita pretenden imponer su propio concepto de moral, como si la moral fuera pública y no privada. El que sus reclamos confesionales no prosperen es una buena noticia.
OFF THE RECORD
**TURISMO REVOLUCIONARIO
Ayer se cumplieron 12 años de la matanza de Acteal, pero casi nadie se acordó de ello.
Los que sí lo hicieron fueron los diputados y senadores que forman parte de ese elefante blanco llamado Cocopa.
Hace más de 10 años que no hay diálogo entre el EZLN y el gobierno federal, pero la Cocopa ya prepara un viaje a la “zona de conflicto” para el fin de año. Y…¿Como para qué?
**DESBANDADA EN TLAXCALA
A estas alturas ya deben haber renunciado al menos 17 cercanos colaboradores del goberador de Tlaxcala, Héctor Ortiz Ortiz.
Solo estaban a la espera de cobrar su aguinaldo para lanzarse en busca de algún cargo de elección popular en las elecciones del próximo año.
Eso lo declaró el propio gobernador, que conste.
Esta columna se volverá a publicar hasta el 30 de diciembre de este año. Deseamos a los lectores una feliz navidad.
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