CIUDAD, CIFRAS Y DATOS (Mariano Rosales Hernández)

CIUDAD, CIFRAS Y DATOS La reforma laboral, para mejores tiempos (OPINIÓN)

CIUDAD, CIFRAS Y DATOS

MARIANO ROSALES HERNÁNDEZ

Hoy, independiente del curso de la vida política, hay algo muy importante que entrará a discusión esta semana en la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados: la iniciativa de la ley laboral que a todos compete, empresarios y trabajadores.

Más allá del tema en cuestión, ¿Se conoce lo que se aprobará? ¿Los trabajadores saben a dónde van? ¿Qué van a aprobar los diputados?

Una iniciativa de ley que, a última hora al presidente Felipe Calderón lanzó para saldar su último compromiso con los empresarios amigos, la llamada iniciativa laboral con carácter de preferencia.

Qué mensaje envió Calderón: lo que el último minuto como Presidente le asiste, lo que la administración calderonista le compete.

En los hechos ¿Qué mensaje envió el presidente Calderón a los legisladores, empresarios, trabajadores y al candidato electo presidencial Enrique Peña Nieto?

Se trata de un asunto fácilmente de manejar. Si los legisladores toman la iniciativa laboral como un trámite, pues no hay nada de qué preocuparse. Con tal de no aprobar lo que envió el presidente Calderón, asunto arreglado.

Pero hay una distracción política. Mientras los diputados se echan un clavado en las 132 páginas que comprende la iniciativa de reforma laboral, el presidente Calderón avanza.

En términos sencillos, por una parte los diputados están entretenidos en sus modificaciones o adecuaciones a la ley laboral, por la otra, el presidente Calderón negocia tranquilamente su salida presidencial.

Es un pretexto la reforma laboral. Nadie en su sano juicio aprobará una reforma donde los sindicatos se pongan la soga al cuello. Nadie -- permítame decirlo--, aceptará un sindicato darle cuentas a sus trabajadores. El sindicalismo es un negocio redondo que nadie aceptará un retroceso.

Carlos Aceves del Olmos, secretario sustituto de la CTM, diputados local y gente cercana al PRI ¿permitirá una modificación? ¡No! El mismo caso para Agustín Rodríguez, líder desde l994 del STUNAM.

Francisco Hernández Juárez, ex diputado del PRD, presidente de la UNT y actual líder de los telefonistas desde hace más de 34 años; Isaías González Cuevas, senador del PRI y líder desde la muerte de Alberto Juárez Blancas de la CROC, ¿Aceptarán la aprobación de la iniciativa de ley? ¡No!

Carlos Romero Deschamps, senador del PRI y secretario general del sindicato petrolero, ¿perderá sus canonjías desde que la Quina desapareció? ¡No!

El priísta Joel Ayala Almeida, líder de la FSTSE, ¿dirá sí a la reforma laboral?, pues no.

Lo que no saben, es que todos estos dirigentes sindicales-legisladores, en los hechos, son los encargados de la revisión directa de la iniciativa laboral enviada por el presidente Calderón.

Todos o casi todos los dirigentes sindicales, de alguna manera, son senadores o diputados del Partido Revolucionario Institucional, no aceptarán lo que el presidente Calderón envió a la Cámara de Diputados. El PRI cuenta con más de 200 diputados y 50 senadores, hay mayoría.

Son la base trabajadora, digo, los que de alguna u otra maneja, se la saben cuándo llegan a las Juntas locales o federales de Conciliación y Arbitraje.

Qué quiere el presidente Felipe Calderón en sus últimos tres meses de mandato Tal vez arruinar al sistema sindicalista ¿Cómo? Exigiéndoles lo que nadie le pidió. Cuentas claras, trasparencia en sus acciones financieras, acabar no sólo con las prestaciones sino con el feudo sindical.

Se le se olvidó una cosa al presidente Calderón, que no son de su partido, Acción Nacional. Quiere aplastar al sindicalismo sin hacer una sola labor. Quiere que todos los gremios sindicales rindan cuentas, cuando durante seis años no se preocupó por ello.

Nunca le importó el mísero salario de un trabajador -60 pesos diarios- que sirve como propina al mesero, ¿Por qué ahora sí le interesa el sindicalismo?

El tiempo no le alcanzó a Felipe Calderón Hinojosa.

La reforma laboral no se aprobará, esperará un mejor tiempo político, porque el artículo 123 Constitucional es muy difícil de destrabar y menos por alguien que tiene un pie afuera.

La seriedad de una verdadera reforma laboral está en manos del PRI, al menos en este sexenio que iniciará en diciembre. Calderón prácticamente ya es historia y no hay porque preocuparse de nada.