CIUDAD, CIFRAS Y DATOS El camino de Marcelo hacia el poder (OPINIÓN)
CIUDAD, CIFRAS Y DATOS
MARIANO ROSALES HERNÁNDEZ
En enero se conocerá el nombre del candidato de las izquierdas para la jefatura del Distrito Federal y aún Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard no definen el nombre.
De buena fuente se sabe que el mandatario capitalino ya descartó a tres nombres que han estado hasta arriba en las encuestas: Alejandra Barrales, Carlos Navarrete y Martí Batres.
El nombre que se ha filtrado a los medios de comunicación es Manuel Camacho Solís, padrino de Marcelo Ebrard, perdón, amigo de luchas políticas desde un poco antes del sexenio de Carlos Salinas de Gortari.
A López Obrador se han unido en su lucha ex priístas destacados como Ricardo Monreal, Socorro Díaz, Porfirio Muñoz Ledo, Manuel Camacho Solís y el propio Marcelo Ebrard. Es decir, la línea política “dura” de quienes le sirvieron al tricolor en su momento de gloria.
Hoy, el jefe de Gobierno no quiere dejar el poder a las tribus bejaranistas, chuchos, bloque progresistas, o como se llamen.
Hoy, Ebrard Casaubon tiene la oportunidad de su vida para construir un régimen bajo su poder y mantenerlos hasta que sea candidato a la Presidencia de la República, para el 2018.
Hoy, el mandatario capitalino tiene toda la facultad para convencer a Andrés Manuel de que el candidato de las izquierdas de la capital se llama Manuel Camacho Solís.
A él y a Marcelo Ebrard finalmente les favoreció la designación de Luis Castro Obregón como dirigente nacional de Nueva Alianza, pues ahora sí podrán seguir construyendo su “Plan B”.
Resulta que el jefe de Gobierno, junto con el coordinador del DIA, han construido desde hace tiempo un “Plan B”, en caso de que no resultara Marcelo candidato a la Presidencia de la República, con el fin de tener el camino libre para el 2018.
No hay que perder de vista que si no resultó ser el candidato al máximo cargo del país del frente de las izquierdas, entonces Marcelo comenzará a realizar un trabajo político y para ello necesita al hombre de su confianza.
La inteligencia de Camacho Solís funcionó al aprovechar las fisuras que han aflorado en el seno de la familia de Elba Esther Gordillo.
Marcelo Ebrard ha trabajado con Mónica Arréola, diputada federal e hija de Elba Esther Gordillo, dirigente vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), y hoy heredera del Partido Nueva Alianza.
Castro Obregón fue secretario particular de la lideresa del SNTE, sin embargo, el poder de decisión recaerá en la diputada federal.
Y aquí precisamente entrará en funcionamiento la relación Marcelo-Mónica, porque Luis Castro es también gente cercana a Camacho Solís. Aquí la combinación para que el jefe de Gobierno capitalino se convirtiera en el político atrás del poder.
Ahora bien, aún falta que haya un acuerdo político entre Andrés Manuel y Marcelo Ebrard para designar a la persona que contendrá por la jefatura de Gobierno de la capital.
Y aquí cabe recordar el discurso del político tabasqueño del 15 de noviembre cuando ganó las encuestas: “expreso que respaldaré a Marcelo Ebrard en la orientación política que él defina en el marco de la legalidad y de la democracia para seguir gobernando la ciudad de México. Los mejores ciudadanos, mujeres y hombres, honestos y comprometidos con el bienestar del pueblo”.
Esto quiere decir que Marcelo tiene manga ancha para proponer al hombre de las izquierdas para la jefatura de Gobierno y lo que decida será apoyado incondicionalmente por López Obrador.
Por lo pronto, esta Navidad Marcelo Ebrard aún todavía retendrá el nombre de quien lo suplirá en el cargo.
No obstante, al margen de las encuestas, Manuel Camacho Solís se alista para cualquiera que sea la decisión.
Y al propio Mario Delgado, López Obrador desdeñó.









