EL CRÍTICO (Armando Alcocer)

EL CRÍTICO Del Tortillazo a la falta de Huevos (OPINIÓN)

EL CRÍTICO

ARMANDO ALCOCER

El pasado 1 de julio inicio la cuenta regresiva a 12 años de atrasos económicos que sumieron a 52 millones de mexicanos en la pobreza alimentaria y la marginación económica; miles de familias desplazadas por la inseguridad que ha regado más de 250 mil acribillados y descuartizados en el País, entre nacionales y centroamericanos; y un gobierno sumergido en la corrupción que ha contaminado a casi todas sus instituciones, vulnerando el sistema de salud, educación, vivienda, empleo y energía, hasta llegar a triplicar la deuda externa de México.

Pero a la vieja usanza de los gobiernos falaces, el Ejecutivo Federal emula a Joseph Goebbels con aquello “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”, derrochando millonarios recursos económicos en tratar de convencer mediante la fuerza de los spots que su gestión fue exitosa, cuando los mexicanos hemos vivido y padecido la cruda realidad de la administración calderonista y su antecesor, que han antepuesto sus particulares intereses a los de las mayorías, convirtiendo a nuestra querida Patria en el vomitorio de sus excesos sin par.

Incapacidad manifiesta con las matanzas y bloqueos a diario a consecuencia de la cruenta lucha del crimen organizado, que a diario se disputan los mercados de las drogas y el control regional, ya que por cada narcotraficante caído en promedio unos diez más se habrán de disputar el lugar, lo cual genera que se mantenga intacta la pirámide criminal y sigan expandiendo su imperio corruptor de América a Europa. Menospreciando recomendaciones como las del rector de la UNAM, de que “el crimen se combate con audaces soluciones, no con la fuerza”.

La ONU recién publicó un análisis sobre violencia armada relacionada con el tráfico de drogas, que compara la política de ultraderecha de Calderón en México, con la izquierda progresista de Lula Da Silva y su continuidad con Dilma Rousseff en Brasil, la cual concluye que nuestro país ha fracasado a partir del abuso y la descomposición de las fuerzas armadas, ya que para erradicar el tráfico de drogas se debe restaurar la autoridad del Estado, aunado a una política social que demuestre que hay otras vías más humanistas para acabar de tajo esta barbarie.

De ahí que si de decepciones se trata, el “presidente del empleo” también sale reprobado al dejar a México con un déficit altísimo, cuyos números a pesar de ser poco claros; cámaras empresariales y organismos sindicales manifiestan que a diciembre habrá entre 3.5 y 4 millones de desempleados; mientras que para el INEGI sólo hay 2.4 y estudios de la UNAM arrojan que son 8.7 a 10 millones los desocupados, cifras que dejan de lado los informales y los que emigraron a otros países en busca de una nueva oportunidad de vida y huyendo de la hambruna.

Y es que si bien, se festina en los altos círculos financieros, las cifras macroeconómicas y las finanzas públicas “sanas”, la OCDE advierte que México no debe caer en la autocomplacencia, pues falta mucho para alcanzar el ingreso per cápita de otras naciones, y como no si la errónea política alimentaria del sexenio agonizante está sustentada en acrecentar la apertura de los mercados de granos básicos por petróleo, en lugar de impulsar de manera efectiva la producción interna de alimentos, mejorando el nivel de vida de los campesinos.

Como consecuencia tenemos hoy la crisis del huevo, que solo está beneficiando a unos cuantos, a costa del hambre generalizada, pero esa no ha sido la única, recordemos en los albores del sexenio el famoso “tortillazo” que disparo el precio del maíz a más del doble de su valor, fenómeno que ocurrió antes de la crisis mundial, provocado por la política de importación de alimentos y sus resortes especulativos, hay que recordar que cuando Calderón llegó al poder, México ya importaba cerca del 40% de sus alimentos, política que continúo hasta duplicarse.

Por ello, no deben desgarrarse las vestiduras cuando se alerta de que estamos en el umbral de un estallido social, ya que miles de mexicanos vemos infringidas a diario nuestras libertades básicas: Transito, pues la inseguridad nos mantiene presos; Expresión, donde los poderes facticos tratan de imponernos preferencias socioeconómicas; y Elección, ya que las instituciones democráticas trabajan en secrecía y con poca transparencia, lo cual crea desconfianza y dudas sobre su imparcialidad. Más vale cambiar o atengámonos a las consecuencias… Veremos!

Twitter. @Armando_Alcocer