EL CRÍTICO (Armando Alcocer)

ELCRÍTICO Prostitución de la Lucha Social (OPINIÓN)

ELCRÍTICO

ARMADO ALCOCER

Mal inicia el proceso electoral en la Ciudad de México, cuando en el arranque sólo un bloque militantes del PRD, PT y MC, exponen su oferta vanguardista a la ciudadanía y hasta se someten a un proceso abierto de selección de su candidato a la Jefatura de Gobierno, tratando de conjuntar experiencia y una sola plataforma político- electoral que vaya al centro de las necesidades de la población y no de los liderazgos partidistas. En cambio, enfrente PAN y PRI se debaten entre una famélica caballada y la imposición obtusa de sus líderes nacionales que desean en el primer caso no desplomarse al cuarto lugar de las preferencias electorales, mientras el otro quiere hacerse aunque sea de una delegación.

Y aquí debemos aclarar que independiente a quién gane la encuesta de la candidatura de las izquierdas al GDF, su triunfo dependerá de la construcción de una sola agenda ciudadana y de gobierno, no de una densa campaña mediática que inicie con alguna sesuda frase que sólo servirá para anticipar su propio fracaso, como aquellas que rezaban: “el Gobierno del cambio” y “el Presidente del empleo”, que sólo sirvieron como acto premonitorio del infierno que se convertirían las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón, ya que terminan siendo todo lo contrario a lo que se dijeron hacer y preservar, lo cual hace que cada vez más la sociedad repudie la excesiva publicidad electoral.

Aun así, candidatos y partidos poco innovan y más esconde: desde sus limitaciones intelectuales y verbales, hasta propuestas políticas y hasta su arraigo, pues ahora tratan de confundirnos con capacidad y experiencia, cuando sólo era simpatía y recursos, como es el caso de la señora Isabel Miranda de Wallace, un claro ejemplo de la mujer mexicana, algo muy parecido a una moderna Adelita que luchando por esclarecer el secuestro de su hijo, hoy está siendo utilizada de forma infame por el partido en Los Pinos para ayudar a la ultraderecha a no desbarrancarse hasta el 4º. sitio de las preferencias electorales en el Distrito Federal, pues carece de oferta política y es vomitado por el ciudadano.

Para los rancios panistas, al igual que actores sociales, el dedazo omnímodo a favor de la hoy candidata albiazul al Gobierno capitalino representa la ambición de Felipe Calderón y sus testaferros por retener el poder a como dé lugar, incluso por encima de la propia ciudadanía y militantes, “llevándose entre las patas” los liderazgos ciudadanos, que si bien es cierto siguen en formación tienen respaldo popular, peso moral y su voz penetra en lo profundo de nuestro pueblo, pues mayoritariamente persiguen una sociedad más justa e igualitaria, como es el caso de Javier Sicilia, que ha puesto en jaque al sistema con su movimiento nacional ciudadano, de ahí que no basta ser cándida dirían a Wallace.

Y más allá de trasnochadas revelaciones sobre que fue la tercera opción del PAN al DF, luego de María Elena Morera y Alejandro Martí declinaron la postulación que terminó aceptando Isabel Miranda, lo diabólico del plan estriba en un engaño más del partido en el gobierno: como la “guerra al narco” y “el catarro a nuestra economía”, que al fin de cuentas se convierten en una improvisación que terminará desilusionando al deprimido pueblo, pues lesionará la democracia participativa de los militantes albiazules y que por proceder del Presidencialismo en turno, decide vilipendiar el capital moral de los activistas sociales, al involucrar a una de sus representantes hacia un abismo de corrupción e intereses.

¿Qué le hizo pensar a Wallace que mantendrá su bono de credibilidad si decidió formar parte del sistema que permitió el terrible asesinato de su hijo? Lamentable que de acusadora y luchadora social, ahora pasará a defensora del podrido engranaje institucional que denunció, aunque últimamente su cercanía con la causa calderonista más parecía ser el contrapeso al radicalismo de Javier Sicilia en contra de la guerra de Calderón, por lo que surge el “sospechosismo” sobre la imparcialidad de la lucha de Wallace y su agrupación “Alto al Secuestro”, cuya doctrina sirvió de acicate al sistema y de unos años para acá pareciera haberse alineado al gobierno que antes recriminó. ¿Simpatía o interés?

En términos llanos es: prostitución, ya que se ofrece al mejor postor el capital social de miles de activistas sociales: la credibilidad en su lucha, mucha de la cual la mayoría realiza desde el anonimato, sin espectaculares propios ni espacios en horario de televisión triple AAA como ella, pero igual o más efectiva y con mucha mayor convocatoria porque atienden causas en general, las más de las veces solos y sólo por amor al prójimo. Empeñan su poco patrimonio y hasta la vida en ello, con tal de hacer relucir la verdad, de ahí que Sicilia advirtiera que “la candidatura de Wallace es una verdadera trampa democrática, porque se realiza a la conveniencia de un partido”… ¿Candidez ó negocios en puerta?, ya Veremos!