A MI MANERA (Socorro Valdéz Guerrero)

A MI MANERA En cada discoteca, un Lobohombo (OPINIÓN

A MI MANERA

SOCORRO VALDEZ GUERRERO

Todo parece indicar que los delegados no tienen memoria y olvidaron la tragedia, que por irresponsabilidad compartida con el dueño de un antro, enlutó a varios hogares después del incendio en la dicoteca “Lobohombo”.

Resulta lamentable que no entiendan que las acciones de gobierno son preventivas, y no como las aplican, inmediatista, y peor aún, que lo hagan para acallar las voces que exigen ¡Justicia o Castigo! Eso podría repetirse, porque en varias delegaciones relajaron la inspección a dicotecas o antros.

Muchas delegaciones, como en Coyoacán, Miguel Hidalgo, Tlalpan y otras, están igual o peor que la Cuauhtémoc, cuyos funcionarios –de ese entonces- una vez que vieron la magnitud del caso “Lobohombo” apresuraron sus acciones no sólo a tomar medidas –tardías por cierto- sino a que ese caso, que perdura en la memoria de muchos padres de familia, fuera una burla para éstos y todo un show, incluso con artistas, para la inauguración de la estación de bomberos.

En lo personal me pareció una burla instalar un área para apagar incendios –creo que muchos padres que perdieron a sus hijos pensaran igual- ¡Qué ironía! Una zona para apagar un fuego que mató a muchos jovencitos…Bueno, espero que en cada delegación no tengan que instalar otras similares.

Al menos en las tres que acabo de mencionar, aunque hacen falta estaciones de bomberos, esperemos que no repitan la torpe idea de la Cuauhtémoc, porque una inspección pudo evitar muertes, y los jurídicos, y sobre todo los delegados, salgan no sólo de noche, sino en el día y en la tarde, para que vean cómo enmascaran la renta de antros para jovencitos, incluso adolescentes de escasos 15 años.

Si una vez a la semana salieran personalmente a encabezar revisiones, se darían cuenta que sus inspectores no trabajan, ¿O será que sí, pero reciben su “mochada”? Porque no entendemos a qué se debe que en varias discotecas haya riesgo de otro “Lobohombo”, cuyas víctimas también podrían ser jovencitos.

Estos chicos, que están en peligro, son víctima de dueños de discotecas que hacen trato con ellos, aún cuando tienen una edad corta como para entablar negociaciones con mañosos encargados o dueños de antros, como el “Centro de Espectáculos Richar´s AND Chars, S.A. de C.V.”, ubicado en Avenida revolución número 2015, colonia La Otra Banda, delegación Coyoacán, que además de poner en riesgo a los chicos, intentó cometerles fraude y para ello, hasta maquinó todo un show, con apoyo de “judiciales federales”.

Bueno, resulta que por falta de inspección, un tal Gerardo Delgado Negrete, encargado de ese antro –el dueño sabía de ello-, hizo un contrato con dos jovencitos –tenemos la copia, del 13 de abril de 2011-, eso sí, ambos mayores de edad, para un festejo preparatoriano, donde 80 por ciento de los asistentes eran menores de edad, es decir, adolescentes.

Eso al marullero Delgado Negrete, y el dueño, que sólo hasta el último momento dio la cara, no les importó porque les cobraron 42 mil pesos –la publicidad la harían los contratantes- por darles servicio de barra libre –ron, tequila y vodka-, guardarropa, valet parkin y hasta show.

La entrada era a las 10 de la noche, y la salida, al día siguiente, o sea, cuatro y media de la madrugada. ¡Claro! Una hora y media antes cerraban la barra libre, pero resulta que ya con el pago total del servicio, y el mero día del evento, que lo disfrazó Delgado Negrete como privado - por eso de que algún despistado inspector llegara- maquinaron una supuesta inspección con judiciales federales.

¡Sí! Como leyó usted amigo lector, con judiciales de la Policía Federal, no con inspectores delegacionales ni con la policía capitalina y menos con la judicial del Distrito Federal, sino con FEDERALES. Y los al fin niños, pues cayeron, y los que ya habían entrado, los sacaron, y los que aún no lo hacían, pues ya no pudieron entrar, salvo unos cuantos mayores de edad, que sólo eran, menos de cinco por ciento de los que pagaron su boleto.

Es decir ese mal llamado “Centro de Espectáculos” les quería robar su dinero, su bebida extra que además les permitieron introducir, pero como son niños aguerridos de preparatoria de la UNAM, protestaron, y hasta un abogado llegó para advertirle al dueño y al encargado, lo que pasaría si los timaban.

Después de diversas negociaciones, afirmaría el dueño de nombre Ricardo, porque Gerardo Delgado Negrete corrió a esconderse, no sin antes llevarse 14 mil pesos, podrían entrar los menores, pero hasta la media noche.

En esas condiciones nadie quiso y como las quejas siguieron, pues de plano les dio sus 14 mil pesos que Delgado se había llevado, sus cajas de bebida y les negó el acceso, porque: “NO VOY A PERDER UN NEGOCIO DE UN MILLON DE DÓLARES”, les dijo muy digno, al momento de sacar el fajo de billetes y liquidar lo que faltaba.

Todo ese engaño era del conocimiento del dueño, porque hasta recomendó a los jovencitos la fiesta: “La manejamos como mi cumpleaños para que no haya problemas”. Y a todo ello, ¿Esas artimañas no la saben los inspectores, los directores de jurídico de cada delegación? Porque igual que ese frustrado festejo, hay diversos en cada delegación, disfrazados de eventos privados, a los que van niños a beber en exceso.

Además, sabemos que ese “Centro” de Coyoacán, tiene como práctica cotidiana el fraude, y si no que pregunten qué les paso a los jóvenes de la Preparatoria 8, 4 y 6, a quienes también el tal Delgado, intentó defraudar, y a otros, que constantemente lo buscan no para felicitarlo, sino para reclamarle de sus abusos. El delegado en Coyoacán, debería darse una vueltecita por ahí a ver qué pasa, antes que tenga que invertir como su homólogo de Cuauhtémoc, en una estación de bomberos.

socoval17@yahoo.com.mx