ANÁLISIS MEDIÁTICO Televisión Abierta y Competencia (OPINIÓN)
ANÁLISIS MEDIÁTICO
ALMA VALDÉS SALAS*
Es incuestionable la importancia que conlleva para México la evolución de lo analógico a lo digital. La televisión digital existe hace varios años atrás y se trata de la transmisión de imágenes y sonidos utilizando bits o el idioma de la computadora. Esto favorece enormemente la calidad de las imágenes y permite una cantidad mayor de servicios adicionales, imposibles de brindar con la televisión analógica, actualmente, en proceso de emigrar a lo digital, en su totalidad, a más tardar en diciembre del 2015.
Al respecto y con el ánimo de que México pueda acceder en su a la televisión digital y dejar en el pasado lo analógico, el Ejecutivo Federal promulgó un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, el 2 de septiembre de 2010, en donde se establece que el 31 de diciembre de 2015 será la fecha límite en nuestro país para el uso de la televisión analógica y, que se deberá apagar para que sólo se transmita señal digital de televisión. A este hecho se le conoce como el "Apagón analógico".
Lo que significa que tendrá que cambiar su vieja tele por una nueva, porque una vez completado el apagón analógico, será indispensable disponer de un televisor con sintonizador digital, o en su defecto utilizar un adaptador TDT (televisión digital terrestre) externo, que procese la señal digital y la envíe a su viejo televisor, para poder disfrutar de sus programas favoritos, sea programación de televisión abierta o de paga.
En un asunto que ha sido retrasado en una lucha de competencias entre el duopolio televisivo, el Ejecutivo Federal, el Poder Legislativo y la SCJN, actores que desde el 2008 y por falta de acuerdos políticos, han mantenido congelada la posibilidad de una reforma integral de radio, televisión y telecomunicaciones, que nos genere como usuarios mayores opciones de competencia, tanto en contenidos como en oferta televisiva. El fallo de la Cofetel llega en un momento estratégico, encaminado a que existan nuevos concesionarios peleando por el mercado de la televisión abierta, con nueva programación, quitándole con esto, el poder de veto al duopolio televisivo.
Aunque por ahí se escuche que la televisión abierta no es un negocio rentable y que la competencia está en las redes, en lo digital, en la televisión de paga y en la Internet, no es del todo cierto, ya que en México, la cobertura social de telecomunicaciones es mínima y sólo accede un 13 por ciento de la población nacional a la Internet y a la televisión de paga, por lo que el mercado nacional está básicamente colgado de la televisión abierta. Y en el caso de Televisa y Televisión Azteca, hacen uso, mediante una concesión, del espectro radioeléctrico propiedad del Estado. Por lo que ambas televisoras deberán abrirse con esto a la posibilidad real de competencia en Televisión Abierta.
En el fallo emitido la semana pasada, por el Pleno de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), para abrir espectro radioeléctrico y licitar una tercera y de haber espacio, una cuarta cadena de televisión abierta, se destaca el hecho de que es la primera licitación de frecuencias para televisión abierta desde que Televisa y posteriormente Televisión Azteca se apoderaron del mercado y de sus concesiones. Por lo que es un gran logro que la Cofetel le haya entrado al debate real sobre la conveniencia en la apertura a la competencia, en un momento en que la televisión abierta y la pluralidad en los medios de comunicación atraviesan por un nulo desarrollo en la competencia y en los contenidos televisivos, ya que el impacto de la concentración mediática genera incentivos para que las líneas editoriales se queden en dos cadenas nacionales, lo que requiere una nueva cadena que genere nuevos espacios en todos los ámbitos. Porque para todos es conocido que el mercado televisivo en nuestro país está dominado por dos actores: el grupo Televisa, con una participación de mercado del 70 por ciento y tres redes; y Televisión Azteca, propiedad del Grupo Salinas, con una participación de mercado que se aproxima al 30 por ciento y dos redes.
Dentro de los retos que tiene la Cofetel y que habría que explicar, es la disponibilidad actual del espacio radioeléctrico nacional a licitar; el proceso de penetración y digitalización que deberá establecerse mediante procesos claros y efectivos de coordinación entre las diversas entidades públicas involucradas, dígase COFETEL, COFECO, SCT y SE para ver consolidada esa tercera y/o cuarta cadena de televisión abierta; la velocidad con la que se pretende avanzar en este sentido a lo digital, hasta donde hay señales para DF, Guadalajara o Tijuana, por ejemplo, y fundamentalmente, cuáles serán los criterios y las bases de licitación para generar una competencia de 3 o 4 carriles que le den la posibilidad a los nuevos competidores en la televisión abierta de no ser absorbidos por el duopolio televisivo y si de plano nos vamos a poner las pilas para crear de cara al próximo sexenio, una política integral de comunicación que trate el desarrollo del sector de manera exhaustiva, considerando aspectos como crecimiento económico, producción, distribución y exhibición de contenidos, entre otros.
Otro tema que nos ocupa y que indirectamente circula en vías paralelas, es el tan esperado fallo de la Comisión Federal de Competencia (Cofeco) a cargo de Eduardo Pérez Mota, para definir en el recurso de reconsideración interpuesto por Grupo Televisa y Televisión Azteca, la intervención de capital de Televisa en el mercado de telefonía móvil – Iusacell. La Cofeco por su parte ha sido muy cuidadosa y hermética en el asunto, ya que de permitir la fusión de capital, estaríamos hablando de que tendríamos la figura de concentración en el mercado dominado por un pequeño número de concesionarios que buscan hacerle contrapeso al gran monopolio de la telefonía móvil cooptado por Telcel y que actualmente concentra más del 70 por ciento de los usuarios y la infraestructura propiedad de Telmex, ambas del magnate Carlos Slim.
Lo cierto es que, todo apunta a que aparejado en la estrategia y de la mano del anuncio de la COFETEL por abrir la competencia a una tercera y/o cuarta cadena de televisión abierta, también la COFECO estará dando un fallo favorable por que el duopolio televisivo consolide una fusión en materia de telefonía móvil y sea el contrapeso en el mercado de otro concentrador – TELCEL-.
Y aquí lo que valdría la pena preguntarnos es ¿si este es el futuro de la telecomunicaciones en México, cuál será el futuro de nuestros bolsillos y de la posibilidad de los usuarios por tener acceso a mejores precios, mejores servicios, mejores contenidos y mejores opciones en el mercado? Cuando el mercado sigue concentrándose en los mismos: Televisa - Grupo Azteca vs Telmex –Telcel- Dish.
*Analista mediática y Doctora en derecho.











