APUNTES Y RELATOS Playa Bagdad (OPINIÓN)
APUNTES Y RELATOS
ANTONIO BETANCOURT
Apenas el sol raya en el horizonte, Angel Carbajal, un niño de 11 años se despierta en su humilde vivienda de Playa Bagdad en Tamaulipas. Como todos los días, ayuda a su madre a acarrear agua, carente en esa zona irregular de viviendas a menos de un kilómetro del mar.
Toma lo que puede de desayuno y con su mercancía acomodada en las manos, algunos collares y pulseras hechos con conchas y estrellas de mar, sale a ganarse la vida entre los turistas y visitantes de ese destino turístico, tan poco conocido por los mexicanos de la zona central. Bueno, eso hacía hasta hace poco.
Un día de febrero pasado, Ángel se encontraba sobre la arena vendiendo, tratando de llevar algunos pesos a casa, cuando un individuo se le acercó y le interrogó sobre sus costumbres y su vida.
El hombre, nativo del lugar, como él mismo lo diría, le ofreció comprarle toda la mercancía, a cambio de que le hiciera un favor: que buscara a más como él, y que nadaran muy bien, aun de noche, para “trabajar” y ganar buen dinero.
Ángel, deslumbrado por el dinero del hombre, accedió y en tan sólo unos días “reclutó” a cuatro niños más. Todos de la misma situación y vida similar a la de él.
¿El trabajo?, esperar en una zona apartada de Playa Bagdad un transporte que los llevó por un camino ribereño a unos 45 minutos a otra playa, despoblada. Ahí, esperarían una luz dentro del mar y tan sólo con su astucia, nadar metros hacia dentro para recoger paquetes flotantes. Todos debían regresar con dos de ellos hasta el transporte, subir al pickup y tirarse al piso.
Por ese trabajo, que ellos sabían que era algo malo, aunque no midieron el peligro o no les importó, recibieron mil pesos cada uno. Ángel lo hizo algunas semanas y jamás volvieron a buscarlo.
Como Ángel, hoy hay niños trabajando para narcotraficantes en playas tamaulipecas. Según las autoridades del Estado, narcotraficantes del Cártel del Golfo y Los Zetas que operan en esa zona, contratan a menores que localizan los paquetes de cocaína que navegan en embarcaciones ilegales por el Golfo de México hacia las aguas costeras de Tamaulipas.
Los paquetes son acercados a la playa en lanchas rápidas y la luz es la señal para que los infantes arriesguen su vida por unos cientos de pesos.
Son costas apartadas en las que nadie vigila, a donde no llegan los ojos de la ley. Se entiende , ya que Tamaulipas, entidad que sufre una lucha encarnizada entre el Golfo y Los Zetas, no sólo es estado fronterizo, razón suficiente para “poseerlo”, sino que tiene costa… ventaja que sólo comparte con Baja California, y donde domina el Cártel de Tijuana.
Y es que las playas mexicanas son reconocidas a nivel mundial por su belleza, calidez y hospitalidad. La economía de numerosos estados del país dependen del turismo que llega a sus costas, y a pesar del clima de inseguridad, es contínua la afluencia de visitantes.
Tamaulipas no es la excepción, y Miramar y Playa Bagdad, así como el Puerto de Tampico, son lugares turísticos que , sin embargo, sirve a la delincuencia organizada para agilizar el trasiego de estupefacientes a través del mar… y con la ayuda de menores.
PARA EL REGISTRO Un acierto de la policía del Edomex la captura del líder de la organización delictiva La Mano con Ojos, y su consiguiente debilitamiento. Esperemos que en estos tiempos de politizar todo rumbo al 2012 y con Enrique Peña Nieto, aunque de bajo perfil aún, como precandidato, la Procuraduría de Justica del Estado no magnifique este golpe y pretenda explotarlo mediáticamente por días o semanas, ya que sabemos que aunque caen los líderes, su puesto es ocupado casi inmediatamente por un personaje igual, o más sanguinario.
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