CULTURA Y OTROS CHUCHOS El cancionero, ¿Obra literaria, musical? (OPINIÓN)
CULTURA Y OTROS CHUCHOS
EL RATÓN B.
EL CANCIONERO, ¿OBRA LITERARIA, MUSICAL? Ó UNA MEZCLA DE AMBAS
Cuántas veces hemos tenido en nuestras manos un ejemplar que contiene las letras de muchas canciones que nos gustan o que nos traen algún recuerdo, o bien, las canciones que cantaban nuestros padres y escuchábamos cuando éramos niños, pero acaso alguna vez nos preguntamos ¿Qué es esto que tengo aquí?, ¿Es un libro de música, es un libro de contenido literario?
Para poder nombrar la colección de letras de canciones que se presentan en un libro, es un poco complicado, por una parte, existe la palabra antología, que viene del griego “ánthos” flor, y “légo” seleccionar ramillete o guirnalda, que transcrito al español, podemos decir que es una colección de obras notables de alguien o algo en específico, las mismas pueden ser obras literarias, poemas, películas de culto, y obras musicales.
Por otra parte, está el cancionero, que viene del Medioevo, y se les llamaba de manera diferente, “florilegios”, “petrarquistas”, etc., todos tenían estructura diferente; estos cancioneros medievales reflejaban los gustos estéticos de los coleccionistas, que los formaban con pliegos sueltos o con poemas tomados de otros, algunas de estas colecciones fueron divulgadas por la imprenta y otros se conservaron en copias manuscritas.
Un cancionero consiste en la recopilación de canciones populares, siendo éstas escritas por autores conocidos o desconocidos, o inclusive por el propio pueblo de manera colectiva, pero son tan importantes para la sociedad en la que se desenvuelven que se hacen del dominio público, y sirven para enriquecer la cultura. Ahora bien, el término cancionero se aplica a la colección de canciones y poesías de diversos autores.
La historia del cancionero en México se remonta hasta fines del siglo XIX, con una serie de cuadernillos editados por Antonio Vanegas Arroyo, originario de la ciudad de Puebla, quien estableció un taller de encuadernación en la Perpetua.
Años más tarde, Vanegas estableció junto con su esposa una imprenta en el barrio de la penitenciaría (5ª. Calle de Lecumberri), fue en este taller donde se publicaron las “Nueve Jornadas de los Santos Peregrinos” que se cantan en las posadas, vendiendo 300 ejemplares en la pasmosa cantidad de tres centavos cada uno, posteriormente se imprimieron oraciones, cuentos, calaveras, versos, cartas de amor, corridos y por supuesto cancioneros.
También tenemos el “Ruiseñor yucateco”, editado en 1907 con canciones recopiladas por Juan Ausucua, del que fueron necesarios dos volúmenes por la cantidad de canciones recopiladas. Hacia el año 1928 aparece el primer “Cancionero Picot”, que se repartió de manera gratuita en las farmacias de todo el país, el primero de ellos fue llamado “Canciones Selectas”, y estaba dedicado por entero a Guty Cárdenas.
Pero éstos no fueron los primeros cancioneros en castellano, pues el primero que se conoce data de 1445, fue recopilado por Juan Alfonso de Baena para ofrecerlo como regalo a Juan II de Castilla y Don Álvaro de Luna, conocido como “Cancionero Baena”.
Poco después aparece otro que recoge la producción poética de la corte de Alfonso V de Nápoles, confeccionado por Lope de Stúñiga, que como una novedad agrega algunos romances, obviamente es conocido con “Cancionero de Stúñiga”, que se relaciona con el de la biblioteca Casanatense de Roma, puesto que en su primera parte repite el Stúñiga.
En la Biblioteca Nacional de Paris se guardan los ocho cancioneros españoles realizados a fines del siglo XV o principios del XVI, catalogados por Mussafia en 1900, existen otros cancioneros castellanos en diversas partes de Europa, como los del Museo Británico, los de la Biblioteca Estense de Módena, los de la Biblioteca Real de Madrid, el que se encuentra en la Biblioteca Colombina de Sevilla, el Cancionero catalán de la Universidad de Zaragoza, etc., aunque con frecuencia se copian entre sí, ofrecen algunas variantes de unos con otros, en algunos de ellos se pueden encontrar poemas y canciones en castellano, catalán, portugués e Italiano.
Los cancioneros o antologías de canciones se pueden elaborar sobre un género literario concreto, sobre un autor o una temática determinada, pueden o no tener la transcripción de la partitura musical que suele acompañar a las canciones, y habitualmente se bautizan con el nombre del coleccionador o por el nombre de la biblioteca que los conserva.
La mayoría de los cancioneros actuales contienen una gran variedad de estilos, algunos de los cuales son el BOLERO RANCHERO, este género se dice que fue creado por Rubén fuentes, como una adaptación del bolero al acompañarlo con mariachi.
El bolero ranchero ha tenido mucho éxito, además de vincular la canción romántica con el conjunto de música mexicana, porque entre sus intérpretes se encuentran los grandes ídolos de la canción popular como Pedro Infante y Javier Solís, quienes dicho sea de paso, realizaron verdaderas creaciones de temas como “Amorcito corazón”, “Te quiero así”, “Cuatro cirios”, “Nobleza”, etc.
En cuanto a su estructura musical, en el bolero ranchero se aprovechan los violines y trompetas para las introducciones así como para los diálogos a través de la canción, y las guitarras, la vihuela etc., sirven de apoyo rítmico armónico y utiliza al guitarrón como bajo, lo que resulta de todo esto es la bonita combinación del bolero, en el que se luce el conjunto en las introducciones y los interludios.
Otro género importante en los cancioneros es el HUAPANGO que es un término que en náhuatl significa: “Sobre la tarima”, lo cual nos da a entender la forma en que se baila este ritmo, se estima que su origen deriva del fandango, por ello es que actualmente se considera una fiesta donde se toca, se canta y se baila el son huasteco.
El huapango proviene de la tradición lírica y musical española con sus diferentes influencias culturales cono fueron las andaluzas, las flamencas, las gitanas, y que llegaron a México por la costa Veracruzana en la época de la colonización. Otra de las grandes influencias que pudo tener el huapango es la raza negra en el tráfico de esclavos.
El Huapango se caracteriza por el falsete que utiliza el trovador para alcanzar los tonos altos y adornar o ligar algunos versos, por lo tanto el huapanguero debe contar con una voz bien afinada, una tesitura aguda y una gran habilidad para improvisar versos, ya sea a los que están bailando, a los visitantes o al público en general.
El otro grupo igual de importante es LA BALADA que es una forma fija del canto cortesano de finales de la edad media, en esta forma musical, la poesía es separada de la música, y tiene la particularidad de repetir un mismo verso, llamado “Estribillo” al final de cada tres estrofas. Está constituida por octosílabas y las rimas son cruzadas. A partir del siglo XX, se desarrolla la Balada Romántica como un nuevo estilo musical con identidad propia.
LA BALADA ROMÁNTICA, llamada también balada romántica latinoamericana, o simplemente BALADA, es un género musical latinoamericano, que no está atribuida a ningún país en especial, aparece en la década de los 60’s y fue de gran difusión popular.
Entre los baladistas más famosos podemos encontrar a José José, mexicano; Rocío Durcal, española; Marisela, estadounidense; José Luis Rodríguez “El puma”, venezolano; Roberto Carlos, brasileño; Sandro de América, argentino; etc.
A partir de los ochenta se puso de moda utilizar batería en la interpretación de las baladas, lo que logró darle un aire místico, espontáneo y tenebroso. Con la influencia anglosajona en la balada, el sentido de la palabra se convierte en un recital o en una canción que cuenta la vida de una persona o de algunos hechos precisos.
El género más popular durante varias décadas fue EL BOLERO, nacido a partir de los años treinta, apoyándose en músicos tan inspirados y prolíficos como Agustín Lara y Alberto Domínguez. Las primeras canciones de estos compositores se nutrieron de la música cubana, el danzón y la habanera.
Las raíces del bolero las podemos encontrar en los compases de la contradanza del siglo XVIII, así como algunos elementos rítmicos del folclore cubano del siglo XIX, y toma de la habanera el ritmo, ya en 1793 se tiene noticia de un cantante llamado Javier Cunha quien junto con Nicolás Capouya componían canciones con ciertas similitudes con el bolero, tanto musicales como temáticas.
Algunos historiadores señalan en sus teorías a Europa como cuna del bolero, aunque en la práctica se señala a Cuba como la creadora de este género musical, y que más tarde se extendió por toda América Latina.
El bolero cubano surgió de manera definitiva por 1840, con el primer bolero llamado “Tristezas”, escrita por José Pepe Sánchez en Santiago de Cuba más o menos por 1886, y aunque algunos difieren en la fecha, lo cierto es que esta pieza dio origen formal al género con el acompañamiento Clásico de guitarras y percusiones, de esta forma el bolero encontró su nicho de reproducción en las cantinas, en las peñas y como serenatas.
Como algunos cancioneros contienen impresa la partitura musical de la canción, podríamos pensar que se trata de una obra musical, pero la obra musical es únicamente aquella interpretada, cuando se trata de obras impresas, solamente podemos decir que se trata de obra literaria.
Cuando una obra se considera musical es únicamente cuando ésta se crea, no cuando se reproduce, así como cuando se interpreta cantándola, cuando la misma se reproduce de manera o en forma de libro, se trata de obra literaria.
HASTA LA PROXIMA.
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