Luis Echeverría exonerado por la ley... ¿Lo exonerará la historia? (Opinión)
CULTURA Y OTROS CHUCHOS
EL RATÓN B.
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Hace unos días, salió la noticia de que el Licenciado Luis Echeverría Álvarez, ex presidente de México fue exonerado de toda responsabilidad por los hechos sangrientos de 1968 y del 10 de junio de 1971, cosa que se me hace muy curiosa porque son hechos sucedidos hace 40 años, y el ex presidente puede dormir tranquilo porque lo exoneró la Ley, pero ¿dormirá?
Existen muchos secretos a voces de que el fue el responsable de los hechos ocurridos el 2 de octubre de 1968, porque desde su puesto de Secretario de Gobernación él ordenó la masacre de estudiantes, y el vehículo fue el entonces Presidente Gustavo Díaz Ordaz, posteriormente, ya como Presidente ocurrieron los hechos sangrientos del llamado “jueves de Corpus”.
Después de los hechos de 1968, el movimiento estudiantil se vio diezmado, pero al decir de sus dirigentes no había terminado, oficialmente nunca ha terminado, es decir no existe un pliego oficial del Consejo General de huelga donde diga que el movimiento estudiantil ha terminado, pero de manera extraoficial suspendieron actividades en noviembre de 1968.
Cuando terminó el mandato del Presidente Gustavo Díaz Ordaz, él asumió toda la responsabilidad en un discurso de despedida donde dijo: “asumo íntegramente la responsabilidad personal, ética, social, jurídica, política e histórica por las decisiones del gobierno en relación con los sucesos del año pasado”.
Con estas palabras, Díaz Ordaz allana el camino de la presidencia a Luis Echeverría Álvarez, sin ninguna responsabilidad para él, y cuando se sentó a la silla, pensó soy muy inteligente y a mí no me va a pasar lo de Díaz Ordaz, -consideremos que en aquella época era época de todo el poder en manos de una sola persona, el Presidente-, tomaré medidas.
Existen evidencias y testimonios de que los principales generales militares fueron a Estados Unidos a estudiar como reprimir manifestaciones urbanas, aunque de manera clandestina, el Gobierno aparentemente no sabía nada, pero el mismo gobierno se encargó de escoger quienes tomarían el dichoso curso.
Bien, el movimiento estudiantil retomó fuerza a partir de 1970, y el 10 de junio de 1971 realizarían una manifestación que iría de la normal hacia el zócalo, pero por ahí alguien les avisó a los estudiantes que serían reprimidos, por lo que erigieron un brazo de defensa, que se preocuparía de defender a los manifestantes si se tornaban las cosas peligrosas.
Llegó el día, la manifestación comenzó, y por ahí por san Cosme llegaron los halcones, -grupo al que habían entrenado los militares que tomaron el curso en EEUU- y como dice Chava Flores en su canción de la tertulia “que comienza la pelea”, realmente se dieron con todo, los halcones con macanas, y los estudiantes y maestros con palos y piedras.
Los estudiantes empezaron a ganar la pelea a los halcones, éstos se replegaron, se fueron, pero regresaron con armas, y comenzaron a disparar contra la multitud, ésta se dispersó, pero los halcones los empezaron a golpear, y fueron contra todos, mujeres, niños, personas que iban pasando, inclusive a los intocables reporteros, etc.
Algunos de los reporteros estaban pagados por el Gobierno para que hablaran bien de él, pues aún a ellos los golpearon los halcones, así que fueron a ver al Presidente para quejarse de los golpes y heridas recibidas por ese grupo de golpeadores, pero el Presidente desconoció todos los sucesos y culpó a la policía del Departamento del Distrito Federal.
Ante esta respuesta, los reporteros, -algunos todavía viven y ya lo pueden platicar- le enseñaron documentos en los que se mostraba que el Gobierno Federal estaba financiando las operaciones de los halcones, pero el Presidente se siguió defendiendo “Fui emboscado, esto lo hicieron a mis espaldas”, pero el daño ya estaba hecho.
Por estos sucesos, se exigió la renuncia del entonces regente del Departamento del Distrito Federal (por si no lo sabían, el Distrito Federal era un departamento administrativo, no un estado, y estaba a cargo de un regente, no de un gobernador ni junta de gobierno), y con eso el gobierno cerró el capítulo, o cuando menos eso creyó hacer.
Como las cosas estaban calientitas, y existían brotes de violencia en todo el país, el Gobierno comenzó a aplastar los movimientos armados de Chihuahua, de Guerrero, de Oaxaca, en fin, pero con los estudiantes quiso hacer las paces y el presidente realizó una gira de trabajo por Ciudad Universitaria, en 1972, donde recibió una pedrada en la frente.
Frente al fracaso de acercarse a los estudiantes, el gobierno inició una campaña que orientaba hacia el diálogo con los jóvenes, existió por ese entonces un anuncio en la TV que hablaba de las bondades del diálogo y lo que podía pasar si no lo usabas, la letra de este anuncio que más o menos recuerdo porque entonces era un niño de nueve años era así.
“Oye amigo escucha, yo te voy a hablar, y si conmigo hablas, la gente habrá de hablar, pero si me destruyes, te pueden destruir, porque soy la palabra y tu debes saber que soy el arma fuerte de la libertad, que soy el alma fuerte de la libertad”, esto es hablar para ser libre, y no hablar para no ser un preso político, bonita cosa ¿no?
Los estudiantes y maestros, así como la sociedad tenían miedo, y esto pasaba en todo el país, la desinformación de los diarios también hacía lo suyo, así que en las universidades se reformaron algunos programas y se crearon otros, con un enfoque al estudio ideológico, tomando para sí algunas ideologías de cambios de sistema político y lucha armada.
Nacieron los Colegios de Ciencias y Humanidades de la UNAM, donde el sistema de enseñanza era enseñar al alumno a realizar análisis crítico de las condiciones sociales del país y del mundo, para que la lucha se llevara primero por conducto de cambios en la ideología y después ya en los trabajos aplicar esa ideología.
Así que el resto de su mandato, el Presidente Luis Echeverría Álvarez gobernó en relativa calma, pero en realidad yo creo que pasaba lo que dice una canción relativa al Presidente Pinochet, que más o menos decía que esta usted soñando señor Presidente, que está asesinando a los inocentes, seguirá la lucha mientras tu descansas, y cosas por el estilo.
En aquellos años existieron muchos presos políticos, y yo me pregunto, cuál es el mayor delito, matar gente o matar conciencias, Luis Echeverría Álvarez mató muchas conciencias, porque calló los gritos de miles de almas que clamaban por un mundo mejor, y conste que por ese delito no se le juzgó.
Pues bien, después de muchos años, un rayo de esperanza para los muertos y desaparecidos, no sólo estudiantes, sino también obreros y campesinos, brilló cuando se le llamó al ex presidente a rendir cuentas ante la justicia, pero el mismo rayo se apagó al saber el veredicto de la misma justicia, de exonerarlo de toda responsabilidad.
La historia no perdona, y puede ser que la justicia a la mexicana haya perdonado al ex presidente y haya olvidado las acciones llevadas a cabo por él, pero la historia ya está escrita, y ésta nunca olvida, ante los ojos de la sociedad mexicana, los hechos fueron como se conocen, independientemente de los veredictos finales.
Como siempre, la última palabra la tienen los lectores y la sociedad misma también, los que ahora estamos en la edad madura les contamos a nuestros hijos como vivimos la historia, y esa es la forma de transmitir los conocimientos, así que si la historia oficial absolvió al ex presidente, la historia no oficial quizá no.
HASTA LA PROXIMA.

