Y cuando despertó, el dino Bartlett todavía estaba allí

Los priistas nacionalistas expulsados por los tecnócratas en el gobierno de Miguel de la Madrid regresaron al poder en 2018 vestidos de morenos.

Uno que no fue expulsado en esas lides, e incluso que militó en el bando de los tecnos delamadridista-salinistas expulsores, fue el poblano-tabasqueño Manuel Bartlett Díaz.

Y justo en los momentos que el PRD y el PRI lamen sus heridas mortales del uno de julio y quieren cambiar de nombre y hasta de modito de andar, como si eso desvaneciera sus crímenes… Bartlett se pone de moda.

Fue nombrado por López Obrador como el próximo titular de la quebrada Comisión Federal de Electricidad (CFE). El anuncio levantó gran polvareda.

Ello significa que cuando México despertó, “el dinosaurio todavía estaba allí”.

La fábula o cuento corto de Tito Monterroso, de escasas siete palabras, tiene sin embargo su complejidad filosófica.

Y la relación del cuento más corto del mundo con Bartlett no es tan simple. El poblano-tabasqueño es el dinosaurio.

Y en el despertar del México moreno, el dino más duro, mañoso y añoso está de nuevo en el poder y eso le causa pavor a más de uno.

Bartlett es el último de los mohicanos tricolores. Es un auténtico dino clásico.

Llegó al poder con Miguel de la Madrid. Fue un fuerte aspirante a sucederlo. Perdió con Salinas pero se disciplinó y siguió en el pandero.

Ha sido dos veces secretario del despacho y gobernador de Puebla.

En 2000 llegó al Senado de la República por el PRI y encabezó un movimiento nacionalista en defensa de los energéticos y contra el entreguismo de Vicente Fox de quien se convirtió en piedra en el zapato.

Fue un duro opositor frente al poder blanquiazul y ante la mitad de su propia bancada tricolor derechizada, encabezada por Enrique Jackson, Emilio Gamboa y Genaro Borrego Estrada.

Sus debates con Diego Fernández de Cevallos hicieron época.

Bartlett se tardó en dejar al PRI. Muchos compañeros lo animaban para irse al PRD pero no se decidía.

Tiempo después llegó de nuevo al Senado por el PT, en 2012.

Hizo alianza con  López Obrador y siguió en su línea nacionalista coordinando la mini bancada legislativa pesetista.

Con el aplastante triunfo de Morena en las urnas, Bartlett también resultó ganador.

No obstante, más tardó AMLO en anunciar su nombramiento como director de la quebrada CFE que en comenzar la polvareda.

Hace chiste que siendo Bartlett para algunos un personaje de absoluta oscuridad por la caída del sistema en 1988, las muertes de Buendía y Clouthier, entre otros temas de su historial, ahora le tocará “hacer la luz”.

Su nombramiento hizo tal ruido que el propio López Obrador tuvo que justificarlo: apeló a su amplia experiencia como servidor público y a su compromiso histórico en defensa de los energéticos.

De alguna manera Manuel Bartlett fue ratificado en el encargo por el próximo presidente cuando ni siquiera ha tomado posesión del mismo.

Eso significa que el gobernante de mano de hierro, a quien nunca le tembló el pulso para poner en su lugar a personajes poderosos y altaneros como Emilio Azcárraga Milmo, entre otros, regresa por sus fueros.

López Obrador necesita de funcionarios de ese calibre para poner orden en una empresa tan saqueada como la CFE que, siendo muy rica, fue quebrada por las últimas administraciones.

Los interesados en continuar con el saqueo privatizador de esa paraestatal con slogan de burla: “empresa de clase mundial” no se quedarán quietos. Ya velan armas. Ya comenzaron a golpear…

Lo único de clase mundial que tiene esa empresa hoy es el atraco y la llegada de Bartlett manda la señal inequívoca de que terminará el saqueo.

La pregunta surge obligada: ¿podrá Manuel Bartlett Díaz, con toda su experiencia, capacidad y compromiso con la cuarta transformación hacer resurgir a esa agónica entelequia?

¿Dejará en paz a los verdugos y saqueadores de la CFE, o va por ellos?

Muchos analistas políticos dicen que el viejo PRI murió el pasado primero de julio.

Todo indica que el PRI de los tecnócratas está bien muerto no así el del nacionalismo revolucionario.

En ese sector o corriente ideológica es donde militan AMLO y Manuel Bartlett, aunque ahora vestidos de morenos.

¿Qué nos indica esto? Como en el micro cuento de Monterroso, nos refiere que México comienza a despertar…

Sí, en el nuevo amanecer de la patria el dinosaurio todavía anda por acá y ojalá sea para bien de la nación.

Y hasta la próxima sean felices, sobre todo ahora que ya regresó nuestro ratonero y extranjerizado futbol que tanto nos hace soñar y con ello el clásico pasecito al red.

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