La renovación del Consejero Presidente y Consejeros Electorales del IFE (Opinión)
PANORAMA POLÍTICO
ENRIQUE DAVIS MAZLUM
El 30 de noviembre del 2007 se cerró la convocatoria para participar como candidatos a Consejeros Electorales del IFE en la Cámara de Diputados. Me inscribí y entregué toda mi documentación el martes 27 de noviembre, por lo cual me asignaron el folio 45. Llevaba el respaldo de cinco organizaciones, de las cuales en ese momento me aceptaron sólo dos de ellas. Una noche antes no dormí, ya que me puse a escribir mi ensayo a las 2 de la mañana y termine aproximadamente a las 8 de la mañana. Estaba desvelado, cansado, pero muy emocionado por participar en un proceso de selección aparentemente abierto y transparente. Regrese el viernes 30 de noviembre a complementar mi expediente, ya que cuatro organizaciones más me extendieron su respaldo, en total 491 personas nos inscribimos en este proceso.
Varios de mis amigos me preguntaron que sí que me motivaba a inscribirme, la respuesta era muy sencilla: cumplía con los requisitos establecidos en la convocatoria y realmente pensaba que podía hacer un cambio al participar y ser nombrado Consejero Electoral del IFE. Decidí inscribirme a pesar de que personas dentro del ámbito político (dos o tres generaciones mayores que yo) me dijeron que no tenía ninguna oportunidad, tal vez tenían razón, pero si en esta vida uno participará sólo donde sabe que va ganar o donde lo van a dejar llegar, uno deja de ser un individuo con convicciones y sueños propios.
Mi motivación de participar iba más allá del enfoque de organización de elecciones, más allá de percibir un sueldo seguro durante nueve años (hago un paréntesis en para recomendar al nuevo Consejo Electoral del IFE que deben acordar disminuir su sueldo y que sea menor al del Presidente de la República, aunque en la Reforma Electoral diga que es el equivalente al de un Ministro de la Suprema Corte de Justicia, cierro paréntesis). Mi motivación era buscar las formas de reactivar la participación ciudadana de forma continua / constante, no sólo durante los procesos electorales federales. Los actuales aspirantes a Consejeros Electorales se están enfocando en las fallas del proceso electoral del 2006, en el cual estoy convencido que hubo muchas fallas y abusos, por parte del IFE y de todos los partidos, unos más que otros, pero todos abusaron, aprovechando los vacios legales.
Por esta razón creo que gran parte de las Reformas Electorales del 2007 son buenas, no son perfectas, pero fueron un gran paso, para combatir los grandes vicios. Con estas reformas el nuevo Consejo Electoral del IFE va tener mecanismos para legitimarse ante la sociedad. No trabajar para los intereses de un partido o unos partidos, sino para la ciudadanía. El IFE requiere de una renovación, pero no sólo de los personajes principales, sino de la forma en que se relaciona con la ciudadanía y en especial con los jóvenes y jóvenes adultos, que conforman más del 44 por ciento del padrón electoral. Uno de los graves problemas que yo percibo en este país es la falta de participación de la ciudadanía en los distintos ámbitos, como son sociales, cívicos y políticos.
En México la filantropía se enfoca en dar dinero a fundaciones de empresas grandes, pero hay una falta de participación directa con la ciudadanía, en pocas palabras a la mayoría de los mexicanos nos vale. Un ejemplo claro de esto, fueron los desastres naturales en Tabasco y Chiapas, la ciudanía en general decía “que tragedia” y gran parte de la población que dio un donativo lo hacía para lavarse las manos y sentir que ayudó, no porque realmente sintiera esa hermandad o dolor con los tabasqueños o chiapanecos. Esta forma de actuar es cultural y es donde el IFE puede tener un papel fundamental, al ir formando futuros ciudadanos responsables, comprometidos y participativos.
Esta formación tiene que ver con el tipo de actividades e interacción entre el IFE y la ciudadanía. Desde hace años la ciudadanía dejó de confiar en los Senadores, Partidos Políticos y en especial en los Diputados y por eso los ha reprobado de acuerdo a la encuesta nacional realizada por Consulta Mitofsky en Septiembre 2007. Este sentir de la ciudadanía se reflejó en las elecciones intermedias del 2003, donde sólo el 41.68 por ciento del electorado votó.
La confianza que la ciudadanía le tenía al IFE (1996–2003) no fue suficiente para incentivar la participación en los comicios del 2003. La participación ciudadana disminuyo en 22.29 por ciento comparada con el 2000, aunque hay muchos analistas y miembros de los partidos políticos que adjudicaban esta baja a que era una elección intermedia. Yo no estoy de acuerdo con este análisis, porque al comparar las elecciones intermedias de 1997 y 2003, la participación disminuyó en 16.01 por ciento. El problema de la baja participación ciudadana en las elecciones y la falta de credibilidad de los partidos políticos es materia de análisis para el Consejo Electoral del IFE, con el fin de presentar propuestas que puedan mejorar esta situación.
Otra de las áreas de trabajo del IFE es la Consulta Infantil y Juvenil en donde pueden participar niñas, niños y jóvenes entre 6 y 17 años de edad. Uno de los graves problemas que enfrenta el IFE es la disminución de participación de este segmento de la población en las consultas infantiles y juveniles.
La participación en este segmento disminuyó en 4.52% del 2003 al 2006, mientras que la participación en el proceso electoral del electorado aumentó en un 16.87 por ciento del 2003 al 2006. Uno de los factores de importancia en este tipo de procesos con niñas, niños y jóvenes es la posibilidad de que al participar, ellos fomenten el voto con sus padres en el proceso electoral. El papel del IFE no debe ser únicamente el organizar los procesos electorales, sino buscar los incentivos para inculcar una cultura cívica y de participación con las niñas, niños y jóvenes y así, estos lleguen a ser ciudadanos participativos en un futuro.
El rpapel del IFE debe ser el de conquistar las conciencias de estos jóvenes y así ser el motor que reactive la participación ciudadana apartidista, no sólo con los jóvenes, debe involucrar a la ciudadanía en general a través de sus 300 Juntas Distritales. Las 300 Juntas Distritales deben ser espacios de fomento a la participación ciudadana, espacios donde se incentive el dialogo, lugares de donde salgan propuestas y así no sean espacios vacios sin vida. De esta forma tendremos en un futuro ciudadanos realmente comprometidos y dispuestos a ayudar a otros en momentos difíciles, pero por convicción y no por remordimiento. Estoy seguro que se puede hacer esto, pero requiere pensar y actuar de forma distinta. Hacer las cosas por el futro del país y no por intereses personales.
La falta de consensos entre los Diputados los obligó a postergar la decisión de los nombramientos de los Consejeros Electorales y Consejero Electoral Presidente hasta febrero 2008. Es importante que este nuevo Consejo Electoral no termine siendo el resultado de exclusiones de los partidos políticos, ya que volvería a ser un Consejo Electoral cuestionado y de baja credibilidad.
A los dos Consejeros Electorales y Consejero Presidente(a) les deseo lo mejor, van a tener una gran responsabilidad, que va ser recuperar la confianza de la ciudadanía. Esto lo van a lograr al tomar decisiones pensando en el futuro del país y no en interés personales o de algún partido político, no se les debe olvidar que sus decisiones van a afectar a las siguientes generaciones.

