Reflexionando sobre México a través de las acciones de Muhammad Yunus (Opinión)
PANORAMA POLÍTICO
ENRIQUE DAVIS MAZLUM
Reflexionando sobre la crisis económica que vivimos en México y las propuestas económicas que han surgido, me acorde de una entrevista que le hice al Dr. Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz en el año 2006.
Yunus es un señor de 68 años de edad que inicio su trabajo en Bangladesh hace 31 años, cuando el tenia 36 años. El primer préstamo que dio fue en un pueblito de Bangladesh por $27 dólares a 42 mujeres, para que pagaran su deuda a los agiotistas y así trabajaran para ellas y no para otros. De ahí fue pidiendo unos préstamos al banco y él como aval para continuar haciendo préstamos. Hoy en día tienen a más de siete y medio millones (7.5 millones) de personas que reciben prestamos, de los cuales el 97 por ciento son mujeres y la tasa de pagos de los prestamos es entre el 98 y 99 por ciento, a pesar de que no piden aval y no hay abogados.
Una de las propuestas para combatir la pobreza del Dr. Yunus es la creación de empresas sociales. Me comentó que es importante tener empresas que generen riqueza, pero esas riquezas se deben utilizar para hacer cosas positivas. Yunus comentó “Nada en esta vida es gratis, pero de que te sirve tener millones si no hacen algo bueno con ellos.” Empresas que tengan empleados, lleven su contabilidad, que traten de generar riqueza, que sean autosuficientes, pero que no se mida su impacto en las utilidades que genera, si no en los impactos positivos en la población.
Esta propuesta de empresas sociales surge a raíz del concepto de ciudadanía y participación, por eso he escogido unos fragmentos de la entrevista que le realice y así compartirlos con ustedes:
1. ¿Qué opinas sobre la participación civil?
Creo que es algo muy importante. Los ciudadanos como individuos deben ser muy activos y estar pendientes de lo que haces sus funcionarios, si estos funcionarios trabajan bien, entonces van a dormir tranquilos. Los ciudadanos deben participar no sólo como vigilantes de lo que se está haciendo, deben estar pendientes de lo que está funcionando y de lo que no está funcionando. Debe existir una interacción entre el individuo y el funcionario, para tener esa retroalimentación que va permitir que las cosas mejoren.
2. En tu libro describes tus años de universitario en Estados Unidos y el movimiento de independencia de Bangladesh de Paquistán. ¿Qué te motivo a participar políticamente durante estos años de tu juventud?
Era un periodo muy difícil para Bangladesh, un período con militares de Paquistán en nuestro país, estos asesinaban a personas. En esa época lo único que podías hacer era gritar cuando se llevaba a cabo el genocidio y por eso lo más importante era explicarle al mundo de lo que en realidad estaba sucediendo en nuestro país en ese entonces. Yo estudiaba en Estados Unidos y Estados Unidos estaba apoyando a Paquistán para que pudiera realizar ese tipo de intervenciones en Bangladesh. Le proporcionaba las armas y por esta razón nosotros empezamos a explicarles a los ciudadanos norteamericanos lo que su país estaba haciendo. Todo nuestro país estaba sufriendo y no era algo que se podía ignorar, tenias que hacer algo en ese momento.
3. En general ¿por qué crees que los jóvenes participan o no participan en la política de su país?
Participan porque quieren cambios, las cosas son inaceptables para ellos, no quieren que las cosas continúen como están y entonces protestan. Quieren que las cosas cambien y esa es la naturaleza de los jóvenes, los más grandes se instalan, no quieren tomar riesgos, pero los jóvenes no están inmersos en lo cotidiano y por eso están dispuestos a tomar esos riesgos, los estudiantes por lo general son quienes buscan esos cambios políticos y sociales, es algo universal. Cuando los jóvenes se mantienen fuera de esto, es una inacción, desinterés, nadie puede formar las cosas para emocionarlos, no hay lideres. Inacción no quiere decir que no estén enterados de lo que sucede, si están enterados, pero lo ven como algo imposible que su voz sea escuchada, no ven utilidad al participar, por eso requieren de un líder que los haga creer. Cuando logras eso, cuando empiezan a creer, se organizan, siempre los grupos son pequeños, pero logran estimular el corazón y eso energétiza al resto de la población, de esta forma se hace un movimiento muy fuerte. Por lo general los jóvenes si creen y están enterados, el problema es que no tienen una estructura que les de orientación a sus inquietudes.
4. ¿Cuáles son las externalidades ocasionadas por la pobreza en la política de un país?
Es un tema favorito para los políticos, los políticos siempre juegan con este tema, porque tienen muy buena respuesta de él. Pueden organizar a la gente pobre prometiéndoles cosas, siempre les funciona, nunca les falla y la gente es crédula, les prometes y no les respondes. Después vuelves a prometerles y la gente vuelve a creer, los políticos juegan con las personas y no muchos políticos realmente cumplen, ya sea porque en realidad nunca era algo en lo que creían o porque no sabían cómo hacerle y aunque intentaron fallaron. Vuelven a replantear la situación y vienen las elecciones y vuelven a prometer comida, trabajo, educación y a la gente le gusta tener esperanzas. El problema de los políticos es que los grupos de interés son quienes llegan a controlar la agenda, trabajan para los intereses de otros y no de los ciudadanos.
En México hay más de 50 millones de pobreza, con una brecha muy marcada entre ricos y pobres. ¿Qué estamos haciendo como individuos para combatir la pobreza? ¿Estamos participando realmente como ciudadanos? ¿Hemos influido en nuestros representantes electos y designados? Quienes sí han influido en nuestros representantes han sido los grupos de interés y no la mayoría de los ciudadanos. En México no hemos logrado impulsar una visión progresista para nuestro país, no se está combatiendo realmente la pobreza, no se está acotando la brecha entre pobres y ricos, donde no se están respetando los derechos universales de los ciudadanos, ancianos, mujeres, jóvenes y niños. Nos hace falta participar como ciudadanos, con el fin de retomar la esencia del estado progresista, laico y tolerante.
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