PURO CUENTO (Ángel Pérez Sánchez)

PURO CUENTO Indignante manipulación realiza Televisa con niños (OPINIÓN)

PURO CUENTO

ÁNGEL PÉREZ SÁNCHEZ

El movimiento “yo soy 132”, ¿defenderá a los peques? Seguro!

Ayer fui a comer unas quesadillas con Doña Chona, allá en mi colonia. Mientras preparaba una de pancita y otra de chicharrón me senté a ver la televisión. De hecho todos los comensales –aproximadamente unos diez- veíamos un programa difundido por Televisa mientras Doña Chona masajeaba la masa, la aplanaba, le daba forma circular, le acomodaba la comida e introducía en el aceite.

Bueno, pero en este espacio no vamos a hablar de las ricas quecas que prepara Doña Chona. Vamos a platicar de lo indignante, humillante y manipulador que resulta el programa que estábamos viendo en ese momento titulado “Pequeños gigantes”.

Para quienes no lo conocen, es uno de esos programas basura de Televisa en el que muestran las cualidades y calidades artísticas de algunos menores de edad que ahí participan.

Los niños entre los seis y 12 años de edades son sometidos a intensa presión para que demuestren que son capaces de interpretar una canción cuya letra implica relaciones sentimentales o de sexo. Incluso, en el caso de los pequeños del sexo masculino cantan acompañados de una mujer adulta que viste minifalda o vestidos con amplios escotes. Su interpretación es “calificada”, por supuestos actores y cantantes de dudosa fama.

Los infantes participan en concursos, juegos de habilidad, algunos tan estúpidos con preguntas ídem. Una de las preguntas que recuerdo fue: “’con qué se defiende de sus enemigos El Chapulin Colorado?; otras fueron igual de incoherentes que, aunque usted no lo crea, no pudieron ser respondidas por los concursantes.

Además, los chavitos interpretan una serie de ritmos como si se tratara de los mejores bailarines del mundo, lo cual requiere de constantes días de intensos entrenamientos, los cuales se traducen en estrés.

También hacen comedia y actuación. Y son utilizados para promocionar la venta de inmobiliarios, promover tiendas de autoservicio, entre otros. Claro, que eso también requiere de entrenamiento, obvio, bajo presión.

La mayoría de ellos se notan nerviosos, angustiados o distraídos. Obviamente, porque las actividades que desarrollan no aptas para su edad.

El formato del programa te distrae, te llama la atención. Incluso Doña Chona estuvo emocionada y manifestó que inscribiría a su nieta en el concurso. Después fue presa de las lágrimas al ver como descalificaban a Anahí, una pequeñita de 8 años de edad, que era la favorita para ganar la justa de ese día.

Me enteré que por ahí existe un grupo de jóvenes supuestamente preparados intelectualmente, denominado “Yo soy 132” que defienden la democratización, la transparencia, la alternancia, entre otros aspectos, en los medios de comunicación masivos.

Quiero suponer que entre sus “exigencias” está la de impedir que televisoras como la aludida, manipulen, utilicen como juguetes o exploten a los menores de edad. Quiero creer que esos que salen a la calle y piden la apertura de los medios y cadena nacional para un aspecto político, también estén preocupados por situaciones como ésta que todos tenemos a la vista y no podemos hacer algo para ayudar.

Es algo que quiero pero en la realidad no podrá ser, porque esos que “luchan” por los procesos electorales limpios y democráticos, sólo son humareda de pastizal. Sólo representan intereses particulares que tratan, como Televisa, de manipular a la población.

Mientras tanto, yo seguiré disfrutando las quecas de Doña Chona y trataré de persuadirla para que no inscriba a se nieta en el mentado concurso y así evitar que la niña sea sometida a intensas terapias de estrés y engaños.