PURO CUENTO “Presunto culpable”, muestra la realidad que nadie quiere ver (OPINIÓN)
PURO CUENTO
ÁNGEL PÉREZ SÁNCHEZ
Con la difusión o no del documental, las cosas seguirán igual.
¿Y después del revuelo y escándalo provocado por el documental “presunto culpable” en los medios de información y en la sociedad en general, qué va a pasar?
¿Observarémos cambios en el sistema judicial-procesal en nuestro país?, ¿Dejarán de existir los policías judiciales y jueces corruptos e indiferentes?, ¿Los gobiernos federal y de la Ciudad de México cambiarán sus políticas en la aplicación de la justicia?, ¿Los legisladores tomarán en sus manos el asunto y revisarán qué pasa en los juzgados?, Noooo.
Por supuesto que no, una vez terminada la “fiebre” provocada por el documental, no va a efectuarse ningún cambio. Los abusos de la policía continuarán, los procesos sometidos a corrupción o indiferencia, continuarán, el ingreso de personas inocentes a los reclusorios, serán la constante, el acumulamiento de procesos sin revisión, serán el pan de cada día en los juzgados.
En México, hemos visto cambios que no son sustanciales en la sociedad, o mejor dicho que no aplican en el modo de ser de los funcionarios públicos. Uno de éstos lo representa el mejoramiento de la aplicación de justicia.
Respecto al documental, Antonio es una persona acusada sin una sola prueba pero “la justicia” lo castiga con 20 años de prisión por un delito que no cometió. Dos jóvenes abogados del Centro de Investigación para el Desarrollo Educativo (chequen el dato son investigadores) decidieron pelear el caso y es así como se da a conocer que el sistema de justicia en nuestro país está anquilosado.
Desde que tengo uso de razón, los agentes judiciales (aún cuando les han cambiado el nombre varias veces) aprehenden presuntos responsables de delitos sin realizar una investigación previa. Cuando tienen un sospechoso simplemente lo capturan sin cumplir con la ley, es decir, sin orden de aprehensión o el requerimiento de un juez.
Respecto a los jueces, parecen seres de otro planeta que sólo firman las sentencias sin revisarlas y con base en eso determinan su sentencia. Con los defensores de oficio sucede lo mismo. Están en los juzgados como fantasmas que no resuelven ningún caso porque no les va a redituar ganancia económica alguna.
Quienes vieron “presunto culpable”, comprobaron que reiteradamente se difundieron imágenes de los archivos acumulados de casos en el olvido. Les fue demostrado que en los juzgados no hay atención para quienes esperan justicia en cada caso. Si merecen la sentencia que les dieron o no, es lo de menos.
También vimos que existe hacinamiento (que se incrementa notablemente). Tan sólo en el celda de Antonio “residen” 20 personas, sin colchones, sin camas (la mayoría duerme en el suelo), acompañados de insectos que pueden provocarles enfermedades.
Vimos un centro de readaptación social (¿?) oscuro, sin lugares de esparcimiento, con un clima hostil. Es decir un palacio de terror y horror. Y así son el resto de los sitios en los cuales “se forma” un nuevo ciudadano, en los cuales “se regenera” a los hombres y mujeres que cometieron un delito (y a los que no lo cometieron también), en los cuales hay delincuentes en potencia y también (como lo comprobamos en el documental) miles de personas inocentes. Es decir, “conviven” ambos.
Insisto, desde toda la vida, el sistema es así. Nada ni nada lo ha cambiado. Y en la actualidad, mucho menos, un documental, lo va a cambiar. Perdón, me veo muy pesimista, pero es la realidad.











