« EXPEDIENTE POLÍTICO ¿Qué tipo de revisión al IVA quiere el PRD? (OPINIÓN) | Principal | ASEGURA LE FALTARON "UN PAR DE HUEVOS" »

Reclusorio Sur: Crónica de un crimen

“¡Ten, toma! Ya la cagué, maté a mi esposa”, dijo inmediatamente a “Paco”, jefe de rondín del Reclusorio Sur, Adrian Eduardo López Herrera, “El catedrático”, después de cometer el crimen contra Tania Santiago Ramírez.

Todavía algunos familiares de los presos estaban en el penal, cuando “El catedrático”, como le apodan sus compañeros de cárcel, subió corriendo para de propia voz avisar y entregar el arma al empleado carcelario.

A partir de hoy, todos los miércoles aparecerá en la sección de Opinión de Puntoporpunto la columna titulada A mi manera, en la cual, su autora, la periodista Socorro Valdés Guerrero, abordará la problemática urbana.

La entrega de hoy, en la que reconstruye el cruel asesinato de una mujer por parte de su pareja en el Reclusorio Sur, representa el arranque de A mi manera.

RECLUSORIO SUR: CRONICA DE UN CRIMEN

*Sólo mentiras oficiales aquel sangriento 30 de mayo en el Reclusorio Sur.

*Dos días desnudo y al parecer drogado mantuvieron a “El catedrático”.

*Siete “picados” y un suicidio cuando murió Tania.

Socorro Valdés Guerrero

“¡Ten, toma! Ya la cagué, maté a mi esposa”, dijo inmediatamente a “Paco”, jefe de rondín del Reclusorio Sur, Adrian Eduardo López Herrera, “El catedrático”, después de cometer el crimen contra Tania Santiago Ramírez.

Todavía algunos familiares de los presos estaban en el penal, cuando “El catedrático”, como le apodan sus compañeros de cárcel, subió corriendo para de propia voz avisar y entregar el arma al empleado carcelario.

“Paco” como también lo conocen los reos, no lo podía creer -“¡Qué pendejada hiciste!”- le dijo, pero la ropa evidenciaba lo que había cometido aquel domingo 30 de mayo, día en el que el “El catedrático”, no sería el único que cometería hechos sangrientos.

Dicho empleado fue la primera autoridad en saber del homicidio, otros, los encargados de las “chozas” –reos-, serían los que comprobarían el hecho en forma inmediata, pues todo el tiempo en el “El catedrático” estuvo con Tania, por lo menos uno, permanecía afuera.

Cada encargado de las llamadas “chozas”, ocho improvisados cuartos de hotel, esperan afuera para tomar el tiempo en que ingreso y salen los usuarios, para cobrarle al interno por el uso de esas instalaciones, que tienen TV, DVD, papel y hasta ventilador.

Ellos, son los que vieron salir a “El Catedrático” con sangre en su ropa y comprobaron que Tania, estaba muerta, pero ambos, reos y personal de la cárcel guardaron silencio por varias horas.

Las autoridades fueron las que ordenaron “cerrar la boca hasta con los familiares”, para poder mentir y manipular la información de ese hecho y otros sucesos violentos que se registraron el mismo 30 de mayo en el Reclusorio Sur.

Las mentiras comenzaron desde el momento de dar públicamente la hora en que se enteraron del crimen, ya que no fue a las 18:00 horas, sino aproximadamente a las 16:00 horas cuando sabían lo de la muerte de Tania, incluso algunos visitantes –familiares de reos- salieron del penal conociendo del caso.

Mientras que “El Paco”, empleado del Reclusorio, verificó inmediatamente la veracidad del crimen en la zona llamada “Chapultepec”, para también de inmediato inmovilizar a Adrian con esposas y cinturones. El comandante “Márquez”, el mismo “Paco” y otros dos custodios, fueron los encargados de atender el caso.

A las 16:30 horas llevaron a “El catedrático” a ingreso y lo mantuvieron en una celda durante dos días totalmente desnudo, incluso al parecer, confirma personal del penal, lo tuvieron que drogar y por eso ese tiempo permaneció inmóvil y durmiendo.

Después de esos días le dan ropa para que suba a ver a su madre, con quien lo dejan hablar y posteriormente ordenan su traslado; sin embargo, compañeros de celda aseguran, que el comportamiento de “El catedrático” era, en la mayoría de las ocasiones, tranquila, es decir, no mostraba signos de una personalidad agresiva.

Otra versión falsa fue el número de lesiones que “El catedrático” le propinó a su esposa, pues confirman quienes la vieron, que sólo recibió tres “piquetes” –estomago, pecho izquierdo y cuello- con esta última lesión casi la degüella.

Aquel domingo 30 de mayo, tampoco Tania sería la única que fallecía ni recibía lesiones en el interior del penal durante la visita, pues las autoridades callaron que aquel fue un día de sangre y violencia.

En total hubo dos muertos, Tania y un preso que apareció colgado en el anexo seis, área destinada a colocar a quienes vienen de traslado de los reclusorios Oriente y Sur, así como siente reos que recibieron lesiones, porque también los “picaron”.

Aquel día tampoco sería el primero en que “El catedrático”, mataba a una persona. Adrian, había bajado apenas el pasado viernes 28 de mayo a “población”, porque un día antes estaba de castigo tras asesinar a un compañero en la cárcel.

Hace aproximadamente cuatro meses, de acuerdo a informes del personal de ese reclusorio, “El catedrático”, preso por asesinar a un profesor de la UNAM, había matado a un reo.

Le quitó la vida en defensa propia, aseguran, pero de la misma manera como se la arrebató a su esposa. Fue tras salir de la enfermería a donde lo mandó el interno que mató, pues éste primero le hizo una lesión en la boca con un arma punzocortante.

Ante estos hechos, habría que investigar por qué las autoridades carcelarias no tienen control sobre los internos y porqué se suscitan tantos crímenes en un centro que debería ser de readaptación social.

Pues además del “El catedrático” habría que aplicar sanciones a quienes por indolencia, empezando desde la titular de dicho reclusorio, permite el uso de armas y que se cometan tantos homicidios, además de omisiones en la información.

socoval17@yahoo.com.mx