TEXTO ÍNTEGRO: Países deben usar RESERVAS para aliviar EMERGENCIA ECONÓMICA, recomienda HARVARD

Las peores consecuencias aún están por verse en los países más pobres. México está entre los países con el impacto potencial más alto debido a cierres y paros anticipados, advierten Expertos

Con la coyuntura del Covid-19, los líderes mundiales se preguntan qué camino tomar en política fiscal ante la incertidumbre de un escenario nunca antes visto, donde la conexión entre la política de salud y la macroeconomía se ve débil.

  • De acuerdo con una investigación del director del Centro para el Desarrollo Internacional y profesor de Economía del desarrollo en Harvard Kennedy School, Ricardo Hausmann, la pandemia que ya ha dejado más de un millón de infectados en todo el planeta está generando los primeros modelos económicos que combinan la salud y la estabilidad económica.
  • En todos los casos, se evidenció que el shock económico apunta principalmente a la oferta, más no a la demanda, pero puede filtrarse a través de ambos canales. Además, los hallazgos del académico detallaron que las políticas fiscales deben llevarse a cabo fuera de los canales oficiales para que surtan efecto. En este punto, su sugerencia apuntó a una acción con ajustes monetarios para prevenir la amplificación y daño a largo plazo.

Según el economista, “las políticas keynesianas tradicionales tienen una eficacia limitada”, por lo que es necesario usar otras herramientas. Según la característica de los países, sean desarrollados o en desarrollo, la decisión fiscal cambiará. Así, mientras para países desarrollados su margen fiscal es alto, para los otros el margen puede ser nulo y se verán en la necesidad de cortar gastos en otros sectores económicos.

Hausmann sostiene que los países deben hacer uso de reservas para emergencias, solicitar créditos parciales para empresas y usar las flexibilidades financieras que se diseñen.

Para el profesor de economía global del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Charles Kane, se debe dar liquidez al mercado para que las empresas, sobre todo pequeñas y medianas, puedan sobrevivir. Para que esto ocurra, es clave que los bancos centrales reduzcan las tasas de interés para asegurar la llegada de dinero al mercado.

  • Este punto coincide con uno de los postulados más importantes de la investigación de Hausmann quien sostiene que para salir de la crisis económica, la comunidad financiera internacional debe “presionar a los países del G7 y al G20 para aportar soluciones rápidas a través del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo (BCE)”.

De cara a los empresarios, se recomienda aprovechar el sistema bancario para apoyar a las empresas. “Haga que sea ventajoso mantener a los trabajadores en la nómina antes de despedirlos”, asegura el economista pues luego vendrá la recuperación económica.

AL, la doble batalla contra la pandemia y sus consecuencias económicas

El primer caso de Covid-19 en América Latina y el Caribe se registró en Brasil el pasado 26 de febrero. Poco más de un mes después, los contagios se cuentan de a miles. El coronavirus se expande por nuestros países y nuestros gobiernos se apresuran en adoptar medidas de emergencia para tratar de contener la pandemia.

La respuesta ha sido hasta ahora más o menos similar: cierre de fronteras, aislamiento ciudadano, atención médica de urgencia, campañas de concienciación, y apoyo a las familias más pobres. Se están haciendo enormes esfuerzos. Pero esta tarea titánica recae sobre los hombros de Estados con recursos económicos, materiales y profesionales limitados. Y todo indica que estamos en la fase inicial de una batalla que será larga y costosa.

  • Desde el Banco Mundial hemos comprometido nuestros mayores esfuerzos en ayudar a mitigar en forma rápida y eficaz el impacto negativo del virus. A nivel global, se aprobó días atrás un fondo de 14.000 millones de dólares para asistir a los países en desarrollo. Una parte de esos recursos servirán para apuntalar las economías de Latinoamérica y el Caribe y ayudar a que puedan recuperar cuanto antes la senda del crecimiento.
  • En la región, el Banco Mundial está trabajando activamente con todos los gobiernos, brindando recursos, asistencia en políticas públicas y asesoramiento técnico. Sabemos que los países más pobres son los que pagarán los costos más elevados de la pandemia y como socios estratégicos para el desarrollo, nuestro rol es acompañarlos hoy más que nunca.
  • Con ese objetivo, el directorio ejecutivo aprobó este jueves la primera fase de entrega de fondos por casi US$100 millones para cuatro países de América Latina y el Caribe, y en paralelo hemos procedido a desembolsar US$170 millones provenientes de la reorientación de fondos de operaciones en ejecución para contribuir en la contención del coronavirus.

Así, Argentina recibirá US$35 millones, mientras que Ecuador, Haití y Paraguay contarán con US$20 millones cada uno en el marco del programa de respuesta inmediata del Banco Mundial, dirigido a atender las necesidades más urgentes frente a la pandemia. A su vez, hemos destinado US$20 millones de nuestra operación del sector salud en Bolivia a adquirir respiradores, uno de los insumos médicos más críticos en el tratamiento del Covid-19.

Por su parte, la República Dominicana ha recibido un pago de US$150 millones dentro del marco de una operación contingente para atender catástrofes naturales (donde se incluyen pandemias), lo que ayudará al país a implementar medidas de emergencia para contener la propagación del virus, y Panamá contará con US$41 millones de un préstamo similar.

Las necesidades sanitarias que genera la emergencia son enormes. El listado incluye equipos de laboratorio y monitoreo para prevenir contagios, e insumos básicos como guantes, mascarillas y ventiladores. Hay también necesidades de infraestructura, para ampliar drásticamente el número de salas de terapia intensiva en los hospitales y habilitar centros de cuarentena.

La región atravesaba ya antes de esta crisis una situación incierta y el nuevo escenario exigirá respuestas macroeconómicas mucho más contundentes de lo que era imaginable. Aún no hemos comenzado a ver la verdadera dimensión de lo que ocurre, ni cuál será su impacto real en los sectores más pobres y desprotegidos, pero sabemos que ese impacto pronto será una consecuencia más del coronavirus.

  • Los ingresos de las familias, el empleo, la seguridad alimentaria, el éxito de sectores cruciales de la economía y la salud de las cuentas públicas dependen en buena medida de que la producción, la inversión y el consumo no se detengan o sufran lo menos posible. Para ello es necesario que las empresas, grandes y pequeñas, cuenten con capital de trabajo, por ejemplo. Y que las cadenas de pagos y suministros de bienes esenciales no se corten. Pero recordémoslo una vez más: los más pobres y los trabajadores informales son los más vulnerables. En ese sentido, reforzar los sistemas estatales de contención social para que puedan asimilar el shock es fundamental.

Entendemos que debemos movernos de manera rápida frente a esta crisis, y que nuestra respuesta debe ser efectiva y flexible, adaptada a las necesidades de países con problemas e idiosincrasias particulares. Estas necesidades pueden estar ligadas al sector de la salud como a la infraestructura eléctrica, la provisión de banda ancha de Internet o la distribución de almuerzos escolares, por ejemplo, todas funciones que son esenciales en momentos de crisis.

El compromiso del Banco Mundial es claro: trabajar junto a los países en la región y seguir apoyando en esta difícil situación, angustiante para muchísimas familias. A la gente hay que darle esperanza, pero a la esperanza hay que alimentarla con acciones. La emocionante ola de solidaridad que recorre las calles de nuestras ciudades y pueblos debemos estimularla con los recursos materiales, la capacidad de gestión y el conocimiento necesarios para empezar a superar esta crisis y que lo antes posible sea cosa del pasado.

Prevé la OCDE fuerte impacto económico para México

México está entre los países del G-20 con el mayor impacto potencial a su economía debido a los cierres y paros de actividad como medidas de contención por COVID-19.

  • La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) estimó que el impacto inicial en México por los paros parciales o totales en los diversos sectores productivos es de 30 por ciento del PIB a precios constantes; el tercero más alto después de Japón y Grecia que son de 31 y 34 por ciento, respectivamente.

“Muchos países en los que el turismo es relativamente importante podrían verse afectados más severamente por el freno y las limitaciones en los viajes”, indicó el organismo en un análisis inicial sobre el impacto en la actividad económica por las medidas de contención del COVID-19 entre los países del G20.

Agregó que los países con sectores agrícolas y mineros relativamente importantes, incluida la producción de petróleo, pueden experimentar efectos iniciales más pequeños de las medidas de contención, aunque la producción se verá afectada posteriormente por una menor demanda mundial de productos básicos.

Detalló que en todas las economías, la mayor parte del impacto proviene del efecto en la producción en el comercio minorista y mayorista, los servicios profesionales e inmobiliarios. Pero hay diferencias notables entre los países en algunos sectores como el cierre de la fabricación de transporte en Japón o la disminución de actividades turísticas y de ocio en Italia.

“El efecto del impacto de los cierres de negocios podría resultar en reducciones desde 15 por ciento o más en el nivel de producción en las economías avanzadas y las principales economías de mercados emergentes después de la implementación completa de medidas de confinamiento”, indicó al exponer que Irlanda es el país en donde el impacto es menor, del 15 por ciento y el mayor es de 34 por ciento en Grecia.

De acuerdo con la OCDE, en China, el impacto adverso máximo en la producción ya ha pasado, y ahora se han aliviado algunas medidas de cierre.

Cuesta 2 puntos del PIB cada mes

El impacto de los paros en la actividad industrial y de servicios debilitará sustancialmente las perspectivas de crecimiento a corto plazo en las principales economías.

  • El ‘golpe’ será equivalente a una disminución en el crecimiento anual del PIB de hasta 2 puntos porcentuales por cada mes que continúan las estrictas medidas de contención, estimó el organismo.

“El confinamiento afectará directamente a sectores que representan hasta un tercio del PIB en las principales economías. Por cada mes de contención, habrá una pérdida de 2 puntos porcentuales en el crecimiento anual del PIB. El sector del turismo, por sí solo, se enfrenta a una disminución de hasta el 70 por ciento en su actividad”, señaló Ángel Gurría, secretario general del organismo en su declaración en la cumbre del G20 celebrada en videoconferencia el jueves.

“Esto es inevitable, ya que tenemos que seguir luchando contra la pandemia, pero al mismo tiempo hemos de enfocar nuestros esfuerzos para poder restaurar la normalidad económica lo más rápido posible”, expuso.

En su análisis, la OCDE subraya aún más la necesidad de actuar con mayor firmeza para amortiguar el golpe.

“Con una respuesta más coordinada de los gobiernos para lanzar una tabla de salvación a las personas y al sector privado, que resurgirá muy debilitado cuando la crisis sanitaria haya pasado», apuntó el funcionario.

  • En el reporte “Evaluando el impacto inicial de las medidas de contención por COVID-19 en la actividad económica”, preparado para la reunión extraordinaria del G20 y publicado el viernes, la OCDE advierte sobre el impacto directo inicial de los cierres obligados en la actividad económica que podrían significar una disminución en el nivel de producción de entre una cuarta o quinta parte en muchas economías, y el gasto de los consumidores podría caer alrededor de un tercio.

“Los cambios de esta magnitud superarían con creces cualquier cosa experimentada durante la crisis financiera mundial en 2008-09. Esta estimación general solo cubre el impacto directo inicial en los sectores involucrados y no tiene en cuenta ningún impacto indirecto adicional que pueda surgir”, señala el documento.

El organismo indicó que las implicaciones para el crecimiento anual del PIB dependerán de muchos factores, incluida la magnitud y la duración de los cierres o paros nacionales, el alcance de la reducción de la demanda de bienes y servicios en otras partes de la economía y la velocidad a la que surte efecto un importante apoyo de política fiscal y monetaria.

Son cinco frentes hacia donde la ayuda debe fluir según la OCDE: personas y trabajadores; empresas, en particular, pymes; la macroeconomía con la movilización de los tres instrumentos políticos (monetario, fiscal y estructural); el comercio con la eliminación de restricciones comerciales, sobre todo a las importaciones de los suministros médicos que tanto se necesitan y el apoyo a los países en desarrollo y de ingresos bajos, tal como ha sido el llamado del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial./Agencias-PUNTOporPUNTO

Documento Íntegro en Inglés:

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