Tercera Revolución Energética Mundial: PAÍSES están adoptando el ETANOL como COMBUSTIBLE

Brasil es, como el resto de los países del mundo, un lugar dependiente de los combustibles fósiles. Sin embargo, tras las crisis del petróleo de los años setenta, el gobierno decidió impulsar de forma decidida el uso del etanol como combustible, tanto mezclado con gasolina como en su forma pura.

La adopción del etanol como biocombustible no es un fenómeno reciente. De hecho, sus raíces se remontan a 1908, cuando Henry Ford diseñó su Modelo T, utilizando ya este combustible y, desde 1980, diversos vehículos han recorrido billones de millas con gasolina mezclada con etanol, de acuerdo con la Asociación de Combustibles Renovables (RFA) de Estados Unidos.

  • Desde hace más de tres décadas, 60 países han adoptado por mandato la mezcla de un 10% de etanol en la gasolina, conocida como E10, como el estándar en sus combustibles, incluyendo a Colombia, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Perú, Argentina, Uruguay, Brasil, Canadá y Estados Unidos.
  • Solo en la última década (2012-2021), el consumo mundial de etanol aumentó un 41%, consolidándose como una solución probada y confiable, pues, además de reducir las emisiones de carbono, permite reemplazar el uso de aditivos tóxicos y cancerígenos, como el MTBE, Benceno, Toulueno, Xileno o BETEX, que ya están prohibidos en varios países.
  • A nivel internacional, las empresas de las marcas de vehículos que más circulan en Guatemala también han reconocido públicamente desde hace más de dos décadas las ventajas de este combustible ecológico y la compatibilidad de sus modelos con el mismo.

El estudio «Recomendaciones de combustible de los fabricantes de automóviles» de la firma estadounidense Herman & Associates publicado en 2003, destaca cómo diversas compañías automotrices recomiendan la utilización de E10.

Agregado a lo anterior, la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), a través de la Carta Mundial de Combustibles (WWFC) publicada en 2013, confirmó que los países con combustible de categoría 1, entre ellos Guatemala, pueden incorporar esta mezcla sin afectar el desempeño de los vehículos.

  • La experiencia a nivel mundial comprueba que el uso de E10 no requiere ningún cambio en los motores, incluso permite una mejor combustión, pues el etanol tiene mayor octanaje y contenido de oxígeno.
  • De hecho, según la RFA, varios equipos en competiciones internacionales de automovilismo, incluyendo la Fórmula 1, el Campeonato de Drag Racing y NASCAR, utilizan etanol debido a su alta calidad y rendimiento excepcional.

Solo en Estados Unidos, que existe un mandato de etanol, hay 255 millones de vehículos y motocicletas, y en Colombia otros 55 millones, y todos funcionan con normalidad.

Algo que expertos y la industria automotriz internacional han ratificado en el caso de Guatemala.

  • Para confirmar localmente estas evidencias científicas, en el país se han realizado ya dos planes piloto de E10 con vehículos y motocicletas de diferentes marcas y años, concluyendo su seguro funcionamiento y manejo, así como la reducción de emisiones.

En Brasil la primera planta de energía a bioetanol entra en acción

  • Brasil se posiciona una vez más como líder en innovación energética. La colaboración entre el grupo tecnológico finlandés Wärtsilä y la empresa brasileña Energetica Suape II S.A., perteneciente al Grupo Econômico 4M, ha dado lugar a la primera planta de energía del mundo que utiliza bioetanol como combustible principal.

Esta iniciativa no solo destaca el potencial del bioetanol en la generación eléctrica, sino que también refuerza el compromiso de Brasil con las energías renovables.

  • La prueba se realizó en la central eléctrica Suape II, en Recife, Brasil, y este sería el primer ensayo del mundo con un motor alimentado con etanol para la generación de electricidad a gran escala. El proyecto fue registrado por Wärtsilä en el primer trimestre de 2025.
  • La visión de Carlos Alberto Mansur Filho, accionista del Grupo Econômico 4M, fue fundamental para materializar este proyecto. Su relación previa con Wärtsilä, basada en la innovación y la búsqueda de soluciones energéticas limpias, facilitó la colaboración.
  • Mansur Filho destaca la importancia de esta iniciativa al afirmar que «Brasil es líder mundial en la producción de etanol, pero su uso en la generación eléctrica ha sido subestimado hasta ahora. Este proyecto busca cambiar esa percepción».

Brasil, siendo el mayor productor mundial de etanol derivado de la caña de azúcar, encuentra en este proyecto una sinergia perfecta. El bioetanol producido se utiliza como combustible en el motor Wärtsilä 32M.

  • Durante la combustión, el bioetanol libera energía que es transformada en electricidad, alimentando la red nacional. Este proceso no solo es eficiente, sino que también contribuye a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, aprovechando una fuente de energía renovable y local.
  • Según la Agencia Internacional de Energía, para alcanzar un escenario de emisiones neutras en carbono en 2050, el uso mundial de biocombustibles como el etanol deberá casi duplicarse para 2030, pasando de aproximadamente 700 TWh de generación eléctrica (2,4% del total) en 2023 a cerca de 1.250 TWh (3,2%) en 2030.

La bioenergía puede proporcionar energía despachable y de bajas emisiones, complementando a las fuentes renovables intermitentes como la solar y la eólica.

La implementación de esta tecnología representa un hito en la diversificación de la matriz energética de Brasil. Al incorporar el bioetanol en la generación eléctrica, se reduce la dependencia de combustibles fósiles y se promueve el uso de recursos renovables.

  • Además, este proyecto podría servir como modelo para otros países productores de etanol, demostrando la viabilidad y beneficios de su uso en la generación de energía eléctrica. Este proyecto piloto en Recife podría ser el precursor de una adopción más amplia del bioetanol en la generación eléctrica.
  • Si las pruebas resultan exitosas, se abrirían nuevas oportunidades para la industria del etanol, no solo en Brasil, sino a nivel mundial. La posibilidad de utilizar un combustible renovable y de producción local para generar electricidad ofrece ventajas económicas y ambientales significativas.

India también adopta el etanol como combustible

En 2021, India se planteó por primera vez la adopción de etanol como combustible para los vehículos que se vendieran en el mercado doméstico. Desde entonces, y siguiendo la hoja de ruta establecida, se ha comenzado a utilizar etanol en una composición de 20%, por lo que los vehículos allí fabricandos estarán equipados con componentes compatibles con E20.

  • Durante 2024 y en lo que va corrido de 2025, el gobierno indio aceleró la política de mezcla implementando medidas para asegurar la materia prima suficiente para llegar al objetivo del 20%, que al día se hoy ya se ha cumplido. Esto gracias al aumento de la producción doméstica de etanol y el despligue en su aplicación a nivel nacional.
  • Esta floreciente política india se inspiró en Brasil, país pionero en el uso de etanol a nivel mundial, el cual amplificó su uso desde la década de 1970 alcanzando un estándar obligatorio de mezcla de hasta 27%, y una flota de vehículos flex-fuel capaces de usar desde E27 hasta etanol hidratado (E100). En el país vecino la concentración podría elevarse a 30% este mismo año.

Los primeros vehículos adaptados se comenzaron a producir en 2023. Compatibles con E20 estos ejemplares cuentan con sellos, mangueras, depósitos y calibraciones preparados para la mezcla. Pero las ambiciones van mucho más allá.

El gobierno local está promoviendo la transición a motores 100% etanol en segmentos específicos. Además, está realizando pilotos con tecnología flex-fuel híbrida, la cual también ha tenido amplia aplicación en Brasil con los ya comunes «híbridos-flex». Detrás de este proyecto hay argumentos ambientales, políticos, económicos y sociales.

  • Algunos de los resultados esperados con la implementación del etanol son, por ejemplo, reducir la dependencia del petróleo importado, mejorar el precio que reciben los agricultores que producen la materia prima, y reducir la huella de carbono del transporte. Esta última es una de las que más aporta a las mediciones de contaminación en India.
  • La apuesta por los biocombustibles está llevando a la creación de nuevas industrial regionales, y los estados federados indios están estableciendo sus propias políticas de inversión en este campo. En este sentido, se han planteado proyectos para la construcción de plantas de etanol y biogás, así como estrategias para diversificar las materias primas para su producción.

El impacto del uso del etanol en India puede ser enorme. El mercado de automóviles de este país es el tercero más grande del mundo, y en 2024 ya superaba la producción de 6 millones de vehículos entre compactos urbanos, SUVs, comerciales ligeros, camiones y buses; pero sí es el primer fabricante de motocicletas a nivel global.

Plan enegético de México contempla incorporar biocombustibles

Dentro de los planes energéticos de México, el gobierno contempla por primera vez la incorporación de los biocombustibles, principalmente las mezclas de etanol extraído de la caña de azúcar con distintas gasolinas, con la finalidad de cumplir los compromiso fijados, como priorizar las fuentes de la transición energética, la reducción de emisiones de contaminantes o la generación de empleos, entre otros, aseguraron especialistas.

  • Como ejemplo, Luis Alonso González, asesor técnico de la Asociación para la Movilidad con Biocombustibles en México, apuntó en entrevista que las autoridades tienen contemplado la producción de combustible de aviación sostenible (SAF, por sus siglas en inglés) en el Plan México y fijaron el 2027 para comenzar a utilizarlo dentro del sector aeronáutico.
  • Uno de los métodos para obtenerlo de la mejor forma, señaló, es con la aplicación de la tecnología Alcohol-To-Jet, que implica la conversión de alcoholes extraídos de las biomasas a combustibles orgánicos, como sucede con el etanol al sacarlo de la caña de azúcar u otros cultivos.

Para la producción del SAF, consideró que se debe de tener primero un mercado robusto y activo del etanol, “una asignatura pendiente en México desde hace muchos años”.

Apuntó que en más de 70 países se mezcla entre 10 o 80 por ciento de etanol con distintas gasolinas -como lo ha hecho Brasil- para reducir la contaminación producida por autos o aviones, como las emisiones de gases de efecto invernadero, partículas finas o precursores de ozono.

  • “En México no lo hemos podido hacer por restricciones normativas que nos ha dejado atrás a nivel mundial y con lo cual se pudiera obtener una reducción considerable de los gases de efecto invernadero”, como se requiere para 2030, comentó.
  • Señaló que en 2017 se logró poner esta alternativa en la norma Oficial Mexicana 016, calidad de combustibles, pero por un error procedimental la Suprema Corte de Justicia de la Nación lo echó para atrás.
  • Ahora ya se expidieron la Ley de Biocombustibles, la Ley de Transición Energética y la Ley del Sector Hidrocarburos, “donde ya consideran por primera vez esta alternativa, y a esto hay que darle el crédito a esta administración”, agregó.

La generación del etanol, destacó, no comprometería la producción alimentaria nacional si es extraído de la caña de azúcar, generaría más empleos dentro del campo y provocaría una disminución de los combustibles.

Lo que debes saber sobre estos biocombustibles

Brasil es, como el resto de los países del mundo, un lugar dependiente de los combustibles fósiles. Sin embargo, tras las crisis del petróleo de los años setenta, el gobierno decidió impulsar de forma decidida el uso del etanol como combustible, tanto mezclado con gasolina como en su forma pura.

  • El programa, denominado Proálcool, fue todo un éxito. A finales de esa década más del 90% de los vehículos ligeros vendidos en el país estaba adaptado para usar etanol.
  • El uso de los biocombustibles, entre los que se incluye el bioetanol, pero también el biodiésel, está hoy extendido en mayor o menor medida en todo el mundo.

Brasil y Estados Unidos son los grandes productores a nivel global y, junto a la Unión Europea, también son los mayores consumidores. Sobre todo, se usan como aditivos del gasoil y la gasolina en diferentes porcentajes.

Diferencias entre biodiesel y bioetanol

Bajo el término biocombustibles se engloban todos aquellos combustibles líquidos o gaseosos que derivan, de una forma u otra, de biomasa vegetal.

  • Pueden parecer algo novedoso, pero, en realidad, ya Rudolf Diesel, inventor del motor que lleva su apellido, demostró que su máquina estaba preparada para funcionar con aceite vegetal. Lo hizo en la Exposición Universal de París, en 1900, utilizando aceite de cacahuete.

En la actualidad, los dos principales combustibles de origen vegetal son el biodiésel y el bioetanol.

  • Mientras el primero se usa habitualmente como aditivo para el diésel de origen fósil, el segundo se utiliza como complemento para la gasolina. ¿Y en qué se diferencian ambos biocombustibles?
  • “El biodiésel deriva de aceites y grasas vegetales. De hecho, es muy parecido al aceite, solo se cambia un poco mediante una reacción química sencilla para que pierda viscosidad.
  • Para su producción se usan principalmente aceites baratos como palma, soja o colza”, explica David Bolonio, investigador del departamento de energía y combustibles de la Escuela de Minas y Energía de la Universidad Politécnica de Madrid.

“El bioetanol no tiene nada que ver. Es etanol derivado de la fermentación. Se trata de la misma molécula que tenemos en las bebidas alcohólicas. Para producirlo, podemos fermentar lo que queramos, pero sobre todo se produce a partir de caña de azúcar en Brasil y de maíz en Estados Unidos”, añade el investigador.

“Durante la fermentación, las levaduras que se alimentan de la materia prima vegetal generan etanol. Después, este se purifica para poderlo usar como combustible”.

¿Cuáles son las diferencias entre biodiésel y bioetanol?

  • El biodiésel deriva de aceites y grasas vegetales y se cambia mediante una reacción química sencilla para que pierda viscosidad.

Para su producción se utilizan principalmente aceites de palma, soja o colza.

  • El bioetanol es etanol derivado de la fermentación. Se produce fundamentalmente partir de caña de azúcar y de maíz.

Los biocombustibles en la transición energética

El principal inconveniente que tienen los biocombustibles tiene que ver con las materias primas. Al ser, en su mayoría, productos de uso alimentario, una demanda excesiva de bioetanol o biodiésel podría disparar los precios de la comida.

Es por eso que, en la actualidad, buena parte de la investigación se dirige a desarrollar biocombustibles a partir de residuos no alimentarios, como la biomasa, el aceite de fritura o los restos de la producción de vino.

  • Así se recoge, por ejemplo, en la Directiva Europea 2018/2001 para el fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables. En sus páginas se detalla también otro aspecto sujeto a debate y muy variable:
  • La huella de carbono de los biocombustibles. Por lo general, esta es menor que la de los combustibles fósiles. Sin embargo, varía enormemente en función de la materia prima, su producción, su recolección y su procesado.

“Para los biocombustibles se considera que el dióxido de carbono (CO2) emitido en la combustión se absorbe en gran parte a través de los cultivos. Así, la huella de carbono es la huella del proceso de producción, desde el cultivo hasta la producción final, pasando por el transporte”, explica Bolonio.

De esta manera, según los datos recopilados en la directiva europea, el etanol de caña de azúcar supone un 70% menos de emisiones que los combustibles fósiles. Y el biodiésel de aceite de cocina usado, un 88%. Sin embargo, con algunos procesos de producción del etanol de maíz, esa disminución cae hasta el 40 %.

  • De todas formas, los biocombustibles no han estado nunca pensados para sustituir a los carburantes derivados del petróleo. “Pero con la llegada del coche eléctrico, pueden ser un gran aliado para seguir reduciendo las emisiones de CO2.
  • Pueden utilizarse, por ejemplo, para aviones o para transporte pesado, que son más difíciles de electrificar, o en otros países en los que la electrificación completa del transporte todavía está lejana”, reflexiona David Bolonio.

El futuro inmediato pasa, como señalan desde la Agencia Europea del Medioambiente, por los biocombustibles de segunda generación.

Por lograr mover nuestros vehículos con líquidos derivados de la paja, el bagazo, las cáscaras de frutos secos o las pepitas de las uvas. Y por aumentar la diversidad de opciones y alternativas para la complicada transición a un sistema sin combustibles fósiles. /PUNTOporPUNTO

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