El Declive del Libre Comercio y la Nueva Era del Proteccionismo Estratégico

El Declive del Libre Comercio y la Nueva Era del Proteccionismo Estratégico

En términos generales, el libre comercio ya no es la prioridad dominante en la agenda de los países desarrollados y principales paises en desarrollo como lo fue entre 1990 y 2015. Hoy la tendencia va hacia proteccionismo estratégico, políticas industriales, re localización (nearshoring/friendshoring) y seguridad nacional aplicada al comercio.

El 1 de julio de 2020 cambió el nombre del TLCAN Tratado del Libre Comercio de América del Norte a T-MEC, USMCA en Estados Unidos, y CUSMA en Canadá, aunque fue firmado el 30 de noviembre de 2018, las razones del cambio de nombre fue la política del presidente Donald Trump que cambio el libre comercio internacional, al presidente Lopez Obrador no le gustaba el libre comercio, y ambos podían decir que se cambio el TLCAN por algo más moderno y mejorado, aunque un 70% del acuerdo se mantuvo, cambio más el nombre que el contenido, aunque la enorme dependencia comercial de las tres naciones entre sí no ha cambiando.

En 2024 el comercio total en el T-MEC bienes y servicios alcanzó alrededor de 1.6 billones de dólares estadounidenses y México exporto a EU aproximadamente 505 mil millones de dólares, 80% de las exportaciones mexicanas son a EU, y a Canadá fueron un aproximado de 18 mil millones de dólares las exportaciones de México en 2024, siendo el T-MEC el que recibe el 83% de las exportaciones de México, de ese nivel es la importancia del tratado para el país.

La desindustrialización en Estados Unidos comenzó en los años 70s, se hizo irreversible en 1979 recordemos el declive industrial en Michigan, Ohio, Pensilvania e Illinois y se aceleró drásticamente entre 2001 y 2010, y en Europa empezó antes en los años 50s y mediados de los 70s, se aceleró con la reconversión industrial, recordemos la desindustrializaciones alemana especialmente de la cuenca del Ruhr y se profundizó desde los 2000 por la globalización los altos costos energéticos y de impuestos. Hoy Europa es menos industrial que Estados Unidos.

¿Por qué el libre comercio dejó de ser prioridad?

Rusia un país en el puesto 11 en la economía mundial debido a su petróleo y gas, con su conducta imperialista cambio el comercio mundial, al anexarse a Crimea en febrero de 2014 por sus intereses geopolíticos, militares, históricos y estratégicos ya que en Crimea está Sebastopol, sede de la flota del Mar Negro de Rusia, y esto es clave para proyectar poder militar hacia el Mediterráneo, acceder al Medio Oriente y Controlar el Mar Negro.

Este hecho encendió las alarmas en Ucrania quien comenzó a orientar su política acercando a la Unión Europea, Estados Unidos y la OTAN, posteriormente Rusia empieza la invasión a Ucrania en 2022, esto crea un grave problema a la Unión Europea ya que Rusia proveía 40% del gas y 25% del petróleo más que todo a Alemania, Italia y Europa Central, los precios del gas y de la electricidad aumentaron hasta 10 veces su valor en 2022 y cambian de proveedores por Noruega, Argelia y Catar.

La respuesta de la Unión Europea a la agresión Rusa fue lenta, no mandaron tropas solo ayuda militar, esto genero también una crisis migratoria de 8 millones de refugiados ucranianos en Europa especialmente en Polonia, Alemania, Checoslovaquia, Italia y España.

Finlandia y Suecia ingresaron a la OTAN rompiendo 70 años de neutralidad, Alemania anuncio un fondo de 100 millones de Euros y Polonia gasta más del 4% del PIB actualmente para gasto militar.

Estas acciones de Rusia rompieron la dependencia de Europa energética con aquel país, desencadeno la mayor expansión militar de la OTAN en 30 años, literalmente esto revivió a la OTAN que había perdido relevancia desde el fin de la Guerra Fría, de hecho el presidente Donald Trump en 2020 cuestiono que la OTAN era obsoleta y amenazo con retirar a EU si los países europeos no aumentaban su gasto militar, hay que recordar que el enemigo histórico de la OTAN fue hasta 1991 la URSS, pero Putin revivió a la OTAN.

Los gobiernos europeos confiados en Rusia como proveedor recortaron los últimos 20 años su gasto militar, países como Alemania, España e Italia no gastaban más del 1.3% de su presupuesto en defensa.

Por otro lado la competencia con China, que pasó de ser “la fábrica barata del mundo” a una evolución de competidor tecnológico para EE.UU., Europa y Japón.

Los países desarrollados ya no quieren depender de China en sectores como:

Microchips, Baterías, Minerales críticos, Paneles solares, Telecomunicaciones (Huawei), Industria farmacéutica, repuestos y partes automotrices entre otros.

Esto llevó al lema estadounidense: “Reshoring, not offshoring”.

El comercio se volvió un asunto de seguridad nacional y ya los gobiernos no se sienten seguros dependiendo de países con ambiciones de expansión imperialista, a su vez en la presidencia de Joe Biden Estados Unidos dejo de ser el único país hegemónico, para dar paso a China y otros con intensiones de serlo como India, Turquía, Iran, Arabia Saudita, Rusia y China, el problema es que no todos creen en la democracia y el respeto a los derechos humanos, el país que esta bajo su influencia empieza a convertirse en regímenes autoritarios, lo que genera más violación de derechos humanos, autoritarismos, y migración forzada, por ejemplo bajo estas influencias están Camboya, Pakistán, Angola, Uganda, Bielorrusia, Kazajistán, Sudán, Nigeria, Bután, Sri Lanka, Cuba, Nicaragua, Venezuela entre otros.

Hoy el comercio exterior incluye riesgos como la dependencia de un rival estratégico, vulnerabilidad de cadenas de suministro, inteligencia artificial, propiedad intelectual y sanciones económicas como arma geopolítica.

Por eso, el libre comercio abierto y sin condiciones dejó de estar en la mesa, la nueva prioridad es la política industrial en donde se produzcan la mayor cantidad de bienes en cada país para garantizar la seguridad y bajar la dependencia del exterior.

Los países desarrollados están subsidiando su propia producción, incluso violando reglas tradicionales de la OMC.

Estados Unidos con la CHIPS Act (52 mil millones USD para microchips fabricados en EEUU): Inflation Reduction Act (IRA) (369 mil millones para transición energética, pero con fuerte contenido nacional), Buy American en compras públicas.

Unión Europea: European Chips Act, fondo soberano para industrias estratégicas, restricciones a inversiones e importaciones provenientes de China.

Japón: Subsidios masivos a TSMC y empresas de alta tecnología, estrategia de “autonomía económica”.

También se trata de hacer el friendshoring, producir en países aliados, no quieren volver a producir todo en casa (muy caro), pero sí en países confiables sin ánimos expansionistas:

  • México
  • Canadá
  • Corea del Sur
  • India
  • Vietnam
  • Europa del Este

Esto beneficia a México enormemente por el T-MEC y su cercanía con Estados Unidos, impacto en la OMC y el sistema multilateral

La OMC está prácticamente paralizada: EE.UU. bloqueó el Órgano de Apelaciones, no hay nuevas rondas de libre comercio, las reglas ya no reflejan la economía digital actual y los países prefieren acuerdos bilaterales o regionales (T-MEC, RCEP, etc.)

El libre comercio como ideal universal ya no es prioridad, la tendencia dominante ahora es proteccionismo selectivo, seguridad nacional más economía, política industrial y producción en países aliados.

Definitivamente, el comercio internacional ha cambiado y México debería aprovechar la oportunidad de consolidarse como una plataforma industrial importante y segura para Estados Unidos y Europa. Esta coyuntura no solo permitiría fortalecer la relación con estos socios comerciales, sino también proyectar a México hacia la conquista de nuevos mercados. Sin embargo, es fundamental reconocer los retos internos que enfrenta el país son enormes, como los problemas de seguridad, la concentración del poder en el ejecutivo, la des estructuración de las instituciones de control, la crisis auto generada por la reforma judicial aprobada en 2024, el proceso de elecciones de jueces y magistrados en 2025.

Mientras Europa, Estados Unidos y varios países latinoamericanos reconocen excepciones contra sentencias firmes cuando se prueban irregularidades graves, México ha mantenido una postura rígida. La única vía tradicional era el amparo por violaciones extraordinarias, o el reconocimiento de inocencia en materia penal.

Eliminar la inmutabilidad de la cosa juzgada trae riesgos reales y golpea la confianza que se traduce en falta de inversión: Incertidumbre jurídica para el tráfico mercantil y civil, apertura a litigios interminables, tentaciones políticas para reabrir casos incómodos.

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