El ENCARECIMIENTO persistente de los ALIMENTOS BÁSICOS marcó el 2025

Imagen de internet

Llenar la alacena durante 2025 se convirtió en un desafío de ingeniería financiera para las familias mexicanas.

  • El encarecimiento persistente de los alimentos básicos marcó la dinámica económica del año que concluye, obligando a los consumidores a modificar sus hábitos alimenticios y a sacrificar proteínas en favor de la supervivencia del presupuesto familiar.

De acuerdo con el levantamiento de precios que este diario realiza mes con mes, el conjunto de productos que integran la canasta alimentaria, definida originalmente por el extinto Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), tuvo un alza anual de 2.3%.

En términos monetarios, la cantidad necesaria para adquirir estos bienes pasó de 2,230.40 pesos en diciembre de 2024 a 2,282.40 pesos al cierre de este año; un incremento de 52 pesos que impacta en el bolsillo de los más vulnerables.

Lo que más subió

El análisis detallado por producto revela incrementos que superan por mucho el promedio general.

  • El protagonista de las alzas en mercados y tiendas de autoservicio fue el chile cuaresmeño, cuyo precio por kilo se disparó de 5.80 pesos a 20.00 pesos en el periodo de referencia, lo que representa un encarecimiento anual de 244.83 por ciento.

Las proteínas animales, fundamentales en la dieta nacional, también mostraron una tendencia preocupante.

La costilla de cerdo transitó de los 128 pesos a los 155 pesos, un aumento de 21.09%, mientras que la pechuga de pollo escaló de 124 a 149 pesos, equivalente a un encarecimiento anual de 20.16 por ciento.

Lo que más bajo

No obstante, la tendencia al alza fue amortiguada por reducciones significativas en algunos de los pilares de la cocina mexicana.

  • El jitomate encabezó las disminuciones con una caída del 42.59%, pasando de 54.00 a 31.00 pesos por kilo en el último año.
  • La cebolla también dio un respiro a los consumidores al bajar de 60.00 a 39.90 pesos (33.50% menos), al igual que el azúcar, que cerró el año en 26.00 pesos frente a los 38.00 de diciembre de 2024.

Ante este escenario, la creatividad y la resiliencia se han vuelto las herramientas principales de las jefas de familia.

Las estrategias para hacer rendir el dinero en 2025 variaron desde la migración hacia marcas libres y la compra de alimentos por pieza, hasta la reducción en el consumo de carne.

Ana Bertha González, jefa de familia, relata cómo el encarecimiento del pollo, históricamente la proteína más asequible, ha transformado la dieta en su hogar.

“En casa se consume máximo dos veces a la semana. Ahora, hasta por salud, he optado por elaborar guisados de verduras como tortitas de coliflor, calabacitas con queso, huevo con ejotes, croquetas de brócoli, rajas con crema o enfrijoladas”.

La realidad de Ana Bertha es un reflejo de miles de hogares donde el presupuesto ya no alcanza para cubrir el costo de la pechuga de pollo, que roza los 150 pesos./Agencias-PUNTOporPUNTO

Recibe nuestro boletín informativo, suscríbete usando el formulario