Captura de Nicolás MADURO: ¿es el fin de la Dictadura CHAVISTA tras OPERATIVO CASTRENSE de los EE.UU?

Maduro sobrevivió a los pronósticos y las mofas, pero, en el camino, Venezuela perdió millones de habitantes, el 72 % de su economía, la legitimidad democrática ante gran parte del resto del mundo y muchos de sus aliados internacionales más relevantes.

Imagen de internet

En una América Latina donde los gobiernos cambian con cada elección y dónde nada parecer durar, hubo una sola certeza en estos últimos 25 años: la Venezuela chavista —y petrolera— y su constante enfrentamiento con Estados Unidos.

  • El año 2026 empezó con esa acción sin precedentes después de tensión acumulada en 2025 con el despliegue militar estadounidense en el Caribe, los ataques a botes presuntamente cargados con drogas —y ligados por Washington a Venezuela— y la estrategia del presidente Donald Trump de ejercer presión máxima sobre Maduro, y sobre el petróleo, la línea de vida venezolana.

Venezuela arranca el año con un presidente capturado, una cúpula de poder en definición en este momento clave y la posibilidad de una transición, en medio de mucha incertidumbre por la escalada militar. ¿Cómo llegamos hasta aquí?

A continuación, una radiografía para entender la Venezuela contemporánea; su historia, sus riquezas, sus alianzas y su delicado equilibrio interno de poder, mientras crece la tensión con Estados Unidos un día después de conocerse el primer ataque de la CIA en tierra venezolana.

Datos generales:

  • Nombre oficial: República Bolivariana de Venezuela
  • Geografía: Venezuela tiene una extensión territorial de 912.050 kilómetros cuadrados, según el Banco Mundial. Colinda al norte con el Caribe y el océano Atlántico; al oeste, con Colombia; al sur, con Brasil, y al este, con Guyana.
  • Población: Al cierre de 2023, el país tenía una población de 33.800.393 personas, según el Instituto Nacional de Estadística. El Instituto prevé que 2025 termine con 34,4 millones de habitantes.
  • Migración: Al menos 7,9 millones de venezolanos han migrado del país en busca de protección o de mejores condiciones de vida, según cifras de la ONU. La mayoría de esos migrantes se han establecido en países de Sudamérica como Colombia, Perú o Chile.

Presidentes

El presidente Nicolás Maduro juramentó en enero de 2024 un nuevo mandato hasta 2031, luego de unas elecciones cuestionadas por la oposición y por varios gobiernos de la región. Lleva casi 13 años en el poder desde la muerte de su “padre político”, Hugo Chávez, quien gobernó por casi 14 años.

Estos son los presidentes que gobernaron el país desde 1958, cuando cayó la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Recursos y riquezas

La principal fuente económica de Venezuela es el petróleo, en un modelo productivo poco diversificado. El país cuenta con la mayor reserva de crudo extrapesado del mundo, una variedad que requiere un proceso más complejo y costoso, pero que es también compatible con las refinerías estadounidenses.

  • A pesar de las sanciones, las exportaciones de crudo subieron en 2025 a un promedio de más 900.000 barriles diarios, según la OPEP, por encima de lo producido en los últimos tres años.
  • Sin embargo, la caída de inversión y mantenimiento es notoria, ya que esa cifra es menos de la mitad de lo que bombeaba Venezuela en 2013, y menos de un tercio de los 3,5 millones de barriles diarios producidos antes de la llegada de Chávez en 1999.

Asociada a esta industria (y también con baja inversión y exploración) está la exportación de gas.

  • La Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA) estima que Venezuela tiene reservas de 5,5 billones de metros cúbicos de gas natural, lo que representa el 73 % de los yacimientos en Sudamérica.
  • En la última década, ante la caída de la renta petrolera, el Gobierno intentó dar mayor vuelo a la minería y estableció el Arco Minero del Orinoco como una “zona de desarrollo estratégico” para impulsar la explotación de oro, coltán, hierro y bauxita.

Sin embargo, es una zona con más actividad artesanal que industrial y con amplia presencia de grupos criminales y contrabandistas.

Socios comerciales

Hasta 2023, Estados Unidos era el principal destino de las exportaciones de Venezuela, con USD 3.810 millones anuales (principalmente petróleo), según el Observatorio de Complejidad Económica, un puesto que no ocupaba desde el 2018; era seguido de China (US$ 739 millones) y España (US$ 670 millones).

  • Sin embargo, la ecuación volvió a cambiar a mediados de 2024, cuando Washington endureció las sanciones comerciales sobre Caracas, con la excepción de algunas licencias petroleras.
  • Desde entonces, Venezuela se apoyó más en otros socios como China, Rusia, India y Turquía, aunque el Gobierno no ha publicado cifras oficiales recientes que reflejen ese giro. Por ejemplo, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, dijo en mayo que el intercambio comercial con Venezuela creció un 64 % en 2024.
  • Por su parte, China informó que en 2024 las exportaciones de Venezuela tuvieron un crecimiento interanual del 119 %, según cifras de la Administración General de Aduanas china, con un descenso moderado en el primer semestre de 2025.

Principales aliados políticos

  • Desde inicios del siglo XXI, Venezuela ha establecido alianzas y estrechos vínculos con países que manifiestan una oposición al liderazgo regional y global de Estados Unidos, con los que forma parte de un eje revisionista.
  • En América Latina, sus aliados más estrechos son Cuba y Nicaragua y forman un conjunto de tres de los países más autoritarios y políticamente aislados de la región. “Se perciben como necesarios mutuamente”, dijo a CNN el politólogo venezolano Ángel Álvarez.
  • Caracas tuvo vínculos más sólidos con otros gobiernos izquierdistas, como el del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el mandatario de Colombia, Gustavo Petro, pero estas naciones tomaron distancia tras las elecciones presidenciales de 2024.

Sin embargo, algunos puentes volvieron a tenderse con muestras de apoyo de Brasilia y Bogotá frente al despliegue militar de EE.UU. en torno a las costas de Venezuela.

Caracas también tiene otros aliados de menor tamaño en el Caribe, forjados en la época de mayor bonanza petrolera, aunque en noviembre sufrió dos reveses con la derrota del oficialismo en Honduras y en el archipiélago de San Vicente y las Granadinas. Unos meses antes también lamentó la derrota en Bolivia del gobernante Movimiento al Socialismo, con el que tenía un vínculo estrecho.

Por fuera de la región

  • Maduro ha consolidado las relaciones con dos potencias como China y Rusia. En noviembre, el líder chavista aseguró que el vínculo con Beijing es de “confianza profunda, amplia y estable” y agregó que está trabajando para profundizar la cooperación con Moscú.
  • Además, Venezuela ha afianzado la diplomacia con Irán, otro país que se opone a la Casa Blanca. Sin embargo, analistas consultados por CNN ven remota la posibilidad de que estos actores se involucren en un eventual conflicto militar con Washington.

Distribución del poder

  • Las principales posiciones de poder en el oficialismo de Venezuela, pilares en la estructura de Gobierno de Maduro, son ocupadas por personas que tienen años jugando un rol protagónico en la política del país sudamericano. Algunas de ellas, como Diosdado Cabello o Jorge Rodríguez, desempeñan papeles clave desde tiempos del fallecido presidente Hugo Chávez.

Cronología de las tensiones con EE.UU.

  • Las tensiones entre Venezuela y Estados Unidos se extendieron a lo largo 2025. El 10 de enero, Maduro inició su tercer mandato presidencial luego de las controvertidas elecciones de julio de 2024. Trump comenzó su segunda presidencia unos días después, el 20 de enero, y desde entonces ha ejercido diversas presiones.

Tras llegar a la Casa Blanca, Trump dijo que considera que Maduro no es un gobernante democráticamente electo. También anunció una política de deportaciones masivas, con el argumento de que muchos migrantes que llegan a EE.UU. —incluyendo a los venezolanos— llevan crimen y otros males a su país, y designó al Tren de Aragua como organización terrorista transnacional.

  • Maduro, por su parte, dijo que su Gobierno es legítimo, rechazó que los migrantes venezolanos sean criminales y afirmó que las autoridades venezolanas combaten al Tren de Aragua. El mandatario incluso asegura que esta agrupación delictiva ya está desmantelada, aunque no ha presentado prueba de sus dichos.

En marzo, las tensiones entre ambos gobiernos tuvieron una primera escalada, cuando EE.UU. deportó al Centro de Confinamiento del Terrorismo de El Salvador (Cecot) a 238 migrantes venezolanos a quienes señaló como delincuentes.

  • Venezuela criticó la medida, que tachó de “secuestro”, e inició una campaña para exigir que fueran devueltos al país sudamericano. En julio, tras negociaciones, Washington y Caracas concretaron un intercambio que implicó el regreso a Venezuela de los hombres enviados al Cecot y la liberación de 10 estadounidenses detenidos en Venezuela.
  • El mismo mes de julio, sin embargo, EE.UU. volvió a aumentar la presión sobre Venezuela. El Departamento del Tesoro acusó a Maduro de ser líder del Cártel de los Soles, una supuesta organización criminal que, según Washington, realiza actividades de narcotráfico y lavado de dinero.

En agosto, además, EE.UU. aumentó a US$ 50 millones la recompensa por la captura de Maduro, mientras el mandatario venezolano negó ser responsable de actividades ilícitas.

  • Para septiembre, pese a algunos acercamientos y llamados al diálogo, las tensiones aumentaron aún más. EE.UU. realizó un despliegue de buques y aviones militares en el Caribe con el argumento de combatir al narcotráfico.
  • Ello, inició una serie de ataques contra botes que, dijo, transportaban drogas hacia su territorio. Hasta mediados de diciembre, al menos 30 embarcaciones han sido destruidas en el Caribe y el Pacífico, lo que ha causado la muerte de más de 100 personas.

Venezuela dice que estas acciones son ilegales y solo buscan desestabilizar al Gobierno de Maduro, una postura que comparte Colombia, en cuyas costas se han realizado algunas de estas maniobras.

  • Sin embargo, EE.UU. sostiene que busca frenar el flujo de narcóticos hacia su territorio. Más aún, EE.UU. dice que estos ataques continuarán e incluso contempla una ofensiva por tierra contra los narcotraficantes.
  • En diciembre, Trump ordenó un “bloqueo total” a los buques petroleros sancionados por EE.UU. y la Guardia Costera comenzó a intervenir embarcaciones que salen o llegan a la costa venezolana.

Trump —quien ya había autorizado operaciones de la CIA dentro de Venezuela— dijo el 12 de diciembre que las acciones militares terrestres en Venezuela “van a empezar a suceder” porque, aseguró, Washington no permitirá que traficantes de drogas “destruyan a nuestra juventud”.

  • Bajo este marco, la CIA ejecutó en diciembre de 2025 un ataque con drones contra una instalación portuaria en la costa de Venezuela, según dijeron a CNN fuentes familiarizadas con el asunto, lo que marca el primer ataque conocido de EE.UU. contra un objetivo dentro de ese país.

Se cree que el lugar estaba siendo utilizado por la banda Tren de Aragua para almacenar drogas, según agregaron las fuentes.

  • El 3 de enero de 2026, Trump anunció de Maduro, y su esposa, Cilia Flores, tras una serie de ataques llevados a cabo por el país nortemericano en Caracas y otros estados, de acuerdo con una publicación de Truth Social.

La secretaria de Justicia de Estados Unidos, Pam Bondi, informó en X que “Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, han sido acusados formalmente en el Distrito Sur de Nueva York. Nicolás Maduro ha sido imputado por conspiración para el narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos contra Estados Unidos. Pronto enfrentarán todo el peso de la justicia estadounidense en suelo estadounidense y en tribunales estadounidenses”.

Historia del chavismo

El hito fundacional del chavismo, movimiento que lleva más de un cuarto siglo gobernando Venezuela, es el fallido intento de golpe del 4 de febrero de 1992, liderado por el entonces teniente coronel del Ejército Hugo Chávez, contra el presidente Carlos Andrés Pérez. Chávez fue detenido, indultado en 1994 y elegido presidente a fines de 1998.

Desde su primer día de Gobierno, Chávez impulsó una nueva Constitución que fue aprobada por referéndum a fines de 1999, y ganó a mediados del 2000 las elecciones convocadas para relegitimar los poderes públicos.

  • En 2002 el mandatario fue derrocado con un golpe de Estado tras una multitudinaria marcha que exigía su renuncia, pero vuelve al poder tras 48 horas con el apoyo de militares leales. En 2004 enfrentó un referéndum revocatorio impulsado por la oposición, pero el 59 % de los venezolanos votaron para mantenerlo en la presidencia.
  • En el plano regional, Chávez fue uno de los líderes del movimiento “No al ALCA”, el tratado comercial que proponía Estados Unidos y que fue rechazado en 2005. Al año siguiente pronunció uno de sus discursos más famosos en la ONU, cuando se refirió al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, como “el diablo”.
  • Chávez fue reelegido por amplia ventaja a finales de 2006 y la Asamblea nacional aprobó una ley que autorizó al presidente a gobernar por decreto por 18 meses (y otro proyecto similar fue aprobado en 2010). Es el inicio de la era socialista autodenominada Revolución Bolivariana.

En 2007 sacó a Venezuela del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional y decretó una de las nacionalizaciones más importantes: la de la Faja Petrolera del Orinoco, que concentra los mayores yacimientos del país.

  • Pero ese año también sufrió su primera derrota en las urnas, cuando los venezolanos rechazaron un referéndum que otorgaba amplios poderes a la presidencia y establecía la reelección indefinida.
  • Una disposición que sería aprobada en una votación de 2009 y que le permitiría competir en 2012. En esa votación presidencial, venció a Henrique Capriles y nombra al excanciller Nicolás Maduro como su vicepresidente.

Antes de asumir su tercer período, anuncia que debe viajar a Cuba para seguir su tratamiento contra el cáncer y unge a Maduro como su sucesor. Muere el 5 de marzo de 2013.

  • Maduro asumió como presidente interino y venció por estrecho margen a Capriles. Al año siguiente, enfrenta la primera gran ola de protestas opositoras, que dejan un saldo de más de 40 muertos, según la ONG Foro Penal.

Al año siguiente, Estados Unidos comienza a aplicar sanciones contra funcionarios venezolanos.

  • La oposición consiguió a finales de 2015 ganar la mayoría de los escaños de la Asamblea Nacional, el primer cambio importante en el Legislativo desde 1999. Pero el Tribunal Supremo declaró al órgano en “desacato” y le despojó de sus competencias.

En 2018, con una hiperinflación desatada y un éxodo migratorio en marcha, Maduro es reelegido presidente en una votación boicoteada por la oposición por falta de garantías.

Asume su segundo período entre crisis energética, protestas y varias denuncias internacionales de represión. Maduro enfrenta la presión de países que reconocen como presidente interino al titular de la Asamblea, Juan Guaidó.

  • Para 2022, Venezuela salió del ciclo hiperinflacionario con una dolarización de facto y apertura a inversiones extranjeras. Más de 7 millones de personas ya habían salido del país y un informe de la ONU documentó crímenes de lesa humanidad de las fuerzas de seguridad.

El chavismo participó de varias mesas de negociación con la oposición, sin que ninguna llegue a acuerdos duraderos.

  • De cara a las elecciones de 2024, la Justicia ratificó la inhabilitación de María Corina Machado, quien ganó ampliamente las primarias de la oposición. El Consejo Nacional Electoral declaró ganador a Maduro frente Edmundo González, pero no mostró el detalle de los resultados.
  • En 2025, tras el inicio del segundo mandato de Donald Trump en EE.UU., el Palacio de Miraflores enfrenta una presión sin precedentes. A las sanciones individuales y sectoriales, acusaciones y ofrecimientos de recompensa, se suma un despliegue militar de Washington en el Caribe, con amenazas de ataques en territorio venezolano.

Capacidad militar

La Fuerza Armada Nacional de Bolivariana de Venezuela (FANB) llegó a posicionarse como una potencia militar regional, en gran parte a través de la compra sostenida de equipamiento ruso a partir del Gobierno de Hugo Chávez.

Sin embargo, el estado de los equipos y el entrenamiento del personal es una incógnita en un país que lleva ya una década de penurias económicas.

Venezuela ocupa el puesto 50 de 145 en el ranking 2025 del sitio Global Fire Power en base a estadísticas oficiales y estimaciones. Estados Unidos ocupa el 1, y algunos vecinos de Venezuela, como Colombia (46) y Brasil (11), la superan en el listado.

  • La FANB cuenta con cerca de 123.000 soldados activos, entre el Ejército (63.000), la Armada (25.500), la Aviación Militar (11.500) y la Guardia Nacional (23.000), de acuerdo con datos del International Institute for Strategic Studies (IISS), suplementados por 8.000 reservistas.
  • Después de años de paralización, Venezuela “reanudó recientemente modestos esfuerzos de mantenimiento y modernización”, indicó el Balance Militar 2024 realizado por IISS.
  • La incógnita es el tamaño y la capacidad de las milicias, convocadas en los últimos meses a raíz del despliegue naval de Estados Unidos. Estimadas previamente en unos cientos de miles, Maduro dijo que esperaba llegar a más de 8 millones.

El Ejército compró a Rusia 92 tanques T-72B1 y 123 transportes blindados de tropas BMP-3, que equipan a las brigadas blindadas junto a 81 tanques AMX-30 adquiridos anteriormente a Francia. También en la artillería destacan sistemas rusos como los cañones autopropulsados Msta-S y los lanzacohetes Smerch.

  • La aviación militar concentra la tecnología. Los cazabombarderos bimotores Sukhoi Su-30MK2, de fabricación rusa, son el emblema del sistema de defensa venezolano y están entre las aeronaves más potentes del continente. Entre accidentes y problemas logísticos no está claro cuántos aún vuelan de las 25 unidades que compró, según un informe de la ONG venezolana Control Ciudadano.
  • Por otro lado, entre sus muchos sistemas antiaéreos de misiles destacan las 12 baterías S-300 (con un alcance máximo de 200 kilómetros), 9 sistemas Buk y 44 sistemas Pechora (de mediano alcance), todos de fabricación rusa, un conjunto que la FANB llama “Defensa Aeroespacial Multicapa”.

Estos tres sistemas de armas son móviles: están montados en vehículos para ser trasladados rápidamente, y superan en capacidad y tecnología a cualquier otro desplegado en América Latina.

Adicionalmente, Venezuela dice contar con 5.000 misiles portátiles Igla-S —también rusos—, operados por una sola persona y con capacidad de abatir blancos a baja altitud y corta distancia.

Por su parte, la Armada quedó rezagada en la compra de armamentos. Opera una fragata clase Mariscal Sucre (fabricada en Italia) y un submarino tipo-209 (fabricado en Alemania) en su flota de Mar, según el IISS, y cuenta además con nueve buques de patrullaje oceánico y costero, entre estos cuatro comprados a España.

Maduro, el hombre que gobernó Venezuela con mano de hierro 

  • Nicolás Maduro gobernó Venezuela durante más de 12 años, en un país asolado por profundas crisis económicas y sociales, y resistiendo los esfuerzos de la oposición y de gobiernos extranjeros para iniciar una transición política.

El Gobierno de Maduro terminó abruptamente el sábado cuando el presidente Donald Trump anunció que las fuerzas estadounidenses lo habían capturado y expulsado del país.

  • Maduro, de 63 años y sucesor elegido personalmente por el fallecido ​Hugo Chávez, fue acusado durante mucho tiempo por críticos tanto locales como extranjeros de ser un dictador que encarcelaba o perseguía a opositores políticos y organizaba elecciones amañadas.
  • El líder venezolano a menudo calificaba a los políticos de la oposición ‌de «demonios fascistas» y se enorgullecía de resistir la presión estadounidense en su contra, llegando incluso a hacer que su invocación a Trump de «sí paz, no guerra» fuera remezclada en una canción electrónica.
  • Prestó juramento para un tercer mandato en enero de 2025 tras unas elecciones el año anterior que fueron ampliamente condenadas como fraudulentas ‌por los observadores internacionales y la oposición. Miles de personas que protestaron contra la declaración de victoria del gobierno fueron encarceladas.

La oposición venezolana, Estados Unidos y muchos otros países occidentales también consideraron que la victoria electoral de Maduro en 2018 fue fraudulenta.

Las medidas represivas de su gobierno quedaron resaltadas con la concesión del Premio Nobel de la Paz en 2025 a la líder opositora María Corina Machado.

  • Tras el anuncio de Trump en octubre de que autorizaba las operaciones de la CIA en el país, Maduro criticó duramente a esos poderes «demoníacos» que pretenden hundir «sus garras» en Venezuela «para robarnos el petróleo». Ha negado constantemente las acusaciones estadounidenses de vínculos con el narcotráfico y la corrupción.
  • En agosto, Washington duplicó su recompensa por el arresto de Maduro a 50 millones de dólares en medio de sus acusaciones de narcotráfico y vínculos con grupos criminales. Trump incrementó ⁠la presión en los últimos meses con un aumento de las fuerzas militares estadounidenses en ‌el sur del Caribe, ataques a embarcaciones acusadas de traficar drogas y la incautación de dos petroleros.

Abusos de derechos

Una misión de investigación de la ONU descubrió el mes pasado que la Guardia Nacional Bolivariana del país cometió graves violaciones de derechos humanos y crímenes contra la humanidad durante más de una década al atacar a opositores políticos.

  • Maduro negó durante mucho tiempo haber abusado de los derechos políticos y ‍humanos, y en cambio describió a su gobierno como opuesto a lo que él ve como una campaña imperialista de décadas para derrocar al movimiento socialista de Chávez y quedarse con el petróleo de Venezuela.
  • Su gobierno siempre rechazó las sanciones impuestas por Estados Unidos y otros países, calificándolas de medidas ilegítimas que equivalen a una «guerra económica» diseñada para paralizar al país. Sus partidarios lo aclamaron como un héroe que se enfrentó a Washington, siguiendo la tradición de Fidel Castro.

En 2017, manifestantes protagonizaron meses de marchas contra su gobierno, un período marcado por acusaciones de tortura, detenciones arbitrarias y ​abusos por parte de las fuerzas de seguridad. Estas protestas dejaron 125 muertos.

Decenas de personas más murieron durante las protestas tras la investidura de Maduro en 2019 para su segundo mandato.

  • Tras las elecciones de 2024, la ONU concluyó que el Gobierno de ‌Maduro intensificó las tácticas represivas para reprimir las protestas pacíficas, con más de dos docenas de muertos y 2.400 detenidos.

Los sucesivos mandatos de Maduro estuvieron marcados por un colapso económico prolongado, que provocó el éxodo de unos 7,7 millones de migrantes.

  • Casi el 82% de los venezolanos vive en la pobreza, y el 53% en extrema pobreza, sin poder comprar ni siquiera alimentos básicos, dijo un relator especial de la ONU en 2024 después de visitar el país.

El ascenso al poder

Maduro nació en una familia de clase trabajadora el 23 de noviembre de 1962, hijo de un líder sindical. Trabajó como conductor de autobús durante la época en que el oficial del Ejército Chávez lideró un fallido intento de golpe de Estado en 1992. Hizo campaña por la liberación de Chávez y se convirtió en un ferviente defensor de su agenda izquierdista.

  • Después de la elección de Chávez en 1998, Maduro ganó un escaño en la legislatura y pasó años defendiendo la autoproclamada revolución de su mentor contra la intervención estadounidense en América Latina, al tiempo que defendía resueltamente las ⁠políticas de mano dura de Chávez.

Los adversarios retrataron Maduro como un bufón que no hacía más que repetir servilmente la grandilocuencia de Chávez y ​que no resistiría mucho tiempo en el poder.

  • Pero las críticas no hicieron mella en su meteórico ascenso hasta convertirse en presidente de la Asamblea Nacional y ​posteriormente en ministro de Asuntos Exteriores. Con ese cargo, recorrió el mundo para ayudar a forjar alianzas con otros países en desarrollo mediante programas de asistencia financiados con petróleo.

A lo largo de su carrera, estuvo acompañado frecuentemente por su esposa, Cilia Flores, quien ocupó numerosos cargos de alto rango, incluyendo el de fiscal general y jefa del parlamento.

Flores a menudo fue considerada una figura influyente con tanta influencia como su ‍esposo. El gobierno se refiere a ella como la primera dama y ⁠la «primera combatiente».

Trump dijo el sábado que Flores también fue capturada y sacada del país.

  • Maduro fue elegido presidente por un estrecho margen tras la muerte de Chávez de cáncer en 2013, pero siempre hubo enorme diferencia entre su atractivo y el legendario carisma de su predecesor.
  • El país se vio rápidamente plagado de colas para conseguir pan y escasez de productos que recordaban al colapso de la era soviética, en gran medida debido a su falta de voluntad para desmantelar los ⁠generosos subsidios de la era de Chávez que se volvieron insostenibles después de que el auge petrolero llegara a su fin.
  • Cuando la inflación se disparó en 2013, envió tropas para ocupar tiendas que vendían electrodomésticos y las obligó a vender sus productos a precios de liquidación, lo que ayudó a alimentar su popularidad ‌en el período previo a una elección nacional para alcaldes.

En 2018, militantes intentaron asesinarlo enviando drones cargados de explosivos sobre un mitin en el que participaba en una avenida de Caracas, lo que lo llevó a ‌reducir sus apariciones públicas espontáneas y limitar las transmisiones en vivo de eventos públicos.

Los misterios del apoyo cubano

  • Cuando Chávez fue electo presidente, en 1999, Maduro entró a la Asamblea Nacional. A medida que el entonces presidente ganaba poder dentro y fuera de Venezuela, Maduro escalaba posiciones
  • Primero en la Asamblea Nacional y después en el Gobierno como “un buen segundo, siempre obediente”, dijo a CNN Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la colombiana Universidad del Rosario.
  • “Maduro siempre fue un líder subestimado. Había muchos posibles sucesores cuando Chávez se enfermó. Pero ninguno logró lo que él: por un lado, el apoyo cubano y, por el otro, distribuir cuotas de poder en el chavismo”, dijo Rodríguez.

La relación de Maduro con Cuba lleva décadas y tiene varias formas y misterios. Una de las pocas biografías no autorizadas de Maduro —“De Verde a Maduro: el sucesor de Hugo Chávez”— dice que él se habría instruido en política revolucionaria en la isla durante su juventud.

  • Ni él ni las biografías oficiales mencionan esa supuesta experiencia. Pero Maduro sí construyó con el Gobierno de Fidel y Raúl Castro, primero, y de Miguel Díaz-Canel, después, un vínculo que estuvo entre los más necesarios de Venezuela hasta hoy.
  • Según exfuncionarios del primer Gobierno de Trump, ese lazo fue decisivo para que Maduro lograra anticipar y contener, a través de los servicios de seguridad cubanos, el levantamiento opositor de abril de 2019, entre otras cosas.

Maduro profundizó su relación con los Castro al asumir como canciller de Chávez en 2006, y se convirtió en una “pieza clave” en 2011, cuando el entonces presidente se enfermó y viajó a Cuba para su tratamiento. A partir de allí, fue el nexo clave de la gestión de la relación estratégica entre los Castro y el chavismo.

  • Esa relación le sirvió a Maduro para fortalecerse como sucesor de un Chávez que contaba con el carisma y la influencia que ninguno de sus potenciales herederos tenía.

Y también para aceitar una narrativa antes perfeccionada primero por Fidel Castro y luego por el propio Chávez, ambos líderes de una parte mayoritaria de la izquierda latinoamericana: el relato antiimperialista y antiestadounidense, amplificado por las alianzas geopolíticas con históricos rivales de Estados Unidos.

El inicio del ciclo que siempre retorna

Maduro apeló a esa épica desde el momento cero de su primera administración. El “hijo de Chávez” recibió su bendición, pero no todos sus votos.

  • En las elecciones de abril de 2013 para elegir el sucesor del fallecido presidente, el candidato chavista derrotó al opositor Henrique Capriles por apenas el 1,59 % de los votos. Seis meses antes, en los comicios presidenciales de octubre de 2012, Chávez había vencido a Capriles con una ventaja del 9,5 % de los sufragios.
  • Suspicaces desde hacía años de la transparencia electoral del Gobierno, Capriles y la oposición se negaron a aceptar los resultados. Y hasta el propio chavismo, a través de Diosdado Cabello, le mostró a Maduro su inconformidad con el resultado y pidió autocrítica.

Él respondió que fue una victoria “legal, justa y constitucional” y celebró la permanencia del chavismo.

  • Pero allí comenzó el patrón que mejor definió la presidencia del autoproclamado defensor de la “democracia popular y revolucionaria”: elecciones cuestionadas, oposición en las calles, denuncias de represión y de persecución de la disidencia, y reparto de beneficios dentro del chavismo para evitar desafíos internos y retener el poder.

Eso, hacia adentro de Venezuela. Hacia afuera, el “modelo Maduro” se recostó en el respaldo y el know how de los tradicionales adversarios de EE.UU.: China, Rusia e Irán.

  • Desde 2013 en adelante, todas las elecciones nacionales estuvieron cubiertas de dudas y controversias entre la oposición venezolana, organismos internacionales e incluso gobiernos aliados: las constitucionales de 2017, las legislativas de 2020 y las presidenciales de 2018 y 2024.
  • Las parlamentarias de 2015 fueron, de hecho, ganadas por la oposición, pero el chavismo apeló a sus maniobras políticas para neutralizar ese triunfo. Una y otra vez, las elecciones fueron seguidas de cuestionamientos opositores y marchas y, según documentó Naciones Unidas en sus denuncias, represión y muerte.

Maduro defendió esos procesos como “transparentes” y a su sistema electoral como “confiable”, resistió, apretó el puño y superó los desafíos aun cuando muchos creían que no lo haría.

  • Eso sucedió, como nunca, en 2024, cuando ni siquiera Colombia y Brasil, gobernados por Gustavo Petro y Lula da Silva, presidentes de izquierda cercanos al mandatario venezolano, reconocieron los resultados de los comicios en los que supuestamente Maduro derrotó a la oposición de Edmundo González Urrutia y María Corina Machado y logró su segunda reelección.
  • “El caso Maduro es un caso inusual de supervivencia del régimen en una región en la que, ante desafíos similares, otros regímenes cayeron”, escribió el académico y profesor en Amherst College Javier Corrales en su libro “El surgimiento de la autocracia: cómo Venezuela transicionó hacia el autoritarismo”.

El alto costo para los venezolanos

Para los venezolanos, el precio del método de supervivencia de Maduro fue y es, sin embargo, alto y se mide en vidas, exilio y pobreza. Desde 2017, varias agencias de la ONU y la Corte Penal Internacional (CPI) se encargaron de enumerar ese costo, a veces incluso con la colaboración del propio Gobierno de Venezuela, en un intento de alejar el fantasma de una orden internacional de captura para Maduro por crímenes de lesa humanidad.

  • Año tras año, los informes describieron un aumento de las violaciones a los derechos humanos, “coordinados de conformidad con las políticas de Estado y parte de un curso de conducta tanto generalizado como sistemático, constituyendo así crímenes de lesa humanidad”, como apunta un reporte de 2020 de una misión de la ONU.
  • “La misión encontró motivos razonables para creer que las autoridades y las fuerzas de seguridad han planificado y ejecutado desde 2014 grandes violaciones a los derechos humanos”.
  • “Las evidencias alcanzadas por la Misión durante este ciclo investigativo confirman que el crimen de persecución fundado en motivos políticos continúa cometiéndose en Venezuela, sin que ninguna autoridad nacional demuestre voluntad de prevenir, perseguir o castigar las graves violaciones de derechos humanos que configuran este crimen internacional”, concluyó Marta Valiñas, relatora del informe.

Fuerza excesiva, detenciones arbitrarias de manifestantes y líderes opositores, violencia sexual, tortura, ejecuciones extrajudiciales, todo tenía lugar, según los informes de la ONU, en el manual de Maduro para gestionar el disenso.

Ante cada acusación o investigación internacional, Maduro y su Gobierno apelaban, como desde sus inicios, a la ya conocida narrativa antiimperialista.

  • “Es muy preocupante que la Alta Comisionada ceda ante las presiones de actores anti venezolanos y realice afirmaciones sesgadas y alejadas de la verdad, presentando especulaciones ideologizadas como hechos”, le respondió el Gobierno de Maduro, en 2021, a Michelle Bachelet, entonces comisionada de Derechos Humanos de la ONU.
  • Bachelet fue la primera presidenta socialista desde el regreso de la democracia a Chile y el enfrentamiento de Maduro con la exmandataria y entonces diplomática de la ONU fue una señal de que el Gobierno de Venezuela también empezaba a perder el apoyo de la izquierda latinoamericana.

Gestión deficiente, economía de guerra, éxodo y sanciones

La narrativa de la cruzada antiestadounidense también fue empleada por Maduro y su Gobierno para justificar los números en rojo de la economía venezolana.

Esas cifras, propias de economías de guerra en otros países, exponen sin grises la debilidad de gestión de un Maduro que logró que Venezuela empezara a crecer recién en 2021, ocho años después de asumir el poder. Hoy, la economía venezolana representa el 28 % de lo que era en 2013, según el FMI.

  • Detrás de esa debacle está la decadencia de la principal fuente de ingresos de Venezuela en los últimos 50 años: el petróleo. Blanco del reparto del poder, de las disputas chavistas y de la falta de inversión, PDVSA, la empresa que controla la producción y comercialización de petróleo, se desmoronó.
  • No la ayudó tampoco la caída general de precios del petróleo desde 2014. Hoy, los ingresos por exportación crudo representan apenas un 20 % de lo que eran en 2013, según datos de la OPEC+.
  • Maduro y su Gobierno culparon y culpan a las sanciones de Estados Unidos por la debacle económica. Pero apenas fue en 2019 cuando el Gobierno de Trump impuso sanciones sobre PDVSA; hasta entonces, las medidas estuvieron destinadas a castigar individualmente a Maduro y sus funcionarios.

A diferencia de lo que sucede en otros países, la mala gestión económica no alteró el control de Maduro sobre Venezuela. Pero sí cambió la fisonomía del país.

Agobiados por la represión y la pobreza, que en sus peores momentos cubrió al 90 % de la población, millones de venezolanos prefirieron abandonar Venezuela rumbo a destinos donde el futuro fuera posible. El de Venezuela representa, junto con el de Siria, el mayor éxodo del siglo en el mundo: casi 8 millones de venezolanos viven hoy en otros países.

La clave del “modelo Maduro” de supervivencia

  • La Venezuela de Maduro es una sucesión de crisis que obligaron al exilio a los venezolanos pero que, a la vez, reforzaron al presidente, que culpaba a las sanciones por ese éxodo. “Maduro es más hábil de lo que la mayoría piensa; siempre supo aprovechar las circunstancias y dar vuelta las crisis”, dijo Rodríguez.
  • Para hacerlo, Maduro empezó a construir, apenas comenzado su Gobierno, un equilibrio de poder del que él se convirtió en garante. Esenciales en ese mapa fueron, de entrada, la Fuerza Armada, sector con el que Maduro poca relación había tenido antes de ser ungido por Chávez.

“Una persona una vez me explicó esto: con Chávez, los militares pensaban que le tenían que agradecer a él el protagonismo que tenían. Con Maduro era al revés.

  • Él tenía que agradecer a los militares y darles concesiones como puestos o sectores económicos enteros para que lo tolerara. Convirtió a Venezuela en una confederación en la que él fue el gerente”, dijo a CNN Javier Corrales, el académico de Amherst College.

También claves en ese esquema de reparto de poder, que Corrales equipara con el que los Castro impusieron en Cuba, fueron los dirigentes más antiguos del chavismo, como Diosdado Cabello o los ahora defenestrados Rafael Ramírez, expresidente de PDVSA, entre otros cargos, o Tareck el-Aissami, exvicepresidente del país.

Pero, como en todo régimen cerrado de poder, algunos sucumbieron, bajo denuncias de supuesta corrupción y se exiliaron o terminaron en prisión.

  • Muchos otros continuaron y hasta hoy eran parte tanto del equilibrio de poder y del manejo de la economía como de las investigaciones de supuestos crímenes contra la humanidad de la justicia internacional.

Maduro repartió el poder, el dinero y las responsabilidades y, al hacerlo, se aseguró su supervivencia.

  • En la “confederación” de actores que dominaron la Venezuela de Maduro, tenían un rol central además los grupos paramilitares que participaron, según la ONU, en el ciclo de represión de la oposición durante los momentos de mayor agitación social de los últimos años.
  • Los “colectivos” fueron también una herramienta clave del equilibrio de poder de Maduro y de su futuro. “Son un sector altamente armado. Son los alguaciles del régimen. Y ahora tienen mucho que perder”, dijo Corrales.

La intensa relación con EE.UU.

Exfuncionarios de Trump y del expresidente Joe Biden comparten el diagnóstico de Corrales.

  • Eran tantos los actores legales y supuestamente ilegales involucrados en el Gobierno de Maduro, tantos los intereses en juego que la salida intempestiva del presidente puede desatar ahora un caos y un drama incluso peor que el que corroe desde hace años a Venezuela.
  • Casi 13 años después de que Chávez lo proclamara su elegido, Maduro cayó en su última crisis, una que el segundo Gobierno de Donald Trump esperaba fuera la final.
  • Con diversas tácticas, la política de Estados Unidos de debilitamiento de Maduro ha sido, en los últimos años, tan intensa como es la retórica antiestadounidense del presidente venezolano.

Abarcó a varias administraciones e incluyó sanciones económicas, pedidos de captura exorbitantes, detención de familiares por supuestos vínculos narco, arresto y liberación del presunto “testaferro”, otorgamiento y cancelación de licencias petroleras, diálogo directo y conversaciones secretas y hasta un plan para permitir elecciones libres, justas y transparentes que derivó, en 2024, en los comicios en los que la oposición liderada por María Corina Machado sorprendió al mundo.

  • Nada funcionó, ni las amenazas, ni las acusaciones de liderar una red de narcotráfico ni las investigaciones por supuestos crímenes contra la humanidad, ni el diálogo con un Maduro que también se develó como un experto en trabar y dilatar cualquier negociación.

Hasta hoy cuando la intervención militar se encargó de terminar, tal vez para siempre, con la capacidad de supervivencia de Nicolás Maduro y de su mujer, Cilia./PUNTOporPUNTO

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