La caída de los capos de la ‘vieja guardia’ poco a poco han modificado las piezas del hampa mexicano en donde vislumbran con frecuencia historias de menores de edad vinculados a la delincuencia organizada.
«Tenía trece años y no hubo de otra, me dijeron que me iban a pagar siete mil quinientos pesos por ser halcón. Era un morrillo cuando eso pasó, me emocionaba porque tenía mucho dinero, me sentía el dueño del mundo, pensaba que yo solito iba a poder sacar adelante a mi familia», contó a Reinserta, Lázaro, uno de los miles de menores de edad que han sido reclutados por el crimen organizado en México.
- Aunque su historia se sitúa en el norte del país, es un reflejo de una de las dinámicas a la que grupos de la delincuencia organizada recurren en miras de alcanzar sus objetivos, la misma que podría estar comenzando a sentar las bases de la quinta generación del narcotráfico en México.
Ya sea por falta de oportunidades, sentido de pertenencia o por haber nacido dentro del entorno, en la actualidad las filas de algunas organizaciones delictivas están integradas por menores de edad y jóvenes que, al igual como ha ocurrido en el pasado, podrían ir escalando peldaños dentro de los organigramas de grupos criminales hasta llegar a convertirse en líderes o miembros de alto rango.
Los ‘niños sicarios’ de la Unión Tepito
Algunos de los episodios más violentos que se han suscitado en la capital mexicana tienen como génesis una prolongada disputa que sostienen por el control de diversas economías criminales dos grupos delictivos locales: la Unión Tepito y la Anti-Unión.
Pese a que ambas organizaciones tienen su origen en el Barrio Bravo de Tepito, poco a poco, la influencia que han ganado en otras colonias de la capital mexicana también han expandido su violencia y rencillas, así como la necesidad de sumar a más integrantes a sus respectivas filas.
- En ese mismo sentido en los últimos años el periodista especializado en nota roja, Carlos Jiménez, ha documentado la conformación y operaciones de un violento brazo armado al servicio de la Unión Tepito: La UJ-40.
Aunque no es la primera organización que busca integrar a su estructura a una unidad sicarial, La UJ-40 destaca por estar integrada, en su mayoría, por menores de edad. Según refiere el conductor del programa C4 en Alerta, dicha célula fue fundada por un joven de 17 años identificado como Johan Gael González, quien a su corta edad fue arrestado por su presunto involucramiento en hechos delictivos como secuestros y asesinatos ocurridos en las inmediaciones de la colonia Morelos en la alcaldía Cuauhtémoc.
El origen del nombre UJ-40
Según detalló Carlos Jiménez, el nombre del aparato sicarial está integrado por una U alusiva a la Unión Tepito, una J por la inicial del nombre de su líder Johan Gael González y la cifra 40 que alude al número de la unidad habitacional de la que surgieron en la colonia Morelos.
- El citado comunicador ha mostrado en más de una ocasión las fotografías que los integrantes de la UJ-40 suelen compartir en sus redes sociales en las que se les aprecia fuertemente armados. Asimismo, trascienden las detenciones de algunos miembros que no sobrepasan los 20 años de edad pero que ya están involucrados en delitos como homicidios, extorsiones, portación de armas de fuego y contra la salud.
Si bien algunos integrantes de la UJ-40 han sido arrestados o asesinados, sus operaciones y la suma de nuevos integrantes a sus filas hacen más latente la posibilidad de que alguno de ellos corra la misma suerte que Roberto Moyado Esparza, alias El Betito, quien también inició como sicario en la Unión Tepito que encabezaba Francisco Hernández Gómez -Pancho Caguaya- pero que terminó por asumir el liderazgo de la organización delictiva hasta su eventual arresto y condena.
La Tropa del Infierno del Cártel del Noreste
Otra organización delictiva que ha visto en la vulnerabilidad de menores de edad la oportunidad de sumarlos a sus filas es el Cártel del Noreste. De acuerdo con reportes del periodista Óscar Balderas para MILENIO, la escisión de Los Zetas hizo la presentación de su violento brazo armado en 2019 a través de una tétrica escena.
- Tras un enfrentamiento entre civiles armados y policías, al interior de una camioneta Ram fue localizado el cuerpo de Juan «N», alias Juanito de Pistolas, quien a sus escasos 16 años ya comandaba parte del aparato sicarial de la organización delictiva. Aquel episodio frustró la trayectoria delictiva de aquel adolescente que desde los trece años ya formaba parte del brazo armado autodenominado como la Tropa del Infierno.
La historia de Juanito Pistolas es similar a la de Lázaro, un joven en conflicto con la ley cuyo testimonio fue recuperado por la organización civil Reinserta:
«Los del Cártel del Noreste -que eran los que movían ahí- me querían jalar, ahí conocí a varia gente, me llamaban para ofrecerme trabajo […] A los dos años de entrar al cártel, me ascendieron a vendedor de droga, se me hizo raro que me buscaran a mí pero aun así acepté, la paga era buena, ocho mil pesos […] Después de tres meses como vendedor me ascendieron a encargado de halcones pero ahí duré solo un mes, los soldados me traían fluido y para distraerlos, el cártel me mandó mejor a surtir las tiendas donde se vendía la droga […] un mes después le pedí a mi comandante que me ascendiera a sicario».
- El involucramiento de Lázaro en ilícitos vinculados a la delincuencia organizada también inició a sus trece años. No es casualidad, si bien suele referirse a los menores de edad que se suman a organizaciones delictivas como “carne de cañón”, lo cierto es que su participación también tiene la doble función de eludir sentencias graves y prolongadas, toda vez que son juzgados bajo la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes.
A diferencia del sistema penal aplicable para los adultos, las medidas cautelares que pueden ser impuestas a adolescentes en conflicto con la ley son distintas. Por ejemplo, mientras que una persona adulta puede ser sentenciada a 20, 50 o hasta 70 años en prisión, para los menores de edad el tiempo de internamiento máximo son cinco años.
En ese sentido la reinserción social juega un papel crucial pues, de no lograrse, aquellos adolescentes son propensos a continuar involucrándose en hechos delictivos y de ir perfilándose a asumir el liderazgo primero de un brazo armado como lo es la Tropa del Infierno y como algún día también lo fueron Los Zetas.
El Tarzán de la Nueva Familia Michoacana
Haber nacido en una cuna criminal, en ocasiones, es también el detonante para el surgimiento de nuevos liderazgos en organizaciones delictivas. Por ejemplo, detalles revelados en el marco del juicio de Rubén Oseguera González y recuperados por el periodista Angel Hernández para MILENIO apuntan a que desde sus 14 años se vio involucrado en las operaciones criminales del Cártel Jalisco Nueva Generación, organización delictiva fundada y encabezada hasta la fecha por su padre, Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho.
- Una situación similar ocurrió con los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán o de Ismael El Mayo Zambada, a quienes encabezar sus respectivas partes del Cártel de Sinaloa los convirtió en algunos de los rostros más notables de la cuarta generación del narcotráfico en México.
Aunque no siempre los hechos ocurren de la misma forma, hay ocasiones en las que la historia tiende a repetirse y un ejemplo de ello ocurre dentro de la cúpula de la Nueva Familia Michoacana que encabezan los hermanos Johnny y José Alfredo Hurtado Olascoaga.
El Pez y El Fresa, como son mejor conocidos respectivamente, heredaron parte del entramado criminal que algún día fue conocido como la Familia Michoacana. Aunque dicha sucesión fue progresiva tras el arresto de otros líderes, en la nueva etapa de la organización delictiva han buscado garantizar que otro integrante del clan Hurtado siga de cerca sus pasos.
- Una reciente investigación de Vivianne Hearst -antigua colaboradora del portal especializado en crimen organizado Borderland Beat- refiere que en la cúpula de la Nueva Familia Michoacana también se ubica Johnny Hurtado Hernández, alias El Tarzán, hijo de El Pez. Tanto su alias como su símbolo distintivo han ido cobrando relevancia en el hampa mexicano por su constante mención en narcocorridos, mismos que lo ubican al mismo nivel jerárquico que su padre y su tío.
Aunque se desconoce el rol específico que El Tarzán desempeña dentro de la Nueva Familia Michoacana, su posición en su cúpula garantiza una sucesión de liderazgo en caso del arresto o abatimiento de El Pez o El Fresa, dando inicio así a otra etapa no sólo para la organización delictiva sino también para el reacomodo del tablero criminal del país.
Crece reclutamiento de menores por el crimen organizado
Durante 2024, entre 388 y mil 84 adolescentes fueron privados de la libertad en el país por delitos en los que suele estar involucrada la delincuencia organizada, lo que permite considerarlos como probables víctimas de reclutamiento forzado por agrupaciones delictivas, señala el Balance anual 2025, elaborado por la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim).
- Presentado este martes, el documento indica que el mayor número de casos se registró en Estado de México, Sonora y Chihuahua, entidades asociadas a la presencia de grupos criminales y disputas por el control del territorio.
- Destaca que la cantidad de privaciones de la libertad de personas adolescentes por estos delitos aumentó 20.6% entre 2023 y 2024, al pasar de 899 a mil 84 casos.
“Desde Redim observamos este aumento con preocupación, pues el reclutamiento forzado de niños y adolescentes se enfrenta a la invisibilización, empezando porque aún ni siquiera es considerado como un delito autónomo por las leyes mexicanas”, precisa.
Agrega que delitos como la extorsión, la trata de personas, el reclutamiento o la violencia familiar presentan altos niveles de subregistro, particularmente cuando las víctimas son niños y adolescentes, debido al miedo, la normalización de la violencia, la desconfianza en las autoridades y la falta de mecanismos de denuncia accesibles y especializados.
“Estas limitaciones refuerzan la necesidad de fortalecer los sistemas de denuncia y de información, pero también subrayan la importancia del trabajo de documentación que realizan las organizaciones de la sociedad civil. En este sentido, Redim asume que la ausencia o insuficiencia de datos oficiales no puede ser excusa para la inacción y que visibilizar estas carencias es parte fundamental de la atención a esta población”, menciona.
El documento expone que contextos de violencia, desaparición y reclutamiento, el interés superior de la niñez exige respuestas oportunas, coordinadas y eficaces por parte de las autoridades, así como la adopción de políticas públicas orientadas a evitar daños irreparables, pues argumenta que la falta de acciones preventivas o la respuesta tardía frente a situaciones de riesgo constituye una vulneración contra los derechos de la infancia y las adolescencias.
Sostiene que al no estar tipificado el reclutamiento forzado no se puede saber la magnitud de esta violación a los derechos humanos.
Destaca el reclutamiento forzado contra menores de edad, en donde los grupos armados los captan para realizar actividades de movimiento de armas y transporte de drogas.
- De acuerdo con el informe Reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes por grupos delictivos en México realizado entre Redim y el Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad (ONC), existen entre 145 mil y 250 mil niños y adolescentes en riesgo de ser cooptados por la delincuencia organizada.
“Al ser sujetos defendidos por la ley son ideales como carne de cañón para acciones de los grupos armados. Los niños y adolescentes en México se encuentran en alto grado de vulnerabilidad y son usados para vigilar, para matar, trasladar, vender, para temas sexuales. Hay una gama de expresiones con las que las violencias y la vulneración a la persona y a su dignidad se presentan”, añade el documento elaborado por la Redim.
Precisa que el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2026 destinó 1.1 billones de pesos a niños y adolescentes, pese a que representa un incremento nominal de 8% respecto al año anterior, equivalente a un aumento estimado de 5% en términos reales, considerando una inflación cercana a 3%, dicho monto corresponde sólo a 10.8% del total del PEF, porcentaje inferior al asignado en 2025 (11%) y significativamente menor al observado en 2015, cuando la infancia y adolescencia concentraban 15% del gasto público federal.
- El análisis presupuestario, añade, muestra que el alza propuesta para 2026 resulta insuficiente para revertir las brechas persistentes en el ejercicio efectivo de los derechos de niños y adolescentes, particularmente en un contexto marcado por múltiples crisis sociales, económicas y de seguridad.
“El reto no se limita al aumento del gasto en términos absolutos, sino a recolocar a la niñez y adolescencia como una prioridad sustantiva en la planeación y asignación del gasto público, conforme a las obligaciones constitucionales y a los compromisos internacionales asumidos por el Estado mexicano”, resalta.
Redim hizo un llamado al Estado para mejorar los sistemas de información, generando datos claros y desagregados sobre la situación de la niñez (edad, sexo, origen indígena, migración y violencia) para diseñar políticas públicas basadas en evidencia, pues durante 2025 se enfrentaron limitaciones de datos debido a la desaparición de instituciones.
En CDMX crece arresto de niños sicarios
La presencia del crimen organizado, el flujo de armas de fuego y la venta de alcohol en las calles de la Ciudad de México son factores para que menores de edad y jóvenes cometan crímenes, como el de homicidio doloso, revela un estudio realizado por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de El Colegio de México.
El documento Violencia juvenil en la Ciudad de México: factores criminológicos y estructurales del homicidio, de los investigadores Mario Pavel Díaz, Carolina Jasso y Luis Bravo, refiere que en la capital del país, 70 por ciento de los homicidios dolosos se cometen con arma de fuego.
- Los investigadores –quienes compartieron el estudio con este diario–, señalan que estos factores son una correlación positiva para que haya homicidios cometidos por menores y jóvenes, e incluso que estos sean víctimas.
- “La presencia del crimen organizado, la venta de alcohol y la disponibilidad de armas de fuego incrementan el riesgo relativo de ocurrencia de homicidios; no obstante, la variable de alcohol es la que cuenta con mayor magnitud”, apuntan.
Por su parte, la organización civil Reinserta refirió que en México se estima que siete de cada 10 adolescentes que fueron reclutados por grupos criminales desempeñaron actividades de “sicariato”, por lo que se requiere tipificar el reclutamiento como un delito autónomo, con el propósito de dimensionar la magnitud del fenómeno.
Datos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana señalan un incremento de menores que se encuentran en penales o centros especializados, donde enfrentan un proceso, pues entre 2023 y 2025 pasaron de ocho a 20 ingresos.
De estos 20 ingresos, 12 fueron por homicidios, sietre por tráfico de drogas y uno por portación de arma de fuego.
- Datos del Tribunal Superior de Justicia capitalino indican que entre 2021 y 2025, 89 menores de edad fueron presentados ante un juez por el delito de homicidio, y en casi la mitad de los casos se ratificó la detención; 71 eran hombres, nueve mujeres, y en nueve casos no se especificó el sexo de los adolescentes involucrados.
Por otra parte, autoridades capitalinas solicitaron al Congreso local aprobar una reforma para agravar las penas por amenazas por bombas, tras los recientes hechos ocurridos en escuelas y campus. El propósito es incrementar de uno a dos años de prisión a quien cometa el delito de amenazas, y triplicar dicha sanción cuando sean con bombas y/o aparatos explosivos.
El crimen organizado aprovecha la protección legal a adolescentes
Entre 2020 y 2025, la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla reportó que el crimen organizado ha reclutado adolescentes en la entidad aprovechando ventajas legales que dificultan su procesamiento penal.
Al menos 245 menores de edad fueron detenidos en la entidad por posesión de drogas en ese periodo, principalmente marihuana, cocaína y metanfetamina.
El grupo más afectado corresponde a jóvenes de 14 a 17 años, aunque sólo 14 casos derivaron en vinculación a proceso, lo que representa un 5.7% del total.
De acuerdo con datos oficiales consultados por El Sol de Puebla, el resto de los menores no enfrentaron proceso penal debido a la ausencia de elementos suficientes o a los beneficios jurídicos que otorga la ley para este sector de la población.
Éder Vásquez Espinosa, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), explicó a la misma fuente que los grupos delictivos eligen a adolescentes por las condiciones legales que los protegen.
- “La última consecuencia para las conductas de los juveniles es la cárcel”, declaró el académico en entrevista con El Sol de Puebla. Vásquez detalló que el derecho penal juvenil prioriza la reinserción social sobre el castigo, por lo que existen marcos legales especiales para juzgar a niñas, niños y adolescentes.
- Las cifras proporcionadas por la FGE muestran que 2022 registró el mayor número de detenciones, con 78 casos, seguido de 2020 con 50, 2021 con 40, 2023 con 36, 2024 con 26 y 2025 con 17.
Las cantidades de droga decomisadas varían considerablemente: desde poco más de un gramo de metanfetamina hasta casi un kilogramo en algunos casos. Aunque la mayoría de los detenidos son hombres, también se identificaron mujeres involucradas, aunque en menor proporción.
Entre los casos documentados, resalta el de una joven de 17 años que en 2025 fue sorprendida en la capital con 54 gramos de marihuana y no fue vinculada a proceso.
Menores de edad en posesión de droga
En 2024, una adolescente de 15 años fue encontrada con poco más de 9 gramos de metanfetamina en Cuautlancingo. Otro hecho relevante ocurrió el año pasado en San Andrés Cholula, donde un joven de 17 años sí fue vinculado a proceso tras ser hallado con casi 5 gramos de metanfetamina.
- Según explicó Éder Vásquez, existen diversos factores que inciden en el reclutamiento de menores por el crimen organizado, como la desintegración familiar, la ausencia de figuras parentales y la falta de prevención.
El especialista apuntó que conductas normalizadas como fumar a temprana edad, consumir vapeadores o ingerir alcohol en el entorno familiar pueden incidir en la vulnerabilidad de los adolescentes. “Aunque parecieran bromas, tienen consecuencias”, afirmó en declaraciones para El Sol de Puebla.
Causas detrás de esta vulnerabilidad
El profesor de la UPAEP añadió que existen alternativas al encarcelamiento para los menores, entre ellas el criterio de oportunidad, que permite a la Fiscalía y al Ministerio Público ofrecerles la posibilidad de evitar la prisión si colaboran con información o acceden a tratamientos en caso de dependencia a sustancias.
- También mencionó los centros de integración juvenil como espacios para ayudar a quienes presentan adicciones, siempre bajo la supervisión de revisiones periódicas para evaluar el cumplimiento de los acuerdos.
- El informe de El Sol de Puebla subrayó que los grupos delictivos aprovechan los beneficios jurídicos que protegen a los adolescentes, quienes, pese a incurrir en delitos relacionados con drogas, suelen ser considerados víctimas del sistema y no criminales consumados.
Para abordar este fenómeno, Éder Vásquez recomendó fortalecer la cooperación entre familias, sociedad y autoridades, así como crear normas más robustas que dificulten el reclutamiento de menores por parte del crimen organizado./Agencias-PUNTOporPUNTO





















