MÉXICO y el MUNDO enfrenta una CRISIS estructural del AGUA

México y el mundo enfrenta una crisis estructural del agua que ya no puede explicarse únicamente como estrés hídrico o sequía, sino como un escenario de “bancarrota hídrica”, advirtió el Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH), al tiempo que datos nacionales confirman una disminución sostenida de las precipitaciones en gran parte del país durante las últimas tres décadas, particularmente en el norte y noroeste.

  • Según el informe Global Water Bankruptcy: Living Beyond Our Hydrological Means in the Post-Crisis Era, el mundo ha entrado en una etapa post-crisis en la que la sobreexplotación y la degradación de los sistemas hídricos han provocado pérdidas irreversibles del capital natural que sostiene el agua. México y Estados Unidos figuran entre los países donde este fenómeno ya es visible, con impactos estructurales en regiones como el suroeste estadounidense y el norte mexicano.

En dicho documento se señaló que cuencas como la del río Colorado han superado de manera persistente su capacidad natural de recuperación, lo que ha derivado en recortes obligatorios de agua. Un caso emblemático es el lago Mead, el mayor embalse de Estados Unidos y fuente clave de abastecimiento para Arizona, California, Nevada y México, cuyos niveles descendieron de forma crítica hasta alcanzar en julio de 2022 su punto más bajo desde la década de 1930, pese a las medidas de emergencia aplicadas desde 2020.

También, el informe subrayó el fenómeno del hundimiento del suelo asociado a la sobreexplotación de acuíferos, una señal clara de bancarrota hídrica. Según se explicó, en la Ciudad de México, el terreno se hunde en promedio 25 centímetros por año, una consecuencia directa del bombeo excesivo de agua subterránea. Una vez que los acuíferos se compactan, advirtió el estudio, su capacidad de almacenamiento se pierde de manera permanente.

Disminuciones

La precipitación media mensual en México muestra un descenso significativo en las últimas tres décadas, al comparar los registros de 1990 con los de 2024, de acuerdo con datos oficiales de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). En términos anuales, el acumulado nacional pasó de 877.9 milímetros en 1990 a 735.7 milímetros en 2024, lo que representa una disminución absoluta de 142.2 milímetros, equivalente a una caída de 16.2%.

Al analizar las cifras de la Comisión Nacional del Agua, 20 de las 32 entidades del país registraron un cambio porcentual negativo en las lluvias.

  • Baja California Sur encabeza la lista con una reducción de 75.3% en sus precipitaciones, seguida por Sonora (-54.5%), Chihuahua (-53.6%), Sinaloa (-52.3%) y Durango (-49.3%). También destacan retrocesos severos en Baja California (-41.2%), San Luis Potosí (-38.9%), Zacatecas (-39.5%) Nayarit (-35.2%), Hidalgo (-31.1%) y Coahuila (-30.3%).
  • En contraste, 12 estados muestran un incremento en los niveles de lluvia durante el mismo periodo. Entre ellos se encuentran Puebla, Oaxaca, Chiapas, Tlaxcala, Campeche, Veracruz, Michoacán, Guerrero, Yucatán, Colima, Quintana Roo y Morelos. Los aumentos más significativos se observan en Morelos, con un alza superior al 100%; Quintana Roo, con 43.6%; Colima, con 38%; Yucatán, con 22.9%; y Veracruz, con 16%, lo que evidencia un comportamiento climático diferenciado por regiones.

Kaveh Madani, autor principal del informe y director de UNU-INWEH, sostiene que estos casos reflejan una nueva realidad: “Muchos sistemas hídricos críticos ya están en bancarrota. No es un problema temporal, sino un estado en el que no se puede volver a los niveles históricos”. Se aseguró que este escenario, incluso años lluviosos, no significan recuperación si la extracción a largo plazo sigue superando la recarga natural.

Frente a este panorama, la ONU llama a abandonar la lógica de gestión de crisis y avanzar hacia una gestión de bancarrota hídrica, que implique aceptar límites más estrictos al uso del agua.

Aire ártico afecta gran parte del país

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC), este lunes 26 y martes 27 de enero, la masa de aire ártico mantendrá un ambiente muy frío a gélido en la Mesa del Norte, Mesa Central, oriente y sureste, incluyendo el Valle de México, con bancos de niebla matutinos y un evento de “Norte” muy fuerte a intenso en el Golfo de México, el Istmo y Golfo de Tehuantepec y la península de Yucatán.

  • Para el lunes 26 y martes 27, se esperan temperaturas mínimas de -15 a -10 grados en zonas serranas de Chihuahua, Durango y Coahuila; de -10 a -5 grados en regiones montañosas de Baja California, Sonora, Nuevo León y Tamaulipas; y de -5 a 0 grados en áreas elevadas de Aguascalientes, Guanajuato, Jalisco, Zacatecas, San Luis Potosí, Hidalgo, Estado de México, Tlaxcala, Puebla, Veracruz y Oaxaca
  • De acuerdo con el SMN, la interacción de la tormenta invernal con un río atmosférico ocasionó ayer la caída de nieve o aguanieve en zonas serranas de Sonora y Chihuahua, así como lluvia engelante en Durango, Coahuila, Nuevo León y San Luis Potosí, fenómeno que incrementó el riesgo en carreteras y vialidades por el congelamiento del pavimento.

Aunque el sistema comenzó a desplazarse hacia el centro de Estados Unidos durante la tarde del domingo, sus efectos residuales continuarán generando temperaturas extremadamente bajas./Agencias-PUNTOporPUNTO

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