El pasado 27 de enero, nueve jóvenes estadounidenses de entre 24 y 33 años, residentes de California y Arizona, fueron acusados de conspiración para cometer el delito de declaración falsa durante la compra de un arma de fuego.
- Un informe del Departamento de Justicia de Estados Unidos, publicado esta semana, puso estas detenciones como ejemplo emblemático de cómo miles de armas cruzan la frontera con México para oxigenar el arsenal de los grupos criminales que en ese país son considerados como terroristas.
“Este caso expone un plan para mentir, comprar y canalizar armas de fuego peligrosas a actores nefastos, incluyendo el tráfico de armas de fuego a través de nuestra frontera sur”, destacó el fiscal federal Timothy Courchaine, citado en el informe antes mencionado.
Además, de acuerdo con la División de Campo de Phoenix de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés), “los testaferros no sólo mienten en un formulario, sino que a menudo ponen armas de fuego directamente en manos de delincuentes”.
“La compra de testaferros socava la seguridad pública al ocultar intencionalmente la identidad del verdadero infractor y violar las garantías legales”, agregó.
- Los nueve jóvenes identificados por las autoridades estadounidenses el pasado martes están acusados de adquirir armas de fuego mediante declaraciones falsas al vendedor entre marzo de 2020 y enero de 2024. En concreto, al momento de la compra, firmaron formularios en los que afirmaron ser el comprador real del arma, cuando en verdad la adquirieron a nombre de otra persona.
- Durante la investigación, estos individuos conspiraron para comprar ilegalmente más de 15 armas de fuego, incluyendo al menos tres rifles Barrett calibre .50 y 10 rifles semiautomáticos de cinta, que pretendían ser introducidos de contrabando a México.
- Por otro lado, a finales de 2024, en octubre, las autoridades de EU detuvieron en Laredo, Texas, a un padre y su hijo acusados de intentar introducir de manera ilegal un arsenal de 400 armas de fuego a México. La captura ocurrió tras una inspección en el cruce internacional Puente 2, donde agentes de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) descubrieron compartimentos ocultos en dos remolques.
De acuerdo con el informe, dentro de los escondites se hallaron rifles de asalto, pistolas de distintos calibres, cargadores de alta capacidad y miles de cartuchos, todo destinado al mercado ilegal de armas en México.
Los dos detenidos fueron identificados como Emilio Ramírez-Cortez, residente legal en Estados Unidos, y su hijo, Edgar Ramírez-Díaz, ciudadano estadounidense. Ambos enfrentan cargos federales por tráfico ilegal de armas y permanecen bajo custodia del Servicio de Alguaciles Federales.
La mayoría de los compradores de armas que alimentan el tráfico hacia México son ciudadanos estadounidenses, muchos de ellos ni siquiera de origen latino, precisó en entrevista para La Razón Víctor Manuel Sánchez, experto en seguridad e investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila.
“Compran las armas y de hecho las van comprando la mayor parte de manera de gota a gota”, señaló el especialista. Es decir, una persona compra un arma y luego la revende a una red que posteriormente las pasa a México.
- Manuel Sánchez aseguró que no es común que una sola persona acumule grandes cantidades de armas. “Regularmente, cuando atrapan a una persona, es porque incurre en estas compras recurrentes de armas, pero, por ejemplo, en Arizona, como no hay un registro, pues darse cuenta es más difícil, sobre todo si vas cambiando de armería”, explicó.
- Una vez adquiridas, el cruce fronterizo es sorprendentemente simple.
“Las meten en autos, ahí hacen un camuflaje”, indicó el especialista, aunque aclaró que ni siquiera tienen que esforzarse tanto en esconderlas.
El método es sistemático: por lo regular lo pasa un ciudadano estadounidense que no es revisado a la salida de Estados Unidos ni necesariamente al entrar a nuestro país. Las principales rutas de entrada son de Arizona hacia Sonora, de Texas hacia Tamaulipas y de Texas hacia Chihuahua y, en menor medida, de California hacia Tijuana.
El experto subrayó que, una vez que las armas llegan a estos grandes puntos fronterizos, se redistribuyen en México: “Algunas de estas llegan hasta Jalisco o hasta Michoacán”, señaló, evidenciando cómo el arsenal se dispersa por todo el territorio nacional para abastecer a diferentes organizaciones criminales.
- René Cáceres, experto en seguridad y académico de la Universidad Rosario Castellanos, explicó que el problema radica en el marco legal estadounidense, donde la posesión de armas es un derecho constitucional que genera una cultura permisiva. A partir de los 21 años, cualquier persona puede adquirir armamento legalmente. “Si uno tiene el dinero, puede comprar tanques y puede comprar tanques que sean perfectamente útiles”, aseguró.
- La Asociación Nacional del Rifle juega un papel fundamental en mantener este estado de cosas. “Es una asociación muy grande, es muy poderosa, patrocina campañas, tiene gente en los congresos, son lobistas de mucho tiempo y tienen una gran presencia”, señaló.
Aunque la ATF realiza controles periódicos, con 300 millones de habitantes y una frontera extensa, rastrear cada transacción resulta casi imposible.
“Si Estados Unidos quiere detener la capacidad operativa de los cárteles, entonces debe detener el tráfico de armas en la frontera”, aseguró Cáceres.
El contraste con México es evidente: mientras que del lado mexicano obtener un arma legalmente implica un proceso complicado con requisitos rigurosos, del lado estadounidense la facilidad de acceso es notable. Mientras no se ataque el tráfico de armas, los grupos criminales seguirán teniendo acceso a armamento, consideran los expertos./Agencias-PUNTOporPUNTO























