Los casos de Venezuela (1999), Nicaragua (2007) y Cuba (1959) tienen similitudes, en un caso doméstico sería como que un padre de familia con complicidad de su esposa, en su casa golpeara a sus hijos, los encierra, castiga y tortura. Son muchos los niños, algunos logran escaparse; los vecinos que tienen negocios e intereses con el padre de familia maltratador se callan, les dicen a sus familias que es un tema interno de esa familia y que no es de su incumbencia. Otros vecinos más lejanos, con casas más grandes y mejor educados, denuncian la situación, pero tardan años las autoridades en actuar, la policía y los jueces no hacen nada están coludidos. Los vecinos conscientes y quejosos saben que tener unos padres maltratadores en el vecindario, al final, es un mal ejemplo para la comunidad; además, no es ético ni moral quedarse callado ante estos vecinos hampones, que además de maltratar a su familia, tienen actos criminales comprobados, al padre tiene de sobrenombre “El Carnicero”. La mayoría de los vecinos que no apoyan la denuncia, algunos se quedan callados y otros apoyan al vecino criminal porque tienen negocios con él, le deben dinero o están extorsionados por este patán. Los hijos del golpeador han hecho varias revueltas en la casa, pero él en muchas ocasiones los ha atrapado con sus guardaespaldas y a varios los torturo o asesinó para dar el ejemplo. Todos los vecinos han adoptado hijos de los criminales, pero no quieren que lleguen más a sus casas. Este problema es viejo, tiene años y las autoridades no hacen nada al respecto. Un 3 de enero uno de los vecinos más poderosos, ya cansado de la situación, ya que posee los medios y guardias privados, a petición de los hijos del golpeador y de sus propios hijos, decide entrar con sus guardias, muchos más poderosos y entrenados que los guardias del criminal, le dispara a los guardias del criminal y se lo llevan a él y a su mujer; “El Carnicero” termina en la cárcel esperando juicio.
El problema es que se quedan los hermanos del golpeador que pactan con el poderoso vecino soltar a todos los hijos presos, parar de torturar y administrar la casa según la moral y las buenas costumbres, sin permitir hacer más daño. El problema es el tiempo: el vecino se muda en unos años y los hermanos del golpeador lo saben y están usando la lentitud a su favor; soltaron solo el 30% de los hijos presos y torturados, no han detenido a los verdugos de la casa que son torturadores, ni han cumplido su promesa de desarme de los guardias criminales. Como es común en toda vecindad, los chismes y opiniones no paran: unos vecinos aplauden la acción del Vecino Fuerte, otros dicen que están de acuerdo pero que no debió entrar en una propiedad privada; otros, de plano los cómplices del criminal, también golpeadores o financiados por él critican enérgicamente la acción porque viola los derechos humanos del padre de familia haga lo que le dé la gana en su propiedad, así mate, torture y encarcele a sus hijos.
Esto lo hemos estado viviendo en la América Latina por 67 años en Cuba, 27 años en Venezuela y 19 años en Nicaragua, y lo increíble es que presidentes electos democráticamente de países tan importantes como México, Brasil y Colombia apoyen a “El Carnicero” Nicolás Maduro, y todavía tengan altos índices de aprobación, con excepción de Petro en Colombia (30%), Lula (48%) y Claudia Sheinbaum (69%), que gozan de amplia popularidad. Aunque el 3 de enero cayó el golpeador del pueblo de Venezuela, Nicolás Maduro, aún nos quedan Miguel Díaz-Canel y Daniel Ortega que están en la cuerda floja.
La insistencia con la que la presidenta Sheinbaum ayuda a Cuba negando que es una dictadura, con cuantiosos envíos petroleros (496 millones de dólares en 2025), envíos de ayuda de alimentos y medicinas (814 toneladas), campaña de donaciones solicitada a los mexicanos todo esto para darle oxígeno a la dictadura cubana, aunque no se ve ese interés en los niños mexicanos, ni en las medicinas para los hospitales, ni en la ayuda a los más necesitados en México. Estamos al frente de una presidenta que parece más preocupada por Cuba que por su país y también actúa como presidenta de su partido Morena; su contenido ideológico es muy fuerte a favor de las dictaduras castro-comunistas, lo que deja mucho que pensar de su vocación democrática. Las ayudas a Cuba sin pedir nada a cambio, ni liberación de presos políticos, ni cambios en vías de la democracia, son por demás inmorales.
Las dictadura cubana, tiene no solo al presidente Donald Trump detrás buscando un cambio de régimen hacia la democracia, sino también a Marco Rubio, hijo de cubanos, originario de Miami, Florida, abogado graduado en la Universidad de Florida y doctor en Derecho por la Universidad de Miami, que ha sido presidente de la Cámara de Representantes de Florida (2006-2008), senador por Florida (2010), precandidato presidencial republicano en 2016 y actualmente Secretario de Estado. La población latina en Estados Unidos y la diáspora en las Américas se identifica con él por ser conservador en lo social, firme en política exterior en la defensa de la democracia liberal, crítico del autoritarismo, comunismo y socialismo del siglo XXI, promotor de una política dura frente a China, Rusia e Irán, y por su discurso contundente, conciliador con los aliados y duro con los enemigos de la democracia.
En la Conferencia de Seguridad de Múnich, Rubio comentó:
“De la presión para una apertura económica, no solo política podría ser una “vía para avanzar” en el contexto de las tensiones entre Washington y la Habana”.
Este líder republicano, Marco Rubio, es el terror de las dictaduras aún existentes: la de Delcy Rodríguez en Venezuela, que pretende alargar el agonizante chavismo sin Maduro; la de Daniel Ortega en Nicaragua; y la más antigua de América, la de los Castro en Cuba. Al parecer ya Rubio está en contacto con figuras vinculadas a la elite cubana que podrán ser útiles para cambiar el futuro político de la isla.
Es falso que Cuba está colápsala por el bloqueo de EEUU, la culpa de su destrucción es la dictadura cubana y su modelo económico centralizado —hiper centralizado, sin incentivos, sin propiedad privada real y sin mercado funcional— dejó de producir bienestar hace décadas. El Estado controla precios, salarios, importaciones y divisas, la productividad es mínima, la doble moneda (eliminada formalmente) dejó una distorsión estructural. Las “reformas” han sido tardías, parciales y reversibles, el resultado: escasez crónica de bienes y servicios, inflación de tres dígitos y colapso del poder adquisitivo.
La crisis energética e infraestructura está en ruinas, Cuba vive apagones diarios de hasta 12–20 horas en muchas provincias. Plantas termoeléctricas obsoletas (años 60–70), falta de mantenimiento, escasez de combustible, red eléctrica al borde del colapso
Sin electricidad, no hay agua, no hay refrigeración de alimentos, no funciona la industria, colapsan hospitales y transporte. Esto convierte la crisis económica en crisis humanitaria cotidiana.
El fin del subsidio externo, durante décadas, Cuba sobrevivió subvencionada por potencias aliadas:
URSS (hasta 1991).
Venezuela (2004–2025 aprox.).
México (2025-2026).
Venezuela también está en crisis, Rusia prioriza su guerra, China no regala; presta y exige resultados, Cuba ya no tiene un “hermano mayor” que la sostenga.
Éxodo masivo se va la población activa entre 2021 y 2024, más de un millón de cubanos salió del país, jóvenes, profesionales, técnicos, médicos. Esto provocaenvejecimiento acelerado, hay menos trabajadores, menos cotizan y más dependencia del Estado… sin recursos. Las protestas del 11 de julio de 2021 marcaron un punto de quiebre, ya no protestan solo “disidentes”, protestan amas de casa, jóvenes, barrios populares. El régimen respondió con represión, cárcel y juicios ejemplarizantes igual que cuando protestan en Venezuela o Nicaragua.
Cuba está en un colapso demográfico silencioso, su pueblo está perdiendo el miedo, la dictadura crisis de legitimidad, pero el daño está hecho la narrativa revolucionaria dejó de convencer incluso a los suyos, solo los gobiernos que los apoyan se las creen, esto ha generado un aislamiento político y sin salida clara. El gobierno de la dictadura de Miguel Díaz-Canel enfrenta un dilema imposible abrir la economía y perder control político o mantener el control y colapso económico. Hasta ahora ha elegido control sin resultados. El fracaso de estos modelos comunistas es claro la improductividad, la censura, el monopolio estatal, la persecución al emprendimiento, la ruina energética, la corrupción. Estamos viviendo el fin de un ciclo histórico, esperemos sea lo más pronto posible para evitar mayor sufrimiento del pueblo cubano están en la cuerda floja….























