El DEBATE LEGISLATIVO en MÉXICO ha estado marcado por confrontaciones y peleas POLÍTICAS

En los últimos años, el debate legislativo en México ha estado marcado por confrontaciones y peleas políticas que han eclipsado la discusión técnica y fundamentada. La Cámara de Diputados y la de Senadores han sido escenario de peleas con insultos y hasta agresiones físicas, lo que ha derivado en una crisis de civilidad y ha desplazado el análisis de las leyes por el espectáculo de la confrontación.

Ante este panorama, surge la urgencia de elevar el nivel del debate frente a la recurrente polarización en las cámaras, en donde legisladores priorizan la línea ideológica de sus partidos sobre las discusiones técnicas y argumentadas en beneficio de los mexicanos.

Recientemente la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, hizo un llamado enfático a recuperar la «altura de miras», instando a los legisladores a transformar el Congreso en la «casa de la razón».

Para fortalecer la democracia, es imperativo transitar hacia un modelo donde la evidencia técnica y el respeto a la pluralidad pesen más que el «chisme» mediático, devolviendo así la dignidad perdida a la investidura parlamentaria.

Un ‘debate’ hueco que no tiene consecuencias

La tribuna parlamentaria en México se ha transformado en un ring donde el intercambio de ideas ha sido sustituido por el espectáculo mediático y una aparente lealtad ciega. Mientras los legisladores protagonizan escenas que rozan la violencia, el sistema político mexicano enfrenta una crisis de fondo: la ausencia de costos para quienes priorizan el grito sobre el argumento.

Para el politólogo Javier Martín Reyes, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, el estancamiento del debate legislativo no es un accidente, sino una respuesta racional a un sistema que premia la disciplina partidista y no castiga la mediocridad discursiva.

  • Frente a la propuesta de implementar nuevas reglamentaciones de conducta para frenar los constantes escándalos en las cámaras de Diputados y Senadores, Martín Reyes es pragmático: las leyes de papel sirven de poco si no hay una sanción social.

«Vamos a seguir viendo peleas y confrontaciones siempre y cuando eso no tenga costos políticos», advierte el especialista. «Si las y los legisladores hacen eso y no hay consecuencias en la opinión pública, mucho me temo que eso nunca va a cambiar».
«Vamos a seguir viendo peleas y confrontaciones siempre y cuando eso no tenga costos políticos», advierte el especialista. «Si las y los legisladores hacen eso y no hay consecuencias en la opinión pública, mucho me temo que eso nunca va a cambiar».

  • La clave, según el académico, reside en la presión externa. El seguimiento crítico, la exhibición de las conductas inapropiadas y el análisis riguroso son las únicas herramientas capaces de traducir el «espectáculo» en una pérdida de votos. Mientras la estridencia no afecte las posibilidades electorales de los partidos, el incentivo para elevar el nivel técnico de las discusiones seguirá siendo inexistente.
  • Uno de los diagnósticos más determinantes de Reyes apunta a la estructura interna de los partidos. La razón por la cual un diputado prefiere leer una línea ideológica impuesta que defender una propuesta técnica con datos es la supervivencia política.

México registra niveles de disciplina partidista extremadamente altos, lo que conlleva a una falta de democracia interna: Al no existir métodos democráticos para seleccionar candidatos, el legislador no se debe a sus votantes, sino a su dirigente.

«Saben que le deben el cargo a las dirigencias y que, si quieren cargos futuros, ellas definirán su situación», explica el especialista.

Esta estructura convierte a los legisladores en bloques de votación uniformes, donde el debate es un trámite estético y no un proceso de construcción de políticas públicas.

Para elevar el nivel, la receta no es jurídica, sino ciudadana. La profesionalización del Congreso pasará necesariamente por una sociedad que exija rendición de cuentas y que esté dispuesta a cobrar, en las urnas, el precio de convertir la máxima representación popular en un simple escenario de confrontación estéril.

La presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo Juárez, reiteró en fechas recientes, el llamado a las fuerzas políticas para elevar el nivel del debate legislativo y privilegiar la discusión con respeto, argumentos y “altura de miras”, en medio de un contexto marcado por diferencias y confrontaciones.

A través de un mensaje difundido en redes sociales, la legisladora subrayó que, pese a las posturas encontradas entre los grupos parlamentarios, el Senado ha logrado construir acuerdos relevantes y aprobar reformas por unanimidad en beneficio del país.

No obstante, reconoció que existen temas con “marcadas diferencias”, por lo que insistió en la necesidad de dignificar el trabajo legislativo. “Debemos discutir con respeto y hacer valer nuestra investidura de cara al pueblo de México”, enfatizó.

  • Senadores coinciden en la urgencia de mejorar la calidad del diálogo parlamentario
    El debate legislativo en México enfrenta cuestionamientos sobre su calidad y rumbo, lo que ha abierto la discusión entre senadoras y senadores sobre la necesidad de elevar el nivel del diálogo político y fortalecer las prácticas parlamentarias.
  • Waldo Fernández González, del Partido Verde Ecologista de México, señaló a Reporte Índigo que no debe sorprender el tono del debate, ya que la política implica pasión, aunque reconoció la necesidad de moderar posturas con responsabilidad institucional, al tiempo que sostuvo que la auto moderación es la vía adecuada para mejorar la discusión sin imponer restricciones que puedan afectar la libertad de expresión.

Explicó que, históricamente, los legisladores aliados al Gobierno han acompañado las políticas públicas del Ejecutivo, en este caso de la presidenta Claudia Sheinbaum, por lo que consideró que muchas discusiones responden más a la implementación de programas que a diferencias ideológicas profundas, y advirtió que la política puede tornarse contradictoria, pues lo que antes se respaldaba hoy se cuestiona.

Insistió en que los excesos en el debate suelen ser sancionados por el electorado y rechazó la necesidad de establecer nuevas regulaciones sobre la conducta parlamentaria, al considerar que limitar la libertad de expresión debilitaría la democracia, por lo que propuso fortalecer la cultura de respeto, responsabilidad y conciencia sobre la representación ciudadana.

Se necesitan legisladores preparados

Por su parte, la senadora Claudia Anaya, del PRI, afirmó que para transitar hacia un debate serio se requieren legisladores con preparación técnica, estudio y compromiso, al señalar que actualmente prevalecen discursos sin sustento, frases populistas e intervenciones sin profundidad, lo que ha deteriorado la calidad del análisis legislativo y el valor de los argumentos.

La zacatecana indicó que el problema no radica en la ideología, sino en la falta de equilibrio entre postura política y sustento técnico, ya que anteriormente ambas dimensiones se complementaban, mientras que “hoy predominan discursos vacíos” que no necesariamente reflejan el contenido de los dictámenes, lo que evidencia una disminución en la calidad del trabajo parlamentario.

Sobre la posibilidad de replantear un código de ética, la legisladora sostuvo que ya existen normas y reglamentos, pero acusó que no se respetan debido a la mayoría legislativa, lo que ha derivado en prácticas como la falta de participación en comisiones o el incumplimiento de procedimientos, y advirtió que el desinterés por cumplir las reglas y el uso de mayorías para subsanar irregularidades representan un deterioro en la vida parlamentaria.

Desde Movimiento Ciudadano, Luis Donaldo Colosio Riojas señaló que se requiere rigor y enfoque técnico en las propuestas, además de evitar que el debate se convierta en “espectáculo mediático”, pues ello desvía la atención de los temas sustantivos, por lo que subrayó que el Senado debe privilegiar la deliberación informada conforme al mandato ciudadano.

Entre acuerdos y pleitos en la Cámara de Diputados

A pesar de que en la mayoría de las ocasiones el debate se pacta entre los líderes de todas las fracciones parlamentarias de la Cámara de Diputados, las pasiones se desbordan y se llega a los insultos y en algunas ocasiones hasta a las agresiones físicas, que lleva a convertir el salón de plenos en un campo batalla.

  • Para el morenista Luis Humberto Fernández Fuentes los parlamentos son para debatir. “Un parlamento donde no hay pasión, un parlamento donde hay unanimidad es un parlamento que está funcionando, yo creo que es exactamente al revés, la salud de la República se mide en la intensidad de los parlamentos.

El diputado queretano comentó que existe ya un Código de Ética y una legislación donde está toda la reglamentación de la Cámara de Diputados, por lo que consideró que hay un marco jurídico adecuado para sancionar algunos excesos en los que llegan a incurrir algunos representantes populares.

Códigos de ética son ‘elefantes blancos’

En contraste, la vicecoordinadora de los diputados del Partido Acción Nacional, Noemí Berenice Luna, dijo que es lamentable como se ha ido debilitando el nivel de debate y como se ha ido perdiendo el respeto a lo que representa este órgano legislativo.

“Cuando se asume este cargo lo primero que por ética deberían de entender es lo que están representando y comportarte de acuerdo a la investidura que ostentas, de conocer que es lo que votas y cuando hay un sentido técnico, cuando hay un sentido ético, difícilmente el nivel baja.
“Cuando se asume este cargo lo primero que por ética deberían de entender es lo que están representando y comportarte de acuerdo a la investidura que ostentas, de conocer que es lo que votas y cuando hay un sentido técnico, cuando hay un sentido ético, difícilmente el nivel baja.

“Sin embargo, en los últimos años, lamentablemente, ha imperado la ideología, la doctrina sobre lo que realmente le hace falta al país y hemos visto como el debate ha ido decayendo y se ha llegado a insultos personales y se deja de lado la discusión del tema y de la iniciativa que se está debatiendo”.

  • Luna Ayala indicó que más allá de las pasiones, siempre se ha manifestado en contra de las agresiones físicas y verbales entre los parlamentarios.
  • Manifestó que se cuenta con un Código de Ética y una reglamentación. “Tenemos, incluso, una comisión encargada de analizar las conductas inapropiadas en las que han llegado a incurrir algunos legisladores y e incluso hay hasta sanciones, pero aquí se ha permitido absolutamente todo lo que va en perjuicio de la nación.

La diputada zacatecana sin embargo consideró que tanto el Comité de Ética como el código son un “elefante blanco”.

“La verdad es que es impresionante que tengamos legisladores que tienen demandas, que tienen que rendir cuentas, que pueden ser criminales y los tenemos aquí con fuero, protegido al amparo del poder y eso es lo que no se debe permitir”.

La panista consideró que la única forma de elevar el nivel de debate es la obligación personal ética de cada uno de los 500 diputados y “entender que estamos aquí para buscar un bien común para todos los mexicanos”./Agencias-PUNTOporPUNTO

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