La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió en febrero pasado que los recortes en la ayuda internacional y las persistentes brechas de financiación están socavando el sistema sanitario mundial. Esto ocurre en un momento en que aumentan los riesgos de pandemias, las infecciones farmacorresistentes y la fragilidad de los servicios de salud, declaró el director general de la agencia de la ONU.
- Dirigiéndose a la Junta Ejecutiva de la OMS en Ginebra, Tedros Adhanom Ghebreyesus subrayó el impacto de las reducciones de personal el año pasado debido a «recortes significativos en nuestra financiación», que han tenido graves consecuencias.
«Los recortes repentinos y severos a la ayuda bilateral también han causado enormes perturbaciones en los sistemas y servicios de salud en muchos países», dijo a ministros de salud y diplomáticos, describiendo 2025 como «uno de los años más difíciles» en la historia de la agencia.
Aunque la OMS logró mantener en funcionamiento su trabajo para salvar vidas, Tedros afirmó que la crisis de financiación expuso vulnerabilidades más profundas en la gobernanza sanitaria mundial, particularmente en países de ingresos bajos y medios que luchan por mantener servicios esenciales.
Altos riesgos
La crisis de financiación es parte de un repliegue más amplio de la financiación internacional para la salud, lo que obliga a los países a tomar decisiones difíciles, añadió.
«En respuesta a los recortes de fondos, la Organización Mundial de la Salud está apoyando a muchos países para sostener servicios de salud esenciales y hacer la transición de la dependencia de la ayuda hacia la autosuficiencia», dijo Tedros, señalando la movilización de recursos internos –incluyendo impuestos más altos al tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas– como una estrategia clave.
Sin embargo, la escala de las necesidades no cubiertas sigue siendo enorme. Según la OMS, 4600 millones de personas aún carecen de acceso a servicios de salud esenciales, mientras que 2100 millones enfrentan dificultades financieras debido a los costos sanitarios. Al mismo tiempo, el mundo enfrenta una escasez proyectada de 11 millones de trabajadores de la salud para 2030, más de la mitad de ellos enfermeras.
Una crisis más profunda evitada
Tedros dijo que la OMS ha evitado una crisis financiera más grave solo porque los Estados Miembros acordaron aumentar sus contribuciones obligatorias, reduciendo la dependencia de la agencia de los fondos voluntarios asignados.
«Si no hubieran aprobado el aumento de las contribuciones obligatorias, estaríamos en una situación mucho peor de la que estamos», dijo a la Junta.
- Gracias a esas reformas, la OMS ha movilizado alrededor del 85% de los recursos necesarios para su presupuesto básico para 2026-27. Pero Tedros advirtió que será «difícil movilizar» el 15% restante, especialmente en un entorno global de financiación complicado.
Aunque el 85% suena bien, el entorno es muy difícil», dijo, advirtiendo sobre «bolsas de pobreza» en áreas prioritarias con fondos insuficientes, como la preparación para emergencias, la resistencia a los antimicrobianos y la resiliencia climática.
Asimismo, la OMS en Afganistán ha expresado su profunda preocupación ante la escasez de fondos, que podría forzar el cierre del 80% de los servicios sanitarios esenciales apoyados por la organización en el país.
Millones de personas, incluidas poblaciones vulnerables como mujeres, niños, ancianos, desplazados y repatriados, se quedarán sin acceso a atención médica crítica, lo cual podría llevar a una crisis humanitaria.
Retroceso de 15 y 20 años de progreso
El doctor Tedros Adhanom señaló que “muchos de los logros conseguidos en los últimos 20 años en la lucha contra la malaria están ahora en peligro debido a los recortes en la financiación de Estados Unidos para la salud mundial”.
Actualmente se están produciendo “graves interrupciones en el suministro de medios de diagnóstico de la malaria, medicamentos y mosquiteros tratados con insecticida debido a la falta de existencias, los retrasos en la entrega o la falta de financiación”.
- Estados Unidos ha sido el mayor donante bilateral en la lucha contra la malaria, en las últimas dos décadas, ayudando así a la prevención de unos 2200 millones de casos y 12,7 millones de muertes.
“Si continúan las interrupciones, sólo este año podríamos ver 15 millones de casos más de malaria y 107.000 muertes, lo que supondría un retroceso de 15 años de progreso”, explicó el doctor Tedros Adhanom.
Esto mismo ocurre con el VIH, ya que la suspensión de la mayor parte de la financiación del PEPFAR, el Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA, causó la “interrupción inmediata de los servicios de tratamiento, pruebas y prevención del VIH en más de 50 países”.
Las interrupciones de estos programas podrían acabar con 20 años de progresos, y provocar más de 10 millones de casos adicionales de VIH y tres millones de muertes relacionadas con el virus.
Colapsos devastadores en la respuesta a la tuberculosis
En cuanto a la tuberculosis, 27 países de África y Asia se enfrentan a “colapsos devastadores en su respuesta, con escasez de recursos humanos, interrupciones en el diagnóstico y el tratamiento, colapso de los sistemas de datos y vigilancia, y deterioro de la vital labor de participación comunitaria”, declaro el director general de la OMS.
En las dos últimas décadas, el apoyo estadounidense ha contribuido a salvar casi 80 millones de vidas.
24 millones de personas están en riesgo
Los repentinos recortes en la financiación estadounidense también están afectando a los esfuerzos para erradicar la poliomielitis, vigilar la aparición de enfermedades como la gripe aviar, y responder a brotes de enfermedades y crisis humanitarias.
- Casi 24 millones de personas que viven en estas crisis corren el riesgo de no poder acceder a servicios sanitarios esenciales.
- Más de 2600 instalaciones sanitarias en 12 crisis humanitarias ya han suspendido sus servicios, al menos parcialmente, o lo harán muy pronto.
¿Qué está pasando con la financiación mundial del VIH?
En febrero de 2025, los cinco mayores donantes globales en la lucha contra el VIH –Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania y Países Bajos– anunciaron reducciones de entre un 8 % y un 70 % en sus aportaciones.
Estas naciones cubren más del 90 % de la financiación internacional en VIH. Por lo tanto, el movimiento implica un recorte conjunto cercano al 24 % para 2025 y 2026. Estados Unidos, responsable de cerca de tres cuartas partes de estos fondos, suspendió temporalmente su programa emblema, PEPFAR, el 20 de enero de 2025.
Estos recortes llegan tras décadas de esfuerzos coordinados que habían reducido de forma notable las nuevas infecciones y las muertes vinculadas al VIH. Según ONUSIDA, mas de 30 millones de personas reciben terapia antirretroviral gracias a la financiación internacional y a los sistemas de salud locales.
Sin embargo, el futuro de muchos de estos tratamientos queda en el aire si no se revierten las decisiones anunciadas
- PEPFAR se ha convertido en la mayor iniciativa sanitaria de un único país contra una sola enfermedad. Desde su creación en 2003 ha contribuido a salvar 26 millones de vidas en más de 50 países, la mayoría en África subsahariana.
- El programa financia el suministro de fármacos antirretrovirales, la contratación y formación de personal sanitario y las iniciativas de prevención, incluidas la realización de pruebas de VIH y distribución de condones.
- Según proyecciones publicadas en la revista The Lancet HIV, la interrupción prolongada de PEPFAR, combinada con otros recortes internacionales, podría generar entre 4 y 10 millones de nuevas infecciones y hasta 2,93 millones de muertes adicionales hasta 2030.
Programas como la prevención de la transmisión de madres a hijos durante el parto, así como la atención pediátrica, que han logrado grandes éxitos al reducir las infecciones en recién nacidos, podrían verse especialmente afectados.
El impacto en España y Europa
El problema se centra en países con menos recursos, pero España y Europa no permanecen ajenas. Vivimos en un mundo muy interconectado. El aumento de casos en otras regiones puede repercutir en la salud global.
Aproximadamente la mitad de los nuevos diagnósticos en España se detecta en personas migrantes. Por eso, la evolución mundial del virus guarda relación con la realidad nacional.
Recortes a la ayuda al desarrollo podrían ser más letales que la covid
Los cálculos son cada vez más alarmantes. Un nuevo estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) ha cuantificado que 22,6 millones de personas ―casi la mitad de España― morirán de aquí a 2030 si se mantiene la brusca disminución de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), es decir, de las subvenciones y préstamos que hacen países, ONG internacionales e instituciones multilaterales al sector oficial de países de ingresos bajos y medios o en situaciones de crisis. Si el pronóstico se cumple, la letalidad será mayor que la de la pandemia de covid 19. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 2020 y 2021, hubo 14,9 millones de muertes adicionales en todo el mundo.
Aunque en los últimos meses se han hecho varios cómputos del letal efecto del desmantelamiento de la agencia de cooperación estadounidense USAID, esta es la primera vez que un grupo de investigadores calcula cuántas vidas salvaron los distintos financiadores como USAID, el Fondo Mundial o los Estados en los últimos 20 años y cuánto se perdería en un escenario “grave” de recortes y en uno algo más “moderado”.
Davide Rasella, investigador del ISGlobal y principal autor del estudio, explica que la simulación moderada “es el escenario más probable”. Este contempla los recortes de 2025 más una reducción anual de fondos del 10,6% entre 2026 y 2030. Esto producirá 9,4 millones de muertes, el equivalente a arrasar con todo Londres. “Aunque una reducción anual del 10% no parezca demasiado, hablamos de cifras enormes [de muertes]”, asegura Rasella.
- El escenario de recortes graves, que contempla la reducción abrupta de fondos en 2025 y una disminución “sustancial” anual entre 2026 y 2030, produciría 22,6 millones de muertes evitables, de la cuales, 5,4 millones corresponderían a menores de cinco años. “Simulamos este escenario porque estamos en una policrisis y porque queremos mostrar qué pasa cuando hay un desmantelamiento repentino”, agrega el epidemiólogo y doctor en Salud Pública.
El estudio busca dimensionar el impacto del desmantelamiento de USAID ordenado por Donald Trump en enero y los recortes anunciados por países como Reino Unido, Alemania, Francia, Países Bajos y Bélgica de la cooperación para redirigir los recursos a gastos militares y otros sectores.
Para calcular el impacto en mortalidad en el futuro, ISGlobal midió primero los beneficios de la ayuda en el pasado. Para eso, los investigadores analizaron cuántas vidas se habían salvado entre 2002 y 2021 por las aportaciones de la AOD. Con esos datos, proyectaron cuántas vidas se seguirían salvando hasta 2030 si la financiación se mantenía sin alteraciones. Y, después, calcularon qué pasaría si se reducía la AOD en distintos porcentajes: de ahí sale el número de muertes adicionales.
ISGlobal no solo tuvo en cuenta los recortes en programas de salud global, sino, en general, en los sectores de ayuda humanitaria, servicios sociales e infraestructura. “Creemos firmemente que la educación, el apoyo alimentario o el saneamiento forman parte del gran impacto de la AOD”, argumenta Rasella.
ISGlobal, con financiación de la Fundación Rockefeller, analiza el impacto de los recortes en varios países. “En Mozambique”, cita Rasella, “se está produciendo una especie de colapso en varias áreas del sistema sanitario”. Caterina Monti, coautora del estudio, relata, también en vídeollamada, lo que vio en Somalia a principios de año. “USAID patrocinaba en Somalia un programa de vigilancia comunitaria que detectaba enfermedades con potencial epidémico e informaba a las autoridades sanitarias regionales. Eso ya no existe y no veremos las consecuencias hasta que no se declare la próxima epidemia”, cuenta.
El estudio se publica en vísperas de la reposición de recursos del Fondo Mundial para la lucha contra el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria. El organismo internacional busca recaudar 18.000 millones de dólares para el ciclo de financiación 2027-2029. Sin embargo, la ya anunciada reducción de aportaciones de Reino Unido y Alemania y el silencio de EE UU hacen temer que la meta no se alcance.
- Aunque el desmantelamiento de USAID ―y el fin del 83% de sus programas― ordenado por Donald Trump marcó el pistoletazo de los bruscos recortes a la ayuda al desarrollo durante 2025, también es cierto que la disminución de recursos comenzó hace cinco años. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), entre 2021 y 2022, las subvenciones a las regiones en desarrollo disminuyeron un 8%, mientras que los préstamos aumentaron un 11%.
- Ahora, en 2025, y por primera vez en 30 años, EE UU, Francia, Alemania y Reino Unido ―los países que lideraban en aportaciones a la AOD― recortarán simultáneamente sus ayudas durante dos años consecutivos. Se calcula que la financiación total de la AOD en 2025 se reducirá en un 21% con respecto a 2023.
USAID patrocinaba un programa de vigilancia comunitaria en Somalia que detectaba enfermedades con potencial epidémico e informaba a las autoridades sanitarias regionales. Eso ya no existe y no veremos las consecuencias hasta que no se declare la próxima epidemia.- Caterina Monti, coautora del estudio
Los investigadores calcularon que, entre 2002 y 2021, los mayores niveles de financiación de la AOD se asociaban a una reducción del 23% en la mortalidad general y de un 39% en la mortalidad infantil en 93 países de ingresos bajos y medios.
- Estas inversiones, además, redujeron la mortalidad por VIH en un 70%, por malaria en un 56% y por deficiencias nutricionales en un 56%. También, concluye el estudio, hubo reducciones significativas en la mortalidad por tuberculosis, enfermedades diarreicas, enfermedades respiratorias y causas maternas y perinatales.
Ese progreso es lo que está en riesgo. El estudio advierte de que no solo las consecuencias humanitarias serán, probablemente, “devastadoras”, sino que “las consecuencias a medio y largo plazo para la salud pública, el desarrollo económico y la estabilidad social podrían ser aún más trascendentales”.
No hubo una estrategia de transición y hay que pensar cómo hacerlo de forma más compatible y respetuosa para no perjudicar a la población.- Davide Rasella, investigador de ISGlobal
La AOD, destacan los investigadores, no solo ha servido para atender crisis y desigualdades en los países, sino para fortalecer y mantener los sistemas de salud para que estén en capacidad de controlar y erradicar enfermedades y de enfrentar brotes y epidemias. Monti explica que retirar la financiación en este caso implica “eliminar una o más partes del rompecabezas” del sistema y que las verdaderas consecuencias se verán a largo plazo.
Los investigadores de ISGlobal hacen un llamamiento a los donantes a no retirar la financiación de forma abrupta. “No hubo una estrategia de transición y hay que pensar cómo hacerlo de forma más compatible y respetuosa para no perjudicar a la población”, valora Rasella y advierte que los cambios en la AOD deben contemplar la situación actual en los países receptores. “La mayoría gasta más en saldar sus deudas que en educación y sanidad”, recuerda, “si no hacemos esto con cuidado, se producirá una enorme mortalidad evitable”./Agencias-PUNTOporPUNTO
Documento íntegro a continuación:
https://www.isglobal.org/documents/d/guest/manuscript_oda_impact_lastversion




















