América Latina no puede esperar que venga un “milagro de crecimiento”. La región, México incluido, viene ya de dos “décadas perdidas” de crecimiento, con baja movilidad social y un creciente malestar, con ciudades convertidas en “fábricas de desigualdad”. En el caso mexicano, la falta de inversión, pero también la violencia del crimen organizado y la corrupción, afectan el desarrollo económico del país.
- José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), hace una evaluación de los logros de la institución al cumplirse, este martes, 75 años de la fundación de su sede sub- regional en México, pero también habla de los problemas que vive la región y este país. “Es difícil tener instituciones efectivas cuando están capturadas por el narco”, resume.
- La subsede en México, que también cubre Centroamérica, República Dominicana, Cuba y Haití, “tuvo una influencia enorme en el proceso de integración centroamericana, en todo lo que fue el mercado común centroamericano”, señala el costarricense, para quien una de las grandes contribuciones de la CEPAL, en estos 75 años, tiene que ver con su trabajo respecto de la desigualdad en la región “más desigual del mundo”.
Uno de los grandes problemas que Salazar-Xirinachs ve en la zona es que son unos pocos sectores los que tienen alta productividad, los que pueden pagar altos salarios. En cambio, la gran mayoría, entre “80% y 90%, dependiendo del país, o más, trabaja en sectores de baja productividad”. La informalidad promedio en América Latina —advierte— “sigue siendo uno de cada dos trabajadores. Y hay países, México uno de ellos, que están por encima del promedio de informalidad”.
La CEPAL proyectó que la economía mexicana crecería 1.3% este año, porcentaje en el que coincidió el Banco Mundial. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) maneja un crecimiento aún menor, de 0.8%.
- Para Salazar-Xirinachs, exdirector regional para América Latina y el Caribe en la Organización Internacional del Trabajo (OIT), un crecimiento de 2% es ya un escenario negativo. “Detrás del crecimiento hay transformación, como que se creen más empleos formales, más empleos de calidad; hay más inversión —pública, privada—. Todo eso mejora la productividad, la competitividad; también es mucho más fácil reducir pobreza, crear trabajos, empleos de calidad”, dice.
- Son varios los factores detrás de la modesta cifra que se proyecta para México. “El crecimiento generalmente depende de la inversión. En México, las tasas de inversión han sido relativamente bajas; en parte, porque no hay suficientes recursos fiscales”, explica.
“En todos los países hay una sinergia, una relación entre la relación pública y la privada: cuando la inversión pública es baja, tiende a jalar hacia abajo la privada. La inversión pública son carreteras, ferrocarriles, mejoras en los aeropuertos, una cantidad de cosas que le ayudan a la productividad del sector privado, así que van un poco de la mano. Entonces hay un tema de cómo tener más inversión pública en México”, añade.
Pero hay otro gran pilar del crecimiento en un país: la calidad del recurso humano. Allí, dice el secretario ejecutivo de la CEPAL, México, como el resto de América Latina, tienen “un gran reto. Las tasas de abandono de la secundaria, eso hay que mejorarlo. Pero incluso los que se quedan tienen bajo rendimiento; entonces, ahí hay otro gran tema de educación, de formación de talento y vocacional”.
A eso se suma la interdependencia de la economía mexicana con la de Estados Unidos. “No deja de ser un buen consejo para México” el “diversificar el riesgo. Eso no significa de ninguna manera reducir la relación con Estados Unidos. Eso tiene que seguir creciendo, pero hay que complementarla, con otros socios”, considera Salazar-Xirinachs. “Ahí está una India que está creciendo, a más de 6%”. África es otra opción.
Más allá del tema económico, el crecimiento mexicano también se ve impactado por el tema de la violencia, del narcotráfico. “Nos preocupa, por supuesto, nos preocupa. Lo señalamos como una de las brechas estructurales, de las brechas importantes, de la vulnerabilidad (…) Es algo que no ayuda al crecimiento”, reconoce el costarricense.
Tampoco la corrupción. Lo ideal —indica— es que “no haya o que haya poca corrupción y poco crimen organizado en un país. En la medida en que eso aumente, no sólo se deteriora la democracia, se deterioran los mecanismos, se deteriora la gobernanza. Hablaba yo de la trampa de las instituciones poco efectivas. Pues es muy difícil tener instituciones efectivas cuando hay corrupción, o cuando están capturadas por el narcotráfico”.
Las tres trampas
La CEPAL alerta que América Latina está atrapada en una crisis de desarrollo estructural que se caracteriza, detalla Salazar-Xirinachs, por tres trampas:
- Una baja capacidad para crecer y, por tanto, transformar.
- Una alta desigualdad y una baja movilidad social.
- Una baja capacidad institucional y gobernanza poco efectiva.
“Los datos son elocuentes. Entre 2014 y 2023, en promedio, la región creció a sólo 0.9%. Eso es menor al 2% que que se creció en la década de los 80. Por eso decimos que ya terminamos una segunda década perdida, y que aquí, la gran pregunta, es si vamos a evitar una tercera década perdida en términos de crecimiento”, sostiene. “Ahora estamos creciendo a 2%, 2.2%, mucho mejor que 0.9%, pero caramba, la primera década perdida se creció a 2% y fue un escándalo. Ahora estamos creciendo no muy por encima de ese promedio”, insiste.
Afirma que las ciudades “son fábricas de desigualdad en América Latina”. Y para una región donde la urbanización es de 80% o más, “es fundamental” ver cómo lograr que las ciudades “ayuden a una mayor igualdad”.
“Mucho del enojo, del descontento que vemos en la gente es por falta de oportunidades, la sensación de que sus hijos no están mejor, de que no hay movilidad social, de que están de alguna manera en un círculo vicioso que no pueden romper, y esto es parte de lo que las políticas económicas y sociales tienen que dar: esperanza de que sí se puede romper, de que se puede avanzar más, de que hay prosperidad”, dice el doctor en Economía. Pero aunque haya avances en materia educativa, de poco servirá “si no hay un mercado laboral dinámico”.
- Salazar-Xirinachs ve fundamental el trabajo de la CEPAL en estos 75 años en materia de desarrollo productivo, en la visión de la desigualdad como un problema estructural en el que pocos sectores concentran los beneficios, mientras que una mayoría queda marginada.
“Hay una gran valoración y aprecio por esta institución, en la medida en que, por un lado, siempre ha sido pensamiento hecho en América Latina, por América Latina y para América Latina. La CEPAL ha sido influyente porque siempre ha pensado la situación de las economías de América Latina y del Caribe en relación con el mundo, en relación con la economía mundial”, explica.
Para la comisión, ha sido un trabajo constante, dice el secretario ejecutivo, el análisis de “por qué las estructuras productivas son desiguales, heterogéneas, y cómo hacer para crecer la formalidad, la inversión, el desarrollo productivo” y la reducción de las desigualdades.
La gestión de Salazar-Xirinachs se ha concentrado en “la tercera trampa”: la de “la baja capacidad institucional y la gobernanza poco efectiva”. “No se puede avanzar en políticas de manera efectiva si no tienen capacidad las instituciones”, argumenta.
Con Trump, “una ruptura”
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, admite, ha complicado el panorama. “Llega un momento en el que hay una ruptura, un cambio ya cualitativo, y eso es lo que pasó el año pasado, porque desde que entró Trump ya sabemos toda la historia de esas subidas arancelarias, el famoso día de la independencia que llamó el día de la liberación, el 2 de abril, y todo lo que siguió. Eso no se había visto en décadas. En realidad, nunca, ni siquiera durante la Gran Depresión”.
- Si bien, a decir del funcionario, Estados Unidos ha entendido que dañar a países como México con aranceles “era como dispararse en el pie”, la política de Trump, sus choques arancelarios, han tenido un impacto y provocado “incertidumbre”, a la que se suman los efectos de la guerra en Ucrania y la de Estados Unidos e Israel contra Irán, que terminó involucrando a más países.
“Aunque se arregle la situación este mismo año, o el año entrante, va a quedar ya un impacto”, desde la producción más lenta de alimentos hasta problemas de suministro, precios más altos. “Esa alta incertidumbre no es el mejor ambiente para pensar en el desarrollo en los países de América Latina”, lamenta el funcionario.
“No podemos esperar que vengan milagros de crecimiento. Uno podría soñar que China volviera a crecer a 10% y volviera a comprar lo que nos compraba. Eso no va a pasar. La solución tenemos que ser nosotros mismos. Tenemos que hacer estas políticas de desarrollo, hay que hacer la tarea y hay tareas duras: la tarea de mejorar la educación es dura, la tarea de hacer políticas de desarrollo productivo, que realmente sean efectivas. No es nada fácil, pero es posible”, asevera.
Se requiere también —afirma— “sanar la situación fiscal de los países. Si la situación fiscal es estrecha, si el espacio fiscal es estrecho, que es una de las características de México”, no puede haber avances en los demás sectores que permiten que haya desarrollo económico en un país.
“No podemos seguir haciendo más de lo mismo. El mundo ha cambiado”, puntualiza el secretario ejecutivo de la CEPAL.
Otros países ya lo entendieron. Estados Unidos, Europa, China, ejemplifica, están apostando por “políticas de desarrollo productivo”. América Latina tiene que “poner el pie en el acelerador, escalar políticas de desarrollo productivo inteligentes”, concluye./Agencias-PUNTOporPUNTO























