El narcomenudeo desplazó al robo como el delito más frecuente en los registros de ingreso a cárceles estatales durante 2025. La conducta relacionada con drogas alcanzó el primer lugar entre mujeres y hombres, después de que el ilícito patrimonial encabezó ambos grupos un año antes. Así lo muestra el Censo Nacional de Sistema Penitenciario Federal y Estatales 2026, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
- Dentro de las prisiones federales, el perfil delictivo cambió de forma considerable. Los señalamientos por armas, explosivos y materiales destructivos ocuparon el primer sitio para ambos sexos, con más de la mitad de los casos entre los hombres y casi una tercera parte entre las mujeres. Para ellas, los delitos federales contra la salud quedaron en segundo lugar, seguidos por delincuencia organizada. Entre los varones, el narcomenudeo descendió hasta la cuarta posición.
En 2024, el robo concentraba alrededor de 27 por ciento de los delitos ligados a ingresos en cárceles estatales, frente a 21 por ciento por narcomenudeo. Un año después, el primero cayó seis puntos mientras la modalidad relacionada con narcóticos avanzó a casi 25 por ciento y tomó el primer lugar. El cambio equivale a una reducción cercana a ocho mil registros de robo y un aumento de poco más de nueve mil por narcomenudeo.
A lo largo del año, 157 mil 457 personas entraron a centros penitenciarios y especializados. La mayoría (155 mil 764) eran adultas y quedaron bajo responsabilidad de instalaciones estatales. El sistema federal, en contraste, reportó sólo dos mil 693 ingresos.
La diferencia separa con claridad los dos ámbitos penitenciarios. Mientras el comercio de drogas en pequeña escala encabezó las acusaciones ligadas a admisiones estatales, las conductas asociadas con armamento marcaron el flujo federal. El censo no atribuye causas a esa composición, pero muestra perfiles delictivos distintos según la autoridad responsable de cada centro.
- A escala local, el Inegi contabilizó 176 mil 26 delitos relacionados con quienes entraron a prisiones estatales o instalaciones especializadas. Casi tres de cada 10 registros femeninos corresponden a narcomenudeo, proporción que quedó en cerca de una cuarta parte entre los hombres. El robo pasó al segundo sitio en ambos grupos.
- Este cambio se dio en tan sólo un año. Durante 2024, el robo encabezaba los casos atribuidos a mujeres y hombres, con alrededor de una cuarta parte del total, mientras el narcomenudeo ocupaba el segundo puesto. Para el siguiente periodo, la relación se invirtió por completo. Entre los varones, este último delito aumentó siete puntos porcentuales, mientras que entre las mujeres avanzó cinco.
Por territorio, la presencia de esta modalidad mostró diferencias profundas. En Morelos, alrededor de siete de cada 10 señalamientos corresponden a narcóticos, tanto para mujeres como para hombres. Michoacán superó seis de cada 10 entre ellas y se acercó a esa proporción en ellos, mientras Nayarit rebasó la mitad para ambos sectores.
Contrario al patrón nacional, Sonora registró una presencia prácticamente nula de narcomenudeo y mantuvo al robo como la principal conducta vinculada con las admisiones. El Estado de México mostró otra excepción, pues el ilícito patrimonial conservó la ventaja entre los dos sexos.
- Otro contraste surgió en Baja California, la entidad con mayor cantidad de personas admitidas, con 21 mil 62. Más de la mitad de los delitos atribuidos a mujeres correspondió a narcomenudeo. Para los hombres, en cambio, el robo conservó una ventaja mínima.
- Sin embargo, el primer lugar entre las nuevas admisiones no describe por sí sólo la composición completa de las cárceles. Entre la población femenina sin sentencia que permanecía en centros estatales, el narcomenudeo también encabezó los expedientes, con mil 718 registros. Para los hombres bajo la misma condición, el robo ocupó la primera posición, seguido por homicidio, mientras los delitos contra la salud quedaron en tercer sitio.
Respecto del antecedente juvenil, el mismo cambio apareció en 2024. Después de siete años con el robo a la cabeza, el narcomenudeo pasó al primer puesto entre los delitos ligados al ingreso de adolescentes a centros de internamiento. Ese resultado corresponde a otro periodo y una población distinta, pero precedió el giro observado ahora en el sistema estatal, cuyo flujo resulta casi totalmente adulto.
Tres de cada cuatro personas que entraron a prisión durante 2025 no tenían antecedentes penales. El informe presenta ese dato para el conjunto de admisiones y no permite determinar cuántas de las acusadas por narcomenudeo enfrentaban por primera vez el sistema penitenciario.
Además, el censo no precisa sustancias, cantidades aseguradas, modalidades específicas, ganancias obtenidas ni funciones atribuidas a cada individuo. Tampoco debe equipararse la cifra de delitos con el número de internos, pues una persona pudo enfrentar varios señalamientos./Agencias-PUNTOporPUNTO
























