José Balderrama lleva más de dos décadas trabajando en las instalaciones petroleras de Tabasco, México. Como derechohabiente del sistema de salud de Petróleos Mexicanos (Pemex) y servidor del mismo sistema, ha visto de primera mano las dificultades de salud que implica el ser trabajador en uno de los sectores más complejos de México, uno tras otro sus compañeros enferman y terminan en hospitalizaciones que se alargan semanas.
- Algunos nunca regresan. No es casualidad ni percepción suya. Los propios registros de la paraestatal, aunque congelados desde hace al menos dos años sin actualización pública, revelan un patrón alarmante. De las 4 mil 095 defunciones registradas en la última hoja disponible, la influenza y la neumonía concentran 546 muertes, es decir, 13.3 % del total, con una tasa de 86.8, muy por encima de cualquier otra causa. Es el tipo de cifra que, en un sistema de salud transparente y que todo lo captura, dispararía alertas; en Pemex, se quedó archivada.
La influenza y la neumonía, por su parte, encabezan otra de las causas específicas y frecuentes de muerte entre los derechohabientes de Pemex, con 546 defunciones registradas en 2024. Sin embargo, el alcance de la mortalidad dentro de la petrolera es difícil de dimensionar: de las 4 mil 095 muertes contabilizadas en la última base consultada, mil 433 están agrupadas bajo la categoría “otras causas”, sin un desglose público que permita identificar los padecimientos. Así lo relatan para Animal Político trabajadores de Pemex que ahora mismo discuten sobre la efectividad del servicio y otros problemas laborales.
La información disponible también presenta un problema. Un especialista interno de la institución (Pemex), confirmó que la lectura general de las cifras es correcta (sobre fallecimientos), pero advirtió que Pemex no explica con claridad qué población utiliza para calcular sus tasas de mortalidad dado que la gestión de esa información que Pemex sí entrega es de la Secretaría de Salud “no sabemos para qué piden información que no hacen pública”, comenta. Al reconstruir los denominadores a partir de los datos que sí están publicados, el especialista encontró resultados distintos entre las filas, una inconsistencia que, señaló, puede modificar sustancialmente la interpretación de las estadísticas.
La falta de información ocurre mientras trabajadores de la petrolera manifiestan inconformidades relacionadas con sus derechos laborales, la gestión de sus pensiones y la atención médica. Motivo por el cual, además del extrañamiento por la falta de información, el Sindicato de Trabajadores Jubilados de Confianza de Petróleos Mexicanos en Veracruz exigió este jueves 24 de septiembre a la dirección de la empresa un ajuste inflacionario a los salarios y pensiones de sus agremiados, luego de que, según denunció en un comunicado, la petrolera negara el incremento por falta de recursos.
La exigencia fue planteada durante una reunión con la directora corporativa de Administración y Servicios y el subdirector de Capital Humano, en la que los representantes reclamaron que el ajuste sí se aplicó al personal sindicalizado, pero no a los trabajadores de confianza ni a sus jubilados. Los inconformes rechazaron que Pemex los remitiera a la Cámara de Diputados para gestionar presupuesto y advirtieron que podrían escalar sus protestas hasta el cierre de plantas y terminales si la empresa no atiende sus demandas.
Una de cada tres muertes, bajo una categoría general
Desde una unidad de Tabasco, un empleado de Pemex describe procedimientos estrictos para registrar consultas y expedientes, pero reconoce que existen faltantes de medicamentos y que desconoce las condiciones presupuestarias y operativas de otros centros médicos. La estadística disponible permite identificar algunos patrones de mortalidad, pero no determinar si las enfermedades están relacionadas con las condiciones laborales de la industria petrolera. Tampoco permite conocer con precisión la evolución de los padecimientos en los años posteriores a 2024.
- ¿Es posible que la información no exista?, se le preguntó al analista de Pemex, y la respuesta fue contundente: “No”. Sin embargo, de las 4 mil 095 defunciones que aparecen en la tabla de 2024, 2 mil 662 corresponden a las causas específicas enumeradas, mientras que las mil 433 restantes se agrupan bajo “otras causas”.
- Estas últimas representan aproximadamente el 35 por ciento del total. El especialista y médico consultado consideró que la clasificación no constituye, por sí misma, una irregularidad. Agrupar padecimientos es una práctica habitual cuando se resumen bases de datos extensas, explicó. El problema es que entre esas causas generales podrían encontrarse enfermedades con tasas elevadas, cuyo peso no puede identificarse sin un desglose más detallado. Es información que debería ser pública, advirtió.
“En esta categoría podría haber enfermedades con tasas elevadas, por lo que pedir a Pemex mayor detalle en ello sería de utilidad. Es información que nosotros desde lo interno, sí entregamos”, señaló.
La observación impide concluir que las 15 causas específicas publicadas representan todos los padecimientos relevantes para la salud de los derechohabientes. Sin conocer las enfermedades que integran las otras causas, no es posible establecer si existen otros grupos con una frecuencia significativa ni compararlos con los que sí aparecen en la tabla.
- Entre las causas identificadas, la influenza y la neumonía concentran el mayor número de muertes. Las 546 defunciones equivalen al 13.3 por ciento de las 4 mil 095 registradas. La tasa reportada para este grupo es de 86.8, superior a la de cualquier otra causa específica de la tabla.
El dato destaca en términos absolutos y dentro de la propia clasificación de Pemex, aunque por sí solo no permite establecer por qué se produjeron esas muertes ni si la frecuencia es superior a la de otras poblaciones. Para determinarlo se necesitarían datos comparables sobre edad, sexo, antecedentes clínicos y condiciones de exposición laboral. Después de las enfermedades respiratorias, los padecimientos cardiovasculares y crónicos tienen un peso importante. Las enfermedades isquémicas del corazón suman 263 defunciones; la insuficiencia renal, 238; la diabetes mellitus, 208, y las enfermedades cerebrovasculares, 199.
- La concentración se vuelve más visible cuando se agrupan padecimientos relacionados. Las enfermedades isquémicas del corazón, cerebrovasculares, hipertensivas y otras enfermedades del corazón acumulan 768 muertes, equivalentes a 18.8 por ciento del total. Es decir, casi una de cada cinco defunciones registradas corresponde a alguno de esos cuatro grupos.
- Las enfermedades renales y urinarias también representan una proporción considerable. Las 238 defunciones por insuficiencia renal, sumadas a las 151 correspondientes a otras enfermedades del sistema urinario, alcanzan 389 muertes, alrededor de 9.5 por ciento del total.
La distribución permite describir una concentración de defunciones en enfermedades respiratorias, cardiovasculares, metabólicas y renales. No demuestra, sin embargo, que esos padecimientos hayan sido provocados por el trabajo en la industria petrolera. Para establecer una relación de esa naturaleza sería necesario contar con información individualizada sobre las condiciones laborales, los antecedentes médicos y la exposición a riesgos, además de una metodología estadística comparable. Animal Político solicitó entrevista tanto con la Secretaría de Salud como con Pemex para conocer por qué no han hecho pública información que los trabajadores reportan haber entregado; sin embargo, al cierre de esta edición decidieron no responder.
Tasas de mortalidad sin una metodología clara
El especialista consultado identificó otro problema en la base pública: la falta de información sobre el denominador utilizado para calcular las tasas. Una tasa de mortalidad expresa la relación entre el número de defunciones y una población de referencia durante un periodo determinado. En la tabla de Pemex, cada causa aparece acompañada de un número de muertes y una tasa, pero no se explica de manera suficiente qué población se utilizó para obtener cada resultado.
Al dividir las 546 defunciones por influenza y neumonía entre la tasa reportada de 86.8 y multiplicar el resultado por 100 mil, se obtiene una población estimada de aproximadamente 629 mil personas. El resultado es cercano a los alrededor de 629 mil derechohabientes que se han difundido públicamente. Sin embargo, al realizar la misma operación con las demás filas, el denominador estimado cambia.
“A mí no me queda claro cómo se calcularon las tasas. Es obvio que esto puede hacer cambiar sustancialmente la interpretación”, advirtió el especialista.
La observación no demuestra por sí misma que Pemex haya calculado incorrectamente las tasas. Las diferencias podrían responder a denominadores distintos, poblaciones específicas o metodologías que no están explicadas en la base consultada. También debe considerarse que las tasas se publican redondeadas a un decimal, lo que afecta las estimaciones reconstruidas.
Para reproducir los cálculos y comparar los riesgos de mortalidad se necesita conocer qué población corresponde a cada tasa, qué periodo se tomó como referencia y si se aplicaron ajustes por edad u otras características demográficas. El especialista consideró que la interpretación general de las cifras presentadas en esta investigación es correcta y que no requiere modificaciones. Sus observaciones, no obstante, apuntan a una limitación central: la base permite contar las defunciones registradas, pero no ofrece toda la información necesaria para interpretar las tasas con certeza.
- En una unidad médica de Pemex en Reforma, Chiapas, un trabajador de la empresa describe procedimientos estrictos para registrar la atención de los derechohabientes. Su experiencia, sin embargo, se limita a ese centro y no permite establecer cómo funcionan los servicios médicos en otras instalaciones de la petrolera.
- El empleado, cuya identidad se reserva a petición expresa para proteger su relación laboral, ha desempeñado distintas funciones dentro de la empresa. Hace aproximadamente dos años estuvo asignado al área de archivo, donde debía incorporar la documentación relacionada con la atención de los pacientes.
A partir de esa experiencia, califica con nueve sobre diez la precisión con la que se recaba la información en su unidad. Atribuye ese resultado a las exigencias de sus superiores y a los cambios implementados en los procedimientos internos. Su evaluación, aclara, no puede extenderse al conjunto de la red médica de Pemex. No ha trabajado en las instalaciones de Villahermosa, Macuspana o Sonora y desconoce las condiciones administrativas y presupuestarias de esos centros.
El trabajador considera que las unidades con mayor volumen de pacientes enfrentan necesidades superiores de personal, infraestructura y medicamentos. Para atender esa demanda se requieren recursos suficientes, aunque no puede determinar si las carencias que se presentan en otros centros responden a insuficiencias presupuestarias, decisiones administrativas o problemas de abastecimiento. En Reforma, asegura, no se han producido manifestaciones como las que conoce de otras instalaciones. Sin embargo, reconoce que hay medicamentos que no siempre están disponibles de inmediato.
La falta de un fármaco, explica, no significa necesariamente que los responsables médicos se hayan negado a solicitarlo o que la empresa lo haya rechazado deliberadamente. En su interpretación, algunas dificultades pueden relacionarse con los recursos asignados a instalaciones de menor tamaño.
Como ejemplo, menciona mecanismos sindicales que permiten a los derechohabientes adquirir medicamentos cuando no están disponibles y solicitar posteriormente el reembolso a la empresa. El trabajador describe ese procedimiento desde su experiencia particular, sin asegurar que se aplique de la misma manera en toda la red médica de Pemex.
La información disponible deja abiertas preguntas sobre la mortalidad y la atención médica de los derechohabientes. La primera es qué enfermedades integran las mil 433 defunciones agrupadas como “otras causas” y si entre ellas existen padecimientos con tasas elevadas que no aparecen en el desglose público. La segunda es qué denominadores utiliza Pemex para calcular sus tasas y por qué las operaciones realizadas a partir de los datos publicados arrojan poblaciones estimadas distintas. Sin esa explicación, las comparaciones entre causas de muerte no pueden reproducirse con plena certeza.
- La tercera es cuándo estarán disponibles los registros de los años posteriores a 2024 y la metodología necesaria para reconstruir la serie histórica. La ausencia de información de 2025, por sí sola, no demuestra una irregularidad: el especialista explicó que las actualizaciones estadísticas pueden tardar y que no es inusual que los datos del año anterior todavía no estén publicados en septiembre. Esa explicación no resuelve, sin embargo, la ausencia de información de 2022 y 2023 en el repositorio consultado ni permite determinar qué registros conserva internamente la empresa.
Las cifras tampoco permiten establecer que las enfermedades registradas sean consecuencia de las condiciones laborales de Pemex. Para ello se requieren datos sobre la exposición a riesgos, la actividad desempeñada por los fallecidos y sus antecedentes médicos, así como una comparación con poblaciones equivalentes./Agencias-PUNTOporPUNTO























