TEXTO ÍNTEGRO: CENTROAMÉRICA, la subregión más expuesta a la BAJA de REMESAS en América Latina

Entre 2016 y 2025, el número de emigrantes latinoamericanos aumentó alrededor de 41%, hasta llegar a unos 44 millones. Las remesas, en cambio, crecieron 132%.

En El Salvador, siete de cada diez hogares dependen del dinero que envían sus migrantes, y ese flujo empieza a mostrar señales de agotamiento. Así lo advierte un informe elaborado por Manuel Orozco para el Inter-American Dialogue, organización especializada en políticas hemisféricas, fechado en septiembre de 2026, que sitúa a Centroamérica como la subregión más expuesta a la desaceleración de las remesas en América Latina y el Caribe.

El documento proyecta que la región recibirá USD 188.925 millones en 2026, un alza de 4.7% frente al año anterior. La cifra suena positiva, pero esconde un freno: en 2025 el crecimiento había sido de 6.5%.

Centroamérica: de un boom a un ajuste brusco

La subregión centroamericana había crecido 19.3% en 2025. Para 2026, el informe proyecta apenas un 7.3%, la caída relativa más pronunciada de todo el estudio.

  • El Inter-American Dialogue no anticipa un desplome inmediato de los montos, sino el final de un impulso extraordinario. Ese impulso, según el reporte, estuvo vinculado al temor de los migrantes a ser deportados, un fenómeno que ahora empieza a diluirse.

¿Por qué se frenan las remesas en Centroamérica si todavía crecen en dólares? Porque el número de operaciones cae y el monto promedio ya no aumenta al ritmo de 2025: hay menos remitentes activos, más deportaciones y salarios estancados en los sectores donde trabaja buena parte de la diáspora centroamericana.

Las deportaciones reducen el número de remitentes

El informe atribuye buena parte del freno a la caída en el número de transacciones. Al comparar julio de 2026 con julio de 2025, los envíos a nueve países de la región bajaron entre 1.1% y 2%, según la medición utilizada. Las operaciones pasaron de 33,4 millones en julio de 2024 a 30.9 millones en julio de 2026, niveles similares a los de 2023.

Dos factores explican la baja: la menor llegada de nuevos migrantes y el aumento de las deportaciones desde Estados Unidos. El reporte estima más de 400,000 deportaciones de migrantes latinoamericanos y caribeños hasta agosto de 2026, con una proyección de 414,298 para todo el año.

Guatemala concentraría 73,324 deportaciones y Honduras 51,150, además de 17,050 en el caso de El Salvador y 9,300 en Nicaragua. El dato más revelador, según el estudio, es que más de 90% de los deportados en enero de 2025 llevaba más de cuatro años viviendo en Estados Unidos: no eran recién llegados, sino personas con empleo y redes económicas ya construidas con sus familias.

El monto promedio también pierde impulso

En 2025, los migrantes llegaron a enviar más de 20% adicional en montos principales, un comportamiento que el informe vincula al miedo a la deportación: muchos decidieron enviar más mientras aún tenían trabajo o ahorros disponibles. Para julio de 2026, ese crecimiento se había desacelerado hasta cerca de 5%.

El fenómeno golpea con más fuerza a los remitentes centroamericanos, muchos empleados en construcción, hotelería y servicios, sectores donde los salarios no aumentaron de forma sustancial.

El documento plantea una paradoja: la amenaza de deportación elevó temporalmente los envíos, pero a mediano plazo termina debilitando la capacidad de las familias migrantes para sostenerlos.

Honduras y Nicaragua, las economías más expuestas

El peso de las remesas en el Producto Interno Bruto (PIB) explica por qué la desaceleración preocupa más en algunos países que en otros. En Honduras equivalen a 34% del PIB, en Nicaragua a 33% y en El Salvador a 28%; en Guatemala el porcentaje baja a 22%, aunque el volumen absoluto es alto.

  • El informe sostiene que, según datos trimestrales entre 2013 y el primer trimestre de 2026, cada aumento de 5.5% en las remesas eleva el PIB en torno a 1%. Si esa relación se sostiene, la desaceleración puede trasladarse al consumo, la vivienda, la educación privada y la salud de miles de hogares.

Para 2027, el reporte anticipa un crecimiento casi nulo en El Salvador, de apenas 3% en Honduras, 2% en Nicaragua y 2,5% en Guatemala. También proyecta una reducción del número de remitentes: 9.4% menos en Guatemala, 6.3% menos en Honduras y 4,7% menos en Nicaragua, con caídas similares entre los hogares receptores.

República Dominicana, entre las excepciones al freno

A diferencia de sus vecinos centroamericanos, República Dominicana figura entre los países con crecimiento sólido: el anexo del informe proyecta un aumento de 6% en las remesas para 2026, en línea con el desempeño general del Caribe, cuya subregión pasaría de crecer 10% en 2025 a 6,5% este año.

El estudio no detalla causas específicas para el caso dominicano, aunque lo sitúa dentro de un patrón caribeño más estable que el centroamericano, sin la misma exposición a las deportaciones masivas que afectan a México y a los países del norte de Centroamérica.

La digitalización redefine el negocio de los envíos

Un cambio estructural atraviesa a toda la región: más de 61% de las remesas se originaría por canales digitales en 2026, frente a apenas 8% en 2015. El salto respondería a la mayor bancarización de los migrantes, a la competencia entre plataformas fintech y a un impuesto de 1% sobre las transferencias en efectivo, que habría empujado a muchos remitentes hacia medios digitales.

  • El mercado digital de remesas hacia la región alcanzaría USD 99,500 millones en 2026. Remitly lidera ese segmento con 61% de participación, mientras PayPal/Xoom bajaría a 11%, según las cifras del informe.

Las propuestas para sostener el flujo

El documento no se limita a describir el freno: plantea medidas para amortiguarlo. Entre ellas, la creación de productos financieros para migrantes y sus familias, como bonos del Tesoro, fondos de pensiones y cuentas de ahorro en el país de origen.

También sugiere ampliar los servicios de las empresas remesadoras hacia tarjetas de valor almacenado y cuentas digitales, además de promover más visas de trabajo temporal como mecanismo para sostener flujos legales de remitentes. Orozco insiste en que las remesas no deberían limitarse al consumo inmediato, sino convertirse en herramientas de ahorro e inclusión financiera para los hogares que dependen de ellas.

Remesas en América Latina crecieron 132% en casi una década

Las remesas que llegaron a América Latina y el Caribe aumentaron 132% en casi una década, de acuerdo con un informe del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y se convirtieron así en pieza central de la economía de esta región.

  • El dinero que millones de migrantes envían a sus familias desde otros países pasó de 72 mil 600 millones a 168 mil 600 millones de dólares.

Según el informe de la FIDA, el crecimiento fue tan rápido que la región de América Latina y el Caribe subió su participación de 19% a 23% de las remesas mundiales.

¿Qué son las remesas y por qué son tan importantes?

Las remesas son transferencias de dinero que los migrantes envían a sus familiares o comunidades en sus países de origen. Se usan principalmente para alimentos, vivienda, salud y educación.

  • El FIDA estima que alrededor de 220 millones de migrantes y miembros de la diáspora apoyan económicamente a unos 1,100 millones de familiares.

Eso significa que cerca de una de cada seis personas en el mundo está conectada con las remesas, ya sea como remitente o como receptor.

En 2025, las remesas hacia países de ingresos bajos y medianos alcanzaron 728 mil 600 millones de dólares. La cifra fue casi el doble de la registrada una década antes.

América Latina es la región donde más crecieron las remesas

América Latina y el Caribe registraron el mayor aumento durante la última década: 132%, pasaron de 72 mil 600 millones de dólares a 168 mil 600 millones de dólares.

Remesas hacia América Latina y el Caribe

Año Remesas recibidas
2016 72,600 millones de dólares
2025 168,600 millones de dólares
Crecimiento 132%

El aumento de las remesas también fue mucho mayor que el crecimiento de la migración.

Entre 2016 y 2025, el número de emigrantes latinoamericanos aumentó alrededor de 41%, hasta llegar a unos 44 millones. Las remesas, en cambio, crecieron 132%.

Esto significa que no sólo hay más personas enviando dinero. También han aumentado los montos que llegan a las familias.

México concentra la mayor cantidad de remesas de la región

México, según este estudio de la ONU, es el principal receptor de remesas de América Latina y el Caribe.

En 2025 recibió alrededor de 64 mil 400 millones de dólares.

Después aparecen:

  • Guatemala: 21 mil 600 millones de dólares
  • Colombia: 13 mil 100 millones
  • República Dominicana: 12 mil 400 millones
  • Honduras: 11 mil 900 millones

Estos cinco países concentraron aproximadamente 73% de todas las remesas recibidas por América Latina y el Caribe.

¿Qué países dependen más de las remesas?

En algunos países de Centroamérica, las remesas representan una parte muy importante del producto interno bruto (PIB).

  • El FIDA calcula que en Honduras equivalen al 30% del PIB.
  • En El Salvador representan 28% y en Nicaragua, 27%.
  • La proporción llega al 19% en Guatemala y al 17% en Haití.

Esto permite entender por qué las remesas tienen un peso económico tan grande y afecta  directamente los ingresos de las familias y las economías locales.

Estados Unidos es clave para las remesas latinoamericanas

La relación entre las remesas y Estados Unidos es especialmente importante.

Estados Unidos continúa siendo el principal destino de los migrantes latinoamericanos y la fuente dominante del dinero que llega a sus países de origen.

Por eso, cualquier cambio en el mercado laboral estadounidense puede tener consecuencias en los hogares que dependen de esos envíos.

El FIDA señala tres factores que pueden afectar estos flujos:

  • Cambios en la demanda de trabajadores migrantes
  • Restricciones para acceder al empleo
  • Cambios en las políticas y controles migratorios, incluidas las deportaciones

La preocupación no significa que las remesas hayan comenzado a caer. Por ahora, el FIDA señala que las cifras disponibles no muestran una reducción generalizada de estos flujos.

¿En qué gastan las familias el dinero que reciben? Las remesas no tienen un único destino. Cerca de tres cuartas partes se utilizan para necesidades inmediatas como alimentos, vivienda y servicios básicos. Pero existe otra parte que puede destinarse a actividades que ayudan a construir estabilidad económica.

Las familias utilizan esos recursos también para:

  • Salud
  • Educación
  • Ahorro
  • Mejoramiento de vivienda
  • Pequeños negocios
  • Actividades productivas
  • Agricultura

El FIDA estima que ese cuarto restante representa más de 180 mil millones de dólares al año.

La organización no plantea que las familias deban utilizar el dinero de una determinada manera.

Al contrario. El dinero pertenece a las familias que lo reciben.

La propuesta del FIDA es ampliar las opciones que tienen disponibles. Entre ellas están el acceso al ahorro, los seguros, el crédito y otros servicios financieros.

Remesas: un apoyo frente a las crisis

Las remesas también funcionan como una especie de red de protección familiar.

Cuando ocurre una crisis económica, un desastre natural o un conflicto, las familias pueden utilizar esos recursos para cubrir gastos urgentes.

Antes de un desastre, pueden servir para mejorar una vivienda, ahorrar o adaptar una actividad agrícola.

Durante una emergencia, pueden ayudar a comprar alimentos y medicamentos. Después, pueden utilizarse para reparar una casa, recuperar ganado o reconstruir una actividad económica.

Esta capacidad de reaccionar rápidamente es uno de los aspectos que destaca el FIDA.

Pero existe una precisión importante, según la FIDA, las remesas no sustituyen la inversión pública, la protección social ni la financiación climática.

Son recursos privados enviados por personas a sus familias. Por eso, el informe plantea que su potencial aumenta cuando existen servicios públicos, infraestructura y sistemas financieros que permitan aprovechar mejor esos recursos.

El dinero enviado por migrantes también está cambiando de forma

La manera de enviar remesas también está evolucionando. El FIDA calcula que más de la mitad de las remesas se inicia actualmente mediante canales digitales. La digitalización puede facilitar las transferencias y reducir algunos costos.

Pero el efectivo continúa siendo muy utilizado.

En 2025, sólo 35% de los servicios analizados fueron completamente digitales, tanto en el lugar donde se envió el dinero como en el lugar donde fue recibido./PUNTOporPUNTO

Documento íntegro a continuación:

https://thedialogue.org/wp-content/uploads/2026/09/PubVer-Options-to-Mitigate-Current-Challenges-to-Remittances-and-Migration.pdf

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