La austeridad murió cuando el poder se volvió negocio. Quienes ayer se decían del pueblo, envueltos en mezclilla, pana o trajes típicos, hoy desfilan en sedas, algodón egipcio y marcas de diseñador. Son los nuevos ricos del régimen.
Mientras el discurso presume sencillez, la Presidenta Claudia Sheinbaum carga con el escándalo de una peinadora convertida en funcionaria de alto nivel, con sueldo de élite, chofer y vehículo oficial. El lujo disfrazado de estructura administrativa.


Y en la Ciudad de México, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, parece más concentrada en el vestuario, la imagen y los reflectores que en gobernar. La capital se desangra entre asesinatos, baches, despojos, falta de agua, contaminación y pobreza extrema, pero el escaparate personal va primero. Gobernar quedó en segundo plano.
Cambió la austeridad por el glamour, el trabajo por la pose y el compromiso social por la vanidad del poder. Que tomen nota: el 2027 se acerca y el pueblo no olvida.
Cuando se acaba la paciencia, no hay voto… hay bota.
Tiempo al TIEMPO!!
























