Extorsión y Homicidios: los DATOS que Claudia y Clara en sus discursos ESCONDEN

Editorial PUNTOporPUNTO

Los discursos oficiales de seguridad suelen apoyarse en porcentajes suaves y comparaciones con años lejanos, pero una mirada a los datos más recientes revela una realidad más cruda: la Ciudad de México, hoy gobernada por Clara Brugada y hasta hace poco Claudia Sheinbaum no está venciendo a la violencia; la está normalizando.

A pesar de las declaraciones de reducción de delitos de alto impacto que se repiten en los informes gubernamentales; locales y federales, las cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestran que algunos de los delitos que más afectan a la vida cotidiana están repuntando, no desapareciendo.

• En el primer cuatrimestre de 2025, el homicidio doloso aumentó aproximadamente 2.9%, las extorsiones subieron 172% y los secuestros se dispararon 300% en comparación con el mismo periodo de 2024.

• Este incremento no es anecdótico: es una alarma roja que contradice la narrativa de paz que se proclama desde oficinas y pantallas. La extorsión, ese impuesto ilegal que asfixia a comerciantes y trabajadores de la economía informal, figura entre los delitos con mayor crecimiento, pese a que los funcionarios de seguridad prefieren resaltar bajas estadísticas generales.

• La cruda realidad nacional, sobrepasa la ficción; por ejemplo, a diario vemos mas extorsiones que al día de hoy alcanzaron niveles récord en 2025, con casi 6 mil víctimas en seis meses, la cifra más alta en una década.

• En homicidios, la situación es igualmente preocupante. Las cifras oficiales revelan que entre 2023 y 2024 los homicidios dolosos en la capital aumentaron alrededor de 5.2%, y los feminicidios subieron 11% en el mismo periodo.

• Esto ocurre mientras gobernantes proclaman reducciones en delitos amplios, lo que sugiere que las cifras favorables se obtienen seleccionando indicadores, no resolviendo el problema.

La realidad sobrepasa la ficción

El problema no está en la falta de datos; está en qué datos se eligen para comunicar y cuáles silencia el Gobierno Capitalino y Federal. Cada extorsión no denunciada, cada robo en el transporte público, cada vida arrancada con violencia es una estadística fría hasta que se convierte en un caso humano que no puede esconderse detrás de porcentajes.

 • La experiencia de millones de chilangos —vecinos, comerciantes, usuarios del transporte, mujeres que caminan por las calles, estudiantes y simples transeúntes— no se reduce a una línea en una gráfica de descenso.

• La percepción ciudadana de inseguridad permanece alta, y no es infundada: se basa en miedo real, en delitos reales, en víctimas reales que no encuentran justicia ni protección efectiva.

Este gobierno habla de cifras alegres, pero la sociedad vive la cruda realidad. Y frente a ese desfase, la pregunta en las elecciones de 2027 es inevitable: ¿votará la ciudadanía por quienes embellecen los datos o por quienes reconozcan con urgencia la inseguridad real, no mediática ni convenenciera?

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