Hablar de SOBERANÍA en México es un acto de CINISMO POLÍTICO

Durante décadas se nos vendió la ficción de una soberanía total: alimentaria, energética, política y hasta moral. López Obrador elevó esa fantasía al rango de dogma y aseguró, por seis años, que México había alcanzado su mayoría de edad frente al mundo.

Claudia Sheinbaum repite el guion sin cambiar una coma: mismo discurso, mismas mañaneras, misma autocomplacencia y aduladores con similares lisonjas.

Pero la realidad es brutal

La SEDENA y la SEMAR no mueven a sus mandos sin el visto bueno de Washington. Secretarios de Estado y gobernadores son evaluados, removidos o tolerados según el nivel de confianza que generen en los Estados Unidos. Los escándalos se destapan no desde México, sino desde la Casa Blanca.

Y aun así, se nos pide creer en la soberanía

Si fuéramos un país soberano, no celebraríamos llamadas telefónicas con el presidente estadounidense como si fueran audiencias imperiales. No ajustaríamos nuestra seguridad interior a exigencias externas. No aceptaríamos que otros decidan quién gobierna y quién estorba.

La pregunta ya no es si somos soberanos?

La pregunta es cuándo dejamos de fingir que lo somos?!

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