Abundancia de ‘PARÁSITOS MARINOS’ se INCREMENTA en MARES y OCÉANOS por el CAMBIO CLIMÁTICO

Las enfermedades parasitarias provocan una mayor mortalidad en estos ambientes cálidos, dificultando así la supervivencia y reproducción de los trematodos.

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Un estudio reciente de la Universidad Atlántica de Florida revela que la diversidad y abundancia de ciertos parásitos —en particular, los llamados trematodos— se incrementa en latitudes frías que están lejos de la línea del ecuador por el cambio climático. Esto contradice el patrón global que asocia la mayor diversidad biológica con las regiones tropicales.

Este hallazgo, publicado en Journal of Biogeography, suma evidencia precisa sobre la importancia de factores como la temperatura y los hábitos de los hospedadores en la dinámica de las comunidades parasitarias, con consecuencias directas para la proyección de enfermedades en un escenario de cambio climático.

  • La revisión abarcó 29 estudios en ecosistemas costeros intermareales distribuidos a lo largo de aproximadamente 2.500 kilómetros de costa, desde zonas subtropicales hasta templadas, en un rango de 23 grados de latitud.
  • Según los datos presentados por la Universidad Atlántica de Florida, la presencia de parásitos no solo se observa con mayor frecuencia en animales como caracoles, sino que se intensifica en cangrejos y peces pequeños conforme se alejan del ecuador.

“Las infecciones por trematodos no solo alcanzan su punto máximo en los caracoles, como se había documentado anteriormente, sino que también aumentan en cangrejos y peces más alejados del ecuador”, afirmó Christopher Moore, investigador principal, en declaraciones difundidas por la institución.

  • La regla más aceptada hasta ahora en biogeografía —el gradiente latitudinal de diversidad— sostiene que la riqueza de especies, desde bacterias hasta mamíferos, es mayor cerca del ecuador, y va decreciendo hacia los polos.
  • Este fenómeno se explica en parte por el efecto de las altas temperaturas tropicales, que incrementan la productividad, aceleran la evolución y facilitan las interacciones ecológicas, como la herbivoría o la depredación.

Los parásitos suelen seguir este gradiente: los hospederos tropicales albergan, por lo general, más parásitos que los de latitudes altas.

  • Sin embargo, los trematodos, parásitos de forma similar a gusanos que utilizan ciclos de vida complejos —de caracoles, a cangrejos o peces pequeños, y de allí a peces o aves grandes—, presentan un patrón inverso.

La investigación de la Universidad Atlántica de Florida identificó que las infecciones por trematodos en huéspedes intermedios como cangrejos y peces de fondos marinos aumentan en latitudes más altas, extendiendo el fenómeno más allá de la primera etapa del ciclo parasitario.

  • El análisis de los 23 conjuntos de datos específicos sobre trematodos, incluidos en la investigación, mostró una marcada prevalencia de parásitos en regiones templadas y frías, que “desafia los patrones globales de biodiversidad”, explicó Moore.

Temperaturas más frías favorecen la permanencia de parásitos

La hipótesis propuesta por el equipo liderado por Moore vincula este gradiente inverso con una cuestión fisiológica:

  • En las zonas tropicales, donde la temperatura y la constancia térmica son mayores, los huéspedes se enfrentan a condiciones extremas que reducen su tolerancia a las infecciones.

Las enfermedades parasitarias provocan una mayor mortalidad en estos ambientes cálidos, dificultando así la supervivencia y reproducción de los trematodos.

En contraste, en aguas templadas y frías, los hospederos sobrellevan mejor las infecciones, permitiendo el desarrollo completo del ciclo parasitario.

  • Los investigadores de la Universidad Atlántica de Florida sostienen que esta diferencia explica el fenómeno identificado:
  • “En aguas templadas más frías, los huéspedes toleran mejor las infecciones, lo que permite a los parásitos sobrevivir, reproducirse y completar sus complejos ciclos de vida”.

Durante el análisis, la atención no solo se centró en las variaciones climáticas sino también en las estrategias adaptativas de los hospedadores.

  • Los cangrejos, que son abundantes y tienen alta resistencia, pueden sobrevivir a las infecciones y actúan como pieza fundamental en el ciclo vital parasitario, ya que son consumidos tanto por aves como por peces grandes.
  • Los peces bentónicos (como gobios y blénidos), que viven junto al fondo marino y poseen baja movilidad, registran un aumento claro en la carga de parásitos conforme la latitud aumenta.

La investigación destaca que su permanencia en un entorno fijo facilita que los trematodos completen sus ciclos.

La movilidad de los hospedadores como factor limitante

  • La movilidad también influye significativamente. Michael W. McCoy, director asociado de la Escuela de Sostenibilidad Ambiental, Costera y Oceánica de la FAU y autor principal, explicó a través del comunicado universitario que “los parásitos no solo siguen los números, sino que siguen a sus huéspedes”.

Es decir, el éxito reproductivo y la permanencia de una comunidad parasitaria dependen tanto de la abundancia como del comportamiento de los hospedadores.

  • Peces pelágicos —aquellos que recorren grandes distancias en aguas abiertas— muestran poca variación en sus infecciones parasitarias con la latitud, ya que su desplazamiento constante dificulta la fijación de los parásitos.
  • Los resultados muestran que “el lugar donde prosperan los parásitos depende de una combinación de factores: la distancia que recorren sus huéspedes, su longevidad y las condiciones ambientales locales a las que están expuestos”.

La Universidad Atlántica de Florida sostiene que el estudio de estos vínculos ecológicos ayuda a comprender mejor la dinámica de los ecosistemas marinos y a predecir cómo enfermedades asociadas a parásitos pueden reaccionar ante escenarios de cambio climático.

Los parásitos: actores invisibles en la biodiversidad global

Suele subestimarse la función de los parásitos en los inventarios de biodiversidad, pese a que se consideran indicadores cruciales para mapear la salud ecológica de los ambientes.

  • El análisis de la Universidad Atlántica de Florida enfatiza esta omisión, indicando que la integración de métricas parasitológicas es esencial para entender las redes tróficas y las reacciones en cadena entre especies.

En palabras de McCoy, “los parásitos suelen pasar desapercibidos en los estudios de biodiversidad, a pesar de ser actores clave en los ecosistemas”.

  • La importancia de reconocer estos patrones y entender cómo las dinámicas huésped-parásito pueden modificar la estructura de un ecosistema se incrementa a medida que “aumenten las temperaturas globales y se produzcan cambios en los ecosistemas”.
  • Para profundizar en la relación entre parásitos y ambiente, los investigadores planean ampliar el rastreo de infecciones por trematodos en un rango aún más amplio de latitudes y enfocar el esfuerzo en especies hospederas de baja movilidad.

El calentamiento perjudica al ecosistema oceánico

Como sabemos, gracias a la ciencia y a las mediciones que realizan periódicamente los científicos, el cambio climático está provocando el calentamiento de los océanos, y esto está teniendo un gran impacto en las diminutas criaturas que viven en el mar.

  • Un estudio reciente descubrió que el calentamiento de los océanos está destruyendo los parásitos marinos y esto podría tener graves consecuencias para todo el ecosistema oceánico.
  • El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Washington, analizó los efectos del calentamiento del océano en dos tipos de parásitos marinos: copépodos y dinoflagelados.

Estas diminutas criaturas son esenciales para la red alimentaria del océano, ya que son una fuente de alimento principal para muchos peces y otros animales marinos.

  • Los investigadores descubrieron que a medida que los océanos se calientan, los parásitos no pueden sobrevivir.
  • Las aguas más cálidas hacen que los parásitos pierdan su capacidad de reproducción y sus poblaciones están disminuyendo.

Esta es una gran preocupación, ya que los parásitos juegan un papel vital en la red alimentaria del océano. Sin ellos, todo el ecosistema podría perder el equilibrio.

Concretamente, la investigación revela una disminución en los parásitos de los peces desde 1880 hasta 2019, un período en el que su hábitat, Puget Sound (el segundo estuario más grande de los Estados Unidos continentales), experimentó un calentamiento significativo.

  • El estudio publicado en 2023 Proceedings of the National Academy of Science, llevó adelante el registro más grande y más largo del mundo sobre el número de parásitos en la vida silvestre, y tras este estudio, se evidencia que los parásitos pueden ser muy susceptibles al cambio climático.
  • El estudio encontró que el calentamiento de los océanos afecta negativamente a los depredadores de los parásitos, como los peces y otros animales marinos. Sin los parásitos, estas criaturas luchan por encontrar alimento y sus poblaciones también están disminuyendo.

Esto podría tener un efecto dominó en todo el ecosistema oceánico, ya que la pérdida de estas criaturas podría conducir a la disminución de otros animales marinos, como aves y mamíferos marinos.

  • Mientras que algunos parásitos tienen una sola especie huésped, muchos parásitos viajan entre especies huésped. Los huevos se transportan en una especie huésped, las larvas emergen e infectan a otro huésped y el adulto puede alcanzar la madurez en un tercer huésped antes de poner huevos.
  • “Nuestros resultados muestran que los parásitos con una o dos especies de huéspedes se mantuvieron bastante estables, pero los parásitos con tres o más huéspedes colapsaron”, dijo Wood.
  • “El grado de declive fue severo. Desencadenaría una acción de conservación si ocurriera en los tipos de especies que le importan a la gente, como los mamíferos o las aves”. No es solo la vida marina la que se ve afectada; el calentamiento de los océanos también contribuye al calentamiento global, que tiene un impacto directo en el sustento humano.

El océano absorbe más del 90 por ciento del exceso de calor generado por las actividades humanas, lo que hace que aumente el nivel del mar, ocurran fenómenos meteorológicos extremos y cambie la química del océano. Estos cambios ya están teniendo un gran impacto en las comunidades costeras y continuarán haciéndolo en el futuro.

Esto indica claramente que el mundo debe tomar medidas inmediatas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y frenar el calentamiento de los océanos. Esto se puede lograr aumentando el uso de energías renovables, como la energía solar y eólica, y reduciendo los desechos plásticos en el océano.

  • “La ecología de los parásitos está realmente en su infancia, pero lo que sí sabemos es que estos parásitos de ciclo de vida complejo probablemente juegan un papel importante en impulsar la energía a través de las redes alimentarias.
  • Con el apoyo a los principales depredadores”, enfatizó Wood, autora del informe que es uno de los primeros en utilizar un nuevo método para resucitar información sobre poblaciones de parásitos del pasado.

Los mamíferos y las aves se conservan con taxidermia, que retiene los parásitos solo en la piel, las plumas o el pelaje. Pero los especímenes de peces, reptiles y anfibios se conservan en líquido, que también conserva los parásitos que viven dentro del animal en el momento de su muerte.

  • En conclusión, un estudio reciente ha descubierto que el calentamiento de los océanos está destruyendo los parásitos marinos y esto podría tener graves consecuencias para todo el ecosistema oceánico.
  • La pérdida de estas criaturas podría provocar el declive de otros animales marinos y tener un efecto dominó en todo el ecosistema oceánico. El estudio destaca la necesidad de una acción inmediata para reducir el cambio climático y las emisiones de gases.

Todos podemos contribuir a frenar el calentamiento de los océanos al reducir nuestra huella de carbono y reducir los desechos plásticos. Cada pequeño paso que demos contribuirá a marcar una gran diferencia en la salud del océano y sus habitantes. /PUNTOporPUNTO

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