AMAZONÍA COLOMBIANA, Modelo MUNDIAL de Protección ANIMAL y Salvaguarda de BOSQUES y SELVA

Las organizaciones conservacionistas afirman que se ha perdido hasta un 20% de la selva y que una superficie similar se ha degradado a causa de actividades humanas como la agricultura, la ganadería, la tala y la minería.

Para Colombia la Amazonía es un componente central del patrimonio natural, cultural y climático del país, ya que representa el 42% del territorio nacional.

  • Esta región cubre más de 400.000 km² e incluye departamentos como Amazonas, Caquetá, Guaviare, Guainía, Putumayo y Vaupés. Es hogar y territorio de 64 pueblos indígenas, en 162 resguardos indígenas en Colombia y múltiples comunidades locales y afrodescendientes, quienes han habitado y cuidado la selva por generaciones.

La Amazonía colombiana funciona como el sistema circulatorio ecológico del país.

  • Desde sus selvas nacen algunos de los ríos más caudalosos del continente, como el Caquetá, el Putumayo y el Guainía, que no sólo alimentan al gran Amazonas, sino que también sostienen cuencas vitales en otras regiones del país ( pues influye en la regulación de lluvias que alimentan las cordilleras, los Andes y el Caribe).

Sólo en Colombia, la Amazonía alberga cerca de 3,798 especies de fauna y 17,531 especies de flora. Su integridad ecológica es esencial para la salud del sistema climático regional.

Sin embargo, su importancia su degradación progresiva debido a la deforestación, incendios, extractivismo y crisis climática, ya está comprometiendo su resiliencia.

  • Algunos estudios especializados en Climática sugieren que la Amazonía podría estar cerca de un punto de no retorno, donde dejaría de ser hogar de fauna, flora y personas, y un sumidero de carbono para convertirse en una fuente neta de emisiones y pérdida de hábitats naturales.

Amazonía, zona libre de minería e hidrocarburo

  • En un gesto histórico anunciado durante la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambios Climáticos celebrado en noviembre de 2025, Colombia se convirtió en el primer país amazónico en declarar toda su extensión del bioma como una zona libre de hidrocarburos y actividades de gran minería.
  • La medida fue anunciada por la ministra de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible del país, Irene Vélez Torres, durante el encuentro ministerial de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OCTA). Torres hizo un llamado para que todos los países sigan este ejemplo, con el objetivo de construir una “alianza amazónica por la vida”.

La declaración aumenta la presión sobre las demás naciones de la región pocas semanas después de Brasil autorizar la explotación de hidrocarburo en la Foz de Amazonas, en el proyecto de Petrobras para perforar el bloque 59.

  • Vélez Torres anunció toda la Amazonía colombiana como “zona de reserva de recursos naturales renovables”, afirmando que este es el primer paso hacia la protección de toda la Amazonía, que se extiende por nueve países de América del Sur.
  • “Es un acto de soberanía ambiental y un llamado fraterno a los demás países amazónicos, porque la Amazonía no tiene fronteras y su protección exige que caminemos juntos”, declaró Vélez Torres, al lado de la ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático de Brasil (MMA), Marina Silva.
  • La decisión establece una barrera inédita a la expansión de nuevos frentes de extracción de minerales e hidrocarburos en más de 48 millones de hectáreas, lo que corresponde al 42% del territorio continental colombiano y el 7% de toda la Amazonía sudamericana.

Además de proteger los departamentos de Amazonas, Caquetá, Putumayo, Guaviare, Guainía y Vaupés — amenazados por la apertura de carreteras ilegales, grilagem (apropiación ilegal de tierras), minería y por la presión de 43 bloques de hidrocarburos y casi 300 solicitudes de explotación minera aún no autorizadas.

Llamado hacia una ‘Alianza Amazónica por la Vida‘

Vélez Torres llamó a los nueve países de la OTCA a conformar una Alianza Amazónica por la Vida, articulando políticas de biodiversidad, clima, agua y combate a los crímenes ambientales. La ministra defendió que la selva se convierta en “el corazón de la acción climática y de la justicia ambiental”.

  • Según ella, proteger la Amazonía no es un obstáculo para el desarrollo: “La selva es una sola. Los ríos no tienen fronteras y la vida tampoco. Cuidar la Amazonía no es un sacrificio económico, es una decisión ética y científica. Es una apuesta por el futuro de la región y de la humanidad.

La protección del bioma está alineado con el Plan Nacional de Contención de la deforestación y con el compromiso colombiano para el cumplimiento del Acuerdo de París (2015). La medida también refuerza la agenda de transición energética justa promovida por el gobierno de Gustavo Petro, que ha defendido internacionalmente el fin progresivo de los combustibles fósiles.

Contradicción a lo brasileña

  • Durante el encuentro ministerial de la Amazonía, Marina Silva volvió a reforzar la propuesta presentada por el presidente Lula (PT) para la construcción de un guión consensuado en la COP30, cuyo objetivo es poner fin a los combustibles fósiles.

Según la ministra, el país reconoce las contradicciones que este sector ha impuesto a Brasil. Además, afirmó que es urgente definir un plan concreto para dejar atrás los combustibles fósiles.

  • Marina también defendió la cooperación entre los países en el combate contra las “emisiones de CO2 derivadas de la deforestación, del carbón y del hidrocarburo”, pero no comentó la reciente autorización para la explotación en la costa amazónica.

Amazonía, ecosistema estratégico para el Planeta

El Bioma Amazónico colombiano abarca 483.164 kilómetros cuadrados, lo que representa el 42,3% del territorio continental del país y el 7% de la superficie total de la gran Amazonía.

Se trata de un ecosistema estratégico cuya magnitud lo convierte en un pilar para la regulación climática, la biodiversidad y la seguridad hídrica a escala nacional y regional.

  • Este territorio se distribuye en 10 departamentos: seis de ellos en su totalidad (Caquetá, Putumayo, Amazonas, Guainía, Guaviare y Vaupés) y cuatro de manera parcial (Meta, Vichada, Cauca y Nariño). Está zona comprende 61 municipios, de los cuales 43 están incluidos completamente y 18 de manera parcial, además de 18 áreas no municipalizadas.
  • En cuanto a figuras de protección y manejo, el 22,9% del Bioma Amazónico es parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), mientras que el 55% del territorio corresponde a resguardos indígenas, con una superficie cercana a los 26,8 millones de hectáreas.

Estas características reflejan la importancia de este territorio como espacio de conservación, de vida y de salvaguarda de la diversidad cultural y natural del país.

¿Qué está pasando hoy con la Amazonía?

Las organizaciones conservacionistas afirman que se ha perdido hasta un 20% de la selva y que una superficie similar se ha degradado a causa de actividades humanas como la agricultura, la ganadería, la tala y la minería, y ahora también por la sequía y el aumento de las temperaturas inducidos por el clima.

  • El último punto álgido de deforestación se produjo en 2022, cuando se talaron casi 20.000 km2 de bosques, un aumento del 21% con respecto a 2021 y el peor año desde 2004, según el Programa de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP) de Amazon Conservation.
  • Tras un cambio de gobierno en Brasil en 2023, la tasa de deforestación de la Amazonía brasileña se redujo inmediatamente a la mitad -aunque no en las regiones controladas por otros países- y el mundo se alegró.
  • Pero pronto se descubrió que algunas partes de la Amazonía habían sufrido graves daños de los que tal vez no se recupere. Esto no es sólo producto de años de deforestación, sino también de la crisis climática, que se perfila como una nueva amenaza para el ecosistema amazónico.

Un aumento significativo de la temperatura y prolongados episodios de sequía han repercutido en su funcionamiento básico, haciendo que el bosque, habitualmente húmedo, sea más seco y susceptible a los incendios forestales.

En 2024, por ejemplo, hubo 41.463 focos de incendio en la Amazonía brasileña, la cifra más alta para ese mes desde 2010, según la agencia espacial brasileña, el INPE.

  • «Cada vez hay más sequías e incendios, lo que ha provocado un aumento de la degradación de varias zonas de la Amazonía», afirma Paulo Brando, profesor asociado de captura de carbono en ecosistemas de la Universidad de Yale (Estados Unidos).

«Esta degradación en diferentes partes se perfila como una gran amenaza para la Amazonía», alerta.

Los «ríos voladores» interrumpidos

  • Así es como surge el problema. La gigantesca región amazónica tiene sistemas climáticos internos: sus bosques hacen circular la humedad del océano Atlántico creando lo que se conoce como «ríos voladores» en el cielo.

Estos ríos atmosféricos dejan caer primero la lluvia sobre la parte oriental de la Amazonía, cerca del Atlántico.

  • A continuación, el agua vuelve a elevarse en el aire, desde el suelo y la vegetación (mediante un proceso de evapotranspiración), y se desplaza más hacia el oeste antes de caer sobre otra parcela de la selva tropical.

Esta circulación de agua de una parcela de selva tropical a otra se produce en toda la Amazonía y explica en parte cómo la inmensa selva ha florecido.

¿Punto de inflexión?

En el pasado, la selva húmeda ha sido muy resistente a los incendios forestales, pero en las zonas donde no llueve esa resistencia se está debilitando.

  • Algunos científicos temen que el ecosistema de la selva tropical esté llegando a un punto de inflexión del que no podrá recuperarse y se perderá para siempre.

«Estos son los primeros signos del punto de inflexión que estamos viendo en algunas partes del Amazonas», afirma Finer.

  • Erika Berenguer, investigadora asociada del laboratorio de ecosistemas de la Universidad de Oxford (Reino Unido), coincide en que el riesgo es cada vez mayor, pero, al igual que Finer, afirma que algunas zonas se ven más afectadas que otras.

«Es un proceso muy lento que se está produciendo en ciertas partes», explica.

La importancia más allá de la región

La Amazonía sigue siendo un potente sumidero de carbono, capaz de absorber grandes cantidades del principal gas que calienta el planeta, el CO2.

  • En 2022, se estimaba que contenía 71.500 millones de toneladas métricas de carbono, por encima y por debajo del suelo, según el informe del Programa de Monitoreo de la Amazonia Andina (MAAP) publicado en 2024.

Esto equivale a casi dos años de emisiones mundiales de CO2 a los niveles de 2022.

  • Pero la deforestación, en la que se tala y quema la vegetación, y el impacto del cambio climático en la selva tropical amenazan con convertir más zonas de la región en emisores netos, afirman los científicos. Perder la Amazonía equivaldrá a perder la lucha contra la crisis climática, añaden.
  • Los bosques tropicales también producen una cubierta de nubes que refleja la luz solar hacia el espacio y tiene un efecto refrigerante sobre el planeta. Mientras esto continúe, se ralentizará el calentamiento de la Tierra.
  • «Así como los bosques tropicales como la Amazonía tienen la capacidad de almacenar carbono y limitar el calentamiento, también tienen la capacidad de enfriar el planeta», afirma Tasso Azevedo, científico forestal brasileño. «Por eso llamamos a la Amazonía el gigantesco aire acondicionado para este mundo que se calienta», dice.

Y, como ya se ha señalado, la mayor cuenca de agua dulce del mundo influye notablemente en el clima mundial.

Los científicos afirman que el vertido masivo de agua dulce en el Atlántico ayuda a determinar las corrientes oceánicas, y que las alteraciones de este vertido afectarían tanto a las corrientes como a los patrones meteorológicos regionales y globales que ayudan a modelar./PUNTOporPUNTO

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