El bullying puede causar graves problemas emocionales y de comportamiento, como depresión y ansiedad, y en casos extremos, puede llevar al suicidio.
- Especialistas destacan el ciberbullying como una de las manifestaciones más insidiosas del acoso. Esta forma de acoso, que se desarrolla en espacios digitales, amplifica el acoso tradicional y lo hace más difícil de detectar. Las víctimas a menudo sufren en silencio, lo que agrava su situación y puede tener consecuencias emocionales profundas.
- Organizaciones como Bullying Sin Fronteras respaldan la conmemoración de este día, trabajando para sensibilizar a la sociedad sobre la gravedad del acoso escolar. En este contexto, se realizan diversas actividades en escuelas y comunidades para promover un ambiente seguro y libre de violencia, donde cada niño y adolescente sepa que el bullying es inaceptable y que hay recursos disponibles para ayudarles.
¿Qué es el Bullying o acoso escolar?
El bullying o acoso escolar es un problema social y educativo que afecta a niños y jóvenes en todo el mundo, incluyendo Argentina. Puede tener consecuencias graves para la salud física y mental de aquellas personas que lo padecen tal como depresión, ansiedad, trastornos alimentarios, problemas de sueño, bajo rendimiento académico, entre otros más graves.
La violencia escolar abarca todas las formas de agresión que los estudiantes sufren tanto dentro como fuera de las instituciones educativas, provenientes de sus compañeros, docentes y otros miembros del personal. Entre las diversas manifestaciones de este fenómeno se encuentran el ciberacoso, el hostigamiento, la manipulación y el bloqueo social, entre otros.
- Estudios llevados a cabo por El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) revelan que un alarmante porcentaje de niños, niñas y adolescentes en todo el mundo han experimentado algún tipo de acoso escolar en algún momento de su vida. Se estima que uno de cada tres estudiantes se convierte en víctima de este tipo de comportamiento, lo que subraya la urgencia de abordar este problema a nivel global.
En este día de conmemoración, es importante promover una reflexión profunda sobre el acoso escolar y sus repercusiones. Además, se busca impulsar acciones concretas de prevención y respuesta ante casos de esta magnitud, reafirmando el compromiso de la comunidad educativa en la protección y el bienestar de todos los estudiantes.
Violencias digitales
Incluso el ciberbullying, que es una de las violencias digitales mayormente conocidas en el mundo, puede darse de diferentes formas e involucra diversos roles, tales como el acoso, la exclusión y la manipulación, tanto en plataformas digitales como en redes sociales, donde el objetivo principal consiste en denigrar y humillar a la víctima.
Es el acoso escolar a través de e-mails, blogs, mensajería instantánea, redes sociales, mensajes de texto, imágenes digitales enviadas a través de teléfonos móviles, salas de chat, carteleras web y demás páginas disponibles.
México y España lideran los casos de Bullying
Niñas, niños y adolescentes que sufren acoso escolar sufren muchísimo psicológicamente. De acuerdo con datos de “Bullying Sin Fronteras” ONG Internacional, esas prácticas «son causantes directas de más de 200 mil muertes al año por homicidio o inducción al suicidio» en el mundo.
- Concretamente en México, 7 de cada 10 niños, niñas y adolescente lo sufren a diario, ya “en directo”, dentro y/o en los alrededores de la escuela, ya vía redes sociales, agrega el informe. Así y todo, la situación está mejor que hace cuatro años: cifras recogidas por la misma ONG entre enero de 2020 y diciembre de 2021 indicaban que en México se vivía la peor situación del mundo: eran 180.000 casos graves de bullying y ciberbullying. Lo seguían Estados Unidos y China.
Con estos últimos datos una experta de la Universidad Autónoma de México (UNAM) señalaba: “El acoso escolar tiene raíces en este ambiente que vivimos, en una sociedad violenta en donde la muerte, el balazo y los jalones de cabello se presentan a diario”.
“En el pasado, esta práctica concluía junto con las clases, pero ahora, debido a las redes sociodigitales, prosigue, se hace grande y llena de angustia la vida de la víctima. El anonimato, las redes, la rapidez con que ocurre, ayudan a su crecimiento”, añadía.
Se trata de Nelia Tello Peón, profesora titular de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM, y coordinadora del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Violencia Escolar de esa universidad; las cifras eran las de los años más duros del sacudión mundial por Covid-19, y proponía ese dato como hipótesis sobre la causa del crecimiento “explosivo” de este fenómeno:
“Tengo el supuesto de que los dos años de socialización que nos ‘comió’ la pandemia han agudizado el bullying, porque en ese tiempo no se desarrollaron habilidades sociales y emocionales, las que nos permiten interrelacionarnos con el otro de manera más igualitaria y solidaria”, señalaba en una nota publicada en el portal del UNAM.
- Hablaba desde su praxis y desde sus publicaciones. Ya en 2016, señalaba: “Hablaremos de la violencia escolar, principalmente de la que protagonizan los estudiantes, pero relacionándola con la violencia estructural, institucional y familiar. Nos referiremos a la desigualdad y a la impunidad como dos situaciones macro que, desde nuestro punto de vista, inciden en la violencia escolar en México.
El sello más longevo, permanente y fundamental que marca a la sociedad mexicana y le da su textura es el de la desigualdad”, plantea en su artículo “La violencia escolar como forma de convivencia de una sociedad”, y agrega:
“En cualquier nivel la desigualdad, como estructura social, nos determina, nos constituimos en ella, nos acostumbramos tanto a ella que incluso nos pasa inadvertida, como si no tuviera nada que ver con nosotros. (…) Al ser impuesta, la desigualdad es una violencia no reconocida, reproducida en nuestra cotidianidad y que genera una dinámica relacional de dominio y sumisión aceptada culturalmente como algo dado. La desigualdad opera a través de la exclusión y en ella reproducimos el mundo en el que vivimos”.
- Este es el panorama macro que describe para su país, y desde allí analiza el problema del acoso: “Estamos ante un problema fuerte que está en todos lados, que no es de ahora, y que debemos revertir. Para erradicarlo se necesita cambiar comportamientos, la forma como nos relacionamos con los otros”. Y no hay soluciones mágicas, señala, y advierte que es urgente aprender a construir sociedades en la convivencia.
“En vez de usar mi fuerza con el fin de destruirte, debo utilizarla para construir junto contigo; pero entonces tengo que aceptar que eres diferente a mí, que tus expresiones y tu fortaleza son distintas de las mías y que se complementan. Sólo así podremos construir de verdad una sociedad más humana”.
Más datos alarmantes
Lo de la urgencia lo dejan claro las cifras, que son más elocuentes en el reporte del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México. El sitio indica que, entre 2019 y 2024, los reportes de bullying aumentaron el 205 %. De la capital proviene el 74 % de los casos denunciados, y un 25 % corresponde a otros distritos, como el Estado de México, Puebla, Querétaro, Veracruz y Durango. Si desagregamos datos, tenemos que el 45 % de los casos de violencia escolar ocurren en secundaria, seguidos por los de la primaria, con un 27 %.
- Los del nivel medio superior (entre 15 y 18 años) llegaron a un 17 %, y los de preescolar, a un 6 %. Pero el acoso en el ambiente educativo también se da entre adultos: un 4 % de los reportes provinieron del nivel superior. Así las cosas, del total de las víctimas que reportaron el abuso (que, es necesario aclarar, no son todas las que lo sufrieron) un 49 % tiene entre 12 y 15 años, y el 55 % de las personas afectadas son niñas y adolescentes mujeres. Entre las formas de agresión más reportadas, la violencia física representa el 29 %; la verbal, el 26 %; la psicológica el 14 % y la sexual el 12 %; a esas formas se suma la exclusión social, con el 6 %. Además, el acoso a través de redes sociales es una preocupación creciente: la violencia cibernética afecta al 11 % de las niñas, niños y adolescentes.
Y si acercamos la lupa a la Secundaria, según datos de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (EAES), la prevalencia del acoso recibido en las escuelas participantes en la EAES es de 28.3 %, lo que implica unos tres millones de personas. Un 11 % de los estudiantes dijo haberlo sufrido de manera frecuente; a ellos se suman los que dijeron haberlo recibido de forma ocasional, que llegan a un 17.3 %.
Esto significa que poco más de una cuarta parte de las y los estudiantes de secundaria participantes ha recibido alguna forma de agresión en los tres meses previos a la aplicación de esta encuesta. Los insultos, las burlas, los rumores y los apodos son los tipos de agresiones más comunes. Concretamente, tanto los insultos como los apodos alcanzan a 90.0 % de los encuestados; las amenazas llegan 51.8 %, y romper o estropear la ropa o pertenencias de otros(as) para causarles daño, casi al 36 %.
España, sintético pero preocupante panorama
Según datos que también proporciona la ONG Bullying sin Fronteras, el acoso escolar en España ha tenido un crecimiento exponencial desde que la organización comenzó a hacer las mediciones mundiales en 2019: “8 (ocho) de cada 10 (diez) niños, adolescentes y jóvenes sufren todos los días algún de tipo de acoso y ciberacoso”, señala el informe de 2024, y advierte que el bullying crece en España por las siguientes razones:
- Compañeros carentes de empatía y de misericordia.
- Directivos y docentes apáticos e indolentes.
- Padres de acosadores que no ven con buena cara a los extranjeros y festejan la violencia de sus hijos.
- Un Estado ausente sobre cuestiones de educación y especialmente ausente en situaciones de bullying.
«Mientras medios de comunicación y políticos consideran que la situación está bien, la realidad los golpea en la cara. No sirve mentir ni esconder. Falta información seria y confiable sobre el desastre que está causando el bullying en la Península Ibérica”, advierte.
México ocupa el primer lugar mundial en número absoluto de casos de bullying
Con el objetivo de salvaguardar a niños y jóvenes estudiantes del acoso escolar en México y el mundo, el pasado 7 mayo arrancó la revisión de la Norma BULL-LI-2015/A Competencia ante el Bullying, por parte de Anti Bullying Protocol y Lloyd International, organizaciones impulsoras de un sistema para erradicar este tipo de episodios en centros educativos.
- Se trata del primer instrumento normativo de su tipo, a través del cual se establecen protocolos para combatir este problema surgido en el ámbito escolar y que, en varias ocasiones, se traslada al mundo digital.
- Violencia física, agresiones verbales, acoso sexual, exclusión social y ciberacoso son algunas de las formas que adopta esta problemática que afecta a niñas, niños, adolescentes y jóvenes de todos los niveles escolares.
De acuerdo con cifras de Bullying Sin Fronteras, integradas en colaboración con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México ocupa el primer lugar mundial en número absoluto de casos de bullying, con más de 28 millones de niños y adolescentes potencialmente afectados.
Esta afectación continúa creciendo pues los reportes oficiales han aumentado hasta un 205 por ciento durante los últimos cinco años, dejando en evidencia una crisis estructural que amenaza la salud mental, la seguridad y el desarrollo de millones de estudiantes.
- Óscar David Hernández, manager de Protocol AB, comenta en entrevista con Reporte Indigo que el acoso escolar en México y el mundo no es algo nuevo, sin embargo, actualmente la situación se ha tornado más complicada tanto en el escenario local y mundial al observarse un aumento importante de casos.
“Este es un tema realmente complicado, porque a nivel mundial uno de cada tres estudiantes está sufriendo bullying en este momento, mientras que en México la UNESCO determina que el 32 por ciento, entre los nueve y 17 años, han sido víctimas de acoso escolar, aunque sabemos que estas cifras son prácticamente de dos a uno, porque la mayoría de los casos no se reportan.
- De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP), el acoso escolar es “un comportamiento prolongado de abuso y maltrato que ejerce una alumna o un alumno, o bien un grupo de alumnas o alumnos sobre otro u otros, en las escuelas con el propósito de intimidar o controlar al alumno, mediante contacto físico o manipulación psicológica”.
- El acoso escolar tiene tres vertientes: verbal, social y físico. El acoso verbal consiste en la expresar de manera directa o indirecta entre estudiantes palabras desagradables o agresivas, como burlas, insultos, comentarios sexuales inapropiados y provocaciones, con la intención de humillar, amenazar o intimidar.
Por otra parte, el acoso social es aquel que busca lesionar emocionalmente las relaciones de una alumna o un alumno con otro u otros, aislarlo, no tomarlo en cuenta o marginarlo. Puede ser directo o indirecto, como divulgar rumores acerca de sus actividades personales y avergonzarlo en público.
El acoso físico es la acción continua de un estudiante o un grupo de alumnos que buscan lastimar u ocasionar lesiones corporales a otro u otros, o deteriorar sus pertenencias. a través de acciones como golpear, patear, pellizcar, escupir, hacer tropezar, empujar, tomar, romper o esconder sus cosas, hacer gestos desagradables o inadecuados con la cara o las manos.
Se trata de un comportamiento repetitivo
Para que estas acciones agresivas se consideren acoso escolar deben cumplirse dos condiciones, sino, de acuerdo con la SEP, se tratan de conductas de riesgo, es decir, de comportamientos pueden ocurrir por única vez y alterar la convivencia escolar sana y pacífica.
- Dichas características son el abuso de poder y la repetición y sistematicidad de los comportamientos que constituyen bullying. El abuso de poder se refiere a los comportamientos frecuentes como agresión física, intimidación y amenazas, por parte de una alumna o alumno, o bien un grupo de alumnas o alumnos para humillar o transgredir emocionalmente.
- En tanto la repetición y sistematicidad se relaciona con que estos comportamientos se repiten constantemente con el propósito de vulnerar la condición física y emocional de un estudiante.
De acuerdo con Protocol AB, LLC, es en el nivel secundaria y preparatoria en el que se concentran el mayor número de agresiones de este tipo, a pesar de que el fenómeno se extiende a todos los niveles educativos y contextos, tanto físicos como digitales.
“El mayor riesgo está en secundaria y preparatoria, partiendo de definir al bullying como un comportamiento agresivo que es repetitivo y bajo un esquema de desequilibrio de poderes”, menciona Hernández.
De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), los conflictos entre niñas, niños y adolescentes se convierten en bullying, cuando existe una intención de agredir a la víctima de manera constante, el agresor no presenta sentimientos de compasión por la persona agredida, hay una desigualdad entre el agresor y la víctima, como la edad, estatura o popularidad, el agresor comúnmente justifica su agresividad señalando diferencias que tienen que ver con cuestiones de raza, religión, género, origen, estatus económico, discapacidad, orientación sexual, así como características físicas y estéticas, entre otras.
- Óscar David Hernández, manager de Protocol AB, menciona que parte de lo que ha hecho más difícil combatir el bullying en las escuelas es la proliferación de medios digitales y la accesibilidad a estos por parte de los adolescentes.
Hernández resalta las consecuencias del acoso escolar prolongado dentro y fuera del ámbito escolar, como son la ansiedad, aislamiento, entre otras: “Recordemos que las víctimas no solamente sufren en el momento en que reciben el acoso, sino que arrastran consecuencias psicológicas que son duraderas como ansiedad, aislamiento y, algo que es muy común, es el bajo rendimiento escolar”, explica.
Problema estructural, grave en México
En el mundo mil millones de niñas, niños y adolescentes sufren acoso y violencia escolar, según cálculos de la Unesco, por lo que a decir de especialistas es considerada la epidemia del siglo XXI.
- La doctora María Teresa Prieto Quezada, Coordinadora del doctorado en Gestión de paz y prevención de violencias del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA) de la UdeG, dijo que se trata de un problema estructural, grave. México, en la actualidad, sigue conservando el deshonroso segundo lugar en violencia a nivel mundial.
“La violencia escolar ha alcanzado niveles alarmantes y afecta tanto a estudiantes como a profesores. No es un problema solamente de alumnos, es un problema de maestros, es un problema de instituciones, de la sociedad”, declaró.
- Dijo que entre las 200 razones por las que son acosados, destacan la crítica al aspecto físico, la forma de vestir, de hablar; los gustos musicales; el pertenecer a un grupo o colectivo especial, por ser religioso o tener alguna discapacidad, informó.
- “De 2019 a la fecha en México la violencia se ha incrementado 205 por ciento. Se calcula que en el país tres millones sufren de violencia y acoso escolar. Algunas escuelas no lo señalan por las cuestiones mediáticas, lo resuelven internamente, pero sigue habiendo ausentismo y muchos de los padres prefieren cambiar a los hijos de la escuela”, apuntó.
Prieto Quezada dijo que el acoso se ha trasladado a las redes sociales, donde se manifiestan mensajes de odio, extorsiones y se hace uso de la inteligencia artificial para hostigar; por lo que la violencia escolar ha evolucionado, pasó a otros niveles que han culminado en eventos catastróficos, como suicidio de estudiantes.
“Entrevistamos a mil 200 alumnos, y nueve de cada diez asume que a veces se conocen casos de acoso escolar y no les dan suficiente importancia para evitar problemas; además, 42.3 por ciento opina que los centros educativos suelen tratar de ocultarlos con el fin de evitar que se tenga una imagen negativa de la escuela”, informó.
- Ante este panorama, señaló que es fundamental que los planteles escolares, padres de familia y sociedad trabajen juntos ante un problema de tipo estructural, que tiene que ver con la sociedad violenta en la que vivimos.
- El doctor José Claudio Carrillo Navarro, profesor investigador de dicho doctorado, recordó que como parte de los trabajos de un grupo de estudiosos del tema, se hizo una recopilación de las investigaciones más destacadas en el país, y se busca que esos resultados sean utilizados por las instituciones estatales y federales para formular políticas y programas.
“Nos parece importante que haya políticas de largo plazo que no sean programas efímeros, coyunturales, sino de largo aliento, que sean integradas a los espacios escolares, como la política para crear diagnósticos que evalúen el clima de sus instituciones”, indicó.
Dijo que es importante contar con un atlas de la violencia escolar por municipios, regiones, estados y del país que sea un referente empírico para establecer estrategias oportunas.
“Otra de las propuestas que estamos planteando es que se integre en las currículas de todos los niveles educativos, de manera transversal, el análisis de los temas de violencia, de convivencia; no pueden aparecer solamente como un contenido temático, sino que tienen que permear un cambio de actitud en profesores, alumnos, directivos. Debemos de crear programas para sensibilizar y dar herramientas a los padres de familia para que hagan lo que les corresponde”, precisó.
Entre las señales de alerta que pueden identificar los padres de familia para detectar si su hijo o hija es víctima de acoso o violencia escolar destacan: que se niegue a asistir a la escuela, que tenga problemas de sueño, que se orine en la cama, que tenga pesadillas, pérdida de la ilusión, y desánimo; además de que suele ser más enfermizo o enfermiza.
Síntomas
Existen una serie de indicadores que el niño acosado puede presentar y alertar a los padres y profesores en caso de que esté sufriendo bullying escolar:
- Problemas de memoria, dificultad en la concentración y atención y descenso del rendimiento escolar.
- Depresión, ansiedad, irritabilidad, falta de apetito, dolor de cabeza, malestar generalizado, cansancio, sensación de ahogo, etc.
- Dificultades para dormir, pesadillas o insomnio.
- Aislamiento social, apatía e introversión.
- Mantenerse en estado de alerta de manera constante.
- No querer ir al colegio, ni juntarse con otros niños.
- Faltar al colegio de forma recurrente.
- Sentimientos de culpa y asunción de responsabilidad de los hechos.
- Conductas de huida y evitación.
- Negación de los hechos e incongruencias.
- Llanto incontrolado, respuestas emocionales extremas.
- Miedo a perder el control o a estar solo.
- Síntomas como temblores, palpitaciones, inquietud, nerviosismo, pesimismo, etc.
- Ideas e intentos de suicidio./Agencias-PUNTOporPUNTO