El cambio climático no solo afecta los paisajes y los ecosistemas, sino que también puede transformar silenciosamente el funcionamiento del cerebro. Los mecanismos neurobiológicos a través de los cuales el calor extremo lo afecta son múltiples y actúan de manera sinérgica.
- El cerebro humano es sensible a la temperatura. Funciona de manera óptima en un rango muy estrecho y cuando el calor externo es intenso o prolongado, el organismo entra en un estado de alerta fisiológica.
- El hipotálamo, que actúa como el termostato del cuerpo, trabaja a pleno para regular su temperatura interna.
- Este esfuerzo extra consume recursos energéticos que normalmente se destinan a funciones anímicas y cognitivas como la concentración, la memoria o la toma de decisiones. No es casual que mayor calor se cometan más errores.
Los efectos del calor en la mente
Estudios recientes han mostrado que con temperaturas elevadas el tiempo de reacción se enlentece, la capacidad de razonamiento disminuye y la atención se vuelve errática dado que el calor intenso altera el equilibrio de los principales mensajeros químicos del cerebro.
- Ejemplos. La serotonina, conocida como la molécula del bienestar y el equilibrio emocional, ve afectada su producción y funcionamiento con las altas temperaturas, lo que se asocia con irritabilidad y mayor vulnerabilidad a la depresión.
- La dopamina -vinculada a la motivación y el placer- también se desregula por el calor excesivo y puede reducir su actividad, generando apatía y falta de iniciativa.
- El cortisol, la hormona del estrés, aumenta ya que el cuerpo percibe el calor como una amenaza. Si esta respuesta se mantiene en el tiempo, el sistema nervioso queda en un estado de tensión crónica que desgasta el bienestar psicológico.
Además, el calor interrumpe el sueño y el sueño deficiente agrava aún más el desequilibrio de todos estos neurotransmisores.
- Las consecuencias sobre la mente son concretas y medibles. Investigaciones en varios países han documentado -publicado en The Lancet Planetary Health en 2021- que cada incremento de un grado Celsius en la temperatura media mensual, se asocia a un aumento del 0,9 % en la prevalencia de los trastornos mentales.
Los días de calor extremo se correlacionan con un aumento de las consultas psiquiátricas de urgencia, mayor incidencia de episodios depresivos y ansiosos, y un incremento de la agresividad.
Las personas con alteraciones previas de salud mental son especialmente vulnerables ya que, además, muchos psicofármacos afectan la capacidad del cuerpo para regular su temperatura.
- Pero, incluso, personas sin antecedentes reportan mayor irritabilidad, dificultad para controlar las emociones y sensación de angustia difusa durante las olas de calor. El calor ya no es solo una incomodidad física. Es un factor ambiental con efectos reales sobre la química cerebral y la salud emocional.
- Reconocer esta conexión es el primer paso para protegerse: mantener una buena hidratación, cuidar el sueño, limitar la exposición al sol en horarios críticos y prestar atención a los cambios emocionales en períodos de calor intenso son medidas simples con un gran impacto.
Qué sabemos del impacto del cambio climático en la salud mental de los latinos
El 61% de los latinos siente ansiedad por el cambio climático y casi la mitad (47%) se preocupa por sus efectos al menos una vez por semana.
- Así lo indica un informe de la Asociación Estadounidense de Psicología, que destaca que 7 de cada 10 latinos se sienten preocupados por la respuesta gubernamental al cambio climático.
- La exposición a fenómenos extremos como huracanes, inundaciones, sequías y altas temperaturas está asociada a mayores tasas de ansiedad, estrés postraumático, depresión e, incluso, suicidios.
Huracanes, inundaciones e incendios forestales en la salud mental
“El calentamiento del planeta está propiciando eventos extremos del clima como incendios forestales, inundaciones repentinas, sequías prolongadas, tornados, días y noches de calor extremo, aumento en el nivel del mar y sus consecuencias como las marejadas ciclónicas y la erosión de las playas, deslizamientos de terreno, huracanes que se intensifican más rápido y mayor riesgo de exposición a aire contaminado”, explicó a Factchequeado Gredia Huerta-Montañez, pediatra, investigadora científica y presidenta de Puerto Rico Clinicians for Climate Action.
- Hay diferentes situaciones provocadas por el cambio climático que pueden tener un impacto en nuestra salud mental, según recoge una revisión publicada en International Journal of Environmental Research and Public Health. Por un lado, hay que tener en cuenta los eventos climáticos extremos que duran días como huracanes, tifones o inundaciones.
- Por otro, están los eventos temporales de larga duración, como las sequías o algunas olas de calor. Y, por último, los cambios permanentes a largo plazo como las temperaturas más altas, el aumento del nivel del mar y un entorno físico inhabitable.
- “La exposición a eventos climáticos extremos como huracanes, tifones, inundaciones e incendios forestales se asocia con un aumento significativo de los problemas de salud mental como el trastorno de estrés postraumático, la depresión y la ansiedad”, explicó Lawrence A. Palinkas, profesor de política social y sanitaria que estudia cómo el cambio climático afecta a poblaciones vulnerables, a Maldita.es, medio cofundador de Factchequeado.
El 56% de los latinos en EE. UU. vive en zonas que han experimentado un evento climático extremo en el último año, según el Pew Research Center. Algunos estudios indican que la exposición a desastres climáticos en regiones con alta densidad latina, como Texas y Florida, se asocia con un aumento en consultas de urgencia por ansiedad y depresión.
Algunas personas que han vivido el huracán Katrina (que azotó las costas del sureste de Florida y New Orleans en 2005), el huracán María (que causó daños masivos en Puerto Rico en 2017) o inundaciones o ciclones padecen ansiedad, trastornos del estado de ánimo, estrés postraumático, dificultades para dormir o una crisis de identidad provocada por la pérdida del lugar y el duelo. Estas consecuencias pueden durar meses o incluso años.
- Vanessa Muñoz, gerente del programa de conservación de la Hispanic Access Foundation, señaló que algunos lugares donde suelen vivir las comunidades latinas “pueden experimentar temperaturas extremas, mientras que otros están más expuestos a inundaciones o a frecuentes incendios forestales”.
- “Los huracanes y los fuegos forestales que cada vez son más frecuentes y severos en estados como California se asocian con la pérdida del hogar y hasta de vecindarios enteros”, explicó Huerta-Montañez. Esto “conlleva una alteración profunda y prolongada en las rutinas familiares” y “tiene un gran impacto en la salud mental y en la estabilidad emocional de las personas, especialmente de los niños y adolescentes”.
La exposición a olas de calor también se ha asociado con un aumento del estrés, la depresión y la ansiedad. Cuanto más largas sean, peor pueden ser las consecuencias en la salud mental. Un artículo publicado en la revista PNAS indica que tanto el calor como la sequía aumentan el riesgo de suicidio y el número de visitas a los hospitales psiquiátricos.
- Más de dos millones de trabajadores agrícolas en EE. UU., muchos de los cuales son latinos, están en riesgo de sufrir enfermedades relacionadas con el calor. De hecho, los latinos son un 21% más propensos que los blancos a experimentar el efecto de isla de calor urbana.
- Este fenómeno ocurre cuando las ciudades experimentan temperaturas más altas que las áreas rurales circundantes debido a la escasez de vegetación y la excesiva retención de calor del asfalto y el hormigón.
- “Investigaciones recientes muestran que los latinos enfrentan tasas más altas de exposición a contaminación del aire y calor extremo, mientras que el 55% carece de seguro médico o está subasegurado, lo que los deja aún más vulnerables”, explican desde Climate Power, aliado institucional de Factchequeado.
A ello se suma que un 14% de los hogares latinos no tiene acceso a aire acondicionado y el 37% ha tenido que sacrificar necesidades básicas para pagar facturas de energía más altas, según KFF Health News, medio aliado de Factchequeado. Algo que, agrava aún más el estrés y la ansiedad en épocas de calor extremo, como indican desde Climate Power.
“Hay estudios que demuestran que el alza acelerada en la temperatura ambiental promedio está promoviendo mayores tasas de agresión colectiva, suicidios violentos y un deterioro de la salud mental y estrés en la población general”, explicó Huerta-Montañez.
Cómo el aumento del nivel del mar amenaza la salud mental
Los cambios a largo plazo y duraderos en el medio ambiente (por ejemplo, la erosión costera o el aumento del nivel del mar) también tienen un impacto en la salud mental. Según Palinkas, la exposición a este tipo de cambios está asociada con aumentos en las tasas de suicidio, depresión y ansiedad.
- El nivel del mar ha subido entre 21 y 24 centímetros desde 1880, según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés). Y todo parece indicar que la situación va a empeorar.
- Hasta 2100 es probable que el nivel del mar aumente “al menos 30 centímetros” respecto al nivel de comienzos de siglo. Con la subida del nivel del mar, se espera un aumento de inundaciones en los próximos años en varias partes del mundo.
El 44 % de los latinos vive en condados con alto riesgo de inundaciones, según la Hispanic Access Foundation.
- Un estudio publicado en la revista Nature Communications indica que quienes habitan en zonas costeras enfrentan mayor riesgo de aislamiento social y pérdida de acceso a servicios críticos debido a inundaciones recurrentes y daños en la infraestructura.
¿Por qué los latinos sufren de forma desproporcionada el cambio climático?
Los latinos sufren de forma desproporcionada los efectos del cambio climático. Para entender este concepto de las disparidades en los riesgos a la salud asociadas al cambio climático, Huerta-Montañez sugirió pensar en que “todas las personas en Estados Unidos estamos corriendo una carrera cuya meta final es tener salud y bienestar”.
- “Pero, desafortunadamente, no todos salimos del mismo punto de partida en esa carrera. Los latinos salimos de mucho más atrás cuando comienza la carrera, en comparación con las personas de raza blanca”, indicó.
- Por lo tanto, tenemos que “correr” una distancia mucho más larga para llegar al mismo lugar. “Esto representa una injusticia muy marcada porque el acceso a la salud es un derecho, no un privilegio”, señaló.
- Algunos factores, como la pobreza, la contaminación ambiental, la marginalización y el menor acceso a salud y educación, aumentan la vulnerabilidad de las comunidades latinas en Estados Unidos frente al cambio climático y sus efectos en la salud.
A ello se suma que “entre las ocupaciones más frecuentes entre los trabajadores latinos e hispanos se encuentran aquellas que conllevan una mayor exposición a los factores e inclemencias del clima, como lo son la agricultura, la jardinería y la construcción”.
- En esta nota de Factchequeado te explicamos por qué los latinos están más expuestos al calor extremo en el trabajo y cómo protegerse. Otro factor que aumenta la vulnerabilidad de ciertos grupos de latinos en Estados Unidos es el poder e influencia que tiene cada estado o territorio en el Congreso, según Huerta-Montañez.
- “Al analizar la respuesta federal a los huracanes de 2017, se observó que, entre las mismas poblaciones latinas, Puerto Rico -al no tener voto en el Congreso y debido a la marginalización de su población- es más vulnerable a sufrir retrasos desproporcionados en la recepción de ayuda federal, en comparación con estados como Florida y Texas”.
Entre los latinos que viven en el territorio continental de Estados Unidos, también existen grupos vulnerables. La experta menciona a las comunidades en zonas urbanas densamente pobladas sin áreas verdes ni árboles que proporcionen sombra; comunidades sin espacios de enfriamiento para quienes carecen de aire acondicionado o las personas sin techo durante olas de calor extremo; y comunidades situadas en zonas costeras inundables o propensas a incendios forestales.
Antonieta Cádiz, directora ejecutiva de Climate Power En Acción, destacó a Factchequeado que aunque Trump llegó a la presidencia prometiendo ‘hacer a América saludable otra vez’, su administración ha desmantelado regulaciones, ‘determinación de peligro’, dejandonos vulnerables.
- Esto funcionaba como un semáforo en rojo para las fábricas y plantas contaminantes: cuando la contaminación se volvía peligrosa, obligaba a detener o reducir las emisiones para proteger la salud de la gente.
- Al eliminar esa regulación, es como apagar el semáforo y dejar el cruce libre, permitiendo que la contaminación fluya sin control, aunque ponga en riesgo a las comunidades cercanas — muchas de ellas latinas.
A 8 de cada 10 jóvenes les preocupa el cambio climático
“Las amenazas generales de un clima cambiante pueden incitar a la desesperación y la desesperanza, ya que las acciones para abordar el ‘problema perverso’ del cambio climático parecen intangibles o insignificantes en comparación con la escala y magnitud de las amenazas”, afirman los investigadores de un artículo publicado en International Journal of Mental Health Systems.
Los adultos latinos son especialmente propensos a experimentar altos niveles de ansiedad climática en comparación con los estadounidenses negros y los blancos, según un estudio del Programa de Comunicación sobre el Cambio Climático de Yale.
- El 26% de los latinos dice haber experimentado ansiedad inducida por el cambio climático, según una investigación publicada en la revista Nature. Además, suelen encontrar barreras para acceder a servicios de salud mental cultural y lingüísticamente apropiados.
- Este problema también afecta a los jóvenes: 8 de cada 10 jóvenes dicen estar preocupados por el cambio climático, según un estudio publicado en la revista The Lancet.
- Los autores han entrevistado a más de 10,000 jóvenes de 16 a 25 años de Estados Unidos y otros 9 países. Más del 50% se siente triste, ansioso, enojado, impotente, indefenso y culpable por el calentamiento global y un 45% asegura que esta crisis afecta a su día a día.
“Niños y jóvenes de países de todo el mundo manifiestan ansiedad climática y otras emociones y pensamientos angustiosos sobre el cambio climático que impactan su vida diaria”, indica el estudio.
- Los autores destacan que “una gran proporción de niños y jóvenes de todo el mundo manifiesta angustia emocional y una amplia gama de emociones dolorosas y complejas, como tristeza, miedo, ira, impotencia, desamparo, culpa, vergüenza, desesperación, dolor, pena y depresión”.
Esta angustia se asocia con creencias sobre “una respuesta gubernamental inadecuada y sentimientos de traición”.
- Emma Lawrance, directora del Centro de Atención Climática del Imperial College de Londres, explicó que los jóvenes son quienes menos han contribuido al problema, pero también quienes se enfrentan al reto de afrontar las consecuencias. “Los adultos que se suponía debían protegerlos los han defraudado”, explicó a la revista Time.
“Los desastres pueden trastocar la vida de los adolescentes durante largos períodos, por ejemplo, al interrumpir la asistencia escolar y los servicios de apoyo social y físico. Además, la situación económica de sus familias podría empeorar”, añadió Amy Auchincloss, profesora asociada de epidemiología en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Drexel.
Cambio climático y contaminación afectan tu cerebro
El cambio climático no solo altera los ecosistemas, también tiene impacto en el cerebro humano, advierten investigadoras de la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad de la Universidad Veracruzana.
- Ariadna Tercero Pérez y Abril Alondra Barrientos Bonilla explican que factores asociados al deterioro ambiental —como el estrés crónico, la contaminación, la exposición a tóxicos y las variaciones climáticas— pueden provocar cambios estructurales y funcionales en el cerebro, particularmente en el hipocampo, región fundamental para la memoria y el aprendizaje.
- Además, María de Jesús Rovirosa Hernández, del Instituto de Neuroetología-UV, citó un estudio sobre cómo el cambio climático influye en el tamaño del cerebro humano y cómo, tanto el aumento como la disminución de la temperatura provocan un aumento de aproximadamente el 20 por ciento en el número de casos de migraña.
Durante la conferencia “Cerebro y planeta: ecosalud para un futuro sustentable”, Ariadna Tercero y Abril Barrientos enfatizaron que la salud humana y la del planeta están profundamente conectadas.
- Explicaron que si bien en un inicio se hablaba del enfoque de ecosalud, actualmente se utiliza también el concepto de salud planetaria, que reconoce la interdependencia entre naturaleza y bienestar humano, colocando a la salud de las personas como objetivo, pero siempre dependiente de las condiciones del planeta.
El cerebro, apuntaron, es particularmente sensible a las exposiciones ambientales. A partir de datos de varios autores y organizaciones, subrayaron que distintos factores presentes en el entorno pueden influir en procesos cognitivos, emocionales y fisiológicos.
- Aunque admitieron que determinar todo el impacto resulta complejo, enfatizaron que el clima y las condiciones meteorológicas tienen distintos efectos: entre los directos se encuentran las lesiones, enfermedades e incluso muertes relacionadas con fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes en distintas regiones del mundo.
Las olas de calor más prolongadas y habituales, por ejemplo, se asocian con exceso de mortalidad y mayor agotamiento por calor. También dijeron que se ha observado un agravamiento de enfermedades circulatorias y respiratorias, además de pérdidas de salud derivadas de tormentas, huracanes, tornados e inundaciones.
- De acuerdo con estimaciones citadas de la Organización Panamericana de la Salud, a partir de 2030 podrían registrarse alrededor de 250 mil muertes adicionales relacionadas con enfermedades sensibles al clima, entre ellas, estrés por calor, desnutrición, dengue y malaria.
- Las investigadoras indicaron que se prevé que el cambio climático tenga todavía más consecuencias en la salud mental, pues los desplazamientos forzados provocados por desastres naturales o la pérdida de entornos habitables pueden incrementar los niveles de estrés y agravar padecimientos psiquiátricos.
Incluso en personas sin antecedentes de enfermedad mental pueden presentarse cuadros de angustia reactiva, depresión, agresividad o sensación de pérdida.
Impacto desigual
Apuntaron que el impacto no es igual para toda la población. Adultos mayores, niñas y niños, así como personas que viven en entornos con mayores carencias, enfrentan mayores riesgos.
Quienes trabajan al aire libre también pueden ver reducida su capacidad laboral por el calor extremo, además de enfrentar mayores probabilidades de agotamiento, paro cardiaco o accidentes de trabajo.
- Otro concepto abordado fue el “exposoma”, que refiere al conjunto de factores ambientales, sociales y conductuales que influyen en la biología humana desde la concepción hasta la muerte. Dentro de estas exposiciones constantes se encuentra la alimentación, que impacta directamente en la salud física y cerebral.
Alertaron que el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados puede tener efectos negativos en el cerebro. El exceso de azúcares puede generar inflamación y afectar la memoria; las grasas trans alteran la comunicación neuronal, y diversos aditivos pueden influir en los niveles de ansiedad.
A largo plazo, estos factores se asocian con riesgos de enfermedades neurodegenerativas, así como con alteraciones en la energía, la concentración y el estado de ánimo. /PUNTOporPUNTO























