El Humo de los INCENDIOS en EUROPA son ya en una MegaEMERGENCIA de SALUD

La temporada de incendios de 2026 ya ha reducido a cenizas cerca de seis millones de hectáreas en Europa y América del Norte.

El humo de los incendios del sur de Europa se ha convertido en una emergencia sanitaria creciente, advierte la Organización Mundial de la Salud, que considera que las autoridades deben informar y proteger mejor a los más vulnerables.

  • Los incendios arrasan el sur de Europa en la que ya es una de las peores temporadas de fuegos forestales de los últimos años. La situación ha obligado a realizar evacuaciones masivas, ha dañado infraestructuras y se ha cobrado vidas. Su impacto en la salud de la población y en los sistemas sanitarios también aumenta en toda la región.
  • «No se trata solo de episodios de incendios que afectan a los medios de vida y generan un peligro inmediato, es una auténtica emergencia sanitaria», explicó a Euronews Health Dorota Jarosinska, responsable de programas del Centro Europeo de la Organización Mundial de la Salud para el Cambio Climático, el Medio Ambiente y la Salud.

Añadió que las consecuencias pueden prolongarse mucho después de que el fuego se haya extinguido y sentirse a gran distancia del lugar donde se produjo el incendio.

  • «Ese humo procedente de los incendios forestales puede recorrer cientos, cuando no miles de kilómetros, deteriorando la calidad del aire en lugares muy alejados del foco, incluidas áreas urbanas densamente pobladas, y afectando potencialmente a muchas personas», añadió Jarosinska.

«No es necesario ver las llamas ni una columna de humo para estar expuesto al riesgo para la salud».

Qué es el humo de los incendios forestales y por qué es perjudicial

  • El humo de los incendios forestales es una mezcla de contaminantes tóxicos, partículas y gases. Los riesgos para la salud pueden variar según qué se esté quemando, ya que las llamas a menudo alcanzan plásticos, aparatos electrónicos y pinturas que liberan sustancias químicas tóxicas a la atmósfera.

«Estas partículas pequeñas y finas pueden pasar de los pulmones a la sangre y desencadenar una respuesta del organismo, activando el sistema inmunitario y provocando inflamación», señaló Jarosinska.

  • Aunque en las personas sanas los síntomas suelen ser leves, como irritación de garganta o mucosidad nasal, Jarosinska advirtió de que quienes padecen problemas de salud previos pueden sufrir un impacto mucho mayor.

Las personas con asma o enfermedad pulmonar crónica son especialmente vulnerables, al igual que quienes tienen dolencias cardiacas, además de los niños y las personas mayores. «Los síntomas son muy variados y pueden ir desde cuadros leves hasta muy graves, incluso potencialmente mortales», sostuvo Jarosinska.

Las recomendaciones de salud pública no deben dejar a nadie atrás

Sin embargo, Jarosinska señaló que las recomendaciones de salud pública suelen ser generales, dirigidas al conjunto de la población, en lugar de adaptarse a quienes corren un mayor riesgo.

  • Más allá de indicaciones como permanecer en interiores y limitar el ejercicio físico —recomendaciones que benefician a toda la población, aunque su necesidad varía según la calidad del aire—, Jarosinska reclamó consejos más matizados que tengan mejor en cuenta a los grupos vulnerables.

«También se recomienda utilizar aire acondicionado y filtros de alta eficiencia, y es un consejo muy útil para quienes disponen de estos equipos», afirmó Jarosinska.

  • No obstante, advirtió de que algunas de estas pautas pueden dejar fuera a quienes no tienen acceso a esos dispositivos ni a espacios climatizados o con aire limpio. Según Jarosinska, parte de la responsabilidad de las autoridades es habilitar lugares donde la población pueda refrescarse y respirar aire limpio.

Y advirtió, urge garantizar aire limpio disponibles para todas las personas de la comunidad.

Las autoridades, agregó, deben «ocuparse también de quienes están más desfavorecidos, no pueden acceder a la asistencia sanitaria, no conocen la lengua local o no tienen acceso a la información».

Una presión creciente sobre los sistemas sanitarios

Este impulso para reforzar la resiliencia y la preparación ante emergencias climáticas incluye también aumentar la capacidad de los sistemas sanitarios, apuntó Jarosinska.

«Cuando hablamos de exposición al humo de los incendios y de sus efectos sobre la salud pensamos en las personas, en su sufrimiento y sus problemas individuales. Pero también supone una gran presión para el sector sanitario».

  • Subrayó que los profesionales sanitarios necesitan formación y disponer de información adecuada. Deben comprender qué implica una mala calidad del aire, cómo comunicarlo y qué consejos ofrecer a cada paciente.

«La prioridad inmediata es reforzar el papel del sector sanitario, formar a las personas y dotarlas de recursos para que el argumento de la salud se comunique con más fuerza y se tenga en cuenta en las decisiones a nivel local», añadió Jarosinska.

¿Qué impacto tiene el humo en la salud?

  • Los incendios de vegetación liberan gases y partículas al aire que son peligrosos para el organismo, recuerda en su página web la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia (Anses). Las partículas finas, en particular, son especialmente nocivas porque pueden penetrar profundamente en los pulmones.
  • El «monóxido de carbono es también uno de los principales contaminantes generados» por estos episodios, subraya la agencia, que enumera entre las demás sustancias químicas presentes en los humos «el dióxido de carbono (CO2), compuestos orgánicos volátiles como la acroleína, el formaldehído, el benceno y compuestos semivolátiles».

A estos contaminantes pueden añadirse otros cuando arden vehículos o edificios.

¿Quiénes son las personas con mayor riesgo?

Las personas que se encuentran cerca del incendio pueden presentar síntomas respiratorios de irritación.

  • Pero los efectos se extienden mucho más allá y afectan a toda la población situada a sotavento del incendio y, por tanto, expuesta a los humos «durante varias horas o varios días», según las condiciones meteorológicas, recuerda a AFP el neumólogo francés Bruno Crestani.

Corren un riesgo especial «las personas vulnerables, de edad avanzada o con enfermedades respiratorias, los lactantes y los asmáticos porque esta exposición puede descompensar una situación que previamente estaba controlada», explica.

  • Además, «los efectos no son únicamente respiratorios», recalca, ya que «estas partículas pueden pasar al torrente sanguíneo» e incluso «activar determinados procesos, como descompensar una diabetes, provocar un ictus o un infarto de miocardio», además de afectar a las mujeres embarazadas.

Todo ello porque estas partículas, al ser muy ligeras, pueden desplazarse a distancias muy largas.

  • En septiembre de 2025, la Organización Meteorológica Mundial destacó que los incendios forestales liberan una «mezcla tóxica» de contaminantes que puede deteriorar la calidad del aire a miles de kilómetros de distancia. Según esta agencia de la ONU, los incendios registrados en Canadá en 2024 provocaron contaminación atmosférica hasta Europa.
  • Otro ejemplo, citado por Oxfam Francia en un informe publicado a principios de julio, es que «los megaincendios de Las Landas [una región al suroeste de Francia] de 2022 deterioraron la calidad del aire hasta Yvelines [cerca de París], a más de 500 km del lugar de los incendios», según la oenegé.

¿Qué efectos tienen sobre la mortalidad?

En otoño de 2025, la revista The Lancet cifró en su informe anual sobre los riesgos del cambio climático para la salud en 154.000 el número de «muertes relacionadas con la contaminación por partículas finas procedentes del humo de los incendios forestales» en todo el mundo.

Para Francia, Oxfam estima en 2.800 las muertes prematuras anuales relacionadas con la contaminación del aire causada por los incendios forestales.

Seis millones de hectáreas han sido arrasadas por el fuego 

La temporada de incendios de 2026 ya ha reducido a cenizas cerca de seis millones de hectáreas en Europa y América del Norte.

  • Para la ONU, estas cifras muestran que será imposible contener de forma sostenible los megaincendios sin reforzar las inversiones en prevención, resiliencia de los territorios y adaptación al cambio climático.
  • El frente de incendios continúa extendiéndose. Según la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (CEPE-ONU), más de 434.000 hectáreas ya han sido destruidas por los incendios en 2026 en el continente europeo.
  • En Francia, los incendios que han afectado a la Gironda han destruido cerca de 42.000 hectáreas de pinares y han provocado la evacuación de decenas de miles de habitantes y turistas.

España ha superado las 200.000 hectáreas quemadas, el doble de su media anual histórica, mientras que la Comisión Europea alerta de un desplazamiento del riesgo hacia Grecia e Italia.

Al otro lado del Atlántico, el balance es aún más grave: cerca de 1,85 millones de hectáreas han ardido en Estados Unidos y 3,8 millones en Canadá, donde decenas de incendios gigantes permanecen «fuera de control».

La actividad humana sigue siendo la causa principal

«Cada verano nos recuerda que los incendios forestales ya no son un evento excepcional, sino una consecuencia cada vez más previsible del calentamiento global», declaró en un comunicado Paola Deda, directora de la División de Medio Ambiente y Bosques de la CEPE-ONU.

  • «Si bien las intervenciones de emergencia siguen siendo esenciales, nuestra mayor oportunidad reside en la prevención, la gestión sostenible de los bosques y el establecimiento de paisajes y comunidades más resilientes. Y alrededor de nueve de cada diez incendios forestales son causados por la actividad humana, ya sea por negligencia o por actos deliberados.

Según la agencia de la ONU, muchos de los inicios de incendios pueden evitarse mediante una mejor sensibilización del público, una regulación más estricta, restricciones temporales durante los períodos de riesgo extremo de incendio y un comportamiento responsable en los bosques y espacios naturales.

  • Más allá de la lucha contra los incendios, la Comisión de la ONU aboga por una gestión sostenible de los bosques para reducir los riesgos de manera preventiva. Propone un enfoque global que combine prevención, evaluación de riesgos, vigilancia, detección temprana, medios de intervención y restauración de las zonas siniestradas, con un objetivo: aumentar la resiliencia de los bosques y de las comunidades en ellos.

Incendios más intensos debido al cambio climático

Es un círculo vicioso en el que el calentamiento favorece los incendios, que a su vez agravan el cambio climático.

  • Este enfoque es tanto más urgente cuanto que el cambio climático intensifica el riesgo de incendio. El aumento de las temperaturas, las sequías prolongadas, las olas de calor y la evolución de los regímenes de precipitaciones alargan las temporadas de incendios y exponen a regiones hasta ahora relativamente poco afectadas.
  • Más allá de las alertas climáticas, las cifras ya dan testimonio de una transformación profunda de la magnitud y el impacto de los incendios a escala mundial. En 2021, los incendios forestales emitieron aproximadamente 1800 millones de toneladas de CO₂.
  • Entre 2001 y 2023, las emisiones mundiales relacionadas con los incendios aumentaron alrededor de un 60%, y las de los bosques boreales de Europa, América del Norte y Asia Central casi se triplicaron, alimentando «un círculo vicioso en el que el calentamiento favorece los incendios, que a su vez agravan el cambio climático».

Un coste humano y financiero importante

Detrás de estas cifras se dibuja una realidad más inmediata: la de incendios con consecuencias humanas, medioambientales y económicas cada vez más graves.

La Comisión de la ONU recuerda que los incendios forestales amenazan vidas, destruyen viviendas e infraestructuras, y obligan a poblaciones enteras a desplazarse.

  • Sus efectos van mucho más allá de las zonas afectadas: el humo puede recorrer cientos de kilómetros, degradar la calidad del aire y aumentar los riesgos de enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

El coste económico es también considerable. Solo en la Unión Europea, los incendios cuestan anualmente alrededor de 2500 millones de euros en pérdidas relacionadas con daños materiales, perturbaciones económicas e impactos en los ecosistemas.

  • Estas cifras siguen siendo parciales, ya que las consecuencias persisten mucho después de la extinción de las llamas, con la degradación de la biodiversidad, la disminución de la productividad de las tierras y la necesaria restauración de los paisajes.

Ante la intensificación del riesgo de incendio, la prevención y la innovación tecnológica se imponen como armas importantes.

  • La gestión sostenible de los bosques, los sistemas de alerta temprana y las herramientas digitales están transformando gradualmente la manera de anticipar y combatir los incendios.

«Desde la detección mediante inteligencia artificial desplegada en Turquía hasta la vigilancia por satélite y la cartografía de zonas de riesgo en tiempo real, estas tecnologías permiten detectar los inicios de incendio más rápidamente, acelerar las intervenciones y limitar la magnitud de los daños», subraya la agencia de la ONU./PUNTOporPUNTO

Recibe nuestro boletín informativo, suscríbete usando el formulario