EL NIÑO es una «AMENAZA IMPORTANTE» para el MUNDO; hay 80% de probabilidad de que siga siendo MUY FUERTE

Entre las zonas que más preocupan están África austral y el Sahel, el Corredor Seco de Centroamérica y partes de Asia meridional y sudoriental, donde aumenta el riesgo de sequía agrícola.

El Niño se ha fortalecido en un planeta que ya es más cálido, aumentando el riesgo de sequías, inundaciones y pérdidas de cosechas en algunas de las principales regiones productoras de alimentos del mundo. Pero, a diferencia de muchos desastres, este puede verse venir. Un experto de la ONU asegura que los próximos meses ofrecen a los países una oportunidad no solo para proteger nuestra seguridad alimentaria, sino también para prepararse para el futuro de un clima cada vez más impredecible.

El fenómeno climático, que se origina a miles de kilómetros en el Pacífico tropical, ha vuelto fortalecerse, con consecuencias sobre las lluvias, el calor y la producción de alimentos en distintas regiones.

“El Niño es un fenómeno natural, pero está ocurriendo en un mundo más caliente, y eso significa que algunos de sus impactos se van a amplificar”, explicó Kaveh Zahedi, director general adjunto de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y responsable de la oficina climática de la agencia, que también se encuentra en la Gran Manzana donde, al margen de la Asamblea General, se celebra la Cumbre sobre Acción Climática.

Para los agricultores, esos cambios pueden traducirse en cosechas perdidas, menos agua y alimento para el ganado y, en los casos más graves, un aumento del hambre.

  • Pero, a diferencia de muchos desastres, El Niño “se anuncia”. Los científicos pueden seguir su evolución a medida que se desarrolla en el Pacífico, dando a los gobiernos un tiempo importante para prepararse, si cuentan con los medios y la voluntad para actuar.
  • La señal que llega desde el Pacífico es cada vez más clara. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) asegura que El Niño se está fortaleciendo rápidamente.

“Esperamos que este El Niño sea muy fuerte. Esa es, de hecho, la categoría más alta que utilizamos. No tenemos una clasificación superior”, explicó este martes una portavoz de la OMM en Ginebra.

Se espera que el fenómeno alcance su máxima intensidad hacia finales de año, aunque sus efectos pueden prolongarse durante meses.

Entre las zonas que más preocupan están África austral y el Sahel, el Corredor Seco de Centroamérica y partes de Asia meridional y sudoriental, donde aumenta el riesgo de sequía agrícola. En otros lugares, la amenaza puede llegar en forma de lluvias intensas e inundaciones, mientras que unas aguas excepcionalmente cálidas pueden afectar a la pesca y a las comunidades costeras.

  • Durante el fuerte episodio de El Niño de 2023-2024, los rendimientos de cereales en Marruecos cayeron un 43% en medio de un calor extremo y una fuerte sequía. En África austral, la región sufrió su peor sequía en más de un siglo: 61 millones de personas necesitaron asistencia y más de ocho millones cayeron en la inseguridad alimentaria, mientras las malas cosechas empujaron al alza los precios de algunos alimentos básicos a nivel mundial.

El niño con probabilidad superior a 80 por ciento

En marzo, los sensores satelitales comenzaron a detectar una enorme ola que viajaba hacia el este a lo largo del ecuador bajo la superficie del océano Pacífico. Conforme se movía hacia la costa de América del sur, la ola elevó la altura y la temperatura del mar mientras calentaba y humedecía el aire encima de ella.

Se desarrollaron imponentes tormentas eléctricas, que produjeron ondulaciones a gran escala en la atmósfera. Las ondulaciones pronto se extendieron por el planeta y comenzaron a alterar la temperatura, las precipitaciones y el movimiento de los sistemas de tormentas.

  • El Niño, generado por esa colosal ola, ha calentado desde entonces una porción del océano Pacífico ecuatorial central y oriental más de tres grados Celsius por encima de su promedio. Los pronósticos indican una probabilidad superior a 80 por ciento de que este fenómeno climático natural, que ocurre cada pocos años, siga siendo muy fuerte durante el resto del año y pueda convertirse en el más fuerte del que se tenga registro.
  • Hay más de dos decenas de modelos climáticos de agencias de todo el mundo que pronostican las condiciones de El Niño, y a menudo no concuerdan. Pero este año están más alineados que nunca al predecir que las condiciones del fenómeno durarán hasta finales de 2026.

Este alto nivel de certeza significa que muchos de los impactos esperados —lluvias intensas en algunas regiones, sequías e incendios forestales en otras y un aumento en el calentamiento global— muy probablemente ocurrirán.

También significa que los gobiernos, las empresas y las comunidades pueden beneficiarse de esta previsión científica inusualmente clara. Aún hay tiempo para prepararse.

El Niño podría registrar altas temperaturas

Por los fenómenos de El Niño pasados, conocemos muchos de los resultados probables. Es más probable que el sur de África e India experimenten una reducción de las precipitaciones y sequías que podrían ejercer presión sobre los suministros de alimentos e interrumpir la generación de energía hidroeléctrica.

Las condiciones secas sobre Indonesia ya han provocado incendios forestales, y es muy probable que este riesgo persista.

El próximo verano, para el hemisferio sur, nuestro invierno puede ser muy caluroso, con una probabilidad elevada de olas de calor para Australia y partes de Brasil.

  • Otras áreas, como Kenia, el este de China y el sur de Estados Unidos, tienen más probabilidades de experimentar más lluvias que el promedio. Los pronósticos actuales predicen una probabilidad superior a 70 por ciento de que las precipitaciones estén por encima de lo normal en secciones del sureste de Estados Unidos de octubre a diciembre, lo que aumenta el riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra.
  • Los eventos de este fenómeno climatológico también están asociados con saltos en la temperatura de la superficie de la Tierra. El 70 por ciento de la superficie es océano, por lo que las aguas absorben una gran parte de la energía atrapada por los gases de efecto invernadero y, como resultado, se calientan. Los eventos de El Niño permiten una liberación de parte de esa energía de regreso a la atmósfera.
  • Los últimos tres grandes eventos —en 1997, 2015 y 2023— estuvieron acompañados de marcados aumentos de la temperatura de la superficie. Cada uno de esos años fue el más cálido registrado en su momento, y las temperaturas en los años posteriores se mantuvieron elevadas. De hecho, cada uno de los años siguientes (1998, 2016 y 2024) fue aún más cálido que esos máximos históricos anteriores.

Estas temperaturas más cálidas pueden producir un clima más extremo. Las olas de calor son más comunes e intensas, hay más oportunidades de sequía y un mayor riesgo de incendios, y la actividad de las tormentas se intensifica, lo que produce lluvias más intensas y frecuentes. Todo el planeta se ve afectado, y esto significa que el clima durante 2027 podría ser duro para muchos de nosotros.

Los cambios provocados por el llamado súper Niño afectarán la agricultura, la seguridad energética e hídrica, los ecosistemas, las cadenas de suministro, las finanzas, los viajes y la salud. Los gobiernos, las comunidades y las empresas deben evaluar su resiliencia ante tales alteraciones e implementar recursos y planes para responder.

El fenómeno se extenderá por México

El fenómeno de El Niño podría generar condiciones más secas en buena parte del centro de México durante la primavera de 2027, con menos lluvias, riesgo de sequía, incremento de los incendios y más días con mala calidad del aire, de acuerdo con especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

  • El Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM dio a conocer sus previsiones para el fenómeno El Niño 2026-2027, que actualmente se encuentra en formación y podría alcanzar una intensidad muy fuerte o incluso histórica hacia finales de 2026, según estimaciones de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos.

Para los primeros meses de 2027, los expertos anticipan más precipitaciones en el noreste entre enero y marzo, mientras que en el periodo de abril y junio se esperan menos lluvias y una probable sequía para el centro, sur y sureste del país.

Jorge Zavala Hidalgo señaló que uno de los primeros efectos asociados con El Niño podría sentirse desde septiembre de este año, con un incremento de las temperaturas relacionado con el mayor contenido de calor oceánico en el Pacífico mexicano, condición que se mantendría entre septiembre y diciembre.

  • El especialista anticipó una mayor probabilidad de huracanes de categoría mayor en esa región costera entre septiembre y noviembre, así como una temporada otoño-invierno con más frentes fríos, que además podrían ser más severos y prolongados.
  • Entre los escenarios planteados por la UNAM también destaca un aumento de los incendios entre febrero y junio, así como un mayor número de días en los que esperan que se presenten condiciones de mala calidad del aire.
  • Alejandro Jaramillo Moreno, especialista del ICAyCC, destacó que será necesario mantener la vigilancia y prepararse para los efectos del fenómeno, pues su impacto dependerá de las características de cada región.

Señaló que mientras algunas zonas del norte y occidente podrían recibir lluvias superiores a lo habitual durante otoño e invierno, al llegar la primavera aumentaría la posibilidad de condiciones secas en amplias regiones del centro, sur y sureste del país./PUNTOporPUNTO

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