El Tratado México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) continuará, a pesar del ruido político metido por Donald Trump en la revisión prevista para mediados de 2026, consideró Sergio E. Contreras Pérez, presidente ejecutivo del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce).
“Hay mucho ruido, hay mucha situación extraña, pero no hay de qué preocuparnos porque el TMEC sigue por su consolidada cadena productiva e industrial en los tres países”, dijo.
- Hasta hace un par de años, Canadá era el principal socio comercial de Estados Unidos, pero ahora México ya es el mayor vendedor de bienes y servicios y ha superado a la economía canadiense, comenta el empresario.
- El TMEC seguirá siendo una estrategia comercial muy importante para América del Norte y el resto del mundo, dijo el dirigente empresarial, luego de que se supiera que Donald Trump ha considerado en privado la posibilidad de abandonar el pacto comercial.
“Las posturas que expresa el gobierno de Estados Unidos son posturas nada más, la realidad es otra y hoy México es un gran proveedor para la cadena de producción americana y por lo mismo está muy consolidada”, declaró.
Para el directivo, la presidenta Claudia Sheinbaum ha actuado bien frente a las posturas, no se ha confrontado, así como con el sector empresarial revisa las propuestas como la de “minerales raros” para sustituir las importaciones de China.
- El líder empresarial afirmó que no hay por qué preocuparse por la continuidad del TMEC, ya que hay una integración del 30 por ciento de la industria manufacturera estadounidense con la mexicana.
- Las exportaciones de México enviadas a Estados Unidos suman más de 650 mil millones de dólares, así como se han consolidado durante los últimos 30 años a través de una estrategia de calidad, agregó.
“Más del 30 por ciento del sistema industrial estadounidense depende de la proveeduría mexicana y de manufactura de calidad. Somos un país que ha crecido mucho en manufactura, el 90 por ciento de lo que exportamos se manufactura y por eso el TMEC tiene una razón de ser muy importante para Estados Unidos”, añadió.
- En caso de que sucediera una situación muy extraña para mantener la continuidad de la versión 2.0 del TLCAN “no procedería, porque los mismos industriales americanos necesitan de la presencia y de la importación mexicana, por eso somos el país que menos aranceles tiene, cerca de un 5 por ciento menos”, puntualizó.
El presidente del Comce expresó que se puede explotar de mejor manera el TMEC al vincularlo con los países de la Alianza del Pacífico, como Chile, Colombia y Perú, que tienen acuerdo comercial bilateral con Estados Unidos.
“La Alianza del Pacífico es una estrategia para los mercados asiáticos, pero ahora con la reestructuración del comercio internacional estamos instando a Chile, Colombia y Perú para que vengan a México y a través de nuestro integrarlos más en una cadena productiva con Estados Unidos, que sigue siendo la principal economía del mundo”, dijo.
Revisión del TMEC estará marcada por el ‘factor China’: EY
La revisión del TMEC estará marcada por el “factor China”, con una presión “extrema” de Estados Unidos para evitar la triangulación de productos chinos, lo que presionaría todavía más las reglas de origen en sectores como el automotriz, según la consultora Ernst and Young (EY).
Sin embargo, también previó solicitudes vinculadas a intereses estadounidenses en energía y minerales críticos.
- Expertos de la firma anticiparon que un fallo en la revisión del tratado, prevista para julio de 2026, encarecería el comercio mexicano y tendría un impacto negativo en la actividad económica del país.
- La negociación se mueve entre escenarios que van desde una discusión prolongada hasta el uso de la “Sunset Clause (cláusula de extinción)” como herramienta de presión, que abriría la puerta a revisiones anuales bajo volatilidad política, señalaron rueda de prensa el líder de servicios de inversión en nearshoring de EY México, Ari Saks, y la socia líder de Global Trade e impuestos indirectos de la firma, Rocío Mejía.
- En el escenario de ruptura, EY estimó que los aranceles efectivos que enfrentaría México subirían del 9% al 17%, con una caída proyectada de 0.7% del PIB en 2027, mientras la mediana entre los especialistas proyectan un repunte de 1.8%, sin tomar en cuenta este escenario.
No obstante, la firma enmarcó el riesgo en un cambio de paradigma global, donde los gobiernos privilegian la seguridad nacional por encima de la eficiencia, impulsando la regionalización de las cadenas de suministro.
En paralelo, EY describió un tono de confianza entre líderes empresariales mexicanos: el 92% prevé un aumento de ingresos en los próximos 12 meses, y el documento atribuyó ese optimismo a la resiliencia del país ante tensiones geopolíticas.
- En esa “mentalidad de private equity”, el 65% reportó planes de fusiones y adquisiciones (M&A) para ganar escala y el 80% dijo priorizar alianzas sobre compras directas para mantener agilidad y reducir consumo de capital.
- El capital mexicano, añadió, se enfoca en socios del TMEC, seguido de Brasil y España.
- En el frente laboral, EY apuntó que la agenda de 2026 pasa de cumplimiento a rentabilidad, con reformas que obligan a replantear la organización del trabajo.
Entre las nuevas disposiciones oficiales, Jacqueline Álvarez, socia de EY Law, enmarcó la posible reducción de jornada a 40 horas hasta rediseños por IA, la implementación de la “Ley Silla” y mayores costos laborales derivados del salario mínimo.
También destacó el avance de inspecciones digitales y la necesidad de expedientes laborales sólidos, junto con una gestión preventiva del entorno sindical.
Sobre turismo, la firma consideró que el Mundial de Futbol 2026 será un catalizador económico y una prueba para la infraestructura, con una afluencia estimada de hasta 5 millones de turistas y un gasto promedio de 8,000 pesos diarios, además de un legado en conectividad para Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey y presiones inflacionarias por la alta demanda en el verano de 2026.
Trump, en privado, ha considerado abandonar el TMEC
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha considerado en privado la posibilidad de abandonar el pacto comercial norteamericano (TMEC), lo que genera una mayor incertidumbre sobre su futuro en las renegociaciones en las que participan Estados Unidos, Canadá y México, informó Bloomberg News el miércoles, que citó a personas familiarizadas con el asunto.
Trump califica el tratado comercial T-MEC como “irrelevante”
El presidente Donald Trump expresó indiferencia hacia el acuerdo comercial norteamericano con Canadá y México, lo que anticipa una renegociación prolongada del mayor pacto de libre comercio de EE.UU.
Trump dijo el martes que “no hay ninguna ventaja real” para EE.UU. en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que firmó en 2020 y que está sujeto a una revisión este año. Señaló que el pacto beneficia principalmente a Canadá, pero que los estadounidenses “no necesitan sus productos” porque “todo el mundo se está mudando aquí”.
“Podríamos tenerlo o no, no importaría”, dijo Trump a periodistas durante una visita a una planta de Ford Motor Co., cuando se le preguntó si participaría en una renegociación del acuerdo o dejaría que venciera. “Es irrelevante”.
- Los comentarios de Trump representan otra advertencia, tanto para el sector automotor de EE.UU., que depende en gran medida del acuerdo, como para funcionarios de Ciudad de México y Ottawa, que lidian con la política comercial errática del presidente desde su regreso al cargo hace un año. También indican que la renegociación prevista del T-MEC podría convertirse en una exposición de reclamos de Washington contra sus dos mayores socios comerciales.
- El T-MEC fue uno de los logros emblemáticos de Trump durante su primer mandato, al reemplazar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte de 1992, al que criticó durante años. El acuerdo está sujeto a una revisión obligatoria este año. Si todos los países aceptan renovarlo antes del 1 de julio, se extendería por 16 años. Pero si no, las partes deberían realizar revisiones conjuntas anuales hasta que acuerden aprobarlo nuevamente o el pacto expire en 2036.
Eso es independiente de la cláusula de retiro, que establece que cualquier país puede salir del acuerdo con seis meses de aviso por escrito a las otras partes. Aún no está claro si Trump lo hará y, de ser así, si luego se alcanzaría un acuerdo para evitar el colapso del T-MEC. El pacto no detalla completamente todos los caminos de negociación y, en teoría, deja abierta la opción de que las conversaciones continúen en cualquier formato que los tres países acuerden.
En los últimos meses, Trump ha descalificado el acuerdo, en una aparente jugada para ganar influencia sobre Canadá y México. Consultado sobre si todavía quiere el pacto, Trump respondió: “Creo que ellos lo quieren”, en referencia a los vecinos de EE.UU., y agregó: “Realmente no me importa”.
“Ni siquiera pienso en el T-MEC. Quiero que a Canadá y a México les vaya bien. El problema es que no necesitamos sus productos. No necesitamos autos fabricados en Canadá. No necesitamos autos fabricados en México. Queremos fabricarlos aquí. Y eso es lo que está pasando”, continuó Trump.
- Trump ya debilitó el pacto durante su segundo mandato al imponer, y luego reducir, nuevos aranceles a productos mexicanos y canadienses, justificando la medida con el argumento de que el fentanilo ingresa a través de ambos países. Más tarde, eximió a los productos cubiertos por el T-MEC.
- La posibilidad de que Trump rompa el acuerdo comercial ha añadido más tensión al proceso de revisión, ya que asestaría un golpe devastador a las economías de México y Canadá y alteraría líneas clave de negocios.
Varias industrias, como la automotriz, han desarrollado cadenas de suministro profundamente interconectadas en América del Norte que se verían trastocadas si Trump pone fin al acuerdo.
El director ejecutivo de Ford, Jim Farley, dijo que las rebajas arancelarias que Trump otorgó a las exportaciones japonesas —al reducir la tasa al 15%— le dieron a Toyota Motor Corp. una ventaja de costos de entre US$5.000 y US$10.000 por SUV frente a su empresa, pese a que Ford fabrica sus SUV en EE.UU. Ford y otros fabricantes estadounidenses han presionado a la Casa Blanca para negociar un nuevo acuerdo comercial norteamericano con México y Canadá con el fin de mantener una ventaja de costos para su producción en territorio estadounidense.
Canadá voltea hacia China
El primer ministro canadiense, Mark Carney, partió en enero hacia Pekín, durante su visita, Carney se reunió con el presidente chino Xi Jinping, su primer ministro, Li Qiang, así como con otros líderes políticos y empresariales con la intención de mejorar la posición de Canadá.
El líder canadiense ha dejado claro que su presencia en China es una respuesta directa a la transformación del panorama comercial y político que está suponiendo la segunda presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, que ha impuesto elevados aranceles a Canadá a pesar de ser su principal socio económico.
“En un momento de trastorno global del comercio, Canadá está concentrada en tener una economía más competitiva, sostenible e independiente. Estamos forjando nuevas asociaciones en todo el mundo para transformar nuestra economía de una que ha dependido de un único socio comercial a otra que es más fuerte y resiliente a las sacudidas mundiales”, afirmó Carney al anunciar su viaje.
Canadá y China buscan recomponer una relación dañada
Altos funcionarios canadienses han insistido en que la visita de Carney a China forma parte del “reajuste” de las relaciones de Canadá con el gigante asiático, especialmente en el campo comercial, donde los dos países han estado intercambiándose golpes desde hace un par de años.
A instancias de Estados Unidos, Ottawa impuso, primero, en agosto de 2024 aranceles del 100 por ciento a los vehículos eléctricos chinos y del 25 por ciento al acero y al aluminio del país.
- En respuesta, las autoridades chinas gravaron las importaciones de aceite de canola canadiense con un 100 por ciento en marzo de 2025 y las de semilla de canola con un 76 por ciento en agosto del año pasado, así como un 25 por ciento a porcino y a la pesca, lo que está causando graves problemas a los productores canadienses.
- En el pasado, Pekín ha indicado que podría eliminar los aranceles a los productos canadienses a cambio de que Ottawa elimine las trabas a los vehículos chinos.
En el campo político, Canadá también tiene interés en remendar las relaciones que quedaron gravemente dañadas cuando en diciembre de 2018, Ottawa, de nuevo a instancias del gobierno estadounidense, arrestó a la directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou.
La situación no se resolvió hasta 2021, cuando Washington, Pekín y Ottawa llegaron a un acuerdo a tres bandas para liberar a Wanzhou así como a dos canadienses, el exdiplomático Michael Kovrig y el empresario Michael Spavor, a los que China detuvo y acusó de espionaje.
El factor Trump y los riesgos del acercamiento a China
A pesar de las liberaciones, la tensión política entre Ottawa y Pekín se ha mantenido.
Ahora, el interés del gobierno de Carney de reducir su dependencia comercial de Estados Unidos, destino del 76 por ciento de sus exportaciones, y las declaraciones de Trump, quien ha expresado su intención de anexar Canadá, hacen de China un país al que vale la pena ‘cortejar’.
El ‘coqueteo’ de Carney con China también ha causado alarma en algunos sectores del país.
- Kovrig y la organización Human Rights Watch (HRW) señalaron que Carney debería presionar a China en materia de derechos humanos y advirtieron contra la tentación del gobierno canadiense de llegar a acuerdos sectoriales con Pekín.
Otras voces han recordado que este año Estados Unidos, México y Canadá tienen que revisar el T-MEC y que la mejora de las relaciones chino-canadienses puede alienar a Trump, empeorando sus viscerales reacciones contra el país vecino./Agencias-PUNTOporPUNTO




















