Las mujeres del mundo convocaron el 8 de marzo a movilizaciones en diferentes ciudades en el Día Internacional de la Mujer para levantar sus voces contra la desigualdad y la violencia física y sexual que padecen al menos una de cada tres mujeres.
En esta oportunidad las movilizaciones tuvieron como tema central los «derechos, justicia y acción por y para todas las mujeres y niñas», que propuso Naciones Unidas para conmemorar la fecha y sensibilizar sobre las barreras que limitan el acceso igualitario a la justicia y los derechos humanos.
- Según cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), durante 2024 al menos 3 mil 828 mujeres fueron víctimas de feminicidio o muerte violenta por razón de género en 26 países y territorios de la región, lo que se tradujo en 11 muertes violentas diarias por razón de género.
- Para 2024, la tasa más elevada de muertes violentas en la región la tuvo Honduras con 4,3 casos por cada 100 mil mujeres, seguida de México, Guatemala, República Dominicana, Puerto Rico, Cuba y Bolivia.
En cuanto a agresiones físicas o sexuales, el panorama de la región también es dramático.
De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y sus socios de Naciones Unidas, para 2023 una de cada tres mujeres de 15 años o más sufrió violencia física o sexual en algún momento de su vida.
ONU Mujeres, organismo de Naciones Unidas que defiende la igualdad de género, reconoció esta semana en un comunicado que a pesar de que 87 países han promulgado leyes contra la violencia doméstica y más de 40 han reforzado en la última década la protección constitucional de las mujeres y niñas, la estigmatización, la culpabilización de las víctimas, el miedo, el desconocimiento de los mecanismos y la desconfianza institucional continúan obstruyendo la justicia.
Respeto a los Derechos de las Mujeres
- El #8M se ha convertido en un día de marchas a nivel nacional e internacional, donde las mujeres toman las calles de las ciudades para sensibilizar a las personas sobre el respeto que debe existir hacia el sector femenino y visibilizar la denuncia colectiva por espacios de desarrollo pleno y seguro para ellas, libres de cualquier peligro al que puedan estar expuestas.
“A través de estos movimientos es donde se promueve el derecho a que me escuches, el derecho a que veas que existo y el derecho a que respetes esta caminata donde dejo ver mis inquietudes y demandas”, explicó.
- Actualmente, las colectivas feministas han logrado distinguirse a partir de diferentes símbolos como pañuelos, carteles, cantos y performances, que son representación de la violencia vivida en su cotidianidad; asimismo, los colores morado y verde, el primero, relacionado con el incendio de la fábrica textil, debido a que ese día las mujeres tintaban telas de este color. En tanto, el esmeralda indica la lucha por la legalización del aborto.
- En conjunto, la simbología busca que las mujeres se sientan identificadas y empoderadas. Para la académica Rojas García, la importancia de entender correctamente el concepto de “empoderamiento” reside en superar la idea errónea de que las mujeres pretenden ubicarse por encima de los hombres.
En realidad, dijo, se refiere a concebirse como personas capaces, libres de tomar sus propias decisiones e identificar modalidades y tipos de violencia en círculos familiares, de pareja o laborales, que vulneran sus derechos humanos.
- Finalmente, Rojas García invitó a las mujeres a seguir expresándose libremente y no quedarse calladas al identificar factores de riesgo en las diferentes esferas de su vida, así como tejer redes de apoyo, actuar a favor de las demás mujeres cuando se encuentren en situaciones vulnerables y denunciar cualquier irregularidad ante las autoridades correspondientes.
¿Por qué no se felicita en el Día de la Mujer?
A pesar de que la fecha ha cobrado mayor relevancia en la agenda pública, su significado a menudo se distorsiona.
- Empresas, instituciones y hasta figuras políticas convierten el 8M en una oportunidad comercial o en un evento de reconocimiento vacío, ofreciendo descuentos, flores o felicitaciones, cuando en realidad es un día de memoria y exigencia.
- Felicitar a las mujeres el 8 de marzo minimiza la esencia de la conmemoración y desvirtúa su propósito. No es un premio por ser mujer. No se felicita a alguien por enfrentar desigualdad, violencia o discriminación estructural.
No es una celebración comercial. Convertir la fecha en una estrategia de marketing con promociones o regalos banaliza la lucha histórica.
No es un reconocimiento superficial. Las mujeres no necesitan mensajes bonitos un día al año, sino políticas públicas y acciones concretas que garanticen sus derechos y seguridad.
- En los últimos años, el 8 de marzo ha puesto énfasis en visibilizar problemáticas como la violencia de género, la brecha salarial, el acoso laboral y la falta de acceso a la justicia para las víctimas de violencia de género y de feminicidio en particular.
Según datos del INEGI, en México 10 mujeres son asesinadas cada día, y la mayoría de los casos quedan en la impunidad.
- Bajo este contexto, la frase “Feliz Día de la Mujer” se percibe como una contradicción. En lugar de celebración, la fecha debe ser un llamado a la acción para cerrar las brechas de desigualdad y garantizar seguridad, justicia e igualdad para las mujeres.
Europa celebra el Día Internacional de la Mujer en un contexto de creciente conflictividad mundial
Las mujeres protestaron contra la violencia, por un mejor acceso a la atención sanitaria específica de su sexo, por la igualdad salarial y por otras cuestiones en las que no reciben el mismo trato que los hombres.
Unas 20.000 personas asistieron a una marcha por el Día Internacional de la Mujer en Berlín. La agencia de noticias alemana dpa informó el domingo de que el número de asistentes duplicaba las previsiones de la policía. Los oradores denunciaron la violencia contra las mujeres en Alemania, así como la discriminación de género. En Barcelona también se registró una asistencia de más de 22.000 personas.
Reconocido oficialmente por las Naciones Unidas en 1977, el Día Internacional de la Mujer se conmemora de diferentes maneras y en distintos grados en todo el mundo. Las protestas suelen ser políticas -y a veces violentas- y tienen su origen en los esfuerzos de las mujeres por mejorar sus derechos como trabajadoras.
En 2026 se celebrará el 115º Día Internacional de la Mujer. El lema de este año es «Dar para ganar», con especial atención a la recaudación de fondos para organizaciones centradas en cuestiones de la mujer y formas menos tangibles de dar, como enseñar a los compañeros, celebrar a las mujeres y «desafiar la discriminación». Las mujeres de todo el mundo tienen el 64% de los derechos legales que tienen los hombres, según datos de Naciones Unidas.
El Día Internacional de la Mujer es una celebración mundial -y una llamada a la acción- marcada por manifestaciones, en su mayoría de mujeres, en todo el mundo, que van desde combativas protestas a carreras benéficas. Algunas celebran los logros económicos, sociales y políticos de las mujeres, mientras que otras instan a los gobiernos a garantizar la igualdad salarial, el acceso a la atención sanitaria, la justicia para las víctimas de la violencia de género y la educación para las niñas.
Es fiesta oficial en más de 20 países, entre ellos Afganistán, Burkina Faso, Ucrania, Rusia y Cuba, el único de América. En Estados Unidos, marzo se celebra como el Mes de la Historia de la Mujer.
Llamamiento a la acción en tiempos de conflicto
De Bruselas a Madrid, también son muchos los que este año están sensibilizando a la opinión pública sobre los derechos de la mujer en el contexto de un mundo cada vez más azotado por los conflictos.
Los manifestantes expresaron su solidaridad con las mujeres afectadas por la guerra en Ucrania, Irán, Gaza y otros lugares. Según Naciones Unidas, las mujeres de las zonas afectadas por conflictos sufren de forma desproporcionada la violencia de género.
Miles de personas salieron el domingo a la calle en ciudades de toda España para denunciar la violencia contra las mujeres y la guerra en Oriente Próximo provocada por los ataques de Estados Unidos e Israel.
Las manifestaciones tuvieron lugar en Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Granada, Bilbao y San Sebastián, entre otras ciudades.
«No a la guerra» y «Feministas antifascistas contra la guerra imperialista» fueron algunos de los lemas escritos en las pancartas de las protestas. En Madrid también hubo manifestaciones por los derechos de los transexuales y por la legalización y regulación de la prostitución.
- Por su parte, en París, decenas de miles de personas se manifestaron contra la violencia sexista y contra las discriminaciones que sufren las mujeres en todo el mundo, particularmente en contextos donde la igualdad está lejos de formar parte de su realidad, como en Irán o Afganistán.
Las movilizaciones contaron con la participación de sindicatos, asociaciones feministas y organizaciones políticas de izquierda.
Gisèle Pelicot fue una figura relevante de la jornada. Tras ser víctima durante años de violaciones sistemáticas orquestadas por su esposo mientras ella estaba inconsciente, Pelicot tomó la decisión de renunciar a su derecho al anonimato. Al exigir que el juicio fuera público, su tragedia personal se volvió un mensaje contundente para el mundo: «La vergüenza tiene que cambiar de bando» y así, al tiempo, un ícono del feminismo.
Se registraron también manifestaciones en otros países europeos como Italia, Grecia, Ucrania, Alemania, Turquía y Reino Unido.
- En Asia miles de mujeres participaron este domingo en marchas en Camboya, Filipinas e Indonesia, en el Sudeste del continente, para conmemorar la fecha y defender las políticas encaminadas a la igualdad de género, según datos de la agencia EFE.
- En América Latina y el Caribe estaban previstos eventos en varios países de la región marcada por altos niveles de violencia: de acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud, en las Américas una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual al menos una vez en su vida.
Del otro lado del mundo, el presidente de la Comisión de la Unión Africana, Mahmoud Alí Youssouf, recordó este 8 de marzo que la violencia contra las mujeres y niñas sigue siendo “uno de los problemas de derechos humanos más extendidos” en las sociedades del continente.
En América Latina protestar contra la violencia y los feminicidios
Miles de mujeres salieron este domingo a las calles de América Latina para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, en otro 8M marcado por la denuncia de la violencia de género, la exigencia de derechos laborales y reproductivos y la visibilización de los feminicidios que continúan golpeando a la región.
Bajo estas consignas, las movilizaciones expresaron la persistente inequidad de género y el reclamo por políticas públicas efectivas.
- México: En la Ciudad de México, miles de mujeres marcharon hacia el Centro Histórico, donde los edificios estaban rodeados de vallas metálicas.
Con pancartas que decían “No llegamos todas” y “Ni una hija menos, ni una madre rota más”, denunciaron los feminicidios diarios y la violencia machista en un país donde alrededor de diez mujeres son asesinadas cada día y siete de cada diez mujeres de 15 años o más han sufrido algún tipo de violencia, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
“Marcho porque ninguna mujer debería tener miedo de salir a la calle sin importar la hora que sea”, dijo a EFE Amairani Quetzali, de 17 años, quien participa por primera vez en la movilización por el 8M, y comparte que enfrenta temor cuando sale tarde de la escuela.
La movilización reunió a jóvenes y adultas, todas unidas por la exigencia de seguridad en las calles, entre otras demandas.
- Brasil: En São Paulo, la lluvia no detuvo a las manifestantes. Con paraguas y pilotos, miles de mujeres recorrieron la Avenida Paulista para protestar contra el récord de feminicidios en el estado. São Paulo pasó de contabilizar 136 víctimas en 2021 a enterrar a 270 mujeres en 2025, lo que representa un aumento del 96 %.
Varios de los carteles que llevaban este domingo recordaban a las mujeres asesinadas: “Por todas las que no pudieron estar aquí”.
Las manifestaciones se replicaron durante todo este domingo en diversas capitales del país, como Río de Janeiro, Florianópolis y Porto Alegre. En Porto Alegre, un grupo de mujeres llevó sus zapatos manchados de líquido rojo y gritaron en coro los nombres de las veinte mujeres que fueron asesinadas en el estado de Río Grande do Sul en lo que va de 2026.
- Ecuador: En Quito, miles de mujeres marcharon por la plaza de Santo Domingo para criticar las leyes y políticas del presidente Daniel Noboa, que consideran han “cedido a presiones externas” y provocado precarización y retrocesos en derechos.
- Chile: En Santiago, el grito “Ni un paso atrás” acompañó a miles de mujeres que marcharon desde Plaza Italia hasta La Moneda.
Con carteles como “¡Qué Kastigo!” y “Aborto sí o aborto no”, alertaron sobre los retrocesos que podría traer la llegada de la ultraderecha al poder tras el triunfo de José Antonio Kast y defendieron los derechos conquistados tras años de lucha feminista.
- Honduras: En Tegucigalpa, centenares de mujeres recordaron casos emblemáticos como el de la ambientalista Berta Cáceres y exigieron justicia frente a la impunidad del 95 % de los feminicidios.
Entre consignas por empleos dignos y reconocimiento del trabajo doméstico, destacaron la vulnerabilidad de las mujeres rurales y reclamaron leyes efectivas para protegerlas.
- El Salvador: En San Salvador, unas 200 mujeres caminaron de la plaza Salvador del Mundo al parque Beethoven con un mensaje claro: alto a la violencia y a los feminicidios así como respeto a sus derechos.
Con batucadas, pancartas y cantos, recordaron a mujeres detenidas bajo el régimen de excepción y a madres que buscan a sus hijos desaparecidos, y denunciaron un momento de “retrocesos” en el país centromaericano.
“Este día lo dedicamos a las mujeres capturadas injustamente por el régimen de excepción”, señaló en una conferencia de prensa la salvadoreña Keyla Cáceres. La medida se excepción contra las pandillas se encuentra vigente en el país desde marzo de 2022.
- Guatemala: Miles de mujeres marcharon este domingo en la Ciudad de Guatemala para exigir respeto a sus derechos y a la vida, en un país marcado por la violencia y la discriminación.
Con mantas, banderas y consignas, recordaron a las víctimas de feminicidio, a las niñas fallecidas en el incendio de 2017 en un hogar estatal en las afueras de la capital y denunciaron que no se cumplen las políticas en defensa de las mujeres. “Estamos aquí para exigir que sean respetados y garantizados los derechos para todas las mujeres”, dijo Carmen Rosales, de la ONG Tierra Viva.
Cinco países donde las mujeres enfrentan altos niveles de riesgo
En varios países, la violencia contra las mujeres se ha convertido en un problema estructural que combina agresiones físicas, discriminación legal y profundas brechas sociales. Informes de organismos internacionales advierten que en países como Pakistán, Irán, Afganistán, Sudáfrica e India persisten altos niveles de violencia de género, limitaciones económicas y restricciones que afectan el acceso de las mujeres a educación, seguridad y autonomía.
Pakistán
En Pakistán, la violencia contra las mujeres sigue siendo una crisis persistente. Solo en 2023 se registraron 6 624 casos de violación, lo que equivale a una agresión sexual aproximadamente cada 45 minutos, según reportes citados por organismos internacionales. Además, se estima que entre 70% y 90% de las mujeres en zonas rurales han sufrido algún tipo de violencia doméstica, mientras que cerca de 1 000 mujeres mueren cada año en los llamados “crímenes de honor”, asesinadas por familiares que alegan defender la reputación de la familia.
Las desigualdades económicas y educativas profundizan esta situación. Datos del World Bank Group indican que solo 24,3% de las mujeres participa en la fuerza laboral, frente al 80,3% de los hombres, y que el 73,3% de las trabajadoras se encuentra en empleos vulnerables o informales. El acceso al sistema financiero también es limitado: apenas 11,9% de las mujeres tiene una cuenta bancaria, en contraste con el 42,3% de los hombres, lo que refleja los obstáculos estructurales para alcanzar autonomía económica.
Irán
En Irán, la situación de las mujeres está marcada por restricciones legales, control estatal y altos niveles de violencia de género, según diversos informes internacionales. La organización United Against Nuclear Iran advierte que el sistema jurídico del país “discrimina sistemáticamente a las mujeres, tratándolas como ciudadanas de segunda clase”, con limitaciones en ámbitos como el matrimonio, la herencia, el acceso a ciertos empleos y la participación política. Datos del World Bank Group señalan que alrededor del 27% de las mujeres iraníes ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja, mientras que su participación en el mercado laboral sigue siendo baja en comparación con la de los hombres.
Uno de los mecanismos más visibles de control es la obligación legal de usar el hiyab en espacios públicos, impuesta tras la Revolución Islámica de 1979. El Código Penal contempla penas de entre diez días y dos meses de prisión, multas e incluso castigos físicos para las mujeres que incumplan el código de vestimenta. La muerte de Mahsa Amini en 2022, tras ser detenida por la llamada policía de la moralidad por un supuesto uso incorrecto del velo, desató una ola de protestas dentro y fuera del país bajo el lema “Mujer, vida, libertad”. Desde entonces, organizaciones de derechos humanos han denunciado detenciones masivas, vigilancia tecnológica y nuevas medidas de control destinadas a reforzar el cumplimiento de estas normas.
Afganistán
En Afganistán, la situación de las mujeres continúa marcada por profundas desigualdades y altos niveles de violencia. Según el World Bank Group, el 27% de las mujeres de entre 15 y 49 años ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja. Las brechas educativas también son significativas: solo 44,7% de las niñas completa la educación secundaria inferior, frente al 75,4% de los niños, mientras que la brecha de alfabetización entre hombres y mujeres supera los 25 puntos porcentuales.
- En este contexto, la aprobación de un nuevo Código Penal por parte del régimen talibán ha intensificado las críticas de organizaciones internacionales de derechos humanos. Según reportes citados por el Georgetown Institute for Women, Peace and Security, el artículo 32 del código fija una pena de apenas 15 días de prisión para un esposo que golpee a su esposa incluso si le provoca fracturas o lesiones visibles, siempre que la víctima logre probar el abuso ante un juez.
En contraste, el artículo 70 contempla hasta cinco meses de cárcel para quienes obliguen a animales a pelear, una diferencia que, según la investigadora Belquis Ahmadi, evidencia una “jerarquía legal que minimiza y justifica la violencia contra las mujeres”. Para especialistas, esta legislación consolida un sistema que normaliza la subordinación femenina y refuerza el llamado “apartheid de género” denunciado por múltiples organismos internacionales.
Sudáfrica
En Sudáfrica, la violencia contra las mujeres ha alcanzado niveles que organismos internacionales y autoridades nacionales describen como una crisis estructural. Según datos citados por UN Women, el país registra una de las tasas de feminicidio más altas del mundo, con aproximadamente 24,6 homicidios por cada 100 000 mujeres, casi seis veces el promedio global.
Las estadísticas también muestran que una mujer es asesinada cada tres horas, mientras que cerca del 33% de las sudafricanas ha sufrido violencia física a lo largo de su vida. El problema se agrava por la elevada incidencia de agresiones sexuales: la policía recibe alrededor de 117 denuncias de violación al día, una cifra que evidencia la magnitud de la violencia de género en el país y que ha impulsado protestas sociales recurrentes.
Diversos estudios han identificado patrones alarmantes en estos crímenes. Investigaciones sobre feminicidios muestran que la mayoría de asesinatos ocurre dentro del hogar, seguidos de zonas residenciales y centros médicos, lo que revela la fuerte presencia de violencia de pareja o intrafamiliar. Las áreas de Temba, Rietgat y Akasia concentran algunos de los niveles más altos de casos, mientras que las mujeres de entre 18 y 39 años constituyen el grupo más afectado.
- Las principales causas de muerte incluyen disparos, heridas con armas blancas, traumatismos contundentes, estrangulamiento y asfixia, lo que refleja la brutalidad de los ataques. Ante la gravedad de la situación, el gobierno encabezado por Cyril Ramaphosa decidió clasificar la violencia de género y el feminicidio como una “catástrofe nacional”, una medida impulsada tras masivas protestas y una petición respaldada por más de 1,1 millones de personas.
India
En India, la violencia contra las mujeres sigue siendo un problema estructural reflejado en las estadísticas oficiales. El informe nacional de criminalidad correspondiente a 2022 registró 31.500 denuncias de violación, lo que equivale a aproximadamente 86 casos por día. Diversas organizaciones advierten que muchos de estos hechos ocurren en espacios públicos de grandes ciudades, donde factores como la falta de iluminación, la escasa vigilancia y la infraestructura deficiente aumentan la vulnerabilidad.
Especialistas señalan que la impunidad y las normas sociales también influyen en la persistencia del problema.
“El miedo a la violencia contra las mujeres, la falta de intervención de testigos y la cultura general de impunidad dificultan la prevención del acoso sexual”, explicó a EFE Jayashree Velankar, directora de la iniciativa Jagori. A esto se suman fenómenos como el matrimonio infantil —que afecta a millones de niñas— y ataques contra mujeres acusadas de “brujería”, que han dejado más de 2.500 asesinatos desde el año 2000, según datos oficiales.
La realidad de las mujeres en el mundo
Según datos de Naciones Unidas, las mujeres en el mundo poseen solo el 64% de los derechos legales que tienen los hombres y ,por ejemplo, ocupan solo el 27,2% de los escaños parlamentarios.
- La ONU también alertó que, en los gobiernos locales, las mujeres sólo representan alrededor del 35,5% de los cargos, mientras que los puestos directivos y de gestión están ocupados únicamente por un 30% femenino.
Este contexto, que pone en relieve la marcada desigualdad global entre hombres y mujeres en todo el mundo, está acompañado de pérdidas en los avances logrados en el último siglo.
Entre esos retrocesos figura la decisión de 2022 de la Corte Suprema de Estados Unidos de revocar las protecciones al derecho al aborto, vigentes durante casi 50 años.
La medida tuvo eco en Europa, donde el tema volvió al debate público en algunos países en medio del avance de partidos nacionalistas y de extrema derecha./Agencias-PUNTOporPUNTO






















