Un enemigo invisible salta del corral a los humanos sin que nadie lo note. Expertos en enfermedades infecciosas lanzan una advertencia sobre dos virus animales peligrosos.
Un estudio entre universidades de Texas, Florida y Kentucky, publicado en Emerging Infectious Diseases, señala que la vigilancia es insuficiente. Existe un punto ciego que deja vulnerabilidad.
Entender el comportamiento de estas enfermedades es necesario para frenar brotes. Los investigadores descubren que estos agentes cambian su biología para afectar a las personas de forma directa.
¿Cuáles son las dos patologías que amenazan la salud global?
La influenza D y el coronavirus canino son los ejes centrales de esta alerta sanitaria internacional. Aunque se perciban como problemas estrictamente veterinarios, estas condiciones ya impactan el sistema respiratorio humano.
Lo preocupante, según expertos de la Universidad de Florida, es la escasez de medidas preventivas implementadas hasta la fecha. Estos virus han trascendido el ámbito animal y representan una amenaza latente para los pulmones de la población.
Así actúan estas enfermedades:
- Gripe D: Afecta las vacas, cerdos y aves de corral desde 2011, pero se registran casos en humanos en China.
- Coronavirus Canino: A diferencia del virus del COVID-19, las nuevas cepas atacan ahora las vías respiratorias.
- Impacto clínico: Estos patógenos evolucionan para encontrar la llave genética que les permita prosperar en personas.
¿La gripe D y el coronavirus canino se propagan con mayor facilidad en las personas?
La respuesta sobre la facilidad de contagio es afirmativa debido a la cercanía con animales. El estudio revela datos sobre la exposición de personas que trabajan en el campo y granjas ganaderas.
Este nivel de contacto crea el caldo de cultivo perfecto para el salto de especies. Al convivir con mascotas y ganado, el virus tiene múltiples oportunidades para adaptarse al cuerpo de las personas.
- Exposición masiva: El 97% de los trabajadores ganaderos en Florida ya presentan anticuerpos contra la Gripe D.
- Evolución rápida: Los científicos afirman que el virus está preparado para adaptarse pronto al sistema humano.
- Falta de inmunidad: La mayoría de la gente no cuenta con defensas previas contra estos invasores biológicos.
¿La gripe D y el coronavirus canino se contagia entre personas?
Este hallazgo inquieta a la comunidad científica por la capacidad de salto directo. Aunque históricamente necesitaban un animal, las nuevas cepas aprenden a viajar de un ser humano hacia otro.
El peligro radica en la falta de defensas naturales y diagnósticos precisos en hospitales. Si estos virus perfeccionan su transmisión, el mundo podría enfrentar epidemias masivas de origen animal.
Esto causan las enfermedades que advierte el estudio:
- Cepa china: Se detecta una variante de Gripe D en China con capacidad de transmitirse entre personas.
- Casos graves: El coronavirus canino se vincula a neumonías hospitalizadas en Malasia, Tailandia y Arkansas.
- Punto ciego: Los hospitales no realizan pruebas de rutina, ocultando el número real de casos.
¿Qué se espera para el futuro ante estas dos enfermedades?
El panorama que pintan los expertos es de cautela y urgencia ante la falta de herramientas. Actualmente, se opera sin los tests necesarios para detectar estos virus en salas de emergencias comunes.
La falta de diagnósticos y vacunas fiables convierte a estos patógenos en una bomba de tiempo. La amenaza es suficiente para justificar una acción global coordinada e inmediata en todo el planeta, como sugiere la investigación.
Estas son algunas recomendaciones de los autores del estudio:
- Vigilancia activa: Monitorear a personas con neumonías de origen desconocido y no solo a los animales.
- Desarrollo técnico: Crear pruebas de diagnóstico rápido para identificar el coronavirus canino en humanos.
- Información: Mantener comunicación constante entre veterinarios y médicos para detectar saltos virales.
Al actuar con rapidez, se rompe la cadena de transmisión y se asegura el bienestar de las personas. La vigilancia constante es la única vía para neutralizar estas amenazas antes de que escalen, como explica el estudio.
El Covid-19 mata a personas sanas y esta variante apunta a tener la culpa
Un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha identificado una variante frecuente de un gen, OAS1, que altera una vía celular clave para detectar el coronavirus SARS-CoV-2 y activar la primera respuesta antiviral del organismo, un mecanismo que también interviene en el control de la inflamación.
- El trabajo, basado en el análisis de 342 pacientes de entre 18 y 65 años y en ensayos realizados en células y modelos animales, confirma que esta vía influye tanto en la evolución de la infección como en la intensidad de la respuesta inflamatoria.
Una de las grandes incógnitas que dejó la pandemia fue por qué una enfermedad respiratoria como la Covid-19, leve en la mayoría de los casos, provocó cuadros muy graves en personas sin patologías previas conocidas y aparentemente sanas, incluidos adultos jóvenes. Ahora, este nuevo estudio liderado por el CSIC y publicado recientemente en la revista iScience aporta nuevos datos al identificar una variante genética frecuente que puede aumentar el riesgo de desarrollar Covid-19 grave.
Los investigadores han observado que una variante heredable, conocida en genética como polimorfismo, en el gen OAS1 incrementa la probabilidad de que la infección por SARS-CoV-2 derive en un cuadro más severo. Este gen forma parte de una vía de defensa antiviral innata presente no solo en las células del sistema inmune, sino también en otros muchos tipos celulares capaces de detectar el material genético del virus y activar una primera línea de contención frente a la infección.
Mecanismo de defensa contra este Covid-19
En condiciones normales, el gen OAS1 produce una proteína que reconoce señales del virus y activa otra proteína, la RNasa L, encargada de destruir el material genético (ARN) del coronavirus y dificultar así su multiplicación en el organismo. Aunque esta respuesta no elimina por completo la infección, actúa como un freno inicial que limita la expansión del virus en las fases más tempranas.
- Entre las distintas versiones del gen OAS1 presentes en la población, el equipo ha identificado una que reduce la eficacia de esta primera respuesta defensiva. Cuando una persona hereda dos copias iguales de esta variante, conocida como rs10774671, su organismo produce únicamente la versión menos eficaz de la proteína OAS1 para frenar la replicación viral. Como consecuencia, quienes presentan esta combinación genética tienen un mayor riesgo de evolucionar hacia una Covid-19 grave.
Pese a ello, los investigadores subrayan que no existe una causa genética única que explique por qué algunos adultos jóvenes y sin patologías previas desarrollaron cuadros graves durante la pandemia. La variante analizada modula el riesgo, pero no lo determina por sí sola, ya que su efecto depende también de factores como la edad, el sexo o la etnia.
Esto no implica, añaden los autores, que las personas portadoras de esta variante vayan a desarrollar necesariamente una forma grave de la enfermedad, sino que su respuesta antiviral inicial puede ser menos eficiente. El investigador Jordi Pérez-Tur lo resume así: “Nuestro trabajo sugiere que esto se debe probablemente a que la proteína OAS1 codificada por este polimorfismo inhibe de forma menos eficiente la replicación del virus SARS-CoV-2”. En genética, un polimorfismo es una variación en la secuencia del ADN de un gen presente en más del 1% de la población.
Para alcanzar estas conclusiones, el equipo analizó muestras genéticas de 342 pacientes de entre 18 y 65 años que habían pasado la infección por SARS-CoV-2. A partir de la secuenciación de sus genomas, los investigadores identificaron tanto variantes poco frecuentes, conocidas como ultrarraras, como polimorfismos habituales en los genes OAS1, OAS2 y OAS3, todos ellos implicados en la respuesta temprana del organismo frente al virus.
Con el fin de comprender cómo afectan estas variantes al funcionamiento de la vía antiviral, el análisis genético se combinó con experimentos en células humanas y con estudios en ratones modificados genéticamente que carecen del gen OAS3. Este enfoque permitió observar de forma controlada qué ocurre cuando parte de esta vía defensiva no funciona correctamente.
- Los resultados obtenidos en los modelos animales fueron claros. “Los ratones deficientes en el gen OAS3 presentaban un aumento en los niveles de citoquinas implicadas en inducir respuestas inflamatorias después de la infección”, explica la investigadora Marta L. De Diego.
- Las citoquinas son moléculas que las células utilizan para coordinar la respuesta inmunitaria, pero cuando se producen en exceso pueden contribuir a una inflamación descontrolada. Según añade, estos experimentos sugieren que la proteína OAS3 actúa regulando a la baja estas respuestas inflamatorias.
En este sentido, los datos indican que OAS3 funciona como un freno natural de la inflamación y ayuda a evitar respuestas inmunitarias excesivas tras la infección. Sin embargo, a diferencia del polimorfismo frecuente identificado en OAS1, las variantes de OAS3 analizadas no parecen modificar de forma significativa el riesgo de desarrollar Covid-19 grave, sino que influyen sobre todo en la forma en que se regula la inflamación durante la infección.
Factores de vulnerabilidad en Covid-19
El estudio se enmarca en líneas de investigación previas que ya apuntaban a un papel relevante de los genes de la familia OAS en la evolución clínica de la Covid-19. Los nuevos datos confirman que la variante rs10774671 de OAS1 tiene un papel destacado en la gravedad de la enfermedad, mientras que las variantes ultrarraras identificadas presentan, en conjunto, un impacto mucho menor sobre la patología respiratoria, incluso cuando en el laboratorio pueden modificar la activación de la enzima RNasa L, encargada de destruir el material genético del virus y limitar su multiplicación.
Así lo resume Anna M. Planas: “Este polimorfismo influye en la gravedad de la Covid-19, mientras que otras variantes más raras de OAS, previamente consideradas más decisivas, parecen ser menos relevantes en la patología respiratoria”. Y añade: “Tener ese polimorfismo no implica necesariamente que se desarrollará un cuadro grave, solo significa que aumenta el riesgo”. El factor genético, insisten los autores, actúa como un modulador de la respuesta antiviral, no como un determinante absoluto.
Comprender cómo la genética influye en la respuesta al SARS-CoV-2 resulta clave tanto para identificar posibles factores de vulnerabilidad como para orientar futuros diagnósticos y estrategias de prevención ante nuevas emergencias sanitarias.
- Este polimorfismo, presente en aproximadamente una de cada cinco personas, tiene además un origen evolutivo antiguo —“de origen neandertal”, señalan los investigadores—, un dato de interés científico que no implica una vulnerabilidad especial, pero que muestra cómo la historia genética de la humanidad puede influir, de forma sutil, en la manera en que respondemos a virus actuales.
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Nuevos síntomas de la variante de COVID en 2026
A inicios del año, en 45 estados de EU había presencia de gripe severa y las consultas al médico registraban su punto más alto en 30 años, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) .
Por ello, la autoridad consideró probable que los casos sigan aumentando en las próximas semanas. Al menos 5,000 personas han fallecido esta temporada, incluidos nueve niños.
- Y son justo esos datos los que llevan a gran número de personas a pensar en la pandemia del COVID-19, que durante tres años mantuvo en vilo al mundo. Si bien hoy hay vacunas que parecieran evitar que el virus SARS-CoV-2 que lo causa sea mortal, también es cierto que en estos años son diversas sus mutaciones y, con ellas, han cambiado los síntomas.
Mientras el COVID sigue su evolución, seguiremos buscando información sobre cómo las cepas más recientes pueden afectar nuestra salud en este 2026 y, de manera especial, en esta temporada invernal.
Una de las cepas emergentes más comentadas este año es la variante NB.1.8.1, que forma parte de la familia Ómicron, según establecen especialistas de los CDC. Si bien la evidencia actual sugiere que no es más grave que las variantes anteriores, es un hecho que se está propagando rápidamente y causa preocupación debido a su alta contagiosidad.
Comprender los síntomas, cómo se compara con la gripe, cuándo hacerse la prueba y cómo protegerse puede ayudar a mantenerte seguro y tomar decisiones informadas sobre tu salud.
¿Qué es la variante NB.1.8.1 del COVID?
A veces denominada en los medios de comunicación como parte del grupo de variantes «Nimbus», es un sublinaje de Ómicron que se ha detectado en varias regiones del mundo. Al igual que otras variantes recientes de COVID, presenta mutaciones que le permiten propagarse más fácilmente de persona a persona.
Los expertos en salud continúan monitoreando de cerca esta variante de COVID en 2026. Hasta el momento, los datos muestran que se comporta de manera similar a las cepas anteriores de Ómicron en términos de gravedad de la enfermedad para la mayoría de las personas sanas.
Sin embargo, una mayor transmisión significa un mayor número de infecciones en general, lo que sigue poniendo en riesgo a las poblaciones vulnerables.
Síntomas comunes de la nueva variante de COVID en 2026
La mayoría de los síntomas reportados de la variante NB.1.8.1 se parecen mucho a los observados con las olas anteriores de Ómicron. Sin embargo, algunos síntomas parecen ser más notorios con esta cepa.
Síntomas reportados con mayor frecuencia
- Dolor de garganta (a menudo descrito como intenso o agudo)
- Congestión o secreción nasal
- Tos seca
- Fatiga y debilidad
- Dolor de cabeza
- Fiebre leve o escalofríos
- Dolores corporales
- Estornudos
- La pérdida del gusto o del olfato es menos común que con las cepas anteriores de la pandemia, pero aún puede ocurrir.
Síntomas menos comunes pero posibles
- Dificultad para respirar
- Opresión en el pecho
- Náuseas o diarrea
- Mareos
Para muchas personas, los síntomas comienzan de forma leve y mejoran en pocos días. Sin embargo, las personas con afecciones médicas preexistentes, sistemas inmunitarios debilitados o de edad avanzada pueden experimentar complicaciones más graves./Agencias-PUNTOporPUNTO
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