La desaparición de mexicanos no sólo es un problema doméstico, sino también un asunto que ha ido creciendo en los últimos años más allá de nuestras fronteras.
- De acuerdo con información de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), dependencia que se encarga de velar por la seguridad de nuestros connacionales fuera del país, de 2020 a 2025 un total de 658 mexicanos fueron reportados como desaparecidos en al menos 25 países del mundo, incluidos Canadá, Estados Unidos, Taiwán, Alemania, Bélgica, Guatemala y El Salvador.
- La cifra es el doble a los registrados entre 2015 y 2019, cuando hubo 326 reportes de connacionales desaparecidos fuera de México.
- El último caso se registró en El Salvador, donde Ernesto Rodríguez Soto, originario de Monterrey, Nuevo León, desapareció el 11 de marzo pasado. De acuerdo con información del Bloque de Búsqueda de Personas Desaparecidas de la nación centroamericana, Ernesto viajó a El Salvador el 10 de marzo para visitar a unos amigos en el municipio de San Luis Talpa.
El gobierno salvadoreño tiene registro de su ingreso, pero la familia perdió comunicación con él desde el 11 de marzo. Sus amigos a los que visitaría se quedaron esperándolo, pues nunca llegó. Pese a que tenía previsto regresar a México el 17 de marzo, eso no ha sucedido, según confirmó el Instituto Nacional de Migración (INM), que no cuenta con registro alguno de su reingreso al país ni por vía terrestre o vía aérea.
Otro de los casos es el del estudiante mexicano de 23 años, Diego Dorantes Sánchez, quien desapareció el 30 de mayo del año pasado en la playa de Dabaisha en Taiwán, mientras practicaba snorkel. Su desaparición movilizó a los equipos de rescate de Taiwán, China y Japón, sin que hasta el momento se tengan noticias del connacional.
De acuerdo con la información, Estados Unidos es el país donde más mexicanos han desaparecido, con 98 de los 115 reportados solo el año pasado.
“La Unión Americana es el país en el mundo donde más mexicanos hay fuera de México, y en muchos casos pierden contacto con sus familiares por su condición migratoria, es decir, se van y si no logran cruzar de inmediato los pocos recursos económicos con los que viajan se les agotan y no tienen para recargar crédito, por ejemplo. Además, reactivar un celular mexicano en Estados Unidos no es sencillo y es costoso”, explicó Javier Urbano, director del área sobre migración de la Universidad Iberoamericana (IBERO).
“Otros muchos son asaltados en el camino y les quitan sus celulares, así pueden pasar meses sin que se comuniquen con sus familiares, quienes al perder contacto suelen reportarlos como desaparecidos. Otros más se pierden a propósito para no ser identificados y detenidos por las autoridades migratorias”, agregó.
- Según la información de la cancillería, la mayoría de los reportados como desaparecidos se trata de connacionales que se dirigían hacia Estados Unidos sin papeles, y cuyo último contacto con sus familias fue antes de cruzar o apenas lograron internarse en la Unión Americana.
- Urbano consideró que la desaparición de cualquier persona en otro país al suyo implica un esfuerzo mucho más grande por las dificultades que representan para las autoridades y sobre todo para los familiares moverse a otros países.
- La Cancillería, a través de sus embajadas y consulados, auxilia en la localización de mexicanos desaparecidos en el extranjero buscándolos en hospitales, cárceles o albergues, de acuerdo con información publicada por la dependencia que encabeza Juan Ramón de la Fuente.
A través del Centro de Información y Asistencia a Personas Mexicanas (CIAM), también ofrece orientación integral para buscar personas en Estados Unidos, incluso si intentaban cruzar como indocumentados, aunque para iniciar la búsqueda se debe cumplir con documentación que compruebe parentesco con el desaparecido.
También, el gobierno mexicano recurre a organizaciones internacionales como Interpol para la localización de connacionales reportados como desaparecidos, tanto en México como en otros países. Al primero de marzo pasado, Interpol apoyaba a localizar a un total de mil 376 mexicanos en toda la República y las 196 naciones que integran la organización.
Desaparecen miles de migrantes durante su paso por México
México es el paso obligado para miles de personas que cada año salen de sus países con la esperanza de alcanzar Estados Unidos en busca de una vida más segura y digna. Pero en su tránsito por el territorio nacional, muchos migrantes desaparecen, atrapados en una red de violencia, criminalidad e impunidad.
Las rutas migratorias se han convertido en zonas de alto riesgo, donde los migrantes son vulnerables a secuestros, extorsiones, trata de personas y asesinatos.
“La migración es natural y también cambia, debe ser libre, debe ser un derecho, pero para miles de personas se ha convertido en una sentencia de muerte, debido a que, tras salir de sus países de origen nunca regresan”, asevera Alejandro Solalinde Guerra, sacerdote y fundador el albergue Hermanos en el Camino.
El activista, manifiesta su preocupación porque no exista una investigación real para conocer los miles de casos no documentados de migrantes que han desaparecido en el camino, sin llegar a su destino —que generalmente es Estados Unidos— ni regresar a sus hogares.
“Las desapariciones de personas son el punto más profundo de autodestrucción humana. Llámese ceguera, maldad o perversión, pero es el punto más bajo en el que puede caer una sociedad y un ser humano. Cuando se hace eso con lo seres humanos, ya se tocó fondo y México tocó fondo”, declara Solalinde.
- De acuerdo con el cura, hay un tema que no fue abordado por la anterior administración federal y tampoco por la actual: la desaparición de las personas migrantes. En ese sentido, hizo un llamado a que al gobierno mexicano empiece a investigar.
“Me llama la atención que en años anteriores sabiendo que hay tantos migrantes desaparecidos no hayan investigado nada. Y conste que yo estoy hablando de la etapa anterior a los Zetas, porque ellos crearon una forma de desaparecer completamente a las personas, no dejar ni rastro», señala Solalinde.
«Matarlos, descuartizarlos, ‘cocinarlos’ y dejarlos en cenizas para después separarlos en diferentes bolsas y llevarlos a diferentes lugares, ósea es el crimen perfecto. Jamás se va a saber qué pasó”.
Sin embargo, dice, la problemática de desapariciones se está frenando, pues considera que ya no existe el mismo número de desapariciones que había: “lo que pasa es que el país no ha terminado de transformarse, la seguridad no acaba de consolidarse, los victimarios no dejan de estar ciegos y haciendo cosas abominables con el ser humano, eso poco a poco lo van a hacer”.
El olvido llega cuando nadie los busca
Actualmente no existe registro formal de las personas desaparecidas provenientes de países de Centro y Sudamérica y tampoco alguna iniciativa de esa región del continente que impulse su búsqueda y localización.
No se inician carpetas de investigación, debido a la distancia a la que se encuentran sus familiares, lo cual los condena al olvido.
Son pocas las familias de migrantes desaparecidos, en su mayoría en países como Honduras, El Salvador, Guatemala o Nicaragua, las que inician largas y dolorosas búsquedas, muchas veces sin apoyo estatal y enfrentando obstáculos legales y burocráticos.
- De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), hasta el 15 de julio de este año, se reportaban 257 personas migrantes desaparecidas o no localizadas.
- Esta cifra, de acuerdo con asociaciones dedicadas a la defensa de los derechos de personas en tránsito, está alejada de la realidad, debido a que existen miles de casos de personas que no se vuelven a comunicar con sus familiares y ellos no se encuentran en condiciones de trasladarse a México para presentar una denuncia.
El RNPDNO revela que, con base en los reportes presentados, el estado en el que más se han reportado migrantes desaparecidos es en Veracruz, territorio que es paso obligado de miles de personas durante todo el año y que fue también el lugar de refugio y empoderamiento de grupos criminales.
Veracruz, peligro latente
Al respecto, Solalinde recuerda que desde la administración de Fidel Herrera Beltrán, en Veracruz se ha hablado de lugares de entierro clandestino de migrantes.
“Veracruz es quizás, junto con Tamaulipas, donde se registraban más secuestros, desapariciones, asesinatos, mayores casos de trata y sicariato. Se ha tocado gracias a las madres buscadoras de toda la República Mexicana, se ha logrado encontrar algunos cuerpos”, asegura.
Sin embargo, lamenta que esa cantidad sea extremadamente menor en comparación con los miles de personas que han desaparecido desde el sexenio de Felipe Calderón: “pero no se ha sabido nada, no se ha investigado nada de fosas clandestinas de migrantes. Lo poco que sabemos es por la gente».
El panorama de Veracruz, precisa, era más complicado antes, cuando los Zetas adquirieron poder y “mandaban” en el territorio veracruzano: “es algo diabólico lo que hicieron los Zetas, es la perversión más grande que ha tenido el ser humano y las Fuerzas Armadas porque hay que reconocer que también participaron los GAFE (Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales)”.
- El activista recrimina que tampoco haya habido una iniciativa de Centroamérica para poder emprender la búsqueda de los miles de ciudadanos de esa región que están desaparecidos. Pese a que años atrás han llegado caravanas de madres provenientes de países como Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y hasta Venezuela, esas campañas ya no se realizan.
“Encontraban sólo a una o dos personas, pero eso no representaba nada frente a los miles de casos que yo veía que estaban ocurriendo, eso permanece oculto y no se si algún día se vaya a investigar, si haya presupuesto o voluntad política para hacerlo, es como una misión imposible.
“Qué dinero nos sobra para un empresa tan importante como esa, nadie le ha querido entrar y la verdad es que Centroamérica tampoco los ha reclamado por que pensaban que estaban en Estados Unidos, trabajando, y que pronto iban a enviar algún dinero, pero nunca enviaron nada ni regresaron porque desapareció muchísima gente”, relata Solalinde a este medio.
Migración marca el rumbo del mundo
Debido a que se le ha señalado por presuntamente promover las caravanas migrantes y su paso por México, Solalinde fue cuestionado sobre la diferencia entre fomentar la migración y luchar por que se respeten los derechos humanos de las personas en tránsito, a lo que respondió que el mundo no tiene dueño.
“El único dueño es Dios. Las autoridades de una jurisdicción llamado país, solamente pueden ejercer autoridad mientras están en el cargo. El mundo da muchas vueltas y la migración también cambia, yo creo que la migración debe ser libre, debe ser un derecho, nadie verse obligado a dejar su país de origen si no quiere”, declara.
Explica, además, que la migración está marcando el rumbo del futuro del mundo y que México tiene una gran vocación no sólo por su situación geográfica y sociopolítica, sino por el trato que da a las personas que están pasando por el país.
“Lo ideal es que encuentren en sus lugares de origen facilidades para transformar su país para generar una democracia, una mejor distribución de los bienes de la tierra y que vivan en paz”.
Cómo es transitar por México
Las condiciones actuales tanto en México como en Estados Unidos agudizaron la precarización de la vida de miles de migrantes, ya que las políticas xenófobas de Washington y la falta de actuación por parte del gobierno mexicano han dejado a estos grupos en manos del crimen organizado.
- Extorsión, tráfico de personas, secuestro exprés, violencia sexual, homicidio, reclutamiento forzado y desaparición son los principales crímenes de los que son víctimas las personas en tránsito. Además, al tratarse de una minoría vulnerable, también son objeto de discriminación, realidad que se ha exacerbado con los discursos de odio del presidente Donald Trump.
De acuerdo con la demógrafa y presidenta de El Colegio de México, Silvia Giorguli, existe un traslape entre las rutas migratorias y las actividades del crimen organizado. Y aunque este fenómeno no es nuevo, en la última década se ha consolidado por las políticas “controlistas” por parte del Estado mexicano.
«Esta política controlista ha llevado a que cada vez sea un negocio más lucrativo el tráfico de personas y el crimen organizado lo ha entendido […] Las políticas más controlistas generan un auge de esta ‘industria’», asegura./Agencias-PUNTOporPUNTO




















