La GUERRA en IRÁN amenaza a los PAÍSES MÁS POBRES con el ALZA de PRECIOS

En México, el repunte de los fertilizantes ya comienza a reflejarse en los costos de producción y en los precios al consumidor, advirtió Álvaro López Ríos, dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA).

Agricultores de todo el mundo resienten la presión de la guerra con Irán. Los precios de la gasolina se han disparado y los suministros de fertilizantes escasean debido al cierre casi absoluto del estrecho de Ormuz por parte de Teherán en respuesta a los bombardeos de Estados Unidos e Israel.

  • La escasez de fertilizantes representa un nuevo peligro al sustento de los agricultores en países en vías desarrollo, el cual ya se ve afectado por el aumento de las temperaturas del planeta y los erráticos sistemas meteorológicos, y podría elevar el precio de los alimentos para las personas de todo el mundo.
  • Los agricultores más pobres en el hemisferio norte dependen de la importación de fertilizantes desde el Golfo Pérsico, y la escasez coincide con el inicio de la temporada de siembra, señaló Carl Skau, subdirector ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos.

“En el peor de los casos, esto significa cosechas más pequeñas y la pérdida de cosechas durante la próxima temporada. En el mejor de los casos, el costo más alto de los insumos se trasladará al precio de los alimentos el próximo año”.

Baldev Singh, un agricultor de arroz en Punjab, India, asegura que los pequeños productores, la mayor parte de los agricultores del país, podrían no sobrevivir si el gobierno no puede subsidiar los fertilizantes una vez que la demanda alcance su punto máximo en junio.

“Ahora mismo, estamos a la espera y conservamos la esperanza”, expresó el hombre de 55 años de edad.

La guerra frena el suministro de nutrientes vitales

Irán está limitando seriamente los envíos a través del estrecho de Ormuz, una vía por la que normalmente pasa alrededor de una quinta parte del petróleo comercializado a nivel mundial y casi una tercera parte del comercio global de fertilizantes.

El nitrógeno y el fosfato, dos nutrientes principales para los fertilizantes, corren un riesgo inmediato debido al bloqueo.

  • Los suministros de nitrógeno, incluida la urea, el fertilizante más comercializado, que ayuda a las plantas a crecer y aumenta los rendimientos, son los más afectados debido al retraso de los envíos y al drástico aumento de los precios del gas natural licuado, un ingrediente esencial.
  • El conflicto ha restringido cerca del 30% del comercio mundial de urea, indicó Chris Lawson, de CRU Group, una consultora de materias primas con sede en Londres.

Algunos países ya enfrentan una escasez crítica, afirmó Raj Patel, economista de sistemas alimentarios de la Universidad de Texas. Por ejemplo, Etiopía obtiene más del 90% de su fertilizante nitrogenado del Golfo Pérsico a través de Yibuti, una ruta de suministro que ya enfrentaba presión incluso antes del inicio de la guerra el mes pasado.

“Ya estamos en temporada de siembra”, afirmó Patel. “Y no hay fertilizante”.

Los suministros de fosfato, que favorecen el desarrollo de las raíces, también enfrentan una enorme presión. Arabia Saudí produce alrededor de una quinta parte del fertilizante fosfatado del mundo, y la región exporta más del 40% del azufre a nivel mundial, un ingrediente clave y subproducto del refinado de petróleo y gas, explicó Lawson.

  • Incluso después de que la guerra llegue a su fin, los productores del Golfo necesitarían de claras garantías de seguridad antes de reanudar los envíos a través del estrecho, además de que es casi un hecho que el costo de los seguros aumentará, indicó Owen Gooch, analista de Argus Consulting Services.
  • En India, el gobierno ha priorizado los suministros de urea para uso interno y proporciona a los fabricantes de fertilizantes alrededor del 70% de sus necesidades de gas natural. Algunas plantas aún operan por debajo de su capacidad, dando como resultado una menor producción.

“El sistema alimentario es frágil y depende de cadenas estables de suministro de fertilizantes para garantizar que los agricultores puedan producir los alimentos de los que depende el mundo”, declaró Hanna Opsahl-Ben Ammar, de Yara International, una de las mayores empresas de fertilizantes del mundo.

La escasez golpea en un momento crítico

El fertilizante se suele aplicar justo antes o en el momento de la siembra, por lo que los cultivos se pierden de etapas clave de crecimiento y los rendimientos pueden caer cuando las entregas se retrasan, incluso si los suministros mejoran más adelante.

El impacto ya se resiente en Estados Unidos y Europa, donde la principal temporada de siembra ya está en marcha. Además, se tiene previsto que afecte a la primera temporada de siembra en gran parte de Asia en los próximos meses.

“Nuestros cultivos necesitan de nitrógeno ahora, cuanto antes, mejor, para que puedan arrancar bien, lo que les ayuda a establecerse y a acumular reservas para la cosecha a finales de este verano”, explicó Dirk Peters, un ingeniero agrónomo que dirige una granja a las afueras de Berlín.

  • Los precios de los fertilizantes están por debajo de los picos que se registraron al inicio de la invasión rusa a Ucrania, pero los precios de los granos eran más altos entonces, lo que ayudó a los agricultores a absorber los costos, señaló Joseph Glauber, del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias. Los precios de los cereales son más bajos actualmente, lo que significa que hay menos margen y los agricultores podrían verse obligados a cambiar a cultivos que requieran de menos fertilizante, como la soya en Estados Unidos, o aplicar menos fertilizante, reduciendo el rendimiento. Un menor rendimiento puede traducirse en precios más elevados para los consumidores.

Es probable que otras naciones no compensen el faltante. China, el mayor productor mundial de fertilizantes nitrogenados y fosfatados, ha dado prioridad al suministro interno, y los envíos de urea probablemente no se reanuden sino hasta mayo, dijo Lawson. Las plantas en Rusia, otro importante productor, ya operan cerca de su capacidad máxima, agregó.

Las naciones en vías de desarrollo son vulnerables

Las interrupciones ya se sienten en toda África, donde muchos agricultores dependen de los fertilizantes importados desde Oriente Medio y Rusia.

  • Las fuertes lluvias en el oriente del continente le han dejado a los agricultores cerca de una semana de clima seco para preparar los campos y aplicar el fertilizante, dijo Stephen Muchiri, un agricultor de maíz en Kenia y director ejecutivo de Eastern African Farmers Federation, un organismo que representa a 25 millones de pequeños productores.
  • La falta de fertilizantes y el aumento en los precios son un duro golpe para los agricultores, quienes se ven obligados a usar menos fertilizante, lo que provoca un menor rendimiento. Incluso el más breve retraso puede reducir la cosecha del maíz en alrededor de un 4% en una temporada, afirmó Patel, citando investigaciones en Zambia.

Los gobiernos pueden intervenir con subsidios, promoviendo la producción nacional y controlando las exportaciones.

India ya aplicó un subsidio los fertilizantes para aliviar la presión sobre los agricultores, pero esos subsidios dejan menos dinero para inversiones agrícolas a largo plazo. Este año ha presupuestado 12,700 millones de dólares únicamente para los subsidios a la urea, según el Institute for Energy Economics and Financial Analysis.

Los esfuerzos a nivel nacional por producir urea han incrementado la dependencia de India en el gas importado, y el uso excesivo de urea ha causado daños en el suelo, dijo Purva Jain, de IEEFA, quien respalda el uso de fertilizantes orgánicos.

Una menor dependencia en los fertilizantes importados podría proteger a los agricultores y consumidores de las oscilaciones en los precios de la energía y de los impactos climáticos, señaló Oliver Oliveros, coordinador ejecutivo de la Agroecology Coalition.

“Esto podría ser un punto de inflexión”, afirmó.

Fertilizantes y alimentos repuntaron en marzo

Los precios internacionales de fertilizantes y alimentos repuntaron en marzo, anticipando nuevas presiones sobre la inflación global y en México, particularmente en el sector agroalimentario, donde el encarecimiento de insumos comienza a trasladarse a la cadena productiva.

  • De acuerdo con el más reciente reporte Pink Sheet del Banco Mundial, el índice de fertilizantes registró un incremento mensual de 26.2 por ciento, uno de los más pronunciados entre todos los commodities, impulsado principalmente por la urea, que se disparó 53.7 por ciento. Este índice no subía a esos niveles desde 2022, cuando inició el conflicto Rusia-Ucrania.

En términos absolutos, el precio de la urea pasó de 472 a 725.6 dólares por tonelada entre febrero y marzo, su máximo desde abril de 2022, lo que podría impactar directamente los costos de producción agrícola en los próximos ciclos. Otros insumos también mostraron incrementos, por ejemplo, el fosfato diamónico (DAP) subió a 658.3 dólares por tonelada y el cloruro de potasio alcanzó 380.6 dólares.

Los fertilizantes son un insumo crítico para cultivos básicos, por lo que su encarecimiento suele trasladarse con rezago a los precios de alimentos, presionando la inflación.

En paralelo, el índice de alimentos avanzó 2.7 por ciento mensual, con incrementos en aceites vegetales y granos que comienzan a reflejar el impacto de mayores costos productivos. Entre los aumentos destacó el aceite de soya, que subió 15.6 por ciento mensual, al pasar de mil 282 a mil 482 dólares por tonelada, mientras que el aceite de palma kernel avanzó 12.2 por ciento, alcanzando los 2,574 dólares.

En granos, el trigo HRW registró un incremento de 7.1 por ciento, al subir de 257.6 a 275.9 dólares por tonelada, mientras que el maíz avanzó ligeramente a 212.7 dólares.

  • Aunque el foco del encarecimiento se concentra en fertilizantes y alimentos, el detonante principal proviene del mercado energético. El índice de energía del Banco Mundial se disparó 41.6 por ciento en marzo, impulsado por el gas natural en Europa (59.4 por ciento) y el petróleo Brent (45.8 por ciento), lo que elevó significativamente los costos de producción y transporte en toda la cadena de commodities.

El gas natural europeo pasó de 11.24 a 17.91 dólares por millón de BTUs, y el crudo Brent subió a 103.7 dólares por barril, niveles que no se observaban en meses recientes.

Dado que los fertilizantes nitrogenados dependen intensamente del gas natural como insumo, el encarecimiento energético explica en gran medida el salto observado en la urea.

Efectos locales

En México, el repunte de los fertilizantes ya comienza a reflejarse en los costos de producción y en los precios al consumidor, advirtió Álvaro López Ríos, dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA).

“El aumento de precios en fertilizantes, con alzas del 30 por ciento y más en insumos como urea y diésel, impacta al costo de producción agrícola, por lo que el precio final de alimentos básicos…, está fuera de control”, afirmó.

  • Advirtió que este encarecimiento ya tiene efectos visibles en productos de consumo cotidiano. El tomate verde, por ejemplo, aumentó casi 97 por ciento, al pasar de 28 a 60 pesos por kilogramo.
  • Este comportamiento, explicó López Ríos, evidencia la vulnerabilidad estructural del campo mexicano ante choques externos.

“El aumento en los precios de los fertilizantes y otros insumos agrícolas está generando una presión al alza en los costos de producción en los próximos meses…, lo que inevitablemente impactará en el precio final al consumidor”, subrayó.

Juan Carlos Anaya, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), advirtió que el aumento de precios ejercerá presión directa sobre el programa Fertilizantes para el Bienestar.

  • Entre los principales riesgos, destacó una mayor presión presupuestal, ya que con los mismos recursos se adquirirá un menor volumen de insumos, así como una posible reducción en la cobertura o en la cantidad entregada por productor.

Bajo este contexto, advirtió que el mercado de fertilizantes enfrenta un choque global de carácter estructural, exacerbado por tensiones geopolíticas, lo que anticipa una menor rentabilidad agrícola y un traslado de costos hacia los alimentos. El encarecimiento de estos insumos, concluyó, se perfila como un factor determinante no sólo para la inflación, sino para la seguridad alimentaria y la estabilidad del campo mexicano en los próximos meses.

Los precios de los fertilizantes suben cada día

El bloqueo en el Estrecho de Ormuz, por donde se trasladaba una quinta parte del gas natural importado que se consume a nivel mundial, marcó un antes y un después para el sector agrícola debido a la escasez y encarecimiento del combustible, que es esencial para la producción de fertilizantes nitrogenados.

  • Una prueba de eso es que las distribuidoras de fertilizantes que abastecen a productores en Tamaulipas, Guanajuato y otros estados deben desembolsar 850 dólares por tonelada de urea importada, lo que implica un alza del 55 por ciento respecto al costo previo a la guerra de Irán con Estados Unidos e Israel.
  • Rogelio García Moreno, vicepresidente agrícola del Consejo Nacional Agropecuario, señaló que los precios de los fertilizantes suben cada día desde el 2 de marzo, cuando comenzó el bloqueo, incluyendo uno de los químicos más populares, el «N32» importado, que subió 40 por ciento mensual, a 490 dólares por tonelada.

Agregó que el sulfato de amonio alcanzó 575 dólares por tonelada, con un aumento del 28 por ciento en comparación con los precios de febrero.

Detalló que el maíz chihuahuense y tapatío, las hortalizas sinaloenses y las berries guanajuatenses serían los productos más afectados por este problema, ya que los fertilizantes caros golpearán particularmente a aquellas regiones del País que siembran durante el ciclo que comienza en primavera.

  • Asimismo, estarían emproblemados aquellos productores que siembran hortalizas, ya que éstas requieren ciclos rápidos de 60 a 70 días y utilizan los fertilizantes constantemente.
  • En el caso de Nuevo León, el tomate se encuentra entre sus cultivos destacados que, al igual que el resto de las hortalizas, se vería afectado debido a la rapidez de sus ciclos de producción.

Debido al encarecimiento diario a nivel internacional, detalló García, los proveedores extranjeros de fertilizantes están ofreciendo a los distribuidores tratos con pagos inmediatos para amarrar los precios actuales, aunque el insumo vaya a utilizarse dentro de varios meses.

«Cada día se pone más complicado», dijo en entrevista, «y los precios seguirán subiendo porque la elaboración de estos productos tiene mucho que ver con el gas natural».

  • De acuerdo con un análisis de Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), más del 70 por ciento de la demanda nacional de fertilizantes sigue dependiendo de las importaciones.
  • «El conflicto elevó los riesgos logísticos en el Estrecho de Ormuz, ruta crítica para proveedores», señaló Juan Carlos Anaya, director de GCMA.

«A esto se suma el aumento (del precio) del gas natural, principal insumo de los fertilizantes nitrogenados», añadió.

«Se prevé un traslado de costos hacia productores agrícolas y consumidores».

Si bien los productores en entidades como Sonora y Tamaulipas ya adquirieron la mayoría del fertilizante que requerían durante la siembra de otoño e invierno pasado, también resultarán afectados para segundas aplicaciones.

Del estrecho de Ormuz a los aprietos en el tianguis

Los productores del campo lo tienen claro: el encarecimiento de productos básicos como jitomate, chiles, limón o cebolla es resultado del alza de precios de los combustibles y la logística, así como de los fertilizantes –también derivados del petróleo–, afirmó la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA).

  • La lógica es simple: si producir cuesta más y mover la mercancía también, el precio final sube. El alza de los combustibles encarece el traslado de los alimentos, y el aumento de los fertilizantes eleva el costo de cultivar, lo que termina por reflejarse en el bolsillo de los consumidores.
  • Esto ha pasado factura a los bolsillos y monederos de todos aquellos que al menos una vez a la semana hacen las compras en el mercado: de enero a la fecha, adquirir los productos más básicos ha aumentado a casi tres cuartas partes de un salario mínimo vigente, de acuerdo con el Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (Lacen) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En la calle y en casa se repite la misma frase: “Todo está bien caro”. En una verdulería de la Ciudad de México, Ana pregunta a Carlos: “¿Cuánto es y por qué tan caro?” El dueño del negocio de frutas, verduras y licuados hace la cuenta entre risas y agrega antes de que la marchanta suelte el billete de 200 pesos: “Sí, señora, pero el problema es que yo no gano más”.

Los agroquímicos se han encarecido entre 15% y 40%

Esta semana se dio a conocer que el alza de precios de frutas y verduras durante marzo provocó que la inflación general en México llegara a 4.59 por ciento, su nivel más alto desde octubre de 2024, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El impacto también se ve en la canasta básica a la que da seguimiento la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), compuesta por 24 productos de consumo semanal para una familia de cuatro personas.

  • En diciembre, el aumento anual en estos insumos (como cebolla, chile, jitomate, limón, papa, zanahoria y carnes de res y pollo) fue de 1.8 por ciento y para marzo de 6.4 por ciento, es decir, más del triple.
  • De acuerdo con un análisis de BanCoppel, entre los productos con mayores alzas en marzo destacan el jitomate, con un incremento anual de 126.3 por ciento; chiles frescos, 34.1; limón, 32.7, y papa, 29 por ciento.

En entrevista, Alvaro López Ríos, líder de la UNTA, explicó que las presiones inflacionarias a la producción agrícola, particularmente la de alimentos básicos, afectan desde las tierras de cultivo hasta la logística. El primer gran golpe viene de los energéticos.

“La producción del campo se ve impactada por dos factores. Las gasolinas y el diésel subieron”, lo que repercute en toda la cadena de trabajo en las parcelas, pues “el diésel es fundamental para la maquinaria agrícola”.

El aumento de costos no se detiene en los tractores. La movilidad de los agricultores también encarece el producto antes de llegar a los grandes mercados o al tianguis. “Se usan camionetas para ir por insumos a la ciudad, lo que influye en el aumento de estos productos”, agregó el dirigente.

  • El segundo factor que ha disparado los costos son los agroquímicos, cuyo suministro también han sufrido los estragos del panorama internacional. “Desde el 2 de marzo, cuando empezó el conflicto en Medio Oriente, los fertilizantes también se han ido para arriba entre 15 y 40 por ciento”, explicó.
  • La combinación de ambos elementos, afirma el líder de la UNTA, hace matemáticamente imposible que el precio final se mantenga estable, pues “fertilizantes y combustibles al alza sin duda generan una escalada de aumentos”.

Al final de la cadena, el golpe es inevitable. La lógica comercial y de supervivencia del sector impide que productores y vendedores absorban este choque inflacionario. “Ni modo que los comerciantes absorban ellos el incremento de los precios de estos dos insumos básicos para las actividades del campo”.

Presiones estacionales, tipo de cambio y conflicto

A las presiones por combustibles y fertilizantes se suman factores estacionales y externos que intensifican el alza en los precios. De acuerdo con Ignacio Martínez, coordinador del Lacen de la UNAM, periodos como Semana Santa elevan la demanda de productos del mar y, con ello, arrastran al alza otros insumos básicos como verduras, hierbas y alimentos frescos.

“El encarecimiento de estos productos se traslada de forma directa a fondas, loncherías y restaurantes”, lo que aumenta el impacto en el consumo cotidiano. A ello se suma la depreciación del peso frente al dólar, que durante marzo fue de alrededor de 5 por ciento, lo que encareció productos importados, servicios y costos logísticos.

  • En paralelo, los aranceles a mercancías provenientes de países con los que México no tiene tratados comerciales han comenzado a reflejarse en el precio de diversos bienes, desde alimentos hasta productos de consumo personal y electrónicos. “Es una cadena de efectos: tipo de cambio, conflicto internacional y nuevos costos de importación; todo termina por subir, aunque sea poco”, explica Martínez.
  • El resultado ya es visible en el gasto cotidiano, pues “En nueve semanas el costo de hacer el mercado pasó de poco más de 550 pesos a cerca de 790 pesos, un incremento de 236 pesos. La gente compra menos y el comerciante vende menos; no gana más. Una persona que en enero compraba un kilo de jitomate hoy compra medio kilo”.

Antojitos de lujo

Marcela Cortés acude cada ocho días a hacer el mandado al mercado Progreso de la Ciudad de México y asegura que lo que gastó en preparar su parte de la cena de Navidad ya es lo que se gasta en un día normal.

“Para el 24 de diciembre me tocaron los romeritos, y me gasté algo así como mil 200 o mil 500 pesos, pero es una fecha importante para mi familia, no pasa nada. Pero hoy, con esos mil 200 pesos hago el mandado de la semana. Todo está por los cielos”.

Esteban Miranda también percibe que todo cuesta cada vez más. Lo peor, cuenta, es que antes iba al tianguis y podía comer un antojito. Ya no es posible.

“Yo iba por el mandado de la semana con mis mil pesos. Vivo solo, entonces me alcanzaba para desayunar una quesadilla, unos tlacoyos, un tepache y mis cosas de la semana, pero hoy ya no puedo darme ese lujo”./Agencias-PUNTOporPUNTO

Documento íntegro a continuación:

https://thedocs.worldbank.org/en/doc/74e8be41ceb20fa0da750cda2f6b9e4e-0050012026/related/CMO-Pink-Sheet-April-2026.pdf

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