MULTIPLICACIÓN de CÁRTELES CRIMINALES acentúa VIOLENCIA en varias REGIONES de MÉXICO

La guerra contra el narcotráfico provocó una fragmentación del crimen organizado. Estimaciones académicas indican que, antes de 2006, operaban menos de 10 cárteles en no más de 100 municipios.

La entrega de Ismael “El Mayo” Zambada en 2024 al gobierno de Estados Unidos sumergió a Sinaloa en una crisis de violencia y disparó 170% los homicidios dolosos. Entre julio de 2023 y junio de 2024, en esa entidad ocurrieron en promedio 39 asesinatos, pero un año después, ese promedio se elevó a 107 cada 24 horas.

  • Detrás de la ola de violencia está la fragmentación en el Cártel de Sinaloa, el cual enfrenta una disputa por el liderazgo de la organización entre “Los Chapitos” y “Los Mayitos”.
  • Este es un ejemplo de cómo la división de organizaciones criminales elevó la violencia en el país y dio vida a nuevos grupos criminales. En tan solo en 25 años, México pasó de tener presencia de siete grandes cárteles a 150 organizaciones delictivas.

Una línea del tiempo realizada por el experto en seguridad y catedrático de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAC), Víctor Manuel Sánchez, revela que en el año 2000 las siete organizaciones que operaban en el país eran:

  • El Cártel del Golfo, el Cártel de Tijuana, el Cártel de Juárez, el Cártel de Colima, el Cártel de Sinaloa, el Cártel del Milenio, y el Cártel de Oaxaca; sin embargo, una primera división de esas organizaciones criminales creó 53 más.
  • El investigador explica que la fragmentación de las organizaciones criminales se debe al “descabezamiento” de éstas, pues por años, el gobierno optó por detener a los liderazgos, lo que generó disputas por la organización o la creación de nuevas.

“En gran medida la fragmentación se ha derivado de los ataques que han recibido organizaciones criminales que pierden líderes, o sea, ya sea que su líder es arrestado o muere. Entonces esto genera una especie de crisis interna y lucha por el liderazgo y es la principal razón que ha fomentado la fragmentación”, detalla.

Hay otros dos factores que contribuyen a la fragmentación. Uno es que es que al interior de una organización se crea otra y que crezca tanto que opte por hacer su propia agrupación como sucedió con Los Zetas que surgieron del Cártel del Golfo o con Los Talibanes que salieron de Los Zetas.

Y el otro es que haya una traición en la agrupación original y un rompimiento como sucedió con el surgimiento de Los Beltrán Leyva, la cual nació tras la captura de Alfredo Beltrán Leva, cuyo hermano, Arturo, acusó a sus socios Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada de entregarlo a Estados Unidos.

  • Por la fragmentación de las organizaciones criminales surgieron en los últimos años agrupaciones como El Cártel del Noreste, El Cártel Santa Rosa de Lima, La Familia Michoacana, Los Ardillo, Guerreros Unidos y El Cártel del Tláhuac.
  • La fragmentación se acentuó en México a partir de la llamada guerra contra el narcotráfico, periodo en el que el gobierno del gobierno de Felipe Calderón puso el énfasis en detenciones de criminales.
  • El artículo «La guerra contra el narcotráfico en México» , escrito por Jonathan Rosen y Roberto Zepeda, sostiene que la fragmentación de agrupaciones representa más problemas para las autoridades porque en ocasiones pueden ser imperceptibles.

“Como resultado de la guerra contra el narcotráfico se incrementó el número de cárteles de las drogas en el periodo de Calderón… En el año 2007 había ocho organizaciones, mientras que para el año 2010 el número aumentó a 12 y en el 2012 se identificaron 16 cárteles.

La fragmentación de los cárteles presenta mayores problemas para el gobierno pues las organizaciones pequeñas pueden funcionar más fácilmente porque no son tan perceptibles”, refiere.

Descabezar organizaciones no acaba con el mercado

Alejandro Martínez, profesor de la Universidad La Salle, explica que el descabezamiento de organizaciones criminales no acaba con ellas, pero tampoco con los mercados ilícitos.

“La estrategia de descabezar a los cárteles no disminuye el flujo de drogas a los mercados, al contrario, es tan motivante en términos de que lo ilícito genera ganancias, por lo que en lugar de desaparecer un grupo delictivo, se fragmenta y tenemos mayor violencia a nivel nacional”, sostiene.

  • Además de factores internos, las organizaciones criminales han podido multiplicarse por causas como la omisión de las autoridades para permitirles operar y las ganancias que los mercados ilícitos generan.
  • Una de las organizaciones que creció gracias a la omisión de las autoridades es “La Barredora”, la cual tenía como su líder al Comandante “H”, Hernán Bermúdez, quien también fue secretario de Seguridad de Tabasco.

“La Barredora era una banda muy pequeña, que si bien ya existía, fue creciendo bajo el amparo de las autoridades en Tabasco, en concreto, de Hernán Bermúdez y este paraguas de protección institucional, le sirvió para ir afianzando a esta a esta organización”, explica Sánchez.

Multiplicación desata violencia

La aparición y operación de más organizaciones criminales suele estar estrictamente relacionada con el incremento de la violencia en territorios.

  • Sinaloa es un ejemplo de ello, pero también Michoacán. En 2006 en esa entidad operaban alrededor de seis grupos criminales, entre ellos Los Caballeros Templarios, La Familia Michoacana y Los Valencia.
  • Sin embargo, 20 años después, se identifican 24 grupos con presencia en 45 de los 113 municipios, de acuerdo con un análisis de AC Consultores.
  • “A más organizaciones, mayor es la probabilidad de que se empalmen en los territorios, lo que se traduce en inseguridad para diferentes regiones del país, lo estamos viendo en Sinaloa”, explica Víctor Manuel Valdés.

Al haber más “jugadores” en el mercado ilícito, deben buscar cómo generar sus ganancias, por lo que amplían sus actividades, por lo que la población sufre las consecuencias.

“Mientras más pequeñas sean las organizaciones, más extractivas se vuelven con la población. Muchas de estas organizaciones pequeñas no tienen acceso al tráfico internacional de drogas o no necesariamente controlan la ordeña de productos de huachicol o no pueden llevar a cabo huachicol fiscal en puertos o en fronteras, por ende, se están concentrando en extorsión, en secuestro, narcomenudeo, etcétera”, agrega el experto en la UAC.

La división de las actividades delictivas genera más competidores, lo que obviamente que impacta en la disputa por los controles territoriales”.- Alejandro Martínez, experto en seguridad de La Salle.

25 años teniendo el poder y perdiendo el control

Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los fundadores del Cártel de Sinaloa, aseguró en una entrevista que su incursión en el narcotráfico comenzó en 1969, y que desde entonces “pagaba a policías, comandantes militares y políticos que nos permitieron operar libremente”.

  • Estas declaraciones no sólo evidencian su prolongada carrera criminal, sino también confirman que el problema del narcotráfico en México no es reciente, y que las organizaciones criminales han contado, históricamente, con el beneplácito de autoridades del Estado.
  • Durante gran parte del siglo XX, la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI) facilitó sinergias entre poderes locales y el crimen organizado. En muchas regiones, los gobiernos permitían el funcionamiento de las organizaciones delictivas a cambio de estabilidad. Aunque no existen datos exactos sobre cuánto tiempo se mantuvo este equilibrio ni quiénes formaban parte del mismo.
  • La muerte de Amado Carrillo, “El Señor de los Cielos”, fue un punto de quiebre que empezó los procesos de fragmentación de cárteles y uso de la violencia. Esta situación de inseguridad fue una de las razones, aunque no la única ni la principal, que contribuyó a que el PRI perdiera la presidencia por primera vez en más de 70 años.

Con la llegada del Partido Acción Nacional (PAN) al poder en el año 2000, esta frágil estabilidad se quebró. Los cárteles percibieron a las nuevas autoridades como una amenaza, lo que desencadenó una etapa de mayor confrontación.

La transición democrática trajo consigo nuevos retos institucionales y de seguridad. Aun así, el número de homicidios se mantuvo relativamente estable durante los primeros años… hasta la llegada de Felipe Calderón a la presidencia.

Evolución de la violencia

La llamada “guerra contra el narcotráfico”, iniciada por Calderón con el Operativo Conjunto Michoacán en 2006, marcó un antes y un después. El país entró de lleno en una etapa de violencia armada sin precedentes.

Las organizaciones criminales se fortalecieron, se fragmentaron, se expandieron territorialmente y diversificaron sus actividades. El número de homicidios se disparó: de menos de 10,000 muertes en 2007 se pasó a más de 36,000 anuales en 2020.

  • Las estrategias de seguridad implementadas por los distintos gobiernos no han dado resultados sostenibles. Durante el sexenio de Calderón (2006-2012) y su guerra contra el narcotráfico, el número de homicidios anuales pasó de menos de 9,000 a casi 26,000, un aumento de más del 300%. Fue el periodo con el mayor incremento porcentual de violencia.
  • En el sexenio de Enrique Peña Nieto (2012-2018), la estrategia se mantuvo sin grandes cambios, aunque el discurso oficial intentó alejarse de la retórica belicista de su antecesor. Esta modificación discursiva coincidió con una ligera baja en los homicidios durante la primera mitad del sexenio, que se redujeron a alrededor de 20,000 anuales.
  • Sin embargo, los últimos tres años de su gobierno marcaron un nuevo repunte, superando nuevamente los 36,000 homicidios por año. La captura de capos, como Joaquín “El Chapo” Guzmán, no se tradujo en una reducción sostenible de la violencia. Por el contrario, su caída alimentó la fragmentación de los grupos criminales. A ello se sumaron graves violaciones a derechos humanos.

Casos emblemáticos como la masacre de Tlatlaya y la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en Iguala, en 2014, evidenciaron los nexos entre fuerzas del Estado y el crimen organizado.

  • En 2018, Andrés Manuel López Obrador llegó al poder con el respaldo de mexicanos desencantados con las políticas de seguridad anteriores. Su lema “Abrazos, no balazos” prometía una nueva estrategia. Sin embargo, en la práctica, su gobierno consolidó la militarización de la seguridad pública.
  • Durante su sexenio (2018-2024), la violencia persistió e incluso se intensificó en varias regiones del país. En su primer año, se registraron más de 36,000 homicidios; al cierre de su mandato, la cifra apenas se redujo a 33,000. A pesar del cambio de discurso, los resultados no mejoraron.

Lo más alarmante es que los últimos tres presidentes, pertenecientes a tres partidos distintos (PAN, PRI y Morena), no lograron revertir la tendencia ascendente de homicidios.

En términos absolutos, cada sexenio acumuló más muertes que el anterior. Si se analiza el total de homicidios, el sexenio de López Obrador fue el más violento; si se mide el aumento porcentual, el de Calderón encabezó el deterioro.

Fragmentación criminal y expansión territorial

  • La guerra contra el narcotráfico provocó una fragmentación del crimen organizado. Estimaciones académicas indican que, antes de 2006, operaban menos de 10 cárteles en no más de 100 municipios.
  • Para 2020, había más de 75 grupos activos en aproximadamente 1,000 municipios del país. Esta presencia expandida ayuda a explicar las dificultades que tuvieron los dos últimos gobiernos para contrarrestar a las organizaciones criminales.
  • Esta expansión ha generado dos problemas clave. En primer lugar, el crimen organizado funciona como una hidra: al eliminar una célula, surgen dos nuevas en disputa por el control.

Ejemplo de ello son los enfrentamientos entre facciones como “Los Chapitos” y “La Mayiza”. En segundo lugar, al no poseer monopolios criminales, estos nuevos grupos buscan diversificar sus actividades criminales (extorsión, secuestro, cobro de piso, minería ilegal) afectando la vida económica y social de más comunidades.

¿Qué se puede hacer?

Las lecciones de los últimos sexenios son claras: la militarización no ha dado resultados. Las violaciones de derechos humanos y el incremento de personas desaparecidas han erosionado la confianza ciudadana en las instituciones. Además, la expansión y atomización del crimen organizado ha vuelto más difícil enfrentarlo.

Algunos analistas voltean la mirada hacia experiencias internacionales. El caso de El Salvador y su política de mano dura ha reducido la violencia y devuelto la seguridad a las calles. Sin embargo, esto ha venido acompañado de serias violaciones de derechos humanos, detenciones arbitrarias y reformas que ponen en entredicho la democracia.

  • La estabilidad aparente depende de que el actual presidente permanezca en el poder, lo cual puede conseguir gracias a las recientes reformas políticas que garantizan la posibilidad de reelección indefinida.
  • Otra experiencia es la de Colombia, que firmó un acuerdo de paz con la guerrilla más antigua del continente.
  • Pese a las críticas, la participación política de los excombatientes fue clave para lograr el diálogo. No obstante, en México, los cárteles carecen de objetivos políticos claros, lo que hace inviable una solución negociada en las condiciones actuales.

El reto pendiente

Frente a una violencia cada vez más descentralizada, persistente y brutal, el Estado mexicano enfrenta un dilema:

  • Persistir en una estrategia militar que ha mostrado sus límites, o diseñar un nuevo enfoque integral que combine fortalecimiento institucional, desarrollo regional y una reconstrucción del tejido social.
  • La historia reciente demuestra que, sin una transformación profunda en la estrategia de seguridad, el país seguirá atrapado en una espiral de violencia que amenaza no sólo la vida de sus ciudadanos, sino la viabilidad misma del Estado de derecho y la democracia.

México lidera los mercados criminales mundiales

México se convirtió en el país con mayor actividad en mercados criminales a nivel mundial, de acuerdo con la tercera edición del Índice Mundial de Delincuencia Organizada 2025, el cual es elaborado por la Iniciativa Global contra la Delincuencia Organizada Transnacional (GI-TOC en inglés).

  • El informe posiciona al país en el primer lugar en mercados ilícitos con una puntuación de 8.27, y en el tercer lugar global en criminalidad total ―con 7.8 puntos―solo detrás de Myanmar y Colombia.
  • Este índice, una de las mediciones internacionales más utilizadas para evaluar la expansión del crimen organizado, analiza tanto la presencia y fuerza de los grupos criminales como la capacidad real del Estado para combatirlos.

En el caso de México, el estudio concluye que el país enfrenta un entramado criminal altamente diversificado con cárteles que operan como corporaciones transnacionales; es decir, una gran variedad de economías ilícitas y una resiliencia institucional insuficiente para contenerlas.

México, primer lugar en mercados criminales

El apartado de mercados criminales, donde México encabeza la clasificación mundial, abarca delitos como:

  • Tráfico de personas
  • Contrabando de migrantes
  • Extorsión
  • Tráfico de armas
  • Comercio de bienes falsificados
  • Crímenes ambientales
  • Delitos financieros y cibernéticos
  • Tráfico de drogas (cocaína, heroína, marihuana y sintéticos)

El informe destaca que el mercado de tráfico de cocaína es uno de los más fuertes del país con una puntuación cercana al máximo 9.00, debido al papel de México como corredor estratégico para el continente y por la creciente red logística de los grupos criminales.

Así mismo, la producción y exportación de drogas sintéticas ―especialmente metanfetamina y fentanilo― continúa consolidándose como una de las actividades de mayor crecimiento para los cárteles mexicanos.

El dominio de los cárteles de Sinaloa y CJNG:

El informe identifica a los cárteles como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como los grupos que estructuran la mayor parte de los mercados ilícitos en México.

Según el documento, estos grupos:

  • Mantienen una “vasta fuerza laboral” similar a la de grandes empresas mexicanas.
  • Controlan amplias zonas del territorio mediante extorsión, violencia y cooptación comunitaria.
  • Tienen presencia en prisiones, lo que muestra su nivel de infiltración en estructuras estatales.
  • Operan redes internacionales para tráfico de drogas, personas, armas y recursos.

La GI-TOC subraya que la capacidad operativa de estos cárteles ha permitido que la criminalidad en México sea multidimensional, lo cual afecta a sectores económicos, instituciones públicas y dinámicas sociales.

  • El índice también expone que el sur de México es una de las regiones más golpeadas por la trata de personas; especialmente Chiapas, Oaxaca y Guerrero. Las víctimas más frecuentes son mujeres, menores de edad y comunidades indígenas sometidas a explotación sexual, doméstica y laboral.

La debilidad institucional, la pobreza estructural y el flujo migratorio aumentan el riesgo para estas poblaciones, indica el informe.

México cae en capacidad institucional: impunidad, corrupción y militarización

Pese al tamaño y complejidad de sus mercados ilícitos, México tiene una calificación de “resiliencia institucional” de 4.50, lo que lo coloca en el puesto 111 de 193 países. Esta calificación mide la capacidad del Estado para investigar, procesar y sancionar el crimen organizado.

El documento señala igualmente que:

  • A pesar de que el gobierno mantiene una “postura pública firme” contra los cárteles, los desafíos estructurales persisten.
  • La militarización de la seguridad pública —acentuada durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador— generó preocupación por posibles violaciones a derechos humanos y por el debilitamiento del control civil.
  • Aunque se han impulsado mecanismos anticorrupción, México continúa enfrentando impunidad generalizada y una falta de transparencia persistente.
  • La elección de jueces derivada de la reforma judicial ha levantado alertas sobre una posible influencia del crimen organizado en los procesos de designación.

Un país con mercados criminales diversificados y un Estado presionado

La GI-TOC concluye que la combinación de altos niveles de criminalidad, cárteles con influencia nacional e internacional y resiliencia institucional limitada coloca a México en uno de los escenarios más críticos de criminalidad organizada a nivel mundial.

La diversidad de mercados ilícitos —que van desde las drogas sintéticas hasta los delitos financieros y ambientales— muestra que el crimen en México ha evolucionado más allá de la violencia armada, por lo que se configuran economías paralelas que desafían directamente la capacidad del Estado.

Sheinbaum descarta invasión de EU a México por cárteles

Luego de la captura de Nicolás Maduro por parte de tropas estadounidenses en territorio venezolano y ante las constantes advertencias de Donald Trump de realizar una intervención militar en México para combatir a los cárteles del narcotráfico, Claudia Sheinbaum reiteró que hay una sólida relación bilateral con EU.

La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó este lunes que «por ahora» no tiene prevista una llamada con su homólogo estadounidense, Donald Trump, y descartó una «invasión» de Estados Unidos a territorio mexicano, pese a la amenaza que ha hecho el republicano tras el ataque estadounidense a Venezuela.

  • “Yo no creo en la invasión, no creo en ni siquiera que sea algo que ellos lo estén tomando muy en serio”, afirmó la mandataria durante su conferencia de prensa matutina, al referirse a planteamientos realizados desde Estados Unidos.
  • Asimismo, indicó que «por ahora» no tiene contemplado una llamada con Trump y reiteró que «hay colaboración con el gobierno de los Estados Unidos, como lo hemos dicho, sin subordinación”.

Sheinbaum rechazó de manera tajante cualquier posibilidad de una intervención militar de Estados Unidos en territorio mexicano y afirmó que la violencia ligada al crimen organizado no se resuelve mediante invasiones, sino con una estrategia integral basada en la atención a las causas y el respeto a la soberanía.

De hecho, indicó que este tema ha sido abordado directamente en conversaciones con su homólogo estadounidense.

  • «En varias ocasiones, (Trump) ha insistido en que el Ejército de Estados Unidos pueda ingresar a México. Nosotros hemos dicho que no de manera muy firme. Primero, porque defendemos nuestra soberanía y, segundo, porque no es necesario”, subrayó.

Sostuvo que “el problema de la inseguridad, la violencia en México derivada de la delincuencia organizada no se resuelve con una intervención”, y defendió la estrategia de su administración, articulada en cuatro ejes: atención a las causas, la consolidación de la Guardia Nacional, el fortalecimiento de la inteligencia y la investigación y la coordinación entre fuerzas federales, estados y municipios.

Finalmente, reconoció que la cooperación con Estados Unidos existe y es necesaria. “Trabajamos con Estados Unidos en capacitación, en comunicación, en información y eso, esa forma de coordinación es buena, pero la intervención no es una opción”, insistió.

  • Contexto: este domingo, Trump dijo que «hay que hacer algo con México. México tiene que organizarse, porque se están filtrando (los estupefacientes) desde México. y vamos a tener que hacer algo. Nos encantaría que México lo hiciera.
  • Son capaces de hacerlo, pero desafortunadamente, los carteles son muy fuertes en México», al hablar con los medios a bordo del Air Force One acerca de la amenaza que supone el tráfico de drogas para su país.

Esos comentarios llegan un día después de que Washington capturara en Caracas con un operativo militar especial al presidente venezolano, Nicolas Maduro, que ahora aguarda en un centro de detención de Nueva York para encarar cuatro cargos federales, entre ellos narcoterrorismo.

Durante la conferencia mañanera desde Palacio Nacional, la presidenta de nuestro país precisó que para combatir el narcotráfico y la delincuencia organizada, el país mantiene una relación con EU sin subordinación, basada en cuatro principios que establecen el entendimiento, los cuales se acordaron en un documento firmado con el Departamento de Estado de EE. UU y fueron anunciados en una declaración conjunta en septiembre de 2025.

  1. Respeto a la soberanía y la integridad territorial.
  2. Responsabilidad compartida y diferenciada.
  3. Respeto y confianza mutua.
  4. Cooperación sin subordinación.

Claudia Sheinbaum Pardo destacó que hay avances sobre estos cuatro principios y expresó que los pueblos y la defensa de la soberanía mantienen la fortaleza de México.

  • «A quienes piensan que con la intervención externa se fortalecen, eso no lleva a nada. La defensa de nuestra soberanía debe ser la posición de todos. Nuestra soberanía está en los artículos 39 y 40».

La mandataria mexicana hizo hincapié en la responsabilidad compartida de las dos naciones, desde la atención a las causas para evitar el consumo de drogas en su país, así como el tráfico ilegal de armas de Estados Unidos a México. /PUNTOporPUNTO

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