Latinoamérica, aunque no desciende en el Índice Global de Pensiones, sigue rezagada. La región enfrenta una tormenta demográfica, informalidad laboral y baja cobertura, mientras busca modelos más sostenibles que garanticen una vejez digna sin deteriorar el sistema con reformas demasiado ambiciosas.
- América Latina se encuentra en una encrucijada pensional. Mientras países como Países Bajos, Islandia y Dinamarca consolidan sistemas robustos con calificación (A) en el Índice Global de Pensiones Mercer CFA Institute 2025, la región latinoamericana continúa enfrentando enormes desafíos estructurales para garantizar pensiones sostenibles y suficientes.
Según el estudio, los países con mejores resultados son aquellos que combinan sostenibilidad financiera, beneficios adecuados y una gobernanza sólida. Sin embargo, en América Latina, el envejecimiento poblacional, la informalidad laboral y las bajas tasas de ahorro siguen siendo obstáculos persistentes para construir sistemas que ofrezcan seguridad en la vejez.
En varios países latinoamericanos, las reformas pensionales se han postergado o se encuentran atrapadas en debates políticos.
La región enfrenta una paradoja: las personas viven más, pero aportan menos tiempo al sistema formal, lo que amplía el déficit entre quienes cotizan y quienes dependen de transferencias estatales. Al final, las nuevas generaciones siguen sin un sustento asegurado para la vejez.
América Latina redefine su modelo pensional
Este desequilibrio amenaza la estabilidad de los fondos y limita la capacidad de los gobiernos para financiar las jubilaciones futuras.
El informe advierte, además, que la creciente presión por utilizar los fondos de pensiones para financiar proyectos nacionales o impulsar el crecimiento económico puede generar tensiones entre los intereses públicos y los derechos de los afiliados.
“Los sistemas con menos restricciones y mayor transparencia tienden a tener mejores resultados”, explicó Tim Jenkins, autor principal del reporte.
Los desafíos de la región
La experiencia de países como Chile, Uruguay o México muestra caminos distintos pero con puntos en común que revelan las grietas de los sistemas que aún deben ser saneadas.
- Chile ha impulsado una reforma para fortalecer el componente solidario y reducir la brecha entre hombres y mujeres.
- Uruguay mantiene uno de los sistemas más estables de la región gracias a su combinación de pilares públicos y privados. México, por su parte, ha aumentado gradualmente las contribuciones obligatorias para mejorar la suficiencia de las pensiones futuras.
- No obstante, la región comparte un desafío común: la informalidad. En promedio, más del 50% de los trabajadores latinoamericanos no cotiza de manera regular a los sistemas de pensiones y solo busca garantizar el suministro diario, algo que limita la cobertura de la jubilación y deja a millones sin protección en la vejez.
Este fenómeno, junto con la falta de educación financiera y la baja confianza en las instituciones, erosiona la sostenibilidad de los sistemas y perpetúa la desigualdad.
Entre las oportunidades identificadas, el informe destaca el potencial de la digitalización para mejorar la administración de los fondos y facilitar el acceso de los trabajadores independientes.
Asimismo, recomienda ajustes graduales en la edad de jubilación, mayores incentivos al ahorro voluntario y un enfoque de gobernanza que priorice el interés de los afiliados sobre las presiones políticas o fiscales.
América Latina envejece a ritmo inédito, lo que presionará sistemas pensionarios
América Latina está envejeciendo a un ritmo inédito y además con un nivel de ingresos muy inferior al de países desarrollados, lo cual presionará a los sistemas pensionarios de la región, advirtió la especialista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), María Teresa Silva-Porto.
- Durante una charla del Seminario Internacional FIAP-WPA 2026 “Pensiones para el Futuro”, la especialista aseguró que la pirámide poblacional se está invirtiendo en todo el mundo, lo cual está dando como resultado a más adultos mayores que necesitan pensionarse y una fuerza laboral joven cada vez más escasa.
- Resaltó que mientras en Estados Unidos pasaron 62 años para que los adultos crecieran del 10 al 20% de la población total, en América Latina sólo tomará 29 años, “lo cual quiere decir que tenemos menos tiempo para adaptar nuestras economías, nuestras sociedades y nuestras políticas públicas”.
Asimismo, dijo que América Latina llagará al punto en el que uno de cada cinco de sus habitantes será mayor de 65 años con menos de la mitad del PIB per cápita que en su momento tuvo Europa cuando alcanzó ese mismo hito poblacional.
Afectaciones a sistemas pensionarios
En ese sentido, Silva-Porto detalló que estos cambios en la demografía de la región inevitablemente afectan a sus sistema pensionarios, tanto los de beneficio definido (como el del la Ley 73 del IMSS) como los de contribución definida (Afores).
En el caso de los sistemas pensionarios de beneficio definido, advirtió que la inversión de la pirámide poblacional está haciéndolos más regresivos.
“Cada vez hay menos contribuyentes aportando a ese sistema y el diseño de muchos de estos sistemas conlleva subsidios para mantener el nivel de beneficios que se prometen, beneficios que tienden a beneficiar más a las personas de altos ingresos”, declaró.
En el caso de los sistemas de contribución definida, abundó en que lo que sucede es que al llegar a la edad de jubilación, como la población tiene una mayor esperanza de vida, el ahorro tiene que rendir por un número mayor de años, lo cual genera problemas en términos de la suficiencia de las pensiones.
Ola de reformas pensionarias
La especialista resaltó que en esta coyuntura, varios países de América Latina han comenzado a tomar cartas en el asunto, con al menos nueve (incluido México) que han reformado su sistema entre 2019 y 2026.
Dijo que a diferencia de lo observado en olas de reformas pensionarias que ha habido anteriormente en la región, no se observa un patrón en el que todos estén adoptando un mismo sistema (como ocurrió en los 80s y 90s), sino que cada quien se está adaptando dependiendo de su propia situación.
Sin embargo, aseveró que sí se observan algunas tendencias, como por ejemplo que la medida más popular es incrementar las tasas de capitalización o bien que el ajuste de la edad de jubilación es de los cambios más difíciles de llevar a cabo (solo Brasil y Uruguay han ajustado las edades).
Finalmente, Silva-Porto consideró que en una región donde la mitad de los trabajadores laboran en la informalidad, es importante que las reformas pensionarias sean un motor de formalización laboral y productividad.
La esperanza de vida al nacer será de 77 años hacia mediados de siglo, mientras que en 2019 era de 73 años, lo que significa que estamos viviendo más de lo que los sistemas de pensiones fueron diseñados para sostener, aseguró Karol Fernández, presidenta de la World Pensions Association (WPA).
“Las cifras son elocuentes: según Naciones Unidas, en el 2050 una de cada seis personas en el mundo tendrá más de 65 años, frente a una de cada 11 en el 2019”, sostuvo durante la inauguración del Seminario Internacional FIAP-WPA 2026.
En el marco del evento organizado por la Federación Internacional de Administradores de Pensiones (FIAP) y la WPA, en San José, Costa Rica, dijo que esta situación plantea preguntas relevantes que trascienden fronteras.
Recordó que los sistemas de pensiones no se evalúan solo por la rentabilidad de los fondos o el crecimiento de los activos administrados, “sino por su capacidad para entregar mejores pensiones y con ello ofrecer mayor seguridad a las personas”.
IA, un terremoto para pensiones
Por su parte, el presidente de la FIAP, Guillermo Zamarripa, comentó en su intervención que la Inteligencia Artificial (IA) afectará el futuro del trabajo, la continuidad laboral y, por lo tanto, “es un terremoto para el arreglo institucional de pensiones”.
Aseveró que en esa tarea los sistemas pensionarios aún quedan a deber, ya que la conversación sigue estando alrededor de otras temáticas como adopción, inversiones y atención al cliente.
Asimismo, subrayó que las macrotendencias demográficas abren debates sobre la sostenibilidad fiscal de las pensiones, así como los conflictos entre generaciones. “El reto es encontrar el justo medio”, agregó.
Finalmente, consideró que en un entorno cambiante como en el que nos encontramos, la mejor opción parecen ser “los esquemas mixtos adaptativos”.
“En países con informalidad el componente de un ingreso universal parece buena solución”, detalló.
En tanto, la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández Delgado, enfatizó que su país es uno de los más avanzados en su proceso de envejecimiento poblacional.
Durante su participación en la inauguración, explicó que para 2050, una de cada cuatro personas en Costa Rica tendrá 65 años o más, más del doble de la proporción actual.
Aseveró que esta nueva realidad exige políticas públicas con visión estratégica y responsabilidad intergeneracional.
Persiste la informalidad laboral en América Latina y el Caribe
Los mercados laborales de América Latina y el Caribe dejaron atrás la etapa de recuperación y entraron en un nuevo período que se caracteriza por las transformaciones tecnológicas y la persistencia de la informalidad.
- El nuevo Informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT): Tendencias del mercado laboral en América Latina y el Caribe, señala, que: La tasa de desocupación descendió al 5.3 por ciento, uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas.
Destacando que la relación entre informalidad y productividad requiere políticas más diferenciadas, que consideren las distintas capacidades y obstáculos que enfrentan las empresas y las personas trabajadoras.
Además, precisa que la informalidad no representa una única realidad: algunas empresas generan ingresos demasiado bajos para asumir los costos de operar formalmente.
Otras, tienen capacidad para hacerlo, pero no encuentran suficientes beneficios o incentivos.
Parte del empleo informal se encuentra dentro de empresas registradas que no formalizan todas sus relaciones de trabajo.
- Señala el nuevo estudio de la OIT, que las políticas de empleo también deben adaptarse. Para promover la creación de empleo, es necesario impulsar simultáneamente la productividad, la formalización, el desarrollo de competencias y la protección social.
- De acuerdo a Ana Virginia Moreira Gomes, directora regional de la OIT para América Latina y el Caribe, “una empresa que apenas logra sostenerse, no enfrenta los mismos obstáculos que una empresa con capacidad de crecer que continua operando informalmente”.
Por eso, las respuestas deben partir de un diagnóstico más preciso y combinar instrumentos de acuerdo con las necesidades y capacidades de cada grupo, puntualizó.
El análisis plantea que la relación entre formalización y productividad funciona en ambos sentidos. La formalidad puede facilitar el acceso de empresas y personas trabajadoras a financiamiento, tecnología, mercados y protección institucional.
A su vez, una mayor capacidad productiva puede permitir que las unidades económicas crezcan, mejoren sus ingresos y reúnan las condiciones necesarias para formalizarse.
- Por ello, el Informe plantea que las políticas pueden ser más eficaces cuando combinan distintos instrumentos en lugar de concentrarse únicamente en reducir los costos de registro o aumentar la fiscalización.
- Capacitación, financiamiento, tecnología, protección social, servicios empresariales y acceso a mercados, pueden atender simultáneamente las barreras a la formalización y las limitaciones que impiden elevar la productividad.
El Informe de la OIT ofrece también un balance completo de 2025 donde a tasa de ocupación regional aumentó de 59.7 a 59.9 por ciento.
Y la participación laboral se situó en 63.2 por ciento y se mantuvo prácticamente estancada.
En tanto, la desocupación descendió al 5.3 por ciento, que es su nivel más bajo en los últimos diez años.
Señala que la caída del desempleo esconde un cambio silencioso en el mercado laboral: la transición demográfica comienza a modificar la dinámica del empleo en la región.
- Gerson Martínez, autor principal del Informe y especialista regional en Economía Laboral de la OIT, indicó: “Entender quiénes acceden al empleo, quiénes permanecen fuera y qué tipo de oportunidades se crean, será cada vez más importante”.
- Los primeros datos de 2026, indican que el empleo continúa creciendo, y la desocupación disminuye en varios países.
No se observa hasta ahora un deterioro generalizado, aunque las trayectorias son diferentes. En algunas economías, la ocupación mantiene un crecimiento favorable y en otras, avanza más lentamente.
Advierte el Informe que con el seguimiento de la evolución en los próximos trimestres se podrá determinar sí estas diferencias son temporales o marcan una nueva tendencia.
En este escenario de relativa estabilidad, pero en un contexto global altamente incierto y frente a transformaciones estructurales, la OIT, destaca:
La oportunidad y urgencia de fortalecer desde ahora las políticas de formalización, productividad, formación y protección social, con respuestas adaptadas a las distintas realidades de empresas y personas trabajadoras./Agencias-PUNTOporPUNTO






















